Wednesday, March 29, 2017

ANTIOQUIA SI TIENE QUIEN ESCRIBA

ANTIOQUIA SI TIENE QUIEN ESCRIBA
Emilio Alberto Restrepo*
Dos situaciones me motivaron a publicar este artículo. La primera constatar que en la convocatoria de Becas del Municipio de Medellín en 2017 hubo una participación masiva de escritores, y eso que la cita era para solo residentes en la capital. Les cuento: 75 propuestas de libro de poesía, 52 de libro infantil, 15 para novela gráfica o comic, 39 para libro de cuentos, 51 para novela, 19 para dramaturgia, 19 para libro de ensayo crítico en artes. Miren las cifras de propuestas de libros inéditos, recogidas en poco menos de un mes. Hay que tener en cuenta que también hubo muchos que no se enteraron, otros que no les interesó y otros que no aunaron el material o no recogieron la papelería. Eso habla de la buena salud de la literatura en nuestro departamento o por lo menos en Medellín. La convocatoria de la gobernación presenta un comportamiento similar. Hagan cuentas, apliquen filtros de calidad y eso nos da que, de 270 libros propuestos, mínimo hay 100-150 dignos de ser publicados y leídos, pero que desafortunadamente nunca verán la luz, excepto por los ganadores, que no pasan de 7 a 10. Esa es la triste realidad actual de las letras antioqueñas. Mucho talento, poca difusión. Muchas ganas, poco apoyo.
El segundo aspecto es la reflexión que concita un artículo publicado en el portal www.las2orillas.com titulado “La Antioquia literaria es más que dos escritores” (https://www.las2orillas.co/la-antioquia-literaria-es-mas-dos-escritores/ ), en el cuál el periodista Jhon Fredy Vásquez reflexiona sobre la invisibilidad de los escritores antioqueños en el país y el continente, contrastada con su calidad literaria y su gran producción, aun en contra de la prensa y los circuitos de distribución, que los ignoran sistemáticamente. Es verdad que en Antioquia se escribe mucho y muy bien, pero solo sobresalen los nombres de Héctor Abad y Jorge Franco, y ahora Pablo Montoya, por los galardones conseguidos. Muy bien por ellos, que son tres talentosos, consagrados y estudiosos escritores que han logrado posicionarse gracias a su gran calidad literaria, pero sobre todo gracias al reconocimiento de los medios y al apoyo de las grandes editoriales, amén de los premios que han conquistado con justicia y los han hecho reconocidos. El artículo hace notar que antes del Premio Rómulo Gallegos de Montoya, al autor había escrito más de 10 libros, y solo la circunstancia del galardón lo hizo visible, reeditado, entrevistado y multicitado. Es real que el resto de los referidos por Vásquez duerme en las tranquilas aguas del anonimato, pero no solo ellos, hay muchos más, con al menos 3 libros publicados y un desconocimiento total por parte de los lectores. Se me ocurre citar a David Betancourt, Emperatriz Muñoz, Saúl Álvarez, César Alzate, Carlos Agudelo, Enrique Posada, Carlos Velásquez, Juan David Pascuales, Luis Miguel Rivas y los portentosos críticos de cine Juan Carlos González y Orlando Mora, todos ellos con al menos 3 libros publicados, ganadores en convocatorias y muy leídos en ambientes universitarios y académicos, casi underground en ocasiones, pero desconocidos de un gran público que merece conocer sus obras y que muchas veces las tiene porque las fotocopia o las baja de blogs o páginas de internet, no porque las consiga en librerías o las vea reseñadas en portales y revistas literarias.
Mi propuesta es que las revistas o los portales o los magazines culturales de radio y TV se tomen el trabajo de hacerle un seguimiento a este inventario de ilustres desconocidos, que los entrevisten y le permitan al público conocer esa gran obra que ruge bajo el subsuelo de lo comercial, que las editoriales ojalá se abrieran a darles la oportunidad de conocer su obra inédita y mucha de la que valdría la pena reeditar, pues murieron en autoediciones precarias o en editoriales independientes ya quebradas; que se hagan concursos, premios y convocatorias para publicar sus obras, que los fondos editoriales de las universidades dediquen un capítulo a la publicación y promoción de los valores locales para proyectarlos a nivel nacional e internacional, sin complejos de inferioridad. Estoy convencido de que allí hay todo un filón literario de alto potencial comercial.
Por ejemplo, si multinacionales como Planeta, Penguin Random House, Ediciones B o Panamericana, solo por citar algunas, hicieran una serie de autores antioqueños, con varios números y diferentes autores al año, en ediciones populares y asequibles y negociaran con la Secretaría de Educación o de Cultura Ciudadana o con el Ministerio de educación y los distribuyeran en colegios y universidades, todos ganan, los libros circulan, se estimula la lectura y el dinero corre. No se trata de volverse rico, se trata de tener la oportunidad de leer y ser leído, de apoyar la creación local, de generar oportunidades culturales y comerciales, de dignificar un oficio, de generar memoria histórica.
Creo que hay que apoyar este momento especial para hacer el aporte a la paz desde la creación y la cultura. Hay muchas historias esperando ser contadas, pero se necesita apoyo gubernamental y privado. Calidad hay, y mucha, pero espera ser descubierta y apoyada.
* Médico colombiano, conferencista, columnista de varios medios. Algunos de sus libros publicados son: Textos para pervertir a la juventud (poesía); Los círculos perpetuos (novela); El pabellón de la mandrágora (novela, 2005); La milonga del bandido (novela). Qué me queda de ti sino el olvido (novela, 2008);Crónica de un proceso (novela); Después de Isabel, el infierno y ¿Alguien ha visto el entierro de un chino? (dos novelas cortas); Un asunto miccional y otros casos de Joaquín Tornado, detective (cuentos); Joaquín Tornado, detective (novela); GAMBERROS S.A.(Cuentos) www.emiliorestrepo.blogspot.com

