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Wednesday, April 21, 2021

“Cómo contar historias desde la medicina”. EMILIO ALBERTO RESTREPO habla en la Academia de Medicina.

 

“Cómo contar historias desde la medicina”. 

EMILIO ALBERTO RESTREPO habla en la Academia de Medicina.


El médico y escritor colombiano EMILIO ALBERTO RESTREPO, académico activo de la ACADEMIA DE MEDICINA DE MEDELLIN, les narra a sus colegas su método de creación literaria a partir de las historias médicas y de su experiencia como ciudadano en ejercicio. "Se habla y se escribe de lo que se conoce, y mi vida y mi narrativa se han nutrido de los hechos cotidianos del barrio y de la ciudad, y de mi ejercicio como médico, en pacientes y hospitales" "Mientras más malo es el antagonista, mejor es el conflicto literario y la interacción entre personajes. Es por eso que la Medicina, que tiene tantos y tan poderosos enemigos, es tan enriquecedora en el quehacer literario" Aquí Restrepo hace un recuento de sus motivaciones, de su método y de su obra publicada.





Saturday, November 21, 2020

Conferencia NOVELA NEGRA Y CIUDAD Nov 2020

 En el marco del festival de literatura EPIFANIO MEJIA en Yarumal, el escritor colombiano EMILIO ALBERTO RESTREPO hizo una presentación sobre novela negra y ciudad, en la que habló del género, sus caracteristicas, profundizando sobre la colección POLICIAS Y BANDIDOS de la Editorial y Librería UPB y finalmente hizo recomendaciones de lectura y peliculas para los interesados en empezar a conocer sobre este tema apasionante.





Monday, November 16, 2020

Memorias y testimonio de un medico escritor por Emilio Alberto Restrepo

 

Una conversación con la Academia de Medicina de Manizales acerca de la trayectoria literaria de Emilio Alberto Restrepo, haciendo énfasis en la Medicina como generadora de temas para textos literarios.

La intervncion llega hasta el minuto una hora y 2 minutos




https://www.youtube.com/watch?v=GHzkmaX639A



Friday, December 20, 2019

Colección POLICÍAS Y BANDIDOS de Editorial UPB en Librería Grammata

Les comparto la conversación que tuvimos en Librería Grámmata con Veronica Villa Agudelo y Juan Carlos Rodas Montoya hablando de la colección POLICÍAS Y BANDIDOS de Editorial y Librería UPB Hablamos de los personajes, como Joaquín Tornado y Marina, de las historias, de la creación, de la ciudad. Estuvo bacano. Los invito a verlo, gozarlo y comentarlo


Tuesday, October 29, 2019

Los autores de POLICÍAS Y BANDIDOS en MEDELLÍN NEGRO

En la Fiesta del libro de 2019, en el marco del congreso de literatura MEDELLÍN NEGRO, los autores de la serie POLICÍAS Y BANDIDOS (de la Editorial UPB)  conversaron con la profesora Shelley Godsland

Aquí un aparte: 


En este aparte, la intervención de Emilio Alberto Restrepo, autor del detective literario JOAQUIN TORNADO, en donde explica de dónde surgió la idea de la serie y la importancia del género para dejar "memoria de ciudad"


