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Sunday, September 02, 2012

NOVELA NEGRA

NOVELA NEGRA

MEDELLIN NEGRO En el programa "Medellín al derecho y al revés", de Radio Bolivariana.


El 1 de Septiembre de 2012, en el programa "Medellin al derecho y al revés", de Radio Bolivariana, los periodistas Daniel Botero Y Reinaldo Spitaletta entrevistaron a los escritores Emilio Alberto Restrepo y Luis Fernando Macías y al académico Gustavo Forero con motivo del lanzamiento de dos volúmenes de la serie negra de Ediciones B  en el Congreso Internacional "Medellín Negro", en el marco de la Fiesta del Libro. En esa semana se publicó el libro que contiene dos novelas cortas de género negro: ¿Alguien ha visto el entierro de un chino?  y Después de Isabel, el infierno, del autor Emilio Alberto Restrepo.





CARATULA DEL LIBRO CON LAS DOS NOVELAS, DE LA COLECCION DE NOVELA NEGRA DE EDICIONES B
¿ALGUIEN HA VISTO EL ENTIERRO DE UN CHINO?
DESPUES DE ISABEL, EL INFIERNO



SINOPSIS DE LAS NOVELAS
¿ALGUIEN HA VISTO EL ENTIERRO DE UN CHINO?

Villa Santa es un barrio de clase media baja, habitado por desempleados, prostitutas, mecanicos y recicladores. La rutina bulliciosa de un diciembre es interrumpida por dos hechos muy notorios: La pareja de los Ling, un par de esposos de cerca de sesenta años, pacíficos y queridos desde siempre, dueños del restaurante chino de toda la vida, es encontrada muerta en su propia casa. Nadie vio ni oyó nada, no hay señales de robo, todo se encuentra en su sitio. Él en la bañera y ella en el refigerador. No hay ninguna pista. A los pocos días, en una cafetería del barrio a menos de dos cuadras del restaurante chino, es asesinado Carlos Oquendo, un exsenador salido de las entrañas de Villa Santa. Tenía muchos enemigos, pero los autores no fueron capturados ni el crimen esclarecido. Por esos días, un sacerdote, el padre Aranzazu, viene haciendo gestiones para fundar en el barrio la parroquia que tanta falta les hace. Mientras tanto se va a dando a conocer de sus feligreses. Todo parece aislado; una primera mirada no permite ver que hay un elemento único que lo podría explicar todo.


DESPUES DE ISABEL, EL INFIERNO

Esta Novela es Finalista en el Primer Premio Internacional de Novela Corta Mario Vargas Llosa, 2011, entre casi   670 manuscritos.

La médica Isabel, residente del último año de la especialización de Ginecología, resulta asesinada en una calle de la ciudad. Al parecer un caso aislado, un hecho más de la violencia diaria de la metrópoli, un aparente intento de robo. La investigación oficial se cierra casi de inmediato. Todos están desconcertados, pues ella no tenía enemigos, ni amenazas, ni enredos afectivos aparentes, era bella y apreciada. Una revisión de los mensajes del celular de ella, una conexión con un albergue de caridad que cuida enfermos, un señor que resulta castrado sin motivo aparente, le permiten a su novio Augusto penetrar en una maraña que nunca pensó que pudiera existir y que al final podría develar muchas cosas que desconoce sobre Isabel, sobre la ciudad, sobre el sistema de salud y la clase política.

ENTREVISTA EN LIBROSYLETRAS.COM A PROPOSITO DEL LANZAMIENTO DEL LIBRO CON LAS NOVELAS EN LA COLECCION DE EDICIONES B

Entrevista, Emilio A. Restrepo


 
Posted by Libros y Letras on miércoles, septiembre 05, 2012 No comments 


No. 6.152, Bogotá, Miércoles 5 de Septiembre del 2012 

Si realmente me quieres, regálame un libro. 

Diana Ponds 

Emilio A. Restrepo


He tenido siempre el vicio solitario de esculcar las librerías de viejo, las ventas de garaje, los rebuscadores callejeros del centro.


Por: Jorge Consuegra (Libros y Letras)

Ya son varios años los que hemos invertido para que en Colombia ingrese al fascinante mundo literario de la Novela Negra y sólo hasta ahora los resultados se están empezando a ver con escritores comoGonzalo España quien publicó en el 2011 El caso Mondiu ( B ) una humorística obra en donde un inspector investiga la muerte de un hombre a quien después de asesinado, le cercenan el miembro viril. Pero también Fernando Iriarte quien es, sin lugar a dudas, quien más se ha dedicado a escudriñar, investigar y escribir sobre este género. También ha ingresado a este escenario de la Novela Negra el escritor Luis Fernando Macías el autor de Gámbito de rey aceptado ( B ) quien logró muy buenos comentarios en la Feria del Libro de Bogotá. También debemos incluir al samario Ramón Illán Bacca con Deborah Kruel, una novela situada al finalizar la década de los cuarenta del siglo pasado cuando se creyó que las tropas hitlerianas habían enviado destacamentos de espías para apoderarse de Colombia. Muy buena novela. Y aunque Simón Ospina y Juan José Gaviria han dicho que no pensaron que su novela Para matar a un amigo estaba en su pensamiento como Novela Negra, muchos de sus lectores así la han catalogado. 



Ahora, con la Fiesta del Libro de Medellín y con “Medellín Negro” que llega a su tercera edición, aparecen nuevas propuestas literarias, entre ellas de la Emilio A. RestrepoJulio Alberto Balcázar eInés Lucía Blackie quienes publican sendas obras, ingresando de esta forma por la puerta grande de la Novela Negra colombiana. 

Dialogamos con Emilio A. Restrepo sobre su pasión sobre este género. 

- ¿Cómo ha sido su vida con los libros? 
- En mi casa desde siempre hubo libros. Crecimos en medio de las ediciones baratas de Colcultura y Ariel Juvenil, de las revistas de Walt Disney y comics de todo tipo que intercambiábamos con los amigos. Hoy me sorprendo de la estructuración literaria de esas aventuras. Se las tomaban realmente en serio. Luego mis padres se suscribieron al Círculo de Lectores: cuatro libros por mes. Hubo una lucha que mis papás perdieron, la de las “buenas costumbres”: evitar que comiéramos leyendo, entrar al baño leyendo, leer hasta tarde en la noche, libros en los paseos o en el carro en movimiento. Pero lo que pretendían lo lograron y nos formaron como lectores. Recuerde: años sesenta, no televisión, no videos, sólo amigos, calle y lectura. ¡Ah!, y la maravillosa influencia de un teatro de barrio y la tradición oral de la esquina, de la cuadra (con los marihuaneros, los mejores y más delirantes conversadores, portento de mentirosos creativos), además de las grandes historias alrededor de tíos mayores, abuelos y primos. Después la lectura ya era un hábito, hacía parte de lo normal de la vida cotidiana. Luego los estudios de medicina y lo mismo: leer y leer. Un complemento perfecto con el cine para una búsqueda única: las historias. 