Nota:  Este artículo ha sido ampliamente difundido en la red. Se puede leer, con otros títulos, en estos portales: 


Thursday, March 16, 2017

DOS CUENTOS DE GÉNERO NEGRO EN LA ANTOLOGÍA POLICIAL DE LA REVISTA BREVILLA


DOS CUENTOS DE GÉNERO NEGRO EN LA ANTOLOGÍA POLICIAL DE LA REVISTA BREVILLA
publicados en:

Gran antología de microrrelatos policiales 

"Dispara usted o disparo yo"






En la antología de relatos del género negro de la Revista Brevilla, publicada en Marzo de 2017, publicaron relatos breves del género negro de toda hispanoamérica. Por Colombia fueron invitados Guillermo Bustamante Zamudio y Emilio Alberto Restrepo, un servidor.
Comparto los 2 microcuentos publicados:

Un encuentro 
No era un fantasma quien surgió entre la niebla, aunque en ese momento lo hubiera preferido. He tenido más respeto por los vivos que por los muertos y esa figura que tenía parada al frente, mirándome con un brillo de odio bajo el sombrero que hacía sombra en su rostro, apuntándome con el frío acero de su pistola, estaba aterradoramente viva. 
—Es bueno verte, después de tanto tiempo. ¡Reza tus últimas oraciones! ¡Mulligan te envía sus recuerdos! 
Su voz resonaba cavernosa. Siempre pensé que en esas circunstancias, una calle oscura y la clara amenaza de ganarme un balazo, era mejor disparar primero y preguntar después. Así lo hice.
 —¡Brown, Brown, mi buen amigo Brown! Siempre fuiste más rápido con las palabras que con las pistolas. ¡Feliz estadía en el infierno! –. Soplé mi automática que aún despedía un hilo de humo gris con el dulce olor que toma la pólvora cuando da en el blanco. 
Diciendo esto, le quité el arma, el maletín y la billetera por si hubiera algo que me pudiera interesar y me fui al centro a buscar a Mulligan.