Thursday, September 01, 2016

COLEGA, NO RENIEGUE TANTO

COLEGA, NO RENIEGUE TANTO





Tal y como se volvieron las cosas, el deporte nacional no es el  ciclismo, o el futbol o el tejo, sino el "gadejo", el quejarse, el alegar. De todo y por todo. Y el producto típico ya no es el café sino la mala leche. Y el pasatiempo favorito no es el cine o la televisión, mucho menos la lectura, sino el tiro al prójimo.
Ya encontrarse con el otro no es un motivo para regocijarse de lo bien que nos está yendo, o dar gracias a Dios de lo aliviada y unida que está la familia, sino una oportunidad para quejarse de lo dura que está la vida, de lo conchudos que son los compañeros, de lo abusivo que es el jefe, del gobierno, de los curas, de los maestros, del sistema de salud, de lo bruto que es el director técnico de tal equipo o de lo tronco que es tal o cual jugador que parece tullido y corre como si tuviera hemorroides. Siempre los otros…nosotros no, los otros.
Uno ve que a pesar de las dificultades, los indicadores muestran una tendencia al alza, la violencia, los secuestros y el desempleo disminuyen, el ingreso per cápita aumenta, sin embargo eso no parece reflejarse en el día a día de cada uno de nosotros: que la carestía, que la corrupción, que el sueldo de los congresistas, que el gobierno arrodillado, que el costo de las matrículas, que lo difícil que está el paso a la universidad, que la adicción a las redes sociales, que la esclavitud de los hijos a sus teléfonos celulares. Que la generación actual no sabe lo que quiere, en cambio en la nuestra sí que había valores, que la música de hoy es basura, que los bailes modernos una vulgaridad y más blá, blá, blá…; lo grave es que antes, los mayores decían los mismo de nosotros y mal que bien ahí vamos abjurando, para volver a caer en lo mismo que tanto nos incomodaba.
No hacemos sino renegar, parece que renunciamos del todo a lo lúdico, ya nada es placentero; según nuestro discurso cotidiano, todo es malo y tiene tendencia a empeorar.
En el trabajo, que mucho turno, que sobrecarga, que esos sueldos, que aquel por qué menos y yo más si ganamos lo mismo, que favoritismos, que broncas y persecuciones, que la pensión, que el sueldo no alcanza, que llego rendido. ¿Acaso no nos damos cuenta que estamos en posición de privilegio al tener algo estable que nos da estatus, nos permite mantener a la familia con dignidad y decoro y nos facilita ir resolviendo las necesidades que nos impone la existencia? Deberíamos tener claro que siempre va a haber personas en situaciones peores y mejores que las nuestras, que de nosotros y nuestro esfuerzo depende casi siempre que mejoremos o nos quedemos estancados. Casi siempre es cuestión de actitud, formación, empuje y en ocasiones algo de suerte. Y hay gente que siempre va a ser perdedora, que siempre va a llamar la desgracia con sus palabras, que nunca va a estar contenta, que definitivamente no la llena nadie. Esos siempre van a despotricar de todo, el problema es que contaminan el ambiente y la energía de los que los rodea.
Y lo mismo en la vida social, en la vida de relación: todavía somos tan idiotas que dañamos amistades por discusiones sobre deportes, sobre religión, sobre política, asuntos en los que nunca nos vamos a poner de acuerdo, en los que nunca va a haber unanimidad y temas que disparan comentarios y posiciones que hieren susceptibilidades, rompen la camaradería y dañan los afectos. Todo por estar desvalorizando la ideología del otro, por estar cuestionando la postura del otro, por creer que somos dueños de la verdad revelada. Que va, en esos asuntos nadie tiene la razón, cada cual piensa lo suyo y es casi imposible que en una conversación y menos en una discusión, nadie convenza a nadie y casi siempre quedan heridas que muchas veces dejan cicatrices imborrables. Es un asunto triste de la esencia humana, y se da por estar renegando a toda hora. Por la intolerancia y la arrogancia de creernos mejores y de mejor familia que los demás.
Pero, nos hemos preguntado, ¿cómo contribuimos cada uno de nosotros a que las cosas mejoren?¿Estamos haciendo algo creativo por salir de ese círculo vicioso de queja-perdición-insatisfacción-mal genio?
¿Estamos trabajando con conciencia y compromiso?¿Estamos dando lo mejor de nosotros mismos de acuerdo a nuestro entrenamiento y capacidades?¿Estamos solo asumiendo por cumplir un horario, tratando de escabullirnos en la ley del menor esfuerzo?
¿Será que por estar baboseando y envenenando el espíritu con energía negativa y malos comentarios sobre el quehacer del vecino, estamos dejando de hacer lo correcto o nos estamos dejando llevar de la mediocridad y el conformismo?
Colega, entendamos que hacemos parte de una generación privilegiada que tiene conocimientos, recursos, liderazgo social e ingresos por encima del promedio. Entendamos que podemos ser más útiles a la sociedad si somos asertivos, si generamos ideas, si somos solidarios y coherentes, si en vez de encontrarle un problema a cada solución, ponemos lo mejor de nuestro talento al servicio de las ideas, del bienestar del otro y ponemos nuestras capacidades al servicio de la sociedad, que nos dio la oportunidad de hacer estudios universitarios y de posgrado, muchas veces en el exterior y que por un principio de proporcionalidad, debemos retribuir a ella con gratitud, con solidaridad y sobre todo, sin maldecir tanto, sin tener a flor de labio el comentario derrotista, el oprobio, la descalificación.

Colega, entienda que usted es un privilegiado. No le pido que sea conformista ni se resigne a los atropellos. Por supuesto que no. Solo lo invito a que piense, a que sienta, a que se sonría, a que quiera, en fin…a que no reniegue tanto.