- ¿Siempre su vida ha estado cercada con libros, protagonistas, alegrías bibliográficas? 
- Siempre he tenido libros al lado mío. Lo primero que exploro en una casa o en un colegio es la biblioteca. He tenido siempre el vicio solitario de esculcar las librerías de viejo, las ventas de garaje, los rebuscadores callejeros del centro. Nunca he perdido la ida y la escarbada. La última reforma de mi casa fue para reacomodar los libros y los discos, incluyendo los acetatos. En esa transición, ingresé sin conflicto a los lectores electrónicos y ahora a las tabletas. Con este sistema, he conseguido todos los libros que he querido, los que había anhelado, incluso los que eran referentes y no nunca pude conseguir en físico, por ejemplo: Los mejores cuentos policiales, recopilados por Borges y Bioy Casares y la colección del Padre Brown y así una interminable lista. Es un verdadero regocijo. Desde pequeño me interesó también la escritura. Participaba en los periódicos y concursos de los colegios, lo mismo en la universidad. Me la tomé en serio cuando me inscribí en el Taller literario de Asmedas, bajo la tutela del escritor Mario Escobar Velásquez

- ¿Cuál fue la primera Novela Negra que recuerda haber leído? 
- Ingresé al género por los referentes obligados: los casos de Sherlock Holmes, muchas novelas baratas de Agatha Cristhie y ediciones populares de Simenon. No las entendía como “Negras”, sino simplemente de “detectives”, incluidas muchas de bolsillo, puro “pulp” de cinco centavos como Silver Kane o Lou Carrigan, y las novelas gráficas de Rip Kirby y el Agente Secreto X-9. Lo primero realmente negro que leí, fue un cuento que encontré en una revista argentina, escrito por Dashiell Hammet llamado “Un hombre llamado Spade”. Luego en la Biblioteca Básica Salvat leí la “La maldición de los Dain”, del mismo autor. Ahí en realidad perdí la inocencia. Por otro lado, en el teatro “El Subterráneo”, que fue de culto en la ciudad, vi varias películas cuando era adolescente: “El Halcón Maltés”, Marlowe (con James Garner), “La dama de Shangai”, entre otras y ciclos de cine del mismo tema. Era ya claro, eran las historias que me gustaban y que desde entonces me estaban marcando. 

- ¿Qué concepto tiene de este género? 
- Es apasionante. Es entretenimiento puro. Desata la curiosidad en el lector, lo hace cómplice, lo involucra y lo envuelve en un juego de acierto y adivinación con elementos lógicos que casi siempre lo sorprenden y lo excitan. Por lo demás, se basa en historias poderosas e impactantes. Los personajes son fuertes y deben estar bien dibujados. La narración tiene que estar muy bien escrita, sin cabos sueltos y sin trampas burdas, pues si el interés decae o hay engaños, el lector la abandona sin consideración. Además escudriña la sociedad y sus normas, describe la ciudad, su ética, su entorno, su ambiente, sus pecados. Es una fotografía del alma colectiva en la selva de cemento. Desnuda sus costumbres más ocultas y sus tendencias más abyectas. Muestra el submundo que hay debajo de la superficie, por debajo de lo aparente, un universo mucho más grande y salvaje del que nos imaginamos y que ruge bajo los neones y la contaminación de la ciudad. 

Después de Isabel, el infierno, narra la historia de una tragedia casual. Isabel, residente de ginecología en una universidad de Medellín, es abordada por unos asaltantes que quiebran el vidrio del vehículo en el que se desplaza, le roban el computador y le disparan, dejándola muerta en el acto. Al parecer, se trata de un crimen circunstancial, un robo como tantos que suceden a diario en la ciudad, pero la presencia de un mensaje de voz y algunos de texto en el celular de la hermosa médica, ocasionan una investigación que sin más, va destapando ollas podridas, en los lugares más inesperados, los hospicios de beneficencia para ancianos. La vieja fábula del lobo disfrazado de cordero.

- ¿Por qué en Colombia poco o nada avanzamos en ella? 
- Durante un tiempo, creo yo que por la tiranía del boom latinoamericano y el realismo mágico, que produjo grandes obras y autores, pero sin darles posibilidades reales a nuevos escritores, que siempre se quedaban a la sombra de unos maestros demasiado dominantes. Durante muchos años los esfuerzos editoriales se orientaron hacia los secuestrados, la narcomiseria, la historia de los capos y el vaho pestilente del narcotráfico que llegaba hasta el último rincón o los best seller norteamericanos o los manuales de autoayuda. Aquí muchos títulos de la “sicaresca” captaron toda la atención, pero hoy están casi olvidados, pues hay una saturación en los medios y en el inconsciente colectivo. Es un fenómeno interesante, dadas las condiciones de violencia que se generan en nuestro país. Pero esto está cambiando. La gente se está acercando al crimen y lo está mirando bajo una visión artística. Ya hemos aprendido a vivir con él, lo hemos padecido, ahora lo queremos entender, mirarlo bajo una perspectiva distinta. 

- ¿Ha intentado escribir Novela Negra en otras oportunidades? 
- Hasta el momento he publicado cinco novelas, casi todas avaladas con algún premio. La primera, Los círculos perpetuos, ya esboza los ingredientes, pues en la primera página matan un médico y en los capítulos siguientes, su hermano inspector arranca con la investigación en busca de la venganza. Fue finalista en el Premio internacional de Novela corta “Alvaro Cepeda Samudio”, lleva 4 ediciones y la primera la hizo SIC editorial de Bucaramanga. Otra, La milonga del bandido, cuenta la historia de una banda de pillos que azota ciudades de Colombia y España, mostrando su faceta humana, el sufrimiento por su condición, en una historia llena de aventuras y giros inesperados. En esta búsqueda, un tanto febril, llevo doce novelas negras. En cinco de ellas ya aparece un detective criollo, Joaquín Tornado, que se enfrenta a casos que tienen lo más cruento de la novela negra moderna: cine snuff, la mafia en los deportes, las apuestas, la corrupción política, el tráfico de arte, las aseguradoras, la prostitución de alto nivel, el ciudadano del común vulnerado por un estado y un sistema que lo pisotean, etc. Estas permanecen inéditas, pero se están concretando ideas para su publicación en un mediano plazo. 