Aparición 
 De repente, una figura surgió en la esquina, un tanto desdibujada por la niebla. Pensé en un fantasma, pero al mirarla bien, era Ella, después de tantos años de creerla muerta. Estaba allí, borracha y temblorosa, amenazándome con el arma que alguna vez fue mía. Detrás, un fulano silencioso en la moto. 
—Hola, inspector. ¡Ha pasado tanto tiempo! Masticaba de manera irónica las palabras, no sé si por la ebriedad, la emoción o el odio represado. Tal vez eran los tres motivos.
 —Ardía en deseos de encontrarte en este callejón. He sabido que aquí escondes a tu perra y cobras comisiones para proteger a los gusanos de siempre. No has cambiado, sigues siendo el mismo despreciable corrupto y cobarde que conocí.
 —Debí haberme encargado personalmente del asunto. No estaría aquí, apuntándome —pensé mientras ella me disparaba en dos ocasiones sin lograr darme en el cuerpo, haciendo blanco en mi sobretodo. 
Yo estaba paralizado por el pánico y la sorpresa. No sé explicar por qué, pero esa noche andaba desarmado. Nunca reaccioné, estático durante toda la eternidad de ese instante. Ella abordó la moto y ambos huyeron. 
—¡Nos veremos! —gritó. 
El ronroneo de la moto diluyó los rugidos de la avenida que la devoró entre vehículos, sombras y neones. Quedé algo confundido. En ese momento ya no estaba tan seguro de que no había sido un fantasma quien surgió entre la niebla. Los dos agujeros de bala en el gabán me sembraron la duda.



Los interesados en descargar la revista completa, lleno de agradables sorpresas, pueden hacerlo en:

http://revistabrevilla.blogspot.com.co/2017/03/gran-antologia-de-microrrelatos.html

https://www.dropbox.com/s/4tzfo33ng39td1z/MICROS_POLICIALES-2017_1.pdf?dl=0

https://onedrive.live.com/?authkey=%21APgsA_40g7TDZAk&id=53A424874B968A3F%21553748&cid=53A424874B968A3F

Saturday, December 17, 2016

RESEÑA DEL LIBRO "ENTRE EL MIEDO Y EL MAL"

RESEÑA DEL LIBRO "ENTRE EL MIEDO Y EL MAL"

A propósito del libro   Entre el miedo y el mal (El género negro en la poesía colombiana) que recopila poemas colombianos en relación con el género negro y el mundo del crimen, Juan Esteban Villegas Restrepo, candidato a Doctor en Literatura. Grupo de Estudios Literarios (GEL), de la Universidad de Antioquia publicó esta reseña en la revista  Humanismo y Sociedad, de la Uniremington

http://fer.uniremington.edu.co/ojs/index.php/RHS/article/view/248/pdf



Para leer más sobre este libro, comparto este link:


http://emiliorestrepo.blogspot.com.co/2014/09/entre-el-miedo-y-el-mal-el-genero-negro.html




Sunday, November 27, 2016

¿Es posible hoy en día escribir picaresca? Reseña de GAMBERROS S.A.



No. 7607 Bogotá, Domingo 27 de Noviembre de 2016 

Mientras unos dan plomo, nosotros damos pluma
Jorge Consuegra







A propósito del libro Gamberros S.A. de Emilio Alberto Restrepo


Por: John Vásquez* / Medellín, Colombia




Cuando nos hablan del género de la picaresca, nos remontamos al siglo de oro español y evocamos esas historias llenas de gracia en donde un ser de menos fortuna anteponía la fuerza de su ingenio para enfrentarse a los abusos del poder, para tratar de mejorar un poco su condición social o por lo menos para procurarse la comida del día a día que tan difícilmente se consigue por su condición de marginal, de abandonado de la fortuna, de huérfano o de indigente sin familia y sin ancestros.

El protagonista es un personaje sin recursos, del más bajo estrato social y descendiente de padres abusadores o sustitutos, sin bienes personales o morales o sumidos abiertamente en el bajo mundo o en la delincuencia. Normalmente está sometido al yugo de otro personaje de más abolengo que suele abusar de él.

