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Monday, July 05, 2021

Emilio Alberto Restrepo, el médico que se volvió escritor viral

 ENTREVISTAS

El autor colombiano publicó su libro de relatos Un hombre solo y mal acompañado

Jorge Gómez Jiménez miércoles 30 de junio de 2021


La pandemia de Covid-19 no fue para Emilio Alberto Restrepo lo mismo que para la mayoría de nosotros: mientras en el mundo en confinamiento se desataba la obsesión por el gel desinfectante, él, que es médico ginecobstetra, estaba imposibilitado de adoptar alguna de las formas de teletrabajo que se han creado o perfeccionado. Y así, conduciendo a través de “una ciudad de zombis”, como él dice, se le fueron ocurriendo las historias que dan forma a Un hombre solo y mal acompañado, que se encuentran hiladas entre sí por su protagonista —un dibujante publicitario con muy pocas pulgas— y ambientadas en el poco explorado hábitat que representan los condominios.

Es preciso aclarar que Emilio no es un advenedizo en la literatura. Estamos hablando de un médico de Medellín que no sólo escribe, sino que se ha forjado un nombre en la literatura gracias a un oficio sostenido y no exento de reconocimientos. Su serie negra sobre el detective Joaquín Tornado ya alcanza los seis libros y además ha incursionado en otros géneros como la literatura para niños, la narrativa urbana y, cómo no, la novela sobre el entorno médico y hospitalario. En Un hombre solo y mal acompañado está, además, bien acompañado por el destacado artista Carlos Marín, quien firma las rotundas imágenes que ilustran sus relatos. Recién publicado por Grámmata Editores, este libro es uno de los temas que abordamos en esta entrevista.

 

Lee también en Letraliareseña de Un hombre solo y mal acompañado, de Emilio Alberto Restrepo, por Carlos Aponte Santamaría.

Emilio Alberto Restrepo, escritor en una ciudad de zombis

—El protagonista de las historias contenidas en Un hombre solo y mal acompañado es un dibujante publicitario que no deja de mostrar y ejercer su misantropía. ¿Hasta qué punto te representa este personaje?

—De alguna manera todos los personajes lo representan a uno como escritor, como lector, como ciudadano. Todos se alimentan de las lecturas, de las vivencias, de las películas vistas y pensadas, de la música escuchada, de los miedos, de las neurosis, y hasta de las frustraciones y rabias contenidas. No quiere decir que uno sea como él o que él represente fielmente la personalidad de uno como persona, pero no hay dudas de que expresa muchas cosas que pueden ser de uno, aunque otras no lo sean. Por ejemplo, él es introvertido y yo no lo soy. Él es noctámbulo y consumidor habitual de marihuana y yo no. Él es dibujante y yo médico. Él puede matar perros y yo me considero incapaz. Él pisa la delgada línea de lo ilegal y yo me considero un ciudadano respetuoso (y temeroso) de la ley. Pero no hay duda 

Emilio Alberto Restrepo, de médico a escritor viral

—Eres médico ginecobstetra y en esa área también escribes, pues tienes varios artículos publicados sobre tu especialidad. ¿Cómo influye tu formación profesional en lo que escribes?

—La medicina me permite estar cercano al carácter humano, a la psicología de las personas que sufren y que plantean la angustia de vivir, que dan un material riquísimo para hacer buenos personajes. Es una fuente inagotable de historias y precisamente en dos meses lanzo la novela Medicina bajo sospecha, que hace parte de la “Trilogía perversa de la salud”, que cuenta ese lado oscuro de la medicina, de los hospitales, esa faceta que el ciudadano no conoce y que te garantizo que es asombrosa y hasta increíble.

—Tienes varios años compartiendo artículos y relatos en YouTube, en tu serie Consejos a un joven colega. Son videos con miles de visualizaciones en los que haces gala de humor crítico y hasta de dotes histriónicas. ¿Cómo ha sido esta experiencia para ti?