- ¿De los grandes maestros de este género cuáles son los que más ha leído y lee con inmenso gusto? 
- Por supuesto, uno con los clásicos va a la fija y Chandler y Hammet son unos maestros. Entre los que escriben en español, he leído a Vásquez Montalván, a Francisco González Ledesma, a Paco Ignacio Tabio, a Roberto Ampuero, A Ricardo Pligia, a Luis López Nieves. En la galería de honor están también los impresionantes John KatzenbachDavid Baldacci y Markaris Petros. Me gustó mucho la Trilogía Millenium, a la que llegué por una reseña muy favorable que escribió Vargas Llosa. Y en el santuario siempre van a estar Willkie CollinsConan DoyleSimenonAgatha y otros que vienen del policial, que tienen gran calidad y ejercen una gran influencia. 

- ¿Cómo ve a los autores de este género en Colombia? 
- Los tres que ha publicado Ediciones B en su serie, son de todo mi gusto. En el género, están muy activos Mario Mendoza, constante y disciplinado, Santiago GamboaOctavio EscobarSergio Álvarez,Hugo Chaparro. El género goza de cabal salud, los autores están motivados, el público responde y ya las editoriales se están comprometiendo. La asistencia de los lectores a los diálogos múltiples, a las presentaciones, la invitación de los colegios y universidades a hablar del tema así lo demuestra. En los talleres literarios, los jóvenes autores están creando. Los guionistas se empiezan a interesar. Como veo las cosas, creo que ya arrancó el buen momento de la novela negra en Colombia. 

- Denos una opinión sobre "Medellín Negro". 
- El congreso Internacional de Literatura “Medellín Negro” este año llega a su tercera edición en el marco de la Fiesta del Libro. Ha sido un éxito total y está a la altura de sus similares en Barcelona, Gijón, México, Buenos Aires y Getafe. Tiene invitados de muchos países, hay lleno total. La novedad de este año es la publicación de dos libros, dentro de la serie de novela negra apoyada por Ediciones B. Se presentan dos ejemplares con cuatro novelas cortas, dos en cada uno: El primero tiene el ganador y primer finalista del concurso literario convocado por el evento: Los cautivos del fuerte de apache deJulio Alberto Balcázar C. y Año Nuevo de Inés Lucía Blackie. El otro volumen contiene las novelas¿Alguien ha visto el entierro de un chino? y Después de Isabel, el infierno de mi autoría. Esta última finalista en el Primer Premio de Novela Corta Mario Vargas Llosa, entre más de 600 originales. Se trata de un evento importante, con gran énfasis en lo académico. En él se reúnen estudiosos, académicos y escritores a explorar a profundidad el tema del género negro en el cine, la literatura, el arte, la socio-antropología, etc. Lo apoyan la Universidad de Antioquia y la alcaldía de Medellín y para acabar de ajustar es gratuito. En resumen, está condenado a hacer historia, mejor dicho, ya la está haciendo. 

- Muy brevemente hable de su novela Después de Isabel, el infierno
- Voy a citar las palabras que hizo Luis Fernando Macías, también autor de Ediciones B en la presentación: “Después de Isabel, el infierno, narra la historia de una tragedia casual. Isabel, residente de ginecología en una universidad de Medellín, es abordada por unos asaltantes que quiebran el vidrio del vehículo en el que se desplaza, le roban el computador y le disparan, dejándola muerta en el acto. Al parecer, se trata de un crimen circunstancial, un robo como tantos que suceden a diario en la ciudad, pero la presencia de un mensaje de voz y algunos de texto en el celular de la hermosa médica, ocasionan una investigación que sin más, va destapando ollas podridas, en los lugares más inesperados, los hospicios de beneficencia para ancianos. La vieja fábula del lobo disfrazado de cordero.” 



Sunday, April 08, 2012

Crónicas de Belén y otras variaciones

Crónicas de Belén y otras variaciones

El 17 de Julio de 2011 el periodista Reynaldo Spitaletta grabó una entrevista con el médico y escritor Emilio Alberto Restrepo Baena hablando del barrio Belén, ambientando una serie de situaciones y personajes bajo una óptica literaria. El programa se transmitió por Radio Bolivariana (FM 92.4 Mhz) y tuvo una amplia difusión, generando gran cantidad de comentarios y reacciones favorables, a propósito del libro ALGUNAS COSAS NUESTRAS (Crónicas de Belén), editado por el Municipio de Medellín. A continuación el enlace de la entrevista completa.


Wednesday, February 20, 2008

UN RECIEN LLEGADO A LA CABALGATA DE LA FERIA DE LAS FLORES

UN RECIEN LLEGADO A LA CABALGATA DE LA FERIA DE LAS FLORES
Emilio Alberto Restrepo Baena. emiliorestrepo@gmail.com


Foto tomada de: http://www.noticaballos.com/los-borrachos-y-los-caballos.html



Aquí hago lectura del texto para Teledonmatías, para quien prefiera el video al texto

Hace alrededor de un año, un buen amigo me convenció para integrarme con él y su grupo, todos los jueves en la tarde, a la cabalgata que arrancaba de una caballeriza de Sabaneta y recorría por algunas zonas rurales de este y otros municipios del sur del Valle del Aburrá. Al principio lo hice por algo de curiosidad y esnobismo y no sin cierto temor que asiste al que ha sido urbano a ultranza y citadino desde la más tierna infancia. Se trataba de un grupo de profesionales, jubilados la mayoría, que sacaron de su rutina el espacio para estar en un grupo de hombres solos, inicialmente con la prevención de sus esposas que huelen peligrosos estrógenos circulantes en todas las actividades de sus cónyuges y luego con una amodorrada resignación de ellas, como cuando se les activa el chip del fútbol o de los negocios o de la política que casi todos los machos llevan insertados en su ADN.

Las primeras jornadas fueron sorprendentes. Conversación amena, apuntes divertidísimos, música al gusto y por tandas, sin estridencias, licor en la dosis justa, viandas exquisitas, ambiente, color de naturaleza, senderos ecológicos, cero ostentación, reivindicación de la palabra y del disfrute de las cosas simples de la vida. Estuve muy animado por un tiempo y no veía la hora de que llegara el jueves para departir con mis amigotes, relajarme y olvidarme de tanta obligación y tanto estrés de la vida diaria. Que gente tan agradable, se veía lo honesto, lo decente, lo dignos y educados que eran.

Por asuntos profesionales me ausenté unas semanas de la ciudad y al volver me enteré de que en el fin de semana siguiente sería la famosa cabalgata de la Feria de las Flores. Sin pensarlo mucho, acepté la invitación de unos compañeros del trabajo, distintos al grupo de los jueves, nos entusiasmamos, nos inscribimos, alquilamos los caballos y nos preparamos para lo que sería una velada inolvidable.