Perfilándose más como un antihéroe que como un referente, resulta un antagonista al verdadero representante de lo considerado “digno y noble”. Todo en un marco burlesco, de una punzante ironía no exenta de crítica social.

El enorme éxito de esta literatura entre las clases populares se debía a que era una especie de revancha contra el orden establecido, permitía confrontar al poder o al dinero a través de las travesuras en que los protagonistas sometían a los grandes señorones que terminaban burlados y timados para delicia de unos lectores que veían con un entusiasmo cómo caían en las redes de estos rufianes que no les dejaban ganar ni una. Era, por así decirlo, su propia reivindicación, su pequeña venganza.

Es así como vemos desfilar en estos relatos obispos, condes, duques, curas glotones y avaros, sacristanes, agiotistas, mercaderes, usureros que terminan en las garras de esos pelafustanes de carnes magras y mal nutridos, de ojos saltones por la malicia y la hambruna, de dientes escasos y renegridos por el abandono y la exclusión que les hace una sociedad en la cual no escogieron nacer. Son, para resumirlo, “los pájaros tirándole a las escopetas”.



Este género literario vivió su esplendor y su decadencia y otras corrientes y el curso de la historia lo relegó a un más que injusto olvido, quedando con un enmohecido prestigio de literatura arcaica y un tanto anacrónica. De pronto la literatura costumbrista, algunos brotes dentro de la literatura urbana, ciertos referentes del “pulp”, han tomado elementos propios de ella y han tratado de reivindicar al “pícaro”, pero como elemento aislado, no como movimiento literario.

Es por eso que este libro que referenciamos, Gamberros S.A., es una rara avis en el panorama de la literatura colombiana. Cuando muchos de sus colegas están metidos de lleno en la novela histórica, sicológica o negra (que el autor también ha cultivado con acierto), Restrepo nos sale con una recopilación de historias de “pícaros, pillos y malevos” extraídos de las profundidades del barrio, de la esquina, de la cuadra, que tanto han nutrido sus novelas.

Según el autor, “el gamberro es un antihéroe literario, equivalente moderno del protagonista del género de la “picaresca”. En ese orden de ideas, el gamberro es un pícaro, actúa y se expresa como tal y su proceder está marcado por acciones teñidas de astucia, falta de escrúpulos y desvergüenza; todo en su vida está determinado por el sino nefasto de su baja condición, que lleva a cuestas como un lastre que carga y le pesa de manera permanente y que caracteriza todos sus actos, negándole de plano toda posibilidad de redención.

El gamberro es un resentido ante el mundo, pues siente que sin ninguna razón, éste ha sido cruel e injusto con él. El gamberro piensa que la sociedad tiene una deuda con él, que no tiene por qué respetarla, que los demás tienen que compensarlo, que de alguna manera ellos tienen la culpa de lo que le sucede en el día a día. El gamberro actúa con encono y envidia, se expresa con burla, su tono es venenoso e irónico, mantiene afilado el sarcasmo y es feliz ante el tropezón y el fracaso de su semejante.


Restrepo enfatiza que su propuesta trata de anteponer la “picaresca a la sicaresca”, tan en boga en las publicaciones de las ‘últimas dos décadas, llenas de narcomiserias, capos y siliconas.

Este libro fue ganador de una convocatoria literaria del Municipio de Medellín en los estímulos del Presupuesto participativo de 2016 y fue publicado por Hilo de Plata editores, con una gran aceptación del público y los medios.

Y no es para menos. Es una deliciosa compilación de pilatunas y andanzas de una horda de pícaros y camajanes que hacen de las suyas en los barrios de Medellín, escritos en clave de humor, con un cuidadoso manejo del lenguaje, sin caer en las tentaciones del parlache y la ordinariez.