—Esos los diseñé para el final de cada seminario académico con estudiantes y residentes. Les hablaba, después de tratar el tema científico, de asuntos no médicos, que tenían que ver con el vivir cotidiano, cómo capotear los problemas de todos los días en lo que ellos llamaban “supositorios de sabiduría practica” o “garrote en tips”, por burlarse un poco de mí. Vi que empezaron a tener éxito, los estudiantes los grababan en el celular y los compartían, hasta que un canal de televisión (Teledonmatías) decidió hacerlos en una serie que de manera sorpresiva alcanzó la aceptación del público, se volvieron virales en cadenas de WhatsApp y hoy alcanzan más de un millón de visitas en YouTube, sin contar las otras redes. Es divertido, me acerca mucho a los lectores, relaja un poco el carácter grave y siempre serio de cómo se percibe a los escritores, se aprovecha para dar un mensaje y burlarse un poco de esta realidad tan dura y trascendente y amplía el público objetivo, que normalmente se interesa por conocer más cuentos o los libros. Una experiencia chévere y relajada.

—¿Cómo abordas el hecho narrativo? ¿Es Un hombre solo y mal acompañado un libro único en el panorama de tu obra o tus otros libros se le parecen?

—Tengo varias líneas de trabajo. Literatura infantil, narrativa urbana, novela negra (ya mi personaje Joaquín Tornado tomó vuelo, anda ya por seis libros) y novela con temática médica y hospitalaria. También ensayo literario y antologías. Este trabajo es muy específico, la parte urbana la trabajo en el microcosmos de la unidad residencial, ya el protagonista no es la ciudad o el barrio sino el condominio. Son cuentos con unidad temática, todos transcurren con el mismo personaje viviendo historias poderosas, siempre encerrado en la misma urbanización. Esos elementos le dan una identidad propia, un hilo narrativo que lo hace distinto a los otros, desde la forma y el fondo. Pero por supuesto que hay elementos que constituyen mi estilo, mi marca personal. No en vano siempre se ha dicho que un escritor termina escribiendo siempre sobre lo mismo y haciendo una sola obra repartida en varios libros.de que tiene cosas que yo quisiera tener y no tengo.










—Definitivamente la pandemia nos cambió a todos, incluso a quienes ya eran sedentarios y el confinamiento se les hacía, digamos, más natural. Aparte de la escritura de este libro, ¿de qué otra forma incidió el Covid-19 en tu trabajo autoral, en tu vida personal?

—Por mi trabajo como médico asistencial del gobierno no tuve los niveles de enclaustramiento de casi toda la población, pues tenía que ir diario al hospital y atender y operar pacientes. Con el confinamiento tuve mucho más tiempo para mis proyectos, pues el desplazamiento por una ciudad de zombis, deshabitada, era muy rápido, no había vida social, no había salidas turísticas ni a cine ni siquiera a conversar, y pensar en reuniones era imposible. Entonces se reforzaron las lecturas, el encuentro con las películas clásicas y la escritura. Nunca había leído y escrito tanto, ni visto y estudiado tanto cine. Pero como dices, muchos ya teníamos la disciplina de la lectura y escritura y estábamos acostumbrados a pasar largas horas en una función intelectual. Traté de que esos espacios fueran productivos, para evitar ser atropellado por el miedo o algo peor, como la depresión y el aburrimiento. Afortunadamente no me quedaron muchas secuelas (creo).

—Los perros son una presencia permanente en Un hombre solo y mal acompañado, y la mayoría de los que aparecen en estos relatos terminan mal por la desidia humana. Casi podría decirse que los perros de tu libro conforman una declaración de principios tuya como autor. ¿Es así?

—Los perros fueron una aparición casual, sin buscarla conscientemente, que atraviesan muchas de las historias. No tengo una teoría consciente para explicarlo. El primero, fue en una rabia personal por pisar una caca por un descuido de sus dueños. Esto me proporcionó una furia que canalicé en el cuento. Y eso rescata la parte catártica y sanativa de la literatura: en lugar de ponerme a matar perros o pelear con vecinos, hice un cuento para canalizar toda mi ferocidad a través de las historias y un humor algo retorcido. Conseguí un cuento bueno y me libré de hacer algo malo y terminar en la cárcel. El otro fue de una amiga a quien considero dulce e indefensa, quien me contó la historia de su problema con el extranjero de clase alta que la empezó a acosar por el desencuentro de sus mascotas. Parece mágico, pero la conversación surgió cuando ella leyó el cuento “Caca de perro”, que se había ganado un concurso. Yo ya tenía el personaje, tenía el entorno, ella puso el problema y la historia y yo monté el cuento respectivo. Se ganó también el concurso en la universidad CES. Y por esos días estaba atendiendo como ginecólogo el parto de mi sobrina, quien tenía una perra muy mimada y dominante con su territorio. Me dio miedo que de pronto atacara al recién nacido. De ahí surgieron los otros cuentos.

