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Thursday, October 10, 2013

FERNANDO MORA MELENDEZ y sus LETRAS DE MOLDE, en UNIVERSO CENTRO

En la Fiesta del libro de 2013, en el agite del lanzamiento de mi libro de cuentos negros publicado por el Fondo Editorial del ITM, "UN ASUNTO MICCIONAL Y OTROS CASOS DE JOAQUIN TORNADO, DETECTIVE", me encontré con Fernando Mora Meléndez, profesor de EAFIT y columnista de UNIVERSOCENTRO. Amable y simpático como siempre, muy culto y con la ironía a flor de lengua ante cualquier interpelación, hablamos tranquilos y relajados, contentos de departir casualmente; lo que yo no sabía es que nuestro amigo andaba con su parabólica de periodista prendida y su olfato de sabueso croniquero algo arisco por la hora del cierre del periódico. Sin darnos apenas cuenta, mientras compartíamos una tertulia improvisada y muy agradable con los otros colegas de letras que se iban acercando, Fernando iba elaborando una reseña que trataba de plasmar bajo su particular mirada,  aquella noche de viernes en el vayven de las cientos de personas que como hormigas daban vueltas alrededor de jardín botánico.

De eso da testimonio lo que apareció en UNIVERSOCENTRO  de Septiembre de 2013:

http://www.universocentro.com/NUMERO49/Letrasdemolde.aspx

A propósito de Fernando Mora Melendez, es profesor de EAFIT. Este año ganó el Premio Simón Bolívar(El más importante de Colombia) en Entrevista en Medio Escrito por su trabajo:  "El Poema llega solo", dedicado al poeta nadaista Jaime Jaramillo Escobar.Pueden leer esta excelente aproximación al poeta en: http://elmalpensante.com/index.php?doc=display_contenido&id=2687

La referencia al premio de Fernando Mora, la pueden leer en:
http://www.eafit.edu.co/agencia-noticias/historico-noticias/2013/noticias-noviembre/Paginas/Academia-entrevista-un-simon-bolivar-fernando-mora.aspx#.UnwSX8Ug_Z4

Felicitaciones, Maestro.

UNIVERSO CENTRO







El Texto:

Letras de molde
Fernando Mora Meléndez. Ilustración: Mónica Betancourt


Al lado del Cafetín espero a un amigo que anda al otro extremo del Jardín Botánico. Mientras asoma, saludo a otros que pasan. Uno me dice que quedó de finalista en un concurso literario, pero que al final le ganó un pelado que está empezando a escribir cuentos. Después del veredicto decidió publicar el libro de su propio bolsillo.
Enseguida se acerca otro que hace tiempo no veía. Me cuenta que tiene una nueva versión de su novela, un repaso por diversos lupanares de Medellín. En uno de ellos el protagonista va a besar a una prepago en la boca, pero ella le dice que allí no porque ese sitio está reservado a su novio: es un lugar sagrado. Nuestro autor entiende lo difícil que es vender un libro, se alegraría solo de verlo publicado. Parece que este anhelo no se cura con mirar la cantidad de textos que prueban suerte en los estantes, con pilas de nombres desconocidos; "el alud editorial", lo llamó un profesor que conocí en la escuela de periodismo.
Estos dos escritores no se conocen, y apenas los presento se cruzan números telefónicos y datos sobre posibles editores. Me convidan a un té frío, pero insisto en que debo esperar aquí a alguien que está del otro lado.
Mientras tanto llega un tercer escritor. Hace parte de un movimiento que busca despertar el entusiasmo por la novela negra. Parece que en el Valle de Aburrá hay suficiente material para escribir cientos de estas historias. Aclara que la novela negra no es la policiaca, pero tampoco la negroide, ni la que escriben los llamados negros literarios. Aunque no es racista, aclara. Por lo visto, entender qué es la novela negra es una trama secreta.
Este novelista atiende partos en una clínica de Envigado, y en la tarde urde crímenes de papel. Luz en la clínica, oscuridad en las páginas. La pluma es otro bisturí. Vendió 800 ejemplares de su última novela, con todo y haberla editado un sello español con un nombre propicio para el tema: Ediciones B. Está satisfecho de haber creado su propio detective, con gabán, aunque sin pipa. El sabueso criollo ya anda muy orondo por este valle, a pesar de que un jurado de novela dijo que los detectives privados ya estaban archivados por inverosímiles. Pero él conoce a varios en persona, se ha encontrado con alguno en el parque, ambos con crímenes sin resolver.
En el corrillo, el mismo novelista les sugiere a los otros dos hacer libros que se vendan para luego buscar el gran arte. Ha escrito un best seller sobre obstetricia que leen con juicio los estudiantes de esta rama. También tiene uno de autosuperación que ojalá supere a Og Mandigno, el de El vendedor más grande del mundo. "Recuerden que a la Fiesta del Libro no se va solo a comprar libros", nos dijo su director, y en una conferencia un invitado también dijo que en Colombia había más escritores que lectores.
El autor de la serie negra me muestra a los ejecutivos de su editorial española, que han venido a desafiar estos calores que atentan contra la textura de las flores del Orquideorama.
Muy a propósito, a Laura Restrepo le pareció bello el encuentro de las plantas con los libros, la naturaleza y la cultura de nuevo juntas, como en los tiempos de Lévi-Strauss, aunque Juan Gabriel Vázquez hizo ruido con estas cosas al decir que no valía la pena sacrificar un bosque para editar a gente como Paolo Coello. La frase, por supuesto, no detendrá la marcha de los fieles paulistas, que se amparan en uno de los derechos del lector: leer lo que se le dé la gana.
Deberían poner a hablar más a los lectores, dijo otra de las plumas del corrillo, como esa vez que vino hasta el general Bonnet a conversar sobre Lisístrata.