Es así como nos deleitamos del timo del día a día, en cabeza de familiares cercanos que aprovechan la confianza y la cercanía para asestar el sablazo y dejar sin blanca al pobre ingenuo que les “da papaya”, o el fantasma que regresa de su tumba para seguir enseñorado de su rol de asesino en serie, o el bandido aficionado que tiene que matar, muy a su pesar, para sobrevivir en la selva de concreto, o el estafador que se hizo célebre por elaborar CocaCola artesanal , o las chicas que aprovecharon el amor para engrosar su cuenta de ahorros, o el “pato” barrial que a punta de labia y oportunismo se las arregla para vivir sin trabajar, o los graciosos y no tan graciosos estragos del narcotráfico en las pequeñas conciencias de unos muchachos de barrio y cientos, sí, cientos de pilatunas de barrio en 18 historias que no dan tregua y nos hacen sonreír mientras nos pintan algunos rincones oscuros de una ciudad casi desconocida en sus laberintos y recovecos que ni siquiera sabíamos que existía.

En respuesta al interrogante inicial, SÍ es posible escribir picaresca hoy en día, si se hace bien, si se toma en serio, si captura al lector, si pinta la ciudad y el comportamiento humano, y a fe que Restrepo lo logra en esta obra, la muy bienvenida Gamberros S.A.

Muy recomendado este libro de Emilio Alberto Restrepo. Es una bocanada de aire fresco que nos arrebata una sonrisa, nos pone a pensar y nos recuerda que las buenas lecturas nos entretienen mientras nos ayuda a ser mejores seres humanos.



*Periodista y comunicador

Sunday, October 30, 2016

COLEGA, ATIENDA SU NEGOCIO

COLEGA, ATIENDA SU NEGOCIO




Decían los viejos, “El que tenga tienda, que la atienda o que la venda”, para expresar con mucha sabiduría que si determinamos vender servicios, debemos asumirlo con responsabilidad y compromiso, o sino, enfardar maletas y dedicarnos a otra cosa.

Porque no tiene sentido ofertar un producto y al tener de frente un comprador  interesado en lo que ofrecemos, espantarlo a punta de mala atención, de negligencia, de displicencia, de indiferencia o incluso de irrespeto. Recuerde que el cliente, o  el usuario, o el paciente, llámelo como quiera de acuerdo al oficio, está pagando por el servicio y tiene derecho a una atención digna. Y hay primeras impresiones y primeras oportunidades. Y no siempre se repiten.

Miremos algunas de las quejas más frecuentes recibidas en el servicio de atención al usuario, todas entre comillas, porque son textuales:

“Tenía la cita a las 2 de la tarde, y había transcurrido más de dos horas, y el gerente ni me había llamado. Claro, como llegó después de las 3, se puso a tomar café  y empezó a contestar llamadas…”
“Cuando entré a la oficina, tuve una cita de 20 minutos. Casi ni pude hablar, pues se pasó contestando el celular, incluso para asuntos personales, creo que ni se enteró de que yo estuve allí, entre llamada y llamada me preguntó 3 veces mi nombre…”
“Yo le explicaba una cosa y él ni me miraba…cuando no era pegado a la pantalla del computador, era chateando por su celular, era como si yo no estuviera frente a él…”
“Estuve llamando dos días seguidos para concertar la cita. Nunca me contestaron, me ponían  una maquinita sonando y dejando mensajes…nunca pude conseguirla, entonces me fui para la competencia. Allí sí me contestaron y atendieron de una.”
“Me llamaron a cancelar la cita que había esperado 15 días, apenas unos minutos antes, ya estaba en la sala de espera cuando sonó el teléfono. A mi hermana le pasó lo mismo, creo que ya no voy a volver”
“Llegué donde la secretaria a entregarle el portafolio de servicios; estaba mirando una revista de catálogo con otra compañera. Me dijo que esperara un rato y mientras masticaba chicle y ni me miraba, seguía en lo que estaba, haciendo su pedido. Decidí que con esa empresa era mejor no negociar” (una similar a esta, denuncia a la secretaria haciéndole el manicure a otra compañera en horas laborales, sin prestarle apenas atención, y contestando de mala gana).
“Le pedí una cotización para el paseo de la oficina. La llamé 3 veces a recordarle. A los 15 días no me había respondido. Cuando lo hizo, casi al mes, yo ya había negociado con la empresa de al lado”
“Le pedí  una cotización; me la dio de inmediato, una señora muy amable. Al otro día me llamó, diciendo que se había equivocado en el precio. Entendí, le dije que iría  a pagarle a su oficina con tarjeta de crédito. Me dijo que no había ningún problema. Al llegar, me dijo que eso subía un 5% el valor de la factura, por lo de la comisión de la tarjeta. En mi afán, tuve que aceptar a regañadientes, pues estaba sobre el tiempo. Dos de los tiquetes quedaron mal escritos. Casi no arreglo el problema. Cambié de Agencia”.
“Muy formal el médico, pero al atenderme, tenía la bata sucia, como de comida derramada y olía a puro cigarrillo y los dientes muy descuidados. Me da pena, puede que sepa mucho, pero, ¿podría conseguirme cita con la otra doctora?
“A mí me ha tocado esperarlo hasta una hora, pero hoy que llegué tarde 5 minutos por un trancón, no me quiso atender. Le expliqué y ya me estaba gritando. Me sentí muy humillada. Uno con más de 70 años, que se mueve lento y que lo griten a uno…me sentí muy mal, y sigo enferma”