—Pese a la misantropía del protagonista, el libro muestra cómo hace concesiones ante el desvalimiento ajeno. Se aprecia en la historia de Mariengracia, la mujer de servicio despedida sin respeto; en Carmelina, la madre de una chica víctima de una red de pederastas, incluso en Pozetto, el can que cae del cielo. De alguna manera el personaje se convierte en un justiciero. ¿Has conocido personajes así en la vida real? ¿Puedes contarnos al respecto?

—Sí, he conocido personajes que rumian la venganza del día a día ante cosas que los indignan o los oprobian, incluso de manera solidaria con personas desvalidas que les duelen. A mí también hay cosas que me vulneran, pero puede que no tenga el valor de tomar la justicia por mis manos, entonces lo hago por medio de mis protagonistas. Los casos que relatas de esas mujeres tristes y oprimidas son reales, los conocí por referencias indirectas; hubiera querido ayudarles, pero la literatura me permitió canalizar de una forma creativa esa rabia, esa impotencia, esos deseos de lograr un equilibrio en el mundo, aunque fuera por la vía de la venganza. Al leer el libro, un amigo me recordó que en los 70 uno de mis personajes favoritos del cine de acción era Charles Bronson, en su eterno papel del “vengador anónimo”. Mire usted en dónde volvió a brotar esa admiración…

 Lee también en Letralia: “Caca de perro”, el cuento que abre el libro Un hombre solo y mal acompañado, de Emilio Alberto Restrepo.

Un hombre solo y mal acompañado, el libro que quería hacer

—Cultivas el género negro y has publicado ya varias novelas con el personaje del detective Joaquín Tornado. En los relatos de Un hombre solo y mal acompañado se aprecia el eco del noir en la manera como estudia las situaciones en las que se involucra, que podríamos llamar en este contexto sus “casos”, y, claro, en las ingeniosas y complicadas soluciones que el protagonista-justiciero aporta. ¿Qué te ha dado el género negro como autor?

—El género negro (en mi faceta de lector, escritor y cinéfilo) me da la posibilidad de crear atmósferas con ese velo de suspicacia e intriga, ese deseo de pintar personajes ambiguos que no son ni buenos ni malos del todo sino que viven su vida en diversos matices de valores morales, esas ganas de ir sembrando en la narración las claves para la resolución del misterio planteado sin hacerle trampas al lector y, sobre todo, la necesidad de mostrar historias que atrapen, que sean entretenidas, pues esto es algo fundamental en el noir. Un lector no perdona lo aburrido o lo lento o lo que sea poco ingenioso. Otra cosa que utiliza el género es el narrador en primera persona, que va mostrando las cosas como las ve o como se las ingenia, mientras trata de resolver las dificultades que se le van presentando para lograr sus propósitos. Además, la tonalidad de amoralidad que rodea las situaciones, la maldad inherente al comportamiento humano, las injusticias, el enfrentarse a una sociedad desigual, abusiva y arbitraria, son muy características de la novela negra. No lo había notado, pero ya que lo resaltas veo que es innegable. Y me alegra descubrirlo.

—La literatura suele reflejar la sociedad en la que se escribe, y en uno de tus relatos comentas algunos de los trastornos que la inmigración venezolana produce en tu país. ¿Cómo están lidiando con este tema?

—En mi libro eso es accidental. Pudo haber sido un ecuatoriano o un gringo, pero el que agredió a mi compañera por la pelea de perros fue un venezolano de clase alta, un migrante de primera ola del chavismo, lleno de plata e ínfulas y totalmente abusivo y arbitrario. No hay nada de personal en ello, fue circunstancial, de hecho, uno de mis más cercanos contertulios es un periodista venezolano que también vino a nuestra ciudad en el éxodo migratorio. El fenómeno es muy complejo, sobre todo los de la última camada, gente muy pobre, indocumentada, sin oportunidades laborales, viviendo en condiciones lamentables y permanentemente rodeados de la indigencia, la mendicidad, el delito, el hambre y el desempleo. Y víctima de oportunistas que los contratan en condiciones de miseria o de bandas delincuenciales que se aprovechan de su desespero. Es un fenómeno masivo y muy preocupante, sin soluciones cercanas a la vista y agravado por la mala condición económica de Colombia en medio de la pandemia y la grave crisis política y social que vivimos.