 ¿Será que hay tan poquitos lectores en el país como dice la última encuesta? Le pido a uno de ellos que me la explique: ¿Cómo así que un colombiano lee en promedio 1,9 libros? ¿Quiere decir esto que un lector en Colombia termina un libro y deja el final del otro para verlo por televisión? No hay una sibila que nos resuelva el enigma, y entonces uno de los inéditos propone buscar puesto en el recital de los poetas de agua dulce.
Al final nadie se pone de acuerdo. Comienzan a rondar los jóvenes de logística para anunciar que la fiesta ya terminó. El amigo que esperaba no llegó o se hizo el perdido. Los tres escritores que quieren mojar tinta ya andan en confianza, como viejos cuates, por el milagro del encuentro. Vamos a curiosear a un puesto de la colección Biblioteca de Ayacucho con otras preguntas inocuas como: ¿Es cierto que Chávez compró a Monte Ávila dizque para limpiarla de las plumas burguesas? ¿Qué más se ha sabido sobre la vida del camarada Bolívar? Y mientras los chamos empacan en cajas sus volúmenes, alguien propone ir a la calle Barranquilla donde un librero que antes hacía hamacas, de las mismas en que dormía el prócer.
En el local nos dicen que el dueño anda perdido en el Congreso Mundial de Haikuistas. ¿De qué hablarán en ese evento? ¿Vendrá algún experto japonés a mostrar el poema más pequeño del mundo en su microscopio? ¿Habrá ronda de haikús eróticos para leer sin kimono? ¿Hay vida más allá del haikú?
De pronto, en medio de la chacota, una vieja amiga me llama desde la trastienda para mostrarme algo que hay enmarcado en la pared. Se trata de un poema que le envió su amor desde el lecho de deshauciado. Está escrito a lápiz sobre una hoja de cuaderno simple. El poeta había sido mi profesor años antes, y era el mismo que hablaba del alud editorial. Varios de sus textos quedaron sin publicar, después del pedido que les hizo a sus hijos: "si yo me muero, no publiquen nada de eso". Al final de sus días lo único que le importó fue estar lejos de las letras de molde. 
El poema dice:
Defínete de una vez, y haz caso omiso de mí.
No me tengas en cuenta en adelante
y ni siquiera me recuerdes en las fechas sagradas.
Sácame a empellones de tu vida
y ocupa pronto el lugar
que me correspondía en tu corazón.
Rompe mi retrato
y borra las letras indelebles del amor.
Grita, exagera, difama.
Hazlo todo a la perfección,
pues este es el último homenaje que me rindes.
UC

Monday, September 24, 2012

NOVELA NEGRA / ENTREVISTA EN EL PERIODICO EL COLOMBIANO

Emilio, el ginecobstetra de la novela negra
En total, Emilio contabiliza ya 12 novelas. Las dos más recientes fueron publicadas por Ediciones B. FOTO JUAN ANTONIO SÁNCHEZ.
Tomado de EL COLOMBIANO, 24 de Septiembre de 2012

Emilio, el ginecobstetra de la novela negra

Emilio Alberto Restrepo tiene ya dos títulos en el género de novela negra, en un volumen de Ediciones B.
Por JOHN SALDARRIAGA | Publicado el 24 de septiembre de 2012
Ya había matado a algunos de sus personajes. Ya había andado por caminos de truculencia. Pero ahora, Emilio Alberto Restrepo da un paso más: incursionó de lleno en la novela negra. En la novela detectivesca. Parece que se siente cómodo en ella y tiene planes de quedarse.

Él viene escribiendo desde los 80, cuando ganó el premio de la Universidad de Antioquia con un trabajo titulado Poemas para pervertir a la juventud. Después escribió novelas de diversos tópicos. Los círculos perpetuos, El pabellón de la mandrágora. Y con esa personalidad hiperactiva, que le exige siempre estar haciendo cosas y diciendo con la boca o con los libros, ahora son 12 las novelas que tiene este ginecobstetra, que no separa sus dos profesiones, la de contador de historias y la de médico; las combina.

Como médico, va “embaucando” a las pacientes con cuentos que sirven de anestesia. Como contador de historias, acude a anécdotas y sucesos que ocurren en el hospital, curiosos unos, terroríficos otros.

Isabel y los chinos
Después de Isabel, el infierno y ¿Alguien ha visto el entierro de un chino? Son dos novelas cortas que conforman un volumen de la colección Novela Negra, de Ediciones B.

“Los médicos somos como detectives: vamos tras la pista de las causas de un mal, del mismo modo que los investigadores van detrás del esclarecimiento de un crimen. Ante nosotros se sienta un viejito y nos dice: ‘me duele en esta parte, me salió una mancha en tal lado y comí tal alimento’. Esos son indicios que nos sirven para tratar de esclarecer las causas del mal. Nunca llega diciéndonos: ‘doctor, tengo apendicitis”.

Después de Isabel, el infierno es la historia de una mujer residente de ginecología a quién asesinan a la salida en su automóvil de un refugio de ancianos, al parecer, por robarle el computador portátil y... Está bien, no contaré más.

En ¿Alguien ha visto el entierro de un chino?, una pareja de asiáticos, dueña de un restaurante, es asesinada en su casa. Nadie ha visto nada, pero la gente y las autoridades se dan cuenta de que adentro hay cadáveres por el hedor y por la presencia de gallinazos que quisieran darse un festín.

Conocedor del género, voraz lector de los relatos de Edgar Allan Poe, Gilbert Keith Chesterton, sir Arthur Connan Doyle, Ágata Christie y especialmente de Raymond Chandler, maestros del género, sabe que tradicionalmente, en la novela negra, un detective, por lo general dotado de una inteligencia asombrosa, resuelve un caso que se efectúa en un sitio específico.

En estas novelas, los asesinatos suceden como ocurren los crímenes en Medellín: sicarios que llegan en sus motocicletas y descargan sus ametralladoras. Y los investigadores no tienen que se profesionales en ello, sino circunstanciales. En la de Isabel es el novio, quien después de superar las iniciales etapas de la tristeza, comienza a esclarecer datos que le resultan extraños.

“Yo me baso en hechos de la vida real, que conozco de primera mano o por las noticias. En la novela de Isabel, conocí el caso de una médica asesinada y lo demás es ficción; en la de los chinos, la noticia de ese extraño crimen salió en los diarios y yo me fui llenando de recortes de prensa sobre el caso y yo me encargo, con la ficción, de tergiversarlo todo. Yo soy más bien un tergiversador”, revela Emilio, quien también siente encanto por estar en esquinas, tiendas de barrio, donde termina de enterarse de los asuntos que le interesan para sus ficciones.