Y así como todas estas, hay cientos de quejas. Todas cuestionan la falta de caridad, de calidad humana, de compromiso y de tolerancia por parte del profesional independiente que vende sus servicios. Y eso que no ponemos ejemplos de funcionarios públicos, que esa es otra raza aparte. Estamos hablando de especialistas de muchas áreas que ofrecen sus servicios a libre demanda, a cambio de una tarifa.

Hay que entender que esa persona que pretende pagar por nuestra atención, tiene el poder adquisitivo para hacerlo con cualquiera de los cientos de colegas de la competencia, pero tuvimos el privilegio de que nos escogiera a nosotros, pudiendo hacerlo con cualquiera del directorio. Eso hay que valorarlo y no perder la oportunidad de demostrarle que hizo una buena elección al contar con nuestro nombre o nuestra empresa.

Esa persona que está sentada al frente, vino por cercanía, por facilidad de parqueo, por la oportunidad de la cita, porque la llamada le entró, por referencias de alguien que nos recomendó, por la entrevista que dimos a los medios, por lo que fuera, lo cierto es que está allí anhelando obtener un excelente servicio a cambio de su dinero. Es lo mínimo que tenemos que hacer, para retribuirle su deferencia. Si no llenamos sus expectativas, le garantizo colega que esa persona no vuelve, no nos recomienda y con seguridad habla mal de nosotros, lo que espanta a otros potenciales clientes y nos va dañando el prestigio. Recuerde que el “voz a voz” o el “boca-oreja”, además de la publicidad pagada, es uno de los más eficientes medios de ganar clientela. O de perderla...

Colega, si ofrecemos servicios, garanticemos que estamos a la altura de las expectativas que estamos generando. Garanticemos que cada centavo del cliente que nos contrata está bien invertido. 

Preocupémonos por ser amables, oportunos, diligentes, confiables. Recordemos que nuestro buen nombre es nuestro principal activo. Si lo perdemos o lo dejamos ensuciar, nos quedamos sin nada, es una mala fama de la cual es difícil recuperarse. Recuerde, si tiene tienda, negocio, local, oficina, o consultorio,  atiéndalo con calidad y eficiencia, con sentido humano y compromiso. O sino, mejor empaque sus corotos y su ego y dedíquese a otra cosa, que la clientela no perdona y es despiadada al momento de fustigar, la mayoría de las veces con toda razón.
CODA

Dentro de la misma serie de CONSEJOS A UN JOVEN COLEGA, les recomendamos estas otras entradas

COLEGA, NO TRABAJE TANTO




COLEGA, ATERRICE, NO SE PONGA A CREER BOBADAS


Thursday, October 27, 2016

Pillos, encarcelados en tinta y papel: GAMBERROS S.A. Reseñado en el Colombiano de 27 de octubre de 2016