Ese sábado fue uno de los peores de mi vida. Durante varias horas traté de avistar a mis colegas de travesía y no me pude encontrar a ninguno. Los celulares tenían las líneas saturadas y no había conexión y cuando esta se lograba, oír era imposible, pues el barullo era insoportable, la estridencia era ensordecedora, todo el mundo estaba a los gritos. El calor del medio día nos golpeaba inmisericorde los hombros y nuestras duras testas parecían a punto de reventar. Había miles, léase bien, miles de caballos con sus respectivos jinetes, todos apeñuscados, en un hacinamiento que no permitía una marcha fluida, cemento y edificios por todos los lados, nada de aire puro ni verde alrededor, caballos resoplando, sudando a cántaros y echando babaza por la boca. Pero lo que más me llamó la atención era los personajes que estaban a mi alrededor. Todos uniformados con sombrero, poncho, lentes oscuros, camisa de cuadros y manga larga y blue jeans. Cadenas y relojes de marca en notoria ostentación. Bebeta compulsiva de licor en todas sus presentaciones y combinaciones, un lenguaje vulgar y ordinario, en berridos ininteligibles y carcajadas sin razón aparente, insultos cuando se presentaban fricciones entre los binomios bestia-bestia, que era cada dos pasos. A su alrededor, la concentración más alta del mundo de mujeres bonitas, pero todas iguales: pelo largo, rubio a la fuerza de las tinturas y recién cepillado, sombrero vaquero puesto por primera vez, tetas descomunales a punto de reventarse muy seguramente de origen siliconudo, pantalón apretado, bota tejana comprada la víspera, lentes negros de marca, casi siempre sobre el sombrero, no en los ojos como uno espera. Casi todas igual de chillonas y ebrias, igual de fanfarronas, igual de mostronas, era casi evidente que la mayoría era la primera vez que montaban. Me llamó poderosamente la atención la ausencia de esposas, que a esa hora deberían de estar viendo el desfile por televisión. Después un amigo me sacó de la ignorancia y me dijo que esos maniquíes reciben el remoquete de “grillas” y suelen acompañar en eventos públicos a los señorones que tanto me asombraron. No lo sabía, pero al verlos juntos me asombré de su volumen, de su cantidad, pero después me hicieron caer en cuenta que a Medellín le dicen “Lobolandia” y que aquí se cuentan por millares.

En todo caso mi faena se tornó en pesadilla. Una vez metido en el torrente de bestias y caballos, era imposible salirme. Me mencionaron mil veces la madre, me ensuciaron de babas, sudor y boñiga de caballo, vómito de borracha; me insolé y todavía me duelen los muslos y la cintura de hacer fuerza. Los hongos que me quedaron en la ingle de tanto sudar parecían champiñones y por poco quedé despellejado. Si me hubieran visto la parte posterior y baja donde termina la espalda, hubieran pensado que estuve en un crucero con un grupo de marineros escandinavos y que se había acabado el lubricante. Hubo amenazas, miradas fieras, alegría por decreto, alboroto artificial, euforia postiza y una de las veladas más desgastantes que me ha tocado vivir, por no decir que decadente y aburridora.

Supe que en otros años se presentaron peleas de borrachos, caballos muertos, desmayos, equinos subidos al metro, grescas, basura por todos los lados, caos vial, atropellados, pero nunca lo había vivido tan de cerca. En el remate de la dichosa cabalgata, se presentó una riña al parecer de carácter pasional-etílica en la plaza mayorista que terminó con varios asesinatos.

No pude por ningún lugar recuperar lo lúdico, lo grato de la naturaleza, la fluidez de una jornada espontánea contemplando paisajes y deleitándome de una buena conversación al calor de unos buenos tragos y una comida agradable. Encontré solo apariencias y vulgaridad, mezquindad y agresión, ebriedad de la mala, vanidad de la fea, poses y artificios, superficialidad y belleza de postín. Creo que dentro de mí, tengo suficientes razones para nunca más volver.

Cuando le pregunté a los del grupo de los jueves que porqué no habían ido, sorprendidos de mí, me contestaron que por todo eso mismo, que los caballistas puros, de años de experiencia, de formación ecuestre por ancestro, abolengo, gusto y convicción, nunca se prestaban para tal desmadre; que eso violaba todas las normas del respeto por los animales y por el prójimo y que el cemento desvirtuaba el sentido real de una cabalgata ecológica en su más pura concepción estética y filosófica. Con indignación me ripostaron que cómo se me ocurría siquiera pensar que ellos iban a ir a semejante adefesio que prostituye el sentido puro y conceptual de la cabalgata como tal, que no contara con ellos para prestarse a semejante aparato de ostentación, arribismo y superficialidad. Que a los jinetes de verdad, a los que amaban el arte ecuestre, jamás los verían en semejante esperpento mediático.

Con la vergüenza de un recién llegado que comete una torpeza por desconocimiento, entendí que me merecía lo que me pasó por embelequero y filipichín y preferí cambiar de tema.









Fotos tomadas de: http://www.gentedecabecera.com/2011/09/bucaramanga-vivio-una-feria-mas/



LEER MAS ARTICULOS DE "MEDELLIN, ESA DESCONOCIDA" EN:


Leyendas urbanas de Medellín:
http://emiliorestrepo.blogspot.com/2005/05/leyendas-urbanas-de-la-tradicin-oral.html

Crónica de Medellín Esotérico:
http://emiliorestrepo.blogspot.com/2005/05/crnica-esotrica-de-medelln.html
 Crónica de los Cantantes jubilados que nos visitan:
http://emiliorestrepo.blogspot.com/2005/05/medelln-el-paraso-de-los-dinosaurios.html

 Crónica de Medellín Underground
http://emiliorestrepo.blogspot.com/2005/05/medelln-underground.html


¡¡¡¡DESTACADO!!!!
Cuentos propios, leídos por el autor:


Sunday, May 29, 2005

CRÓNICA ESOTÉRICA DE MEDELLÍN

CRÓNICA ESOTÉRICA DE MEDELLÍN
Emilio Alberto Restrepo Baena
Cuando aún era un niño, por allí en los tempranos años setenta, era de mucha usanza en Medellín el jugar con esoterismo, trivializando conceptos como el espiritismo, la tabla ouija, el hipnotismo, etc., que fueron moda entre los jovencitos, usualmente dirigidos por alguien más mayor, pero no más experimentado, haciendo un manejo irresponsable de estas tremendas fuerzas en fincas, fiestas y cementerios. La motivación era básicamente curiosa, cuando no morbosa. Nos producían gran atracción las historias de espantos, de invocación de espíritus y de extrañas energías del mas allá.