Saturday, March 10, 2012

Cuento "CRONICAS DEL DILUVIO", FINALISTA EN ESPAÑA, Publicado por el periódico Diario de Mayorca

Cuento "CRONICAS DEL DILUVIO", FINALISTA EN ESPAÑA, Publicado por el periódico Diario de Mayorca, finalista entre 496 relatos enviados al concurso


http://www.diariodemallorca.es/sociedad-cultura/2009/06/28/cultura-relato-fantastico-agustin-martinez-valderrama-gana-premio-bellver/478902.html

Crónicas del diluvio

21:40






EMILIO ALBERTO RESTREPO BAENA
Las cosas se estaban poniendo difíciles en la llanura.
Sobre sus escamas sentía el presagio de la humedad que amenazaba con anegar el valle en donde había sido tan feliz con su manada y ahora con su compañera. Complacido, admiró en ella la belleza de sus tres pares de ojos, la simétrica armonía de sus colmillos, el garbo sin concesiones de su cuerno magnífico.
Era claro que no podían pretender llegar a tiempo a esa mole de madera que pomposamente llamaban arca, en donde bajo el pretexto de guarnecerse de los nubarrones que amenazaban diluviar, estaban hacinando a miles de parejas de todas las especies. Desconfiaba de tanta generosidad; quién sabe qué oscuros intereses se ocultaban bajo la magnánima y desinteresada promesa de salvamento, a donde irían a parar, quién dispondría de ellos, a qué se verían sometidos.
–De eso tan bueno no dan tanto, oí decir una vez al Mamut– Caviló.
No estaba dispuesto a renunciar al privilegio de ver nacer a la criatura que con tanto amor había procreado, digna prolongación de su estirpe, mejorada por las mutaciones que generaba la adaptación y destinada a reinar en sus dominios.
Justo en el momento de romper el cascarón, envuelto en un magma viscoso, contempló con emoción cómo emergía para la vida un precioso ser de altiva y puntiaguda cola, lengua bífida, movimientos reptantes pero seguros, mirada ávida y talante vigoroso.
–Hemos creado un monstruo y es igualito a mí -pensó orgulloso mientras le escurrían borbotones de lágrimas llenas de emoción, trémula la espina, apenas conteniendo los latidos de sus dos corazones sincronizados al trepidar desbocado que generaba el suceso.
Al fondo de la montaña frontal a la caverna, los primeros truenos rompían la calma del momento sublime, mientras rayos y tormentas desataban el llanto incontenible del cielo.


Emilio Alberto Restrepo Baena (Colombia, 1964). Médico, especialista en gineco-obstetricia. Ha sido colaborador de los periódicos La Hoja, Cambio, El Mundo y Momento médico en el campo de la crónica urbana y artículos de humor. Ha editado distintos libros de poesía y cuentos.

Publicación del cuento HOMO SAPIENS EN EL DIVAN

Publicación del cuento
HOMO SAPIENS EN EL DIVAN

En el libro Voz Hispana I
Antología de cuento Hispanoamericano



Libro Voz Hispana I.jpg

HOMO SAPIENS EN EL DIVAN
Odio esta maldita ciudad, me hieren los recuerdos que me trae. Detesto respirar en ella, caminar sus calles, sentir cómo la cruel e irreversible melancolía de su maldad me impregna los días.
Aquí he hecho toda mi vida. Estudié. Me gradué. Trabajé. Quedé desempleado. Pero no me preocupo por ello: mis padres tienen demasiado dinero, no tengo problema, siempre me han sostenido. Aquí conocí las falsas ilusiones del amor, sus engañosas expectativas.
En esta maldita ciudad me enamoré, su catedral fue testigo de mi matrimonio.
Esta ciudad me respira en la nuca, la transpiro en cada gota de mi sudor. Su asfalto me ha visto hacerme adulto, sus vías me han ablandado los pasos. Lo único bueno que conservo es el matrimonio con mi mujer, que me cuida y no tengo ninguna duda que me quiere con todo su corazón. Es lo único que rescato de esta maldita ciudad. Aunque no todo es perfecto, es difícil lograr la felicidad completa: Llevamos casi seis meses sin tener relaciones porque estas le causan cistitis y a mí no me gusta que sufra por mi culpa. Ahora estoy preocupado porque nuevamente tiene cistitis. Debe ser el clima y el ambiente de esta maldita ciudad.


UN ENCUENTRO, Cuento finalista en España


UN ENCUENTRO, Cuento finalista en España




TEMA: ASESINATOS PROFILÁCTICOS

VII Premio Internacional Sexto
Continente
de Relato Negro
bajo el lema “ASESINATOS
PROFILÁCTICOS”
Ediciones Irreverentes y el programa Sexto Continente, de
Radio
Exterior de España, anuncian las obras ganadoras y finalistas
del VII Premio Sexto Continente de Relato Negro,
“Asesinatos profilácticos”

Ganadores del VII Premio Sexto Continente
de Relato Negro
• Instrumento de justicia, de Harold Kalton Brulh (Honduras).
• El amor sólo existe en las novelas de José Luis Ordóñez (España).
Finalistas del VII Premio Sexto Continente
de Relato Negro
Un encuentro, de Emilio Restrepo (Colombia)
• Historia sin ventanas, de Yonnier Torres (Cuba)
• Morirse nunca viene bien, de Guillermo Moracia (España)
• Luigi Olivetti, de Joseba Iturrate (España) ·
• Miró a su marido, de Monica E. Sacco (Argentina)
• Un trágico error, de Salvador Robles (España)

Se han recibido 167 relatos a concurso de 15 países,
con la siguiente distribución:
España 78
Argentina 38
México 15
Cuba 9
Perú 6
Colombia 4
Chile, Uruguay, Venezuela, 3
EEUU, Francia 2
Canadá, República Dominicana, Honduras, Perú 1
Página:




Relato negro nº 13
UN ENCUENTRO           
Emilio Alberto Restrepo Baena (Colombia)
No era un fantasma quien surgió entre la niebla, aunque en ese momento lo hubiera preferido. He tenido
 más respeto por los vivos que por los muertos y esa figura que tenía parada al frente, mirándome con un
 brillo de odio bajo el sombrero que hacía sombra en su rostro,  apuntándome con el frío acero de su pistola,
 estaba aterradoramente viva.
       —Es bueno verte, después de tanto tiempo. ¡Reza tus últimas oraciones! ¡Mulligan te envía sus
 recuerdos! –Su voz resonaba cavernosa.
Siempre pensé que en esas circunstancias, una calle oscura y la clara amenaza de ganarme un balazo,
 era mejor disparar primero y preguntar después. Así lo hice.
         —¡Brown, Brown, mi buen amigo Brown! Siempre fuiste más rápido con las palabras que 
con las pistolas. ¡Feliz estadía en el infierno! –Soplé mi automática que aún despedía un hilo de humo 
gris con el dulce olor que toma la pólvora cuando da en el blanco.
Diciendo esto, le quité el arma, el maletín y la billetera por si hubiera algo que me pudiera interesar
 y me fui al centro a buscar a Mulligan.




Cuento. AL FILO DE LA DECADENCIA


CUENTO

AL FILO DE LA DECADENCIA


 también en
 http://www.librosyletras.com/2011/08/cuento-al-filo-de-la-decadencia.html

La revista Odradek, el Cuento, también lopublicó en su número de Abril de 2012:

http://www.odradekelcuento.com/odradek19.htm

El periódico UNIVERSOCENTRO, lo publicó en su edición de Febrero de 2013

http://www.universocentro.com/NUMERO42/Alfilodeladecadencia.aspx




Relato escogido para publicar en una Antología de Cuentos sobre New York,de ediciones-irreverentes






Ilustración: Alejandra Congote.


Ilustración: Alejandra Congote.






Últimamente se sentía sumido en una rutina asfixiante. Llegó a pensar que estaba estancado en una monotonía de siglos sin que nada alterara su vaivén predecible.
New York marchaba demasiado rápido allá afuera y en su interior anhelaba cambios que lo revitalizaran, que lo sacudieran de su estancamiento. Se veía a sí mismo algo rígido y acartonado, llevando a cuestas una historia muy pesada de formalismos y etiqueta, de títulos nobiliarios ya bastante anacrónicos, de una carga de aristocracia sobre sus hombros que ya se le antojaba un tanto rancia y decadente. Miró alrededor de la espaciosa biblioteca. Se vio retratado en el cuadro que dominaba el ambiente. Su porte aún era gallardo y elegante y por qué no, imponente. No se veía ni se sentía viejo, en justicia aparentaba muchos menos años de los que en realidad tenía; la cara estaba pálida pero recordó, qué remedio, el sol nunca había sido bueno para su salud.
- De pronto me falta algo de acción, me siento un poco solo-. Pensó mientras apuraba una copa de vino frío -Debería salir y divertirme más frecuentemente y de paso ir al odontólogo; me fastidian los líquidos helados en este diente- Su dedo índice palpó el cuello descubierto de encía del canino superior.
De todas formas no le entusiasmaba mucho la idea de salir en busca de las emociones de la noche en esta ciudad; la capital del mundo, al igual que Las Vegas, nunca dormía. A este lado del mar las cosas tenían otro costo; definitivamente América era muy distinta a su vieja y entrañable Europa: el peligro rondaba cada esquina, nadie era confiable, todo el mundo tenía un precio, cualquiera era un potencial enemigo; la gente vivía frenética y paranoica, con el cuerpo, la mente y la sangre envenenadas de vicios, de virus, de ácidos, de SIDA, de desconfianza y temor.
En su última correría –en plena Quinta Avenida, por Manhattan, ni siquiera por el Bronx o Harlem o Queens- fue atacado por una banda de gamberros, quienes no sólo se burlaron de él por considerarlo patético y anticuado, sino que le robaron y lo golpearon con cadenas y crucetas; llegó a sentir realmente miedo cuando intentaron clavarle una varilla a la altura del corazón. Fue un verdadero susto, una pesada cruz sobre su espíritu que le robó la calma y lo atemorizó.
Recordaba con nostalgia las noches amables y románticas de seducciones lentas y entregas totales, en cuerpo y alma.
Decidió entonces que hoy tampoco saldría.
Le gustaba por lo práctico el sistema americano de conseguir compañía femenina en su propia casa, a través del teléfono. Claro que la última vez tampoco le funcionó el plan: la jovencita que acudió a su llamado tenía un penetrante olor a ajo que le repugnó en lo más profundo. Se vio obligado a despacharla sin poder siquiera tocarla, luego de cancelar por anticipado el valor de sus servicios.
Hizo la llamada, concretó la cita y sonrió satisfecho. Había hecho lo correcto, una gran noche lo esperaba.
Parado en el balcón de su apartamento, dirigió su mirada hacia el puente de Brooklyn, más imponente que nunca, mientras los destellos de los millones de las luces de los edificios se reflejaban en las aguas que esa noche ostentaban una extraña mansedumbre. Sorbiendo con deleite su copa de vino y añorando el poder mirarse a un espejo para acicalarse un poco, el Conde Drácula pensó que quizás ya sí era hora de regresar a su amada Transilvania.

Al filo de la decadencia, Emilio Restrepo (Colombia) http://www.emiliorestrepo.blogspot.com




ENTREVISTA A EMILIO ALBERTO RESTREPO PARA EL PERIODICO EL COLOMBIANO

LA NOVELA "EL PABELLON DE LA MANDRAGORA" GANO LA BECA DE CREACION CULTURAL DEL MUNICIPIO DE MEDELLIN 2005. ACTUALMENTE CIRCULA LA SEGUNDA EDICION. SE PUEDE DESCARGAR GRATIS EN
http://ebiblioteca.org/?/ver/32239

ENTREVISTA PUBLICADA EN EL PERIODICO EL COLOMBIANO, A PROPÓSITO DE LA PUBLICACION DEL LIBRO "EL PABELLON DE LA MANDRAGORA", GANADOR DE LA BECA DE LITERATURA -NOVELA-2005, DEL MUNICIPIO DE MEDELLIN.