“Un hombre solo y mal acompañado”, de Emilio Alberto Restrepo
Un hombre solo y mal acompañado, de Emilio Alberto Restrepo (Grámmata Editores, 2021).

Un hombre solo y mal acompañado
Emilio Alberto Restrepo
Ilustraciones de Carlos Marín
Cuentos
Grámmata Editores
Medellín (Colombia), 2021
ISBN: 978-958-49-2293-9
108 páginas
Ventas: emiliorestrepo@gmail.com

—Háblame de las ilustraciones. Carlos Marín es un artista reconocido y estaba trabajando en un proyecto que terminó ajustándose de una excelente manera a lo que tú por tu lado estabas escribiendo. ¿Cómo fue que coincidieron?

—Carlos es un amigo cercano de mis hermanos. Es un artista de trayectoria internacional y por esos días de encierro estaba trabajando unos bocetos de pinceladas agresivas que mostraban la opresión que sentía por no poder salir, por no poder abrir su empresa, por estar enfermo. En su página personal y en Instagram colgó algunas y fue grande mi sorpresa al ver que estaba pintando de lo que yo estaba escribiendo: mujeres derrotadas y humilladas, hombres recelosos siempre bajo sospecha, burgueses obesos y arrogantes e imágenes de perros vivos y muertos. Pinceladas llenas de insatisfacción, personas infelices y asustadas. Lo llamé, le pedí que me mostrara su trabajo de esos días y vi con asombro que todos los cuentos se podían usar para ilustrar los cuentos. Nuestros planetas estaban alineados en una especie de “sicosincronismo” y por eso resultó una colaboración tan compacta y simétrica. Son casos raros, ni que hubieran sido a propósito.

—Y al final, ¿resultó ser “el libro que querías hacer”?

—Siempre el autor piensa que todos los libros pudieron ser mejores, que hubiera podido profundizar más en el tema, meterle más historias o hasta darle más aliento para constituir una novela. Pero cuando vi el bello trabajo de los editores, un libro compacto con vida propia y la gran recepción de los lectores y de la crítica, entendí que era su tiempo y su tamaño preciso: cien páginas de puras historias, personaje y entorno fuertes, llenos de carácter propio y matices bien definidos. Un libro corto y contundente con lo que Cortázar esperaba del cuento: un derechazo directo a la mandíbula del lector que lo deje lleno de asombro, lleno de ganas de más, sin hastíos ni divagaciones de relleno. Entonces organizo mis ideas y confirmo: Sí, es “el libro que quería hacer”.

 

Lee también en Letralia: reseña de Un hombre solo y mal acompañado, de Emilio Alberto Restrepo, por Alberto Hernández.

Emilio Alberto Restrepo, de médico a escritor viral

—Eres médico ginecobstetra y en esa área también escribes, pues tienes varios artículos publicados sobre tu especialidad. ¿Cómo influye tu formación profesional en lo que escribes?

—La medicina me permite estar cercano al carácter humano, a la psicología de las personas que sufren y que plantean la angustia de vivir, que dan un material riquísimo para hacer buenos personajes. Es una fuente inagotable de historias y precisamente en dos meses lanzo la novela Medicina bajo sospecha, que hace parte de la “Trilogía perversa de la salud”, que cuenta ese lado oscuro de la medicina, de los hospitales, esa faceta que el ciudadano no conoce y que te garantizo que es asombrosa y hasta increíble.

—Tienes varios años compartiendo artículos y relatos en YouTube, en tu serie Consejos a un joven colega. Son videos con miles de visualizaciones en los que haces gala de humor crítico y hasta de dotes histriónicas. ¿Cómo ha sido esta experiencia para ti?

—Esos los diseñé para el final de cada seminario académico con estudiantes y residentes. Les hablaba, después de tratar el tema científico, de asuntos no médicos, que tenían que ver con el vivir cotidiano, cómo capotear los problemas de todos los días en lo que ellos llamaban “supositorios de sabiduría practica” o “garrote en tips”, por burlarse un poco de mí. Vi que empezaron a tener éxito, los estudiantes los grababan en el celular y los compartían, hasta que un canal de televisión (Teledonmatías) decidió hacerlos en una serie que de manera sorpresiva alcanzó la aceptación del público, se volvieron virales en cadenas de WhatsApp y hoy alcanzan más de un millón de visitas en YouTube, sin contar las otras redes. Es divertido, me acerca mucho a los lectores, relaja un poco el carácter grave y siempre serio de cómo se percibe a los escritores, se aprovecha para dar un mensaje y burlarse un poco de esta realidad tan dura y trascendente y amplía el público objetivo, que normalmente se interesa por conocer más cuentos o los libros. Una experiencia chévere y relajada.