Era común convocarse alrededor de una tabla ouija, dirigidos por un médium de pacotilla y empezar a hacer contactos con muertos cercanos a nuestros afectos. Muchas veces no ocurría nada objetivo, solo confusas interpretaciones de nuestros crispados y excitados nervios. En otras veces, las menos, puedo jurarlo, hicimos contacto con energías que venían de otras dimensiones extrafísicas e incluso a través de la tabla, contestaban preguntas o traían mensajes.

No era gratuito el molestar el descanso eterno de las almas en pena. En la casa de una amiguita, una tarde, al escondido por supuesto, hicimos contacto con un espíritu al que no fuimos capaces de controlar. Se quedó enquistado en la casa de ella y a partir de ahí fue el horror. Pesadillas y terrores nocturnos de los dos niños menores. Nuestra amiga quedó con una cefalea crónica, una irritabilidad y una depresión que la hicieron retirar del colegio.
Ruidos, luces, movimientos extraños y anormales de las cosas y un estado de ansiedad generalizada en la familia, que solo se vino a dilucidar cuando se confesó que todo ocurrió después del mal manejo de una tabla ouija. Había quedado suelta un alma errante, un espíritu burlón sin descanso ni sosiego que vivía en muerte su situación de purgatorio infinito, mal traído a un estado más físico en la tierra. Solo los buenos oficios del padre L. lograron hacer desocupar la casa de tan incómodo advenedizo.

Este furor del manejo de la tabla aparentemente dejó brechas abiertas o mal cerradas que propició que muchos espíritus, mucha energía del más allá quedaran circulando en torno a la ciudad. Ciertos estudiosos del esoterismo creen interpretar este fenómeno como el desencadenante de la terrible ola de violencia y maldad que a partir de los años ochenta invadió la ciudad como una peste, como una plaga de carácter apocalíptico. La teoría es simplista pero efectiva. Muchos espíritus errantes, furiosos por ver violentado su estado etéreo, con muchos pecados aún sin purgar, circulan en torno a la ciudad. Tienen especial apetencia, según esta teoría, por los hijos de madres solteras, o en pecado original, o producto de violaciones, o con proclividad para el crimen y la delincuencia. Transmutan su energía al alma de la criatura en gestación o en parto y corrompen su alma llenándosela de odio, resentimiento y maldad. Esto explicaría porqué cuando fueron creciendo, a mediados de los años ochenta, tantos jóvenes se tornaron en delincuentes, sicarios y rufianes. Según esta hipótesis, los indígenas del Valle de Aburrá se asentaron a orillas del río Medellín y allí tenían sitios de ritual religioso llenos de poderosa energía; en sus cementerios ocultos reposan los cuerpos de hombres y mujeres buenos que murieron en santa paz y llenos de una fe pura en sus dioses naturales, con poco componente de suciedad en sus almas; los espíritus liberados en las fallidas secciones de espiritismo son repelidos por esta fuerza protectora y empiezan a girar centrífugamente hacia las montañas que hoy ocupan las laderas laterales de la ciudad, por donde empezó la gran descomposición criminal de la ciudad que luego se generalizó. La ola de asesinatos, los accidentes de tránsito, las muertes violentas en personas jóvenes y poco piadosas que no tienen tiempo de arrepentirse o de hacer transición energética hacia otros niveles superiores de conciencia, supuestamente generan una liberación brutal de energía nefasta que perpetúa el fenómeno y genera un círculo vicioso de ruindad y perdición que penetra en todos los rincones.

Esta original teoría, creída fanáticamente por sus adeptos, trata de explicar el origen metafísico de la mala onda de Medellín.¿Y por qué a Medellín? ¿ Porqué involucró en esas épocas las comunas noroccidental y nororiental?, ¿ Porqué en hijos de hogares descompuestos o de madres pobres cabezas de familia? Las respuestas estarían en el párrafo anterior. Analizan los aterradores niveles de violencia de la ciudad, los extremos de criminalidad comparados con todas las otras capitales.

Para contrarrestarla, hicieron una discreta pero efectiva campaña de erradicación de las secciones aficionadas de espiritismo, del uso de tablas ouija por inexpertos, de crear terror reverencial a irrespetar sin convicción y sin necesidad el descanso de los muertos. Y es cierto que hoy escasamente se juega con éstos elementos en fincas o fiestas o paseos, ni son dirigidas por muchachitos juguetones.
Como toda acción tiene una reacción, empezaron a proliferar todo tipo sectas religiosas, de todos los orígenes y todas las clases para tratar de contrarrestar con misticismo, el exceso de energía maligna.
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Según estudios, en Medellín se encuentra la mayor concentración de todo el país de ritos paralelos al catolicismo. No solamente cristianos protestantes, sino afectos al hinduismo, musulmanes, meditadores, egiptólogos piramidales, rosacruces, masones, grupos de sanación, seguidores del reverendo Moon, etc., en una búsqueda frenética de un camino, de una razón, de una verdad, de un sentido que dignifique y justifique la existencia. También es cierto que aquí se encuentra la mayor incidencia de profanación de tumbas, de robo de cadáveres, de violaciones y secuestro de niños para involucrarlos en rituales satánicos, que incluso obligó a la fiscalía a crear un grupo específico para contrarrestar estas expresiones de satanismo en Medellín, que según el diagnóstico ya se volvió un problema epidémico y de salud pública.

LEER MAS ARTICULOS DE "MEDELLIN, ESA DESCONOCIDA" EN:


Leyendas urbanas de Medellín:
http://emiliorestrepo.blogspot.com/2005/05/leyendas-urbanas-de-la-tradicin-oral.html

 
 Crónica de los Cantantes jubilados que nos visitan:
http://emiliorestrepo.blogspot.com/2005/05/medelln-el-paraso-de-los-dinosaurios.html

 Crónica de Medellín Underground
http://emiliorestrepo.blogspot.com/2005/05/medelln-underground.html

 Crónica de un infiltrado en la Cabalgata de Feria de Flores
http://emiliorestrepo.blogspot.com/2008/02/un-recien-llegado-la-cabalgata-de-la.html

MEDELLÍN: EL PARAÍSO DE LOS DINOSAURIOS OLVIDADOS

MEDELLÍN: EL PARAÍSO DE LOS DINOSAURIOS OLVIDADOS
Emilio Alberto Restrepo Baena



En cuanto a lo que se refiere a la música popular, Medellín ha sido considerado el paraíso de los dinosaurios olvidados. No es gratuito. Si repasamos las crónicas de los últimos cuarenta años, esta ciudad ha acogido en forma maravillosa, entusiasta, rotunda a muchos artistas que ya reposaban en los fríos cuarteles del ostracismo, artríticos por la nostalgia de aplausos, anquilosados por falta de reconocimiento y admiración.