Donaldo Zuluaga
Emilio Restrepo es un escritor ratero. Escribe en los ratos que le roba al descanso, a la vida familiar.
Los círculos perpetuos y El Pabellón de la Mandrágora.
Escribir, cirugía de alto riesgo

Su autor, Emilio Restrepo, médico ginecólogo, tiene otros dos libros.
Ganadora de la Convocatoria para Proyectos Culturales de Medellín.
El Pabellón la Mandrágora, novela que tiene ambiente de hospital.


Por
John Saldarriaga
Medellín

Quien conoce a Emilio Restrepo, autor de El Pabellón de la Mandrágora, sospecha que debe haber recibido noticia de que el mundo se terminará en minutos.

Porque su modo de ser es como el de una tormenta controlada. Vive con apremio. Así escribe, así ejerce su profesión de médico ginecólogo y así habla de su última novela, ganadora de la tercera convocatoria para Proyectos Culturales de Medellín, 2005.

En su alma de escritor lo atormentan las historias, insólitas muchas de ellas, de las que es testigo o escucha, en su frío consultorio de hospital, o en el aséptico quirófano.

¿Cómo dejarlas pasar de largo? Cuenta, por ejemplo, que en el hospital de Envigado, donde trabaja, un anciano murió en el quirófano cuando era intervenido por alguna dolencia. Le avisaron a su esposa, que esperaba solitaria en la sala. Ella tomó la noticia con aparente calma, pero murió en breve. Varios de los empleados del centro asistencial veían en las noches a esa mujer que se perdía por los corredores desiertos, dirigiéndose hacia la lavandería que a esa hora estaba cerrada.

La escena se repitió varias veces, hasta que la locación fue reformada en su estructura y la mujer dejó de aparecerse.

Esa historia y muchas más hacen parte de El Pabellón de la Mandrágora, unidas con varios recursos: la existencia de un único personaje narrador, en primera persona del singular; y la conexión, al final del texto, de las historias que parecían sueltas e independientes, como cuentos.

Precisamente, alguna de las antiguas definiciones de novela es que ella es un conjunto de cuentos.

El personaje narrador es una auxiliar de enfermería inteligente y observadora. Ella es personaje principal en unas historias, secundario en otras.

Comienza describiendo el complejo mundo del hospital, que no puede aburrir de cuántas cosas suceden casi sin tregua. Lo menos que sucede es la facilidad con que se pasa de un olor a otro -todos químicos, unos agradables otros intolerables-, de una escena amable a una trágica y la permanente tensión en el ambiente, en que las sorpresas no sorprenden.

"Si uno torna la cara para un lado, observa el rito sublime y tierno con que una familia acoge a un recién nacido y al otro, los gritos desgarradores de una madre que perdió a su hijo en un hecho de violencia o por una enfermedad inesperada. Casi nada es rutina, todo es impredecible, uno no sabe qué puede ocurrir en los próximos minuto; cuándo vendrá el accidente masivo, la explosión con varias víctimas, el atentado, la masacre, el muerto de repente que deja la familia entre atónita y compungida".

Y así, con esta introducción, seguida por historias cortas como las que ya adelantó el autor, la auxiliar de enfermería prepara al lector para lo que vendrá.



Ayuda al lector
Dos novelas y un poemario
El pabellón de la Mandrágora es el tercer libro publicado de Emilio Restrepo. El primero fue Textos para pervertir a la juventud, un poemario con el que obtuvo el Premio Nacional de Poesía de la Universidad de Antioquia. El segundo, Los círculos perpetuos, de narrativa, ganadora del Premio Nacional de Novela Álvaro Cepeda Samudio. Fue publicado en 2004 por El Tambor Arlequín Editores y luego con cuatro ediciones más.

El autor hace parte del taller de escritores de Asmedas, que dirige el escritor Mario Escobar. Allí compartió muchas de las historias que conforman el libro.

El pabellón de la Mandrágora permite que Emilio Restrepo se reúna con alumnos de colegios y universidades que lo leen para sus cursos, para exponer métodos y experiencias de escritor.

Actualmente, el autor prepara una novela negra.

Siempre había querido escribir sobre bandidos y ya llegó la hora.

ENTREVISTA A EMILIO ALBERTO RESTREPO EN MOMENTO MEDICO, EN 2004

La Callada Presencia
Los círculos perpetuos
Novela debutante de un médico de oficio, escritor por vocación, gozón por convicción
ASMEDAS felicita a nuestro colaborador en MOMENTO MÉDICO, el doctor Emilio Alberto Restrepo Baena, por la publicación de su novela “LOS CÍRCULOS PERPETUOS”, finalista en el Primer Concurso de Novela Breve “Álvaro Cepeda Samudio”, recomendada ampliamente para su edición por los jurados Gustavo Álvarez Gardeazábal, Enrique Serrano y Juan Gustavo Cobo Borda.

El lanzamiento nacional se efectuó en la Feria Internacional del Libro en Bogotá, el pasado mes de mayo y el lanzamiento local en la Biblioteca Pública Piloto en junio, donde se lanzó la segunda edición.

Se trata de una entretenida y sorpresiva obra narrativa, enmarcada en un entorno urbano, con un lenguaje muy especial y un particular y negro sentido del humor. Ambas ediciones están completamente agotadas, por lo que se viene preparando la tercera, que en próximos días saldrá a las librerías.
Ha merecido comentarios elogiosos de los periódicos locales; su nivel de aceptación y ventas ha llamado la atención, y críticos y literatos como Luis Fernando Macías, Mario Escobar Velásquez y Reinaldo Spitaletta la han recomendado con entusiasmo en diferentes foros y escenarios, considerándola digna representante del efervescente movimiento de literatura urbana que, hoy por hoy, hace furor en los medios literarios.
Entrevista exclusiva realizada por nuestro periodista Luis Reinaldo Franco Restrepo
¿Cuándo comenzó a escribir? ¿A qué se debe su afición por escribir obras literarias?