—¿Cómo abordas el hecho narrativo? ¿Es Un hombre solo y mal acompañado un libro único en el panorama de tu obra o tus otros libros se le parecen?

—Tengo varias líneas de trabajo. Literatura infantil, narrativa urbana, novela negra (ya mi personaje Joaquín Tornado tomó vuelo, anda ya por seis libros) y novela con temática médica y hospitalaria. También ensayo literario y antologías. Este trabajo es muy específico, la parte urbana la trabajo en el microcosmos de la unidad residencial, ya el protagonista no es la ciudad o el barrio sino el condominio. Son cuentos con unidad temática, todos transcurren con el mismo personaje viviendo historias poderosas, siempre encerrado en la misma urbanización. Esos elementos le dan una identidad propia, un hilo narrativo que lo hace distinto a los otros, desde la forma y el fondo. Pero por supuesto que hay elementos que constituyen mi estilo, mi marca personal. No en vano siempre se ha dicho que un escritor termina escribiendo siempre sobre lo mismo y haciendo una sola obra repartida en varios libros.


Algunas coordenadas de Emilio Alberto Restrepo

—Si los lectores de Letralia quieren ahondar más sobre la obra de Emilio Alberto Restrepo, con las limitaciones que puede ocasionar la distancia geográfica, ¿en dónde pueden leer sobre lo tuyo? ¿Cómo te contactan?

—Claro que hay limitaciones, pero en un mundo globalizado las distancias se acortan. Muchas de mis obras se consiguen en Buscalibre o en Amazon o en LibreriadelaU, en formatos físico y virtual. Además, estas son mis páginas y redes:

Jorge Gómez Jiménez
Editor en Letralia
Escritor venezolano (Cagua, Aragua, 1971). Dirigió entre 1989 y 1990 la Peña Literaria Cahuakao, 
en Cagua y, entre 1990 y 1993, el semanario El Tabloide, de la misma ciudad. Desde 1996 edita la 
revista literaria Letralia, Tierra de Letras, la primera publicación cultural venezolana en la red. Ha 
publicado, entre otros títulos, los libros de cuentos Dios y otros mitos (1993) y Uno o dos de tus gestos
 (2018), las novelas breves Los títeres (1999) y Juez en el invierno (2014), la antología de narrativa venezolana Próximos (2006; bilingüe, chino-español), la novela El rastro (2009) y la plaquette de poesía
 Mar baldío (2013). Textos suyos han aparecido en diversas antologías dentro y fuera de Venezuela. Ha
 obtenido, entre otros, el primer lugar en el X Concurso Anual de la Universidad Central de Venezuela
 (Maracay, 2002) y en el Concurso de Minicuentos Los Desiertos del Ángel (Maracay, 2012). Además, con Letralia recibió el Premio Nacional del Libro (Caracas, 2007) y ha sido en dos ocasiones finalista, y 
una vez mención honorífica, de los premios Stockholm Challenge (Estocolmo, Suecia, 2006, 2008, 2010).
 Su novela El rastro, publicada en Internet entre 1996 y 2008, recibió en 2007 el puesto Nº 32 en la lista
Colombia. Textos suyos han sido traducidos al francés, inglés, italiano, catalán, esloveno y chino.

Sus textos publicados antes de 2015
4 • 13 • 22 • 30 • 46 • 49
Editorial Letralia: 2000: el futuro presente (coautor)
Editorial Letralia: Libro de hacedores (coautor)


Thursday, June 24, 2021

La unidad residencial, un nuevo microcosmos urbano rescatado para la literatura

 LECTURAS

Un hombre solo y mal acompañado, de Emilio Alberto Restrepo:
la unidad residencial, un nuevo microcosmos urbano rescatado para la literatura

 jueves 24 de junio de 2021



Un hombre solo y mal acompañado
Emilio Alberto Restrepo
Ilustraciones de Carlos Marín
Cuentos
Grammata Editores
Medellín (Colombia), 2021
ISBN: 978-958-49-2293-9
108 páginas
Ventas: emiliorestrepo@gmail.com

El último libro del escritor colombiano Emilio Alberto RestrepoUn hombre solo y mal acompañado, es una colección de cuentos que relatan la condición de un hombre solitario y conflictivo, acorralado por sus neurosis y compulsiones, que por motivo de la pandemia se encuentra de súbito abocado a enfrentarse a situaciones cotidianas y a cohabitantes de su edificio con los que no estaba acostumbrado y sobre los cuales se le disparan una energía y unas acciones difíciles de clasificar.