Como los elefantes viejos que presintiendo su muerte buscan los valles secretos de África, donde después de una peregrinación solitaria se acuestan a esperar la muerte dejando cementerios llenos de huesos y marfil, testigos de antiguas fuerzas y lejanas batallas, muchos artistas vienen a Medellín en donde se encuentran un público que aún los ama y que con generosidad reencaucha los afectos de siempre, reeditando éxitos pretéritos, sacudiendo el pesado lastre del anonimato que tanto duele en el ego.

Y es que el fenómeno desatado por la muerte trágica de Carlos Gardel en la ciudad, disparando por los siglos de los siglos una veneración que raya en la idolatría, un ascenso inmediato al Olimpo de los dioses, un regodeo eterno con la gloria perenne de los inmortales, hace que en el inconsciente colectivo se fije la tradición de Medellín como elixir mágico contra la desmemoria. No en vano, mucho más que en otras ciudades, han terminado su vida artistas como Pepe Aguirre, Orlando Contreras, Edmundo Arias.

Y antes de morirse, ya muy ancianos y en precarias condiciones de salud, vinieron y cosecharon laureles Leo Marini, Daniel Santos, Alfredo Sadel, Lidia Mendoza, Hugo Romani, José Alfredo Jiménez, etc, donde un público complaciente y amable los vitoreó frenético y emocionado.

En los últimos años se presenta una especie de reedición de los cantantes de los años sesenta y setenta. Es común que un empresario junte para un mismo espectáculo a tres o cuatro artistas que forma individual no convocarían a nadie y aprovechando las cinco o seis canciones que a cada uno le dieron cierto reconocimiento y recordación, logra elaborar un repertorio digno y garantizar un aforo del teatro que recupere la inversión y divierta al público. Es por eso que personajes que ya habíamos desterrado de la memoria, o que creíamos muertos o confinados en un ancianato vienen más rejuvenecidos que nunca, embebecidos de nuevos bríos y entusiasmos a refritar sus antiguos temas.

De ahí que nos hayan visitado muchos baladistas en representación del paleolítico inferior y lo sorprendente es que aún diviertan a la masa y la emocionen, que asuman con dignidad la oportunidad para saborear de nuevo un aplauso luego de muchos años de estar cesantes, sin contratos, sin giras, sin temas y hasta sin voz. Este género conocido como “música de peluquería” o música “romanteca” o “música para planchar”, tiene plena acogida en nuestro medio, donde hay gran entusiasmo por estos temas cursis y de dudoso buen gusto, que evocan amores dulzones, con ritmos pegajosos y letra simples que permean rápidamente el oído de un sector muy grande de la población.

No es exclusivo de muchachas del servicio doméstico, ni de policías ni choferes de buses. En realidad gustan en todos los estratos. Y tienen temas para todos los gustos. Desde los virtuosos como Nino Bravo y Raphael hasta los limitados de voz como Cacho Castaña o Juan Ramón. Desde los líricos con alto nivel poético como Alberto Cortez o José Luis Perales, hasta los simples a más no poder como Palito Ortega o Luis Aguilé. Desde los melosos como Julio Iglesias, (recordado como mister arequipe o señor melcocha) hasta los de voz ronca y carrasposa como Alberto Bourbón o Rabito (conocido cariñosamente y en confianza como “culito”). Desde los súper internacionales dueños del jet set europeo y norteamericano como Julio Iglesias o Charles Aznavour o José Luis Rodríguez “el Puma”, hasta los integrantes del proletariado estelar criollo como Galy Galeano (recordado como el rey de las guisas) o Raúl Santi, otro campeón súper favorito de nuestras nunca bien ponderadas sirvientas, o la inefable Vicky, que a toda hora parece convaleciente de una fiebre tifoidea.

También hay temas de gran elaboración literaria y factura poética impecable que se internacionalizan rápidamente y son versionados por múltiples artistas y orquestas , hasta adefesios que solo invitan a la risa y a la burla como esos que impusieron los argentinos cuando la mitad de la canción transcurría hablando por teléfono luego de timbrar varias veces, o ponían a niños a establecer diálogos lacrimosos con supuestos padres irresponsables o en lo más lamentable del melodrama, ponían a sollozar a una amante engañada desarrollando el más insoportable de los culebrones, con llantos descompuestos y deglución llorosa de efusiones nasales.

Definitivamente es un género de contrastes. Fluctúa sin reparos de lo brillante a lo mediocre, de lo original a la burda copia, de altos vuelos líricos y creativos a insufribles bodrios que generan lástima. Y hay público para todos. Y siempre hay quien los admire. Es por eso que en la misma emisora pasan de Juan Gabriel o Miguel Bosé a Charlie Zaa. De Víctor Manuel a los Pasteles Verdes. De Emmanuel a los Terrícolas. Y en la fauna criolla recordemos a los íconos: Billy Pontoni, Oscar Golden, Claudia Ozuna, Claudia de Colombia, Tiziano , etc.

Retomando el tema del papel de Medellín como caja de resonancia de la nostalgia, recordemos a los que han venido a dar con el fardo de sus fósiles a la ciudad. La lista es enorme.

Superestrellas como Camilo Sesto, auténtico ídolo de los años setenta, lleno de pergaminos y de éxitos, vino en plena euforia de su vigencia realizando conciertos inolvidables. Con los años trató de repetir su experiencia con resultados poco menos que lamentables. En el último vino como parte integrante de un multiconcierto de ancianos, uno más entre otros artistas. Ya no era la figura central, sólo uno más. Y el resultado fue desastroso. Su privilegiada voz era ya solo un mal remedo de sí mismo; su cuerpo ya cincuentón lucía anacrónico con su estado actual, pues se negaba a reconocer el paso de los años, sobre todo en él, reconocido como un adonis de belleza gallarda y varonil. Sin embargo, el público fue benigno, por no decir que excesivamente tolerante y lo aplaudió de continuo en forma entusiasta, más como homenaje y reconocimiento a su carrera que a su presentación esa noche. Es sobre todo cuando se oyen las grabaciones que uno siente vergüenza ajena al oír sus aullidos ya carentes de sutileza y tesitura, volcados en unos gritos histéricos más cercanos a la cacofonía que a la armonía.