Comencé a escribir temprano en mi vida, al final de la infancia ya garrapateaba canciones y esbozos de poemas que gracias a mi Dios hoy reposan en los dulces aposentos de la indiferencia y el olvido. A pesar de que en esa época ya escribía, me defino más como un lector que como un escritor; además, ¿quién, que se precie de ser colombiano, no llegó en alguna ocasión a cometer algún poema? Desde entonces he tratado de trabajar el cuento corto y la crónica, la mayoría de las veces sucumbiendo en el intento. Ahora ando en una lucha cuerpo a cuerpo con la novela. De ahí las cicatrices y laceraciones.

¿Por qué un médico se dedica a la literatura?

Evidentemente, no es un oficio incompatible; de hecho, el ser médico me permite estar en permanente contacto con el ser humano que está frente a uno en condición de paciente, saber de sus angustias y aflicciones, explorar un poco detrás de la historia que todos tenemos por dentro y estamos ansiosos o necesitados de contar; si usted supiera todo lo que se esconde tras de un caso clínico, toda la riqueza anecdótica y filosófica que allí está como un filón literario presto a ser explorado; y no es un caso excepcional, recuerde los múltiples ejemplos, Artur Conan Doyle, Cristian Barnard, Robin Cock, Anton Chejov y, a un nivel más criollo, Manuel Uribe Ángel, Jaime Restrepo Cuartas, Tiberio Álvarez cheverry, Tomás Quevedo Gómez, Fernando Rivillas Casas y un largo etcétera.
¿Dentro de qué género clasifica su obra literaria?
He trabajado poemas en verso libre, pero mucho más el cuento, la crónica urbana (como son todas las que he publicado en MOMENTO MÉDICO de ASMEDAS, en la columna “La callada presencia” y que hace parte de un libro en proceso de edición llamado “Crónicas de la ciudad de la furia”. También han aparecido publicadas en el periódico EL MUNDO y LA HOJA de Medellín, y la revista CAMBIO. Luego hice la novela “LOS CÍRCULOS PERPETUOS”, primer finalista en el concurso de novela breve “Álvaro Cepeda Samudio”, convocada por SYC editorial, actualmente en su tercera edición, con un nivel sorprendente de éxito que honestamente nos cogió por sorpresa. Fue escrita para exorcizar viejos fantasmas que habitaban mi memoria y las ganas de escribir y divertirme, pero no contaba con el entusiasmo con que fue recibida. Acabo de terminar una novela de hospital, titulada “EL PABELLÓN DE LA MANDRÁGORA”.
¿Se ha visto influenciado por algún estilo literario?

Evidentemente nuestra generación tiene toda la carga del boom latinoamericano con cierta rebeldía contra el realismo mágico, que no le queda
bien hecho sino a García Márquez. Tenemos encima muchas lecturas de él y de Bennedetti, Hemingway, Cortazar, Borges, Cabrera Infante, Agata Crhistie, Conan Doyle etc. También admiro a los humoristas y a los cronistas, Vargas Tejada, Salom Becerra, Samper Pizano, Klim, Castillo Gómez, JJ Hoyos, Adriana Mejía, Aricapa, ETC.
¿Qué obras ha escrito? ¿Ha publicado alguna de ellas?

Tengo dos libros publicados. El primero, “TEXTOS PARA PERVERTIR A LA JUVENTUD”, ganador de un premio de poesía en la Universidad de Antioquia en l991, que tuvo dos ediciones, y la novela “LOS CÍRCULOS PERPETUOS” a la que ya hice referencia.
¿En qué se basó para hacer su Novela?

Es una Novela sin muchas pretensiones, fundamentalmente urbana, que trata de mostrar la brutalidad de vivir el día a día en la montaña rusa de una gran ciudad despiadada y cruel, sin perder del todo la esperanza, refugiados en la opción del humor como tabla de salvación, demostrando cómo los hechos no son aislados, cómo la realidad es circular y nos involucra sin querer en su agitado vaivén. Está enmarcada dentro del ambiente de un barrio de clase media, con personajes de carne y hueso que todos conocemos y hemos convivido con ellos.
¿Los personajes de sus obras son reales o son ficticios? Parece que se burlara de ellos. ¿De dónde saca los temas?

En su esencia son reales, compañeros de mi crianza, amigos o referentes de historias, o sobrevivientes a la tradición oral de las leyendas urbanas de nuestra ciudad, por cierto, rica en ellas. A veces con varios personajes de la vida real, se hace una mezcla y se obtiene un personaje fuerte, literariamente muy llamativo. Lo de burlarse de los personajes es muy relativo, cuando uno tiene la característica de burlarse primero de uno mismo. Es cierto que algunos de los personajes caen en lo grotesco, pero qué se le hace si ellos son así en el espejo de sus propias vidas, casi una caricatura de sí mismos. Además, siempre he pensado que el humor es un arma muy poderosa de comunicación, que no se debe desdeñar, tratando de no pisar la delgada línea de lo ridículo y lo grotesco. Cuando esta herramienta se usa en forma adecuada, se roba la complicidad del lector, quién se involucra en forma cómplice en la obra y la recomienda con entusiasmo. Los temas están ahí, lo atropellan a uno buscando ser narrados. Esta ciudad es rica en hechos, en situaciones de todo tipo que, relatadas en otras culturas, pudieran parecer exageraciones. Cuando uno agudiza los sentidos y empieza a tratar de capturar el detalle, la historia, la anécdota, anotando en libretas de apuntes o grabando, descubre que hay todo un caudal de temas que están allí esperando ser tratados. Hay que tener la capacidad para verlos, la sensibilidad para moldearlos, la paciencia para acosarlos, la disciplina para torcerles el cuello.
Usted hace parte de un taller literario. ¿Qué rescata de ese modelo?