GAMBERROS S.A. Reseñado en el Colombiano de 27 de octubre de 2016



POR JOHN SALDARRIAGA




Pillos, encarcelados en tinta y papelHay pillos y malandrines de poca monta, que no cometen el gran crimen y sus fechorías no alcanzan a mojar de tinta los periódicos. Sin embargo, son estorbos y gandules que convierten la vida del barrio en un pequeño infierno... Pero no teman: esos sujetos ya están capturados.
Capturados, sí, por la pluma del escritor Emilio Alberto Restrepo, quien después de escribir historias de asesinatos, salió con el libro Gamberros S.A. Historias de pícaros, pillos y malevos.
Editado por Hilo de Plata Editores, este libro está escrito con soltura, buen manejo del lenguaje, uso apropiado de jerga o, más bien, de lenguaje coloquial que se entiende por contexto, y con gran humor.
Quedan en la cabeza del lector algunos de esos proyectos de criminales negados en tercer debate. Figuras más bien irrisorias metidas en un mundo ruin, pero sin tener el talento para serlo. También pillos de poca monta, como el seudofalsificador de gaseosas o la ladrona de hospital que apenas sí se robó una cantidad insignificante; el empeliculado que quería calentar su vida con hechos truculentos, pero claro, le faltaba talento...
Sin embargo, también hay homicidio. Uno sin querer y sin consecuencias sociales. Está relatado en Una llamada por cobrar desde el infierno.
Al hablar del género negro, llegan a la mente imágenes del matón, el asesinado, la escena criminal. ¿Cuál es el espíritu de Gamberros S.A.?

“Se trata de seguir el camino de la picaresca. No de la sicaresca, que ha tenido espacio en nuestro medio. Por eso, en Gamberros aparecen personajes y actos abyectos, ruines, grandes o pequeños. Robos, trampas, falsificaciones, extorsiones, traiciones. Todo eso tiene que ver con lo negro...”.
¿Cómo crea los personajes? ¿Cómo los documenta y caracteriza?
“Pueden partir de personas reales, pero, al llevarlas a la literatura, las enriquezco con características de otras personas. Así, los gamberros a los que aludo no son fácilmente reconocibles en la realidad”.
¿Cómo crea las historias?

“Por mi profesión de ginecoobstetra escucho a muchas personas. Algunas me cuentan historias. También, cuando uno va al barrio Belén, le dicen: “¿supiste lo que le pasó a tal...? Lo metieron preso”. “Pero si era tan sano”, comenta uno. Y por ahí le echan el cuento. Otras veces, como yo soy el tipo más bobo de Medellín, he sido la víctima: me han estafado. Y mi forma de vengarme es hacer cuentos con eso, cambiándoles el nombre a los tramposos para que sean irreconocibles. Por ejemplo, si se llama Evelio, lo pongo Hevelio, con hache. Y así...”


CONTEXTO DE LA NOTICIA

EMILIO ALBERTO RESTREPO
Escritor
Emilio Alberto Restrepo se mueve como ave en un vasto firmamento. Escribe literatura infantil, crónicas, poesía, novela, novela negra, relatos... Entre los títulos de su autoría están: Textos para pervertir a la juventud (poesía), Qué me queda de ti sino el olvido (novela), El pabellón de la mandrágora (novela), Después de Isabel, el infierno y ¿Alguien ha visto el entierro de un chino (dos relatos.
Gamberros S.A. fue ganador de la convocatoria de Estímulos de Presupuesto Participativo de Medellín 2016.












    John Saldarriaga Londoño

    Envigadeño dedicado a la escritura de periodismo narrativo y literatura. Libros publicados: Al filo de la realidad (cuentos), Contra el viento del olvido, en coautoría con William Ospina y Rubén López (periodismo), Crónicas de humo, El Arca de Noé (crónicas) y Vida y milagros (crónicas), El alma de las cosas (relatos), Gema, la nieve y el batracio (novela). Recibí el Premio a la Excelencia Periodística de la Sociedad Interamericana de Prensa en 2005; el Premio CIPA, en 2004.