En esa presentación fue acompañado por otro par de venerables patriarcas: el venezolano Rudy Márquez, conocido cariñosamente como “carequeso”, “el absceso de la canción” o “la espinilla que canta” pues el particular aspecto de su rostro haría las delicias de un esteticista o de un cirujano plástico, y de Leo Dan, el argentino que hizo las delicias de nuestros bisabuelos con mil canciones todas rítmicas, todas parecidas, simples a más no poder, pero llenas de un sonsonete que las hacía pegajosas y con éxito garantizado. El viejo Leo hizo su función con la misma voz de siempre ( no hay riesgo que se le desgaste) obeso como un hipopótamo, casi anciano, lo que hacía un gracioso contraste con sus temas tan livianos y juveniles e irradiando la simpatía de siempre. El público, por supuesto, le dio tratamiento de gran estrella y su ego se enmaletó una gran ovación que aún debe estar añorando.

Otros que circulan en este carrusel del recuerdo fueron el argentino Heleno, recordado como “la rodilla que canta” o “Meleno”, por su cabeza brillante como una bola de billar, quien a falta de una orquesta o una banda pues por cuestiones de presupuesto no la puede pagar, trae una pista grabada, sobre la cual, sin ningún rubor , recrea sus antiquísimas canciones con la voz melosa y acaramelada de los viejos tiempos. Otro argentino ya casi olvidado fue Elio Roca. También vino, cantó y venció. Su voz de tenor permanece intacta y poderosa, en contraste con su imagen de postín decadente, con tumulto de chicas contratadas incluido, las cuales al verlo, gritaban, lo besaban, lo acosaban en tropel. Patético pero divertidísimo deleitarse con este galán de pacotilla, quien no ha podido entender que estos trucos generan más risa compasiva que admiración.

También vino el español Manolo Galván, decrépito y macilento, más ronco que nunca, bebiendo en el escenario, fumando sin pudor entre canción y canción, regañando al público porque fue silbado cuando intentó a las malas cantar sus canciones nuevas mientras el respetable le pedía a gritos los temas de hace treinta años. Cuando se resignó y se concentró, estuvo a la altura de sus mejores días.

El argentino Sabú se debió haber sentido en el cielo cuando salió casi en hombros de su presentación. Tanto en físico como en vitalidad, energía y voz está intacto. El público así lo reconoció y lo aplaudió a rabiar. Quedó un grato sabor con su espectáculo. Lo mismo ocurrió con el español Juan Erasmo Mochi, quien conserva una gran voz, un carisma a toda prueba, una simpatía natural que conecta inmediatamente con la gente; salió aplaudido.

Para no extender más el recuento, simplemente enunciamos a Manolo Otero, Emilio José, José Vélez, Victor Heredia, José José, Leonardo Favio, Tormenta, Los Galos, Los terrícolas, Los Iracundos que también con el sol a sus espaldas han sabido venir a divertir a sus admiradores, ya viejos, ya baratos, ya un poquito en el olvido por no decir en la decadencia.

En fin, hay muchos artistas que han desfilado en el ocaso de sus años idos por nuestros auditorios y los han llenado, recreando glorias y desempolvando las nostalgias de su propia desmemoria y las de un público que los necesita para sentirse un poco más joven, para negar en sí mismo el cruel paso de los años y la evidencia de la pérdida de la juventud, porque no tiene ídolos vigentes a quien admirar, o son muy distantes o son tan costosos que no vienen a nuestras ciudades de provincia, o en el cúlmen de su carrera nos desprecian por pensar que no estamos a la altura de su condición.

Esperemos que envejezcan y terminen arrastrados en el torbellino del olvido, del silencio, del anonimato y aquí vendrán a dar, por unos cuantos dólares, ya sin poses de grandes estrellas, con unas pretensiones mucho más modestas, llenos de kilos y de canas. Aquí los aplaudiremos a rabiar, los haremos sentir más jóvenes y aún exitosos porque ellos nos hicieron un poco más felices, nos acompañaron en el amor y en el desamor, nos hicieron derramar lágrimas de cursilería y risas de encanto en un tiempo en que todo era un poco menos duro.

Comentarios:

Cantores que mueren jóvenes y dinosaurios


Recibidos
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Orlando Ramírez Casas

19:10 (Hace 12 horas.)
para Cco:
Orlando:
El mérito no es de Carlos Gardel sino del accidente aéreo, lo mismo que 
salvó a Pedro Infante. 
Otro accidente, pero automovilístico, salvó a Nino Bravo; aunque es 
cierto que demasiado temprano, pues tenía cuerda para mucho rato. 
Y no haber atendido el sano consejo médico de no ingerir líquido 
después de su operación sino hasta después de pasado cierto tiempo, 
parece que "salvó" al extraordinario Javier Solís de la decrepitud.
¡Qué paradojas tiene la vida!
Gilberto González


​Hola, jóvenes:



En apoyo de mi tesis de que los buenos cantantes deben morirse jóvenes antes 
de que la vida los lleve a la decrepitud, el abogado Gilberto González aporta 
unos ejemplos de cantores que siguen siendo grandes gracias a que la muerte 
se los llevó ligero.


El factor tiempo es el gran diferenciador porque, como se sabe, 

yo desayuno y quedo desocupado. Así, cualquiera. 
Un querido amigo me ha reclamado por afirmar que el Daniel Santos 
de los últimos días no era el mismo de sus tiempos de gloria. 
Lo cortés no quita lo valiente, y amor no quita conocimiento. 
Esa es una realidad de la que yo pongo como ejemplo a Daniel pero es 
común a muchos artistas que no saben determinar cuando es su hora llegada, 
y no se retiran a tiempo. 
El cantor de tangos Alberto Castillo es otro ejemplo por el estilo, 
y creo que el gran mérito de Carlos Gardel fue haberse muerto 
cuando todavía estaba joven y bello, sin dejar que sus fanáticos lo vieran en
 la decrepitud. 
Si Carlos Gardel hubiera llegado a los 90 años, le habría tocado ver 
su declive, y es posible que hasta los empresarios se hubieran animado
 a invitarlo a Medellín al Festival del Tango. 
Aquí son los magos para resucitar viejas momias. 
También te puedo citar ejemplos. A Raphael lo trajeron a 
Medellíndespués del tifo, a Julio Iglesias cuando lo
 trajeron todavía no había aprendido a cantar, trajeron a Juan 
Carlos Godoy a los 89 años y daba grima; trajeron a Tormenta, 
a Miriam Hernández, a Janet, y a otras glorias musicales de los 60, 
los 70 y los 80.
 Han traído a Juan Gabriel y a José José después de que les pasó 
su cuarto de hora. En fin. No nos falta sino habilitar como sala 
de conciertos la capilla de los Jardines de la Resurrección.