Tuve la fortuna de hacer parte del taller literario de ASMEDAS Antioquia dirigido por el escritor Mario Escobar Velásquez. Allí se maneja un gran rigor con el uso del lenguaje y sus significados como herramienta fundamental para escribir. Hay allí un fuerte análisis estrictamente técnico, respetando los estilos, que me permitió encontrar mi camino como escritor, pues antes de él, estaba un tanto divagante, sin definir exactamente qué quería. Es una experiencia que recomiendo entusiastamente a todos los que han querido escribir y no logran concretarse.
¿Las ediciones son comerciales? ¿En dónde se consiguen?

La primera edición fue publicada en Bogotá y Bucaramanga por SIC Editorial. La segunda hace parte de la colección El Tambor Arlequín, junto con otras diez obras, distribuida en un 80% en Medellín y el resto en varias ciudades. Como coincidió con las ferias del libro, los lanzamientos y las reseñas en prensa, se agotó en menos de dos meses. Actualmente circula la tercera edición, de la misma editorial y claro que tiene distribución comercial, se consigue en las librerías Al pie de la letra, Paraninfo U. de A., Palinuro, Yy en la sede de ASMEDAS.

ENTREVISTA A EMILIO ALBERTO RESTREPO PARA BITACORA, DE LA UNIVERSIDAD EAFIT

Médico de día, cómplice de oscuros crímenes en la noche

Emilio Restrepo es un ginecólogo cuya pasión, aparte
de la medicina, es la literatura. Si bien su obra tiene
historias de toda índole, son las de malevaje,
conspiraciones y crímenes las que más le gusta
escribir.

Este médico dice que es un hombre “absolutamente urbano” y que eso se refleja en toda su obra literaria.

Por Jhon Fredy Vásquez

Entrevista para BITACORA de Universidad EAFIT
Cuando abandona su atuendo de médico, huye sin despertar
la menor sospecha hacia el estudio de su apartamento. Allí se
sumerge en el mundo interior de sus imaginerías para plasmar
las historias de la vida cotidiana, las de sus pacientes, amigos,
la calle. Todo lo que vive, escucha y recuerda termina
convertido en cuentos, poemas, crónicas y novelas que
tienen ese sabor a barrio, a malevaje, a camaradería.
Sus personajes se alían a él para reflejar esa realidad urbana
que, como siempre, supera la ficción.



En historias como La milonga del bandido es donde como
escritor logra hacerse cómplice, víctima o testigo de sus
personajes. Lo más interesante de su creación literaria
es el grado de realidad que tienen sus obras. Según afirma,
están basadas siempre en hechos reales.



Aunque es aún joven en su producción literaria, ya cuenta
con siete obras publicadas y ha ganado varios concursos
literarios; además, escribe artículos de medicina en la
revista Cambio, lo hizo en la desaparecidaLa Hoja,
además del periódico El Mundo, entre otros.



Emilio Restrepo es médico de la Universidad Pontificia
Bolivariana. Se especializó como gineco-obstetra en la
Universidad de Antioquia y en laparoscopia en la
Universidad CES. Aunque ha tenido una exitosa
carrera en la medicina y ha logrado una reconocida
posición entre los ginecólogos de Medellín, es su
faceta literaria la que trataremos aquí.



Heredero de la vida de barrio
En la mañana de un domingo nos dimos cita en una cafetería
ubicada en el barrio Laureles. Llegó puntual en su camioneta
y sin bajarse me invitó a entrar al vehículo y entre un mar
de papeles, discos compactos, libros y una bata blanca, que
ocupaban casi todo el espacio, haciendo gestos afanosos me
abrió lugar y partimos hacia su apartamento.



Vestía camisa de botones, pantaloneta y tenis blancos, muy
diferente a como se ve en la semana. En su casa, mientras
preparaba café (actividad en la cual no es muy diestro)
comenzó la entrevista.


Usted nació en el municipio de Amagá. ¿A qué edad vino a vivir a la ciudad?“Estábamos en Amagá porque mi papá trabajaba allá en la Federación de Cafeteros. Después fue trasladado a Medellín y cuando yo tenía cinco años nos vinimos para esta ciudad. Desde entonces me crié en Belén, un barrio típico de clase media con toda la connotación de barrio que hoy no se conoce: cuadra, tienda en la esquina, mangas para jugar, unidad deportiva, juegos en la calle. Un ambiente muy apacible”.

¿Por qué le llama tanto la atención la vida de las calles?
“Porque es lo que conozco y donde me desenvolví desde el punto de vista existencial, educativo, cultural, social. Nos criamos en una esquina en una época en la que había una sola cadena nacional de televisión y los programas empezaban a las cinco de la tarde y acababan a las nueve de la noche. Y no había juegos de video, no había Internet”.

“Generalmente había dos o tres televisores en toda la cuadra. Entonces el espacio obligado de un muchacho de clase media era estar en la calle desde pequeño. Allí estábamos alimentando la lúdica, jugando,avivando la tradición oral, conversando todos los días, en poder de la dialéctica de los diálogos de los marihuaneros. Cuando éramos niños nos gustaba ir a la esquina a enrolarnos con ellos, a escucharles los cuentos”.

¿Cómo influyó en su vida crecer en un ambiente así?
“De hecho, mi gran aspiración en la vida, a los ocho años, era ser marihuanero. Yo quería serlo para tener todas esas historias que ellos habían tenido según la tradición oral que manejaban. Me imagino que la mitad eran mentiras, pero entonces yo quería tener esas aventuras y cotizar [conquistar] a esas chicas maravillosas, basadas en las modelos del cine norteamericano”.

“Había querido tener esas fugas inverosímiles de las cárceles que ellos contaban y que tal vez eran producto de la traba. En todo caso yo admiraba la tradición oral, entonces de ahí se puede sacar un referente del estilo de mi narración. Yo generalmente manejo el ritmo, el vértigo y el tono de un narrador oral”.