Me explico: el protagonista (cuyo nombre desconocemos) de un día para otro se descubre haciendo trabajo en casa, saliendo de una rutina de quince y más horas diarias en su oficina, dándose en la cara con personas y situaciones a las que no tenía la costumbre ni el interés de confrontar. Cada uno de los cuentos, que siendo independientes siguen un hilo narrativo, nos narra sus vicisitudes y describe la dificultad de establecer una convivencia adecuada con el resto de los habitantes. Esto le desata sus peores neurastenias y lo confronta con su intolerancia y sus rabias contenidas.

En ese tránsito se enfrenta a personajes de la vida real que no está acostumbrado a tratar, por su carácter reservado y huraño. Y esta es una de las sorpresas que trae este libro: unas aventuras que no dan respiro, una tras otra el enfrentamiento con situaciones llevadas a un límite con vecinos abusivos o indolentes, con personas acosadoras, con ciudadanos descompensados en la mitad de un delirio, con empleadas explotadas, y hasta con verdaderos delincuentes del crimen organizado. Todo, cubierto con el fantasma del Covid-19, situación latente pero apenas mencionada. Ah, y perros por todas partes. La acción no da tregua, sale de un lío para meterse en otro, pero no son situaciones forzadas sino que se deslizan de la manera más natural fluyendo a través de una narrativa que de verdad atrapa el interés del lector, como cuando a uno le cuentan un chisme que pareciera que lo que viene es la mejor parte, lo que no deja dudas de que Restrepo es un narrador potente, curtido en el oficio, que se lo goza a la par con el lector, contando como que es un viejo amigo, un cómplice con el que se tiene el entretenimiento garantizado.

Además de las buenas historias (y bien contadas) hay otras dos fortalezas en este libro: un personaje poderoso, estructurado, bien caracterizado. Olemos su neurosis, sentimos su ansiedad y compartimos sus compulsiones. Lo acompañamos en sus aventuras y sufrimos cuando pensamos que algo puede salirle mal. Es notable la caracterización del protagonista y es un punto a favor del escritor. Ya alguien dijo que, si el personaje es fuerte, lo de menos es la historia. Y en estos cuentos conectados por un personaje común, encontramos que las historias le calzan de manera simétrica y definida.

Lee también en Letraliareseña de Un hombre solo y mal acompañado, de Emilio Alberto Restrepo, por Alberto Hernández.

Otro acierto es el entorno. Y en mi opinión es un hallazgo, pues se sale del marco de la ciudad o el barrio como escenario, que tanto protagonismo han tenido en Hispanoamérica. Es más puntual, pues plantea un microcosmos que para mí es novedoso en la literatura: la unidad residencial, el edificio, la urbanización. Es más que un espacio, es un verdadero protagonista de la acción. Vemos y vivimos las acciones en el parquecito, en los ascensores, en los parqueaderos, en los cuartos útiles, vemos y sentimos los balcones, la portería, el gimnasio. En este libro se reivindica la unidad residencial como espacio con personalidad propia, que respira a su ritmo, al margen del barrio, incluso de la ciudad. No conozco otros referentes que le den tanta identidad, que nos hagan sentir que se pueden plantear historias interesantes y personajes poderosos dentro de los límites estrechos de un condominio. E insisto, suena natural, refrescante, sin claustrofobias ni límites espaciales, pues en lugar de cerrarse, sentimos que página tras página el universo se abre y se pinta mucho del carácter humano. Del bueno y del malo. Y uno como lector lo agradece, pues le cuentan de manera eficaz cosas que uno ignora y que lo sorprenden y le permiten tener elementos para ver el mundo de otra manera.

Buen libro, buen personaje, buenas historias. Buen arranque de esta editorial con un autor que aún parece tener mucho que contar. Una bocanada de aire fresco en épocas de conformismo e incertidumbre, de hastío y de pandemias que amenazan con castrar la imaginación. Estos cuentos nos devuelven la esperanza de creer que no todo está perdido. Literatura bien escrita y entretenida hecha a la medida de nuestras necesidades en estos tiempos difíciles de definir.