CODA

Dentro de la misma serie de CONSEJOS A UN JOVEN COLEGA, les recomendamos estas otras entradas

COLEGA, NO TRABAJE TANTO






Saturday, March 10, 2012

ERRORES COMUNES EN LA ELABORACION DE ARTICULOS ACADEMICOS Y CIENTIFICOS


La labor del corrector de estilo no es fácil y muchas veces es incomprendida. No sólo lucha contra el ego de eminentes profesores muy versados en su tema académico (pero no tanto en asuntos generales de redacción, que no permiten ni ven con agrado que se hagan sugerencias sobre sus textos), sino que se choca de frente contra la inveterada costumbre latina de pensar que el trabajo del otro no vale, que todo debe ser gratis, que el conocimiento no se valora, que lo que no es tangible o no se pese en gramos, no debe ser pagado. Y el corrector hace su callada labor de uniformizar el lenguaje, hacerlo amigable y respetuoso, con la menor cantidad posible de vicios, sin que pierda la identidad del autor, para que sus ideas ganen brillo y su prestigio continúe intacto.
Para muestra, un ejemplo. En un evento, un Jefe de Departamento figuraba como expositor invitado. Al momento de mandar su artículo para las memorias, le exigió al residente que su trabajo no fuera evaluado por el editor, pues consideraba que ya estaba terminado y que no necesitaba mejoras. Como las condiciones que él mismo había redactado decían lo contrario, el inquieto estudiante me buscó y me planteó el problema, insinuando (un tanto malicioso), que por curiosidad lo revisáramos para ver si su excelencia iba de la mano con su arrogancia. Al terminar la primera lectura, vimos que tenía 68 errores susceptibles de ser enmendados en un total de 9 páginas. Con algo de embarazo, pero tratando de ser responsables, decidimos   que teníamos que hacer lo correcto: en forma respetuosa lo confrontamos, le expusimos el problema diciéndole la mentira piadosa  que leímos el texto sin prevenciones, sin tener clara su advertencia al practicante. Afortunadamente, se trataba de un hombre inteligente que entendió de inmediato el mensaje. A partir de ese día es un entusiasta defensor del papel del corrector, y no duda en recomendarnos a cada Departamento o profesional que le pide la opinión al respecto.
En la experiencia de varios años como corrector de textos para artículos científicos y revisión de temas para las memorias escritas de diversos congresos académicos, he observado una serie de errores que se repiten en forma recurrente y enrarecen la compresión definitiva del producto, además de hacer difícil la adherencia, llevando al abandono de la lectura del tema en cuestión. Enumeremos algunos de los más frecuentes:
Falta de brevedad: No se respetan las indicaciones del editor al respecto. Hay que recordar que las revistas y los libros tienen sus normas y sus límites y se debe guardar una cierta uniformidad en la extensión. Hemos tenido autores que mandan carpetas de 40 páginas cuando se sugieren 12 y se enojan ante la llamada de atención, llegando al punto de retirar el trabajo.
Falta de claridad: No todo mundo expresa con transparencia y eficacia las ideas. Se le dan muchas vueltas a un asunto, no se precisa la idea central o la explicación no tiene que ver con el postulado. Se recomienda pensar bien las ideas, redactadas en frases y párrafos cortos. Leer en voz alta es un excelente ejercicio para revisar.
Falta de orden en el planteamiento de las ideas: Se brinca de una idea a la otra y se vuelve a la inicial, incluso repitiendo conceptos ya expresados. Se recomienda hacer primero un esquema teórico con los títulos, tratando de que cada enunciado responda una pregunta específica, sin mezclar muchos asuntos al mismo tiempo.
Repeticiones: hemos visto una misma idea repetida 5 veces en un artículo. El lector tiende a rechazar tal vehemencia (la mayoría de las veces involuntaria), que lo hace pensar que se menosprecia su capacidad de discernimiento.
Falta de artículos: Muy común en la literatura norteamericana, pero inelegante en nuestro idioma. “Diabetes Gestacional es una entidad…”, se leería mucho mejor “La Diabetes Gestacional es…”. “Menopausia es un síndrome que agrupa…”, quedaría mejor “La menopausia es un síndrome que...”
Muletillas: Repetir una y otra vez un término. Por ejemplo, contar 14 “Sin embargo”, en 7 páginas. Lo mismo con “No obstante”, “Ciertamente”, “es decir,”, “de igual manera”, “o sea,”, etc. Aquí también cabe el abuso de lugares comunes o comodines innecesarios. Insisto, hay que huir de las palabras de cajón, muchas veces redundante, tales como el adjetivo "importante", por ejemplo: "es importante empezar diciendo", “vuelvo a reiterar”, “prever de antemano”, “reafirmar tajantemente”, “protagonismo principal”, etc.
Falta o mal uso de la coma, el punto y coma, el punto seguido o el punto final: Más común de lo que se piensa; lleva a combinar, en una misma frase, manzanas con naranjas. También se hace pesada la lectura, pues no permite las pausas necesarias. Este tema merece un capítulo aparte por su complejidad.
Citar términos en inglés que tienen equivalente en español. Si se van a usar de todos modos, se sugiere la letra cursiva, para hacer notar que obedecen a un propósito.
Plagio: Voluntario o involuntario. Muchos problemas se evitarían si al