En cuanto a los jóvenes se refiere, por ejemplo, desde la vivencia con su hijo que es ya un adolescente, ¿qué tanto se ha perdido de esa tradición oral del barrio?“Los jóvenes no conversan. Yo he tenido la oportunidad de estar como testigo circunstancial, a veces involuntario, de conversaciones de muchachos, y me impresiona lo limitado del alcance de su lenguaje. Usted se pone a escucharlos y todo es: ‘sisas, todo bien, bien llave, qué más llave, sisas, bien’. Y repiten incansablemente el mismo relato. Entonces rápidamente se quedan sin tema de conversar, estando cuatro o cinco muchachos sentados en una sala jugando con su play o con sugame-boy [juegos electrónicos]”.
“Todo lo que yo he hecho fundamentalmente es novela, crónica y poemas urbanos”, afirma el médico Emilio Restrepo.
Su vida como escritor
Usted perteneció al taller literario del escritor Mario Escobar Velásquez. ¿Qué aportes le brindó esa experiencia?“Mi verdadero encuentro con la literatura, lo que me permitió canalizar mi inquietud literaria y darle un buen cauce fue mi ingreso a ese taller literario donde aprendí unas pautas estilísticas, disciplinarias y técnicas. Tuve el gran apoyo del maestro Mario Escobar quien fue fundamental en mi desarrollo como escritor. Yo empecé sin tener nada y de un momento a otro en un año resultaron dos libros. Comencé a ganar concursos, como cinco en tan breve tiempo”.

¿Reconoce usted la importancia de una preparación académica en el ejercicio de la escritura?
“En el caso mío sí. Yo no puedo hablar por otras personas, pero a mí me permitió encontrarme. Tuve que organizar mis elementos estilísticos y mis herramientas literarias, gracias a que un profesor me ayudó a encontrar el camino que yo no hallaba. En lo que escribía cometía unos errores estilísticos garrafales que gracias al rigor de una persona como Mario Escobar y en su enfoque de taller me permitieron encontrarme. Si mal no recuerdo, el taller empezó en el año 2002”.

Reconoció en usted esa tendencia innata a escribir. Le gustaba, le apasionaba, sin embargo se presentó a estudiar medicina.
“No tiene nada que ver. Yo toda la vida quería trabajar en algo, ser médico, tener una profesión digna, buena, que me gustara. No hay incompatibilidad. De hecho, por el contrario, para mí la medicina ha sido un rico filón para estudiar miles de historias”.

“Yo tengo una columna en un periódico hace más de 10 años donde toco temas médicos. Poseo más de 20 artículos publicados. Una novela entera dedicada a la medicina, novela de hospital, que es El pabellón de la mandrágora. Ser médico me dio más oportunidades: me permitió escuchar muchas historias, de gente, de diferentes gremios, géneros y edades que de otra manera no hubiera podido conocer. No me hubiera tocado la experiencia, por ejemplo, de una monja embarazada, la del cuento Un asunto sorprendente. No habría conocido una historia tan poderosa como esa si no hubiera sido un médico que estaba tratando a la religiosa encintada”.

Háblenos de su obra. ¿Cuántos libros ha publicado, de qué libros en especial se siente orgulloso?“Por ahí me gané un concurso de poesía en la Universidad de Antioquia y salió un libro que se llama Textos para pervertir a la juventud”.

¿Fue su primera publicación?“El primer libro publicado, por allá en el año 91–92, muy exitoso en su momento. Llenó esos recitales de poesía. Toda la gente con velitas y compraban. Se llegaron a vender 2.000 ejemplares de esas dos ediciones que se sacaron. Honestamente creo que son textos inmaduros. Hechos con cierto humor, con cierto sarcasmo, pero podría cuestionar seriamente su valor literario”.

“Después quedé como primer finalista en el Concurso Internacional de Novela Álvaro Cepeda Samudio y ahí salió la novela Los círculos perpetuos, que va por su cuarta edición. Ha sido muy exitosa, se maneja como texto de lectura en colegios y universidades. Es muy conocida.

“Después saqué El pabellón de la mandrágora, con la cual me gané las becas de creación del Municipio de Medellín. Fue muy bien acogida la primera edición de 2.500 ejemplares. Y en la Fiesta del Libro de 2008, el Municipio sacó la segunda edición, difundiéndola por todas las bibliotecas de Colombia, en todos los municipios. Hubo entrevista por televisión, con el alcalde Sergio Fajardo… Fue muy emotivo el lanzamiento, muy apoyado”.

“Después saqué La milonga del bandido, una novela. La publicó una cooperativa que se llama Prosaico. Fue una edición de 1.500 ejemplares, está prácticamente vendida. También muy exitosa, con grandes anhelos y un proyecto muy serio para tratar de llevarla al cine”.

“Tengo los premios Ciudad de Itagüí en poesía, cuento y crónica que ya se publicaron. Y en el libro Crónicas de Belén - Algunas cosas nuestras. Saqué cinco crónicas en las que se recrean aspectos del barrio. También el año pasado gané el concurso Premio Talento Ciudad de Envigado con la obra Qué me queda de ti si no el olvido”.

Epílogo
Emilio Restrepo pertenece actualmente al taller de escritores dirigido por Luis Fernando Macías. Su fuente de inspiración, esta ciudad enorme y contradictoria, le seguirá aportando temas inverosímiles de toda clase, pero sobre todo de esos que tanto le gustan: el barrio, el malevaje y la violencia.
Este consagrado médico-escritor ha decidido llevar una vida laboral más tranquila para cuidar su salud y dedicarse a eso otro que tanto le apasiona: escribir.

2 comentarios:

  1. He leído algunas de sus obras y se nota que vivió esos momentos y los describe con claridad transmitiendo bien paisajes de momentos de una vida de bario, de hospital y otras cosas, me encarpete en algunos de sus escritos por que le pone la malicia y el pique que uno como mal lector requiere para interesarse y terminar cada capitulo
    "El Costeño"
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  2. Este es un autor bastante interesante. Lo conocí de profesor y me gustó, pero lo disfruté más como escritor. Es un gozón que esconde unas verdades enormes y un buen conocimiento de la condición humana. Su humor es puntilloso, sus historias son envolventes. Recuerdo mucho un historia de una monja embarazada llamada UN ASUNTO SORPRENDENTE, seleccionado en varias antologias de cuento, como la que hizo Mario Escobar para la U de A. Sin tanto cartel, creo que tiene un gran carrera por delante. Vale la pena seguirle la pista. Carlos Jarava C.
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