Comunicador social-periodista y escritor colombiano (Montenegro, Quindío, 1954). Profesor de secundaria ya jubilado. Es promotor de lectura en el circuito “Jóvenes Lectores” y coordinador de talleres literarios y de fomento de la lectura. Tiene una novela inédita y tres poemarios en revisión. Ha publicado textos cortos y reseñas en medios independientes.

Sunday, June 06, 2021

Un hombre solo y mal acompañado, reseña en la revista literaria LETRALIA

 Autor:  Publicado domingo 6 de junio de 2021


Tomado de: https://letralia.com/recomendamos/2021/06/06/un-hombre-solo-y-mal-acompanado-de-emilio-alberto-restrepo/


Un hombre solo y mal acompañado
Emilio Alberto Restrepo
Ilustraciones de Carlos Marín
Cuentos
Grammata Editores
Medellín (Colombia), 2021
ISBN: 978-958-49-2293-9
108 páginas
Ventas: emiliorestrepo@gmail.com




1

El encierro obligado, el escape al parque del edificio como auxilio para mirar el mundo. El paseo nocturno por los alrededores de la urbanización. El ladrido de un perro. La agonía de uno que se lanzó de un piso alto. La venganza. La búsqueda de justicia. La asimetría de las horas. El relato del silencio mientras el humo de un cigarro sale de la boca del personaje.

Un escritor comparte con un artista plástico el mismo sueño durante el confinamiento provocado por un virus, el que ataca sin piedad al mundo entero.

Son Emilio Alberto Restrepo, el narrador, y Carlos Marín, el dibujante y pintor, ambos colombianos, quienes desde distintas perspectivas, desde sus enclaustramientos, creaban, hacían ficción desde la insoportable levedad del ser en estos momentos aciagos, cuando la muerte, la angustia, la ansiedad, la soledad, los monstruos de la imaginación, las pesadillas son los habitantes más libres, por ser los más temidos y necesarios de vencer.

Ambos, en sus distintos espacios discursivos, y sin saber qué hacía cada uno, lograron encontrarse en este libro que hoy leemos en géneros abiertos, sin tapujos, reveladores del talento de quienes le sacan provecho a este paisaje donde la desolación es también personaje. A este paisaje donde abundan sujetos extraños, ligados a la naturaleza humana, es decir, a aquella que contiene el animal que nos vive.

El autor se consagró a decir, ir más allá: descubrir a sus vecinos, quienes son la representación de todos los vecinos cultivados por esta pandemia.

A través de ocho relatos, cada uno ilustrado por Marín, Restrepo cuenta, registra la experiencia de un personaje/narrador que se mueve en espacios limitados. En el patio o plaza de su unidad habitacional. En ese lugar ocurre el mundo globalizadamente enfermo, el que ahora es uno solo a través de infestaciones, tristezas, desencuentros, lamentos y muerte.

El autor se consagró a decir, ir más allá: descubrir a sus vecinos, quienes son la representación de todos los vecinos cultivados por esta pandemia que ha descubierto intimidades, secretos, sentimientos oscuros o transparentes, intenciones buenas o malas, elucubraciones. Y mientras un porro es consumido por el sujeto actante, transcurren episodios a los que quien cuenta les saca el mejor de los provechos: convertirse en referente protagónico de lo que podría ocurrir en otros lugares.

No obstante, no hay claustrofobia en quienes nos aproximan a estas historias, porque el creador se las inventa para ser libre de decir y trazar imágenes visuales. El narrador, en las personas que asuma o haya asumido, desde el punto de vista que haya escogido, hace del lector el otro que también forma parte del mundo insano. Se exhibe afuera, mientras el resto de su pequeño mundo respira, mal o bien, en el útero de sus residencias.

El lector es igualmente el personaje que se narra desde su propia soledad, desde su propia compañía, poco deseada. O desde la búsqueda de compañía para desahogar su curiosidad o ser oído de las palabras del otro que lo encuentra sentado en medio del silencio mientras los minutos se esconden en las sombras de aquella comunidad, la que él —el personaje— estudia, ausculta, huele, supervisa, revisa, describe y asimila como su costumbre, aunque su soledad sea el otro personaje, tan omnisciente como el silencio que lo hace tentar algunas aventuras riesgosas, producto del comportamiento de otros sujetos, animaciones de la nocturnidad cuando sale como un murciélago fumador.