Ustedes me han oído decir que Carlos Gardel fue un sabio, 
porque se supo morir a tiempo. Y Nino Bravo. Y James Dean. 
Al morir en la cúspide de su gloria, su obra quedó inmortalizada 
para el recuerdo, lo que no habría pasado si el tiempo y los 
años hubieran caído sobre sus espaldas y llegado al final 
de sus vidas cantando con voz decrépita y deprimente como 
en los casos de Daniel Santos y Alberto Castillo​,​para citar sólo esos 
dos que ya se murieron y no se pueden defender de mi acusación. 
También los hay vivos, que conocieron épocas de gloria, 
pero no han sabido retirarse a tiempo y andan por ahí, como decía mi abuela,
dando lora”; o, como dice mi hija, “haciendo el oso”. Son pobres personas
que no tienen amigos que les digan la verdad sino aduladores que los falsean
con mentiras. Víctimas de empresarios voraces que se escudan en la buena
fama de tiempos pasados para sacarle unos pesos a la decrepitud del artista
que conoció mejores días; y tal vez víctimas ellos mismos, los artistas, de la
necesidad de su bolsillo que los muerde como un perro rabioso obligándolos
a hacer lo que ya no deben hacer. Es el caso del ante​penúltimo festival de 
tango de Medellín, en el 2012, en el que trajeron a Juan Carlos Godoy para
 hacerle un homenaje, lo que me parece bien, pero muy bien, 
extraordinariamente bien… pero lo subieron a un escenario a cantar, 
y un octogenario ya no canta ni puede cantar como cuando tenía 30 años.
 ¡Por favor! Es una falta de respeto con el artista y con el público al que 
engañan ofreciéndoleun producto que fue, pero ya no existe. 
Es eso. Los empresarios se aprovechan de los artistas, como dice 
Luz Marina “Beltango” Gómez de la Corporación Medellín es Tango:

 “En Medellín hay muy buenos cantantes y músicos de 
tango con grandes 
recorridos, pero cuando se presentan en teatros o estaderos

 lo que les pagan es una bicoca o les pagan con aguardiente y plata para
 el taxi…
 Yo, sinceramente, no canto por esa miseria. Medellín dizque es la capital del 
tango en Colombia y uno va a cantar y no le pagan nada, quieren que cante 
gratis. No, señor, eso hay que modificarlo porque el artista merece respeto
 (reseña en el libro Aquí también se canta el tango, del Dr. Alberto
 Burgos Herrera).
 He ahí el secreto de la larga e imprudente permanencia artística de quienes
no saben parar a tiempo: les pagan poco porque se aprovechan de su
necesidad.
Sale más barato un cantor que ya está de salida, que uno que está cotizando
en la plenitud de su carrera. Dos o tres que conozco andan montados en 
ese cuento.
Distinto es que un artista se anime en una reunión de amigos en una finca, o
en una tertulia casera, y cante para sus amigos haciéndolo todavía con buena
voz; pero no que se suba a una tarima pública o frente a los micrófonos de la
televisión, porque ese ya es otro escenario que no admite mediocridades.

El tema de saberse retirar a tiempo es, pues, un tema que he 
ventiladovarias veces, y hace un par de meses cuando estuve 
en Cali.
Como a propósito, me ha llegado esta película que invito a ver 
con paciencia y en un ambiente apropiado porque dura 87 
minutos(1:27). Se trata de la película germano argentina 
dirigida por German Kral en el 2009, que están presentando 
este fin de semana en el Teatro Lido de Medellín dentro de 
un ciclo de películas documentales. Su título, “El último aplauso”. 
Se refiere al café-bar “El Chino” situado en el barrio Pompeya de 
Buenos Aires (Argentina), cuyo propietario Jorge García tenía 
ese apodo. Eran un propietario,y un negocio, muy por el estilo 
del Patio del Tango del gordo Aníbal Moncada. 
Allí llegaban los fines de semana sus amigos artistas que 
tenían 20 y 30 años de llegar hasta allí a cantar, tomarse unas copas,
 y comerse un asado. Se diría que los clientes eran amigos y 
conocidos que buscaban ese ambiente tan parecido al que se vive
en el Homero Manzi de Medellín. De pronto alguno tomaba la 
guitarra y cantaba, y de pronto alguna pareja salía a bailar. Pero 
para el momento algunos han muerto, y los demás han envejecido 
aunque todavía pueden sacar un último provecho a sus voces que 
están a punto de caducar. Cosa difícil porque, como dice Catalina 
de los Ángeles “Yo amo mi profesión y quiero morir cantando. Ojalá
se me dé… la gente merece respeto, y los músicos también, y yo sé 
que ya es hora de pasar a retiro, pero no quiero todavía”.”. Todavía 
canta, pero yo pido al cielo que un piadoso infarto se la lleve antes 
de que conozca la decrepitud que predice Julio César Fernán:
El día en que la gente te aplauda por obligación, ahí sí la embarrás”.
La razón para seguir cantando a pesar del paso de los años la da 
Horacio Acosta: “Sin plata es muy difícil decidir nada. Yo tengo mi 
casa hipotecada, y estoy a punto de perderla”.


Y respecto a los que no se mueren jóvenes y se convierten en dinosaurios, 
el médico Emilio Restrepo escribió un artículo diciendo que "Medellín es el paraíso de
 los dinosaurios olvidados". Que conste que los dos llegamos a la misma conclusión
 por aparte, sin influir el uno en el otro, pero estamos totalmente de acuerdo.


Acabo de leer el artículo del Dr. Emilio y sé que muchos estarán de acuerdo con 
su juicio de valores y muchos estarán en desacuerdo, por aquello de los gustos y los 
disgustos. A ese respecto hago claridad: El Raphael de finales de los 60 y principios 
de los 70 me parece ¡Fabuloso, extraordinario! El que me disgusta es el Raphael 
del siglo XXI que ya no está para esos trotes. 


Dice el médico que estos artistas reencauchados logran sortear la prueba
"con dignidad". Disiento de él. A pesar de los aplausos de su público, sus presentaciones 
son indignas e irrespetuosas, deprimentes, abusivas. Tienen de todo, menos de dignas.





Un abrazo,



ORLANDO RAMÍREZ-CASAS (ORCASAS)
LEER MAS ARTICULOS DE "MEDELLIN, ESA DESCONOCIDA" EN:


Crónica de Medellín Esotérico:
http://emiliorestrepo.blogspot.com/2005/05/crnica-esotrica-de-medelln.html

Leyendas Urbanas de Medellín:
http://emiliorestrepo.blogspot.com/2005/05/leyendas-urbanas-de-la-tradicin-oral.html

Crónica de Medellín Underground
http://emiliorestrepo.blogspot.com/2005/05/medelln-underground.html

 Crónica de un infiltrado en la Cabalgata de Feria de Flores
http://emiliorestrepo.blogspot.com/2008/02/un-recien-llegado-la-cabalgata-de-la.html