 

Una de las ilustraciones de Carlos Marín para el libro Un hombre solo y mal acompañado, de Emilio Alberto Restrepo.

Restrepo podría hacerse de otro aliento: este se revela en la excelencia de su fuerza narrativa breve, en la ironía y el humor que se traducen como destrezas eficaces.

2

Este libro, compuesto a cuatro manos, forma parte del proyecto ganador de los Estímulos de Talento Creativo Modalidad Literatura “Nosotros en tiempos de pandemia” 2020 del municipio Envigado, editado por Grammata Editorial en 2021, en Medellín, Colombia.

El lector se verá envuelto por las tramas de los cuentos “Intro”, “Caca de perro”, “Mariaengracia”, “Dientes de perro”, “El revuelvis”, “El encriptado”, “Una noche de perros” y “Otra noche de perros”.

Podría sentirse el libro como una novela futura, en la que se muevan los mismos personajes. Novela que recoja los temas aquí vertidos: los tres últimos forman parte de un mismo impulso. Son los mismos referentes con perfiles disímiles pero que podrían recoger los iniciales y crear un libro nuevo. Es decir, Restrepo podría hacerse de otro aliento: este se revela en la excelencia de su fuerza narrativa breve, en la ironía y el humor que se traducen como destrezas eficaces. Se trata, en consecuencia, de una sugerencia. Este que acabamos de leer es un libro denso, bien elaborado, que deja al lector con las ganas de que se resuelva con un más adelante en el que los personajes y sus peripecias sigan enriqueciendo las páginas.

El autor, en una suerte de epílogo, donde se traduce parte de la introducción, expresa:

Este es mi libro, nuestro libro, la expresión de una común inquietud creativa, sin esperar autorizaciones ni hacer concesiones, sin ofrecer disculpas, sintiendo (después de muchos intentos, algunos de ellos fallidos o no del todo satisfactorios) que estábamos haciendo el libro que queríamos hacer. Lo sentimos redondo, compacto, simétrico.

Libro de dos autores: las imágenes de Carlos Marín invitan a una lectura que trasciende: tanto la escritura verbal como la escritura plástica hacen una composición “redonda, compacta y simétrica”

Alberto  Hernández

Poeta, narrador, periodista y pedagogo venezolano (Calabozo, 1952). Reside en Maracay, Aragua. 
En 2020 fue designado miembro correspondiente de la Academia Venezolana de la Lengua por el 
estado Aragua. Tiene un posgrado en literatura latinoamericana en la Universidad Simón Bolívar (USB)
 y fue fundador de la revista Umbra. Ha publicado, entre otros títulos, los poemarios La mofa del musgo (1980), Amazonia (1981), Última instancia (1989), Párpado de insolación (1989), Ojos de afuera (1989), Nortes (1991), Intentos y el exilio (1996), Bestias de superficie (1998), Poética del 
desatino (2001), En boca ajena: antología poética 1980-2001 (2001), Tierra de la que soy (2002),
 El poema de la ciudad (2003), El cielo cotidiano: poesía en tránsito (2008), Puertas de Galina (2010), 
Los ejercicios de la ofensa (2010), Stravaganza (2012), Ropaje (2012) y 70 poemas burgueses (2014).
 Además ha publicado los libros de ensayo Nueva crítica de teatro venezolano (1981) y Notas a la liebre
 (1999); los libros de cuentos Fragmentos de la misma memoria (1994), Cortoletraje (1999), Virginidades 
y otros desafíos (2000) y Relatos fascistas (2012), la novela La única hora (2016) y los libros de crónicas 
Valles de Aragua, la comarca visible (1999) y Cambio de sombras (2001). Dirigió el suplemento cultural 
Contenido, del diario El Periodiquito (Maracay), donde también ejerció como director, secretario de 
redacción y redactor de la fuente política. Publica regularmente en Crear en Salamanca (España), en Cervantes@MileHighCity (Denver, Estados Unidos) y en diferentes blogs de Venezuela y otros países. 
Sus ensayos y escritos literarios han sido publicados en los diarios El NacionalEl UniversalÚltimas 
Noticias y El Carabobeño, entre otros. Parte de su obra ha sido traducida al inglés, al italiano, al portugués 
y al árabe. Con la novela El nervio poético ganó el XVII Premio Transgenérico de la Fundación para la 
Cultura Urbana (2018).

Sus textos publicados antes de 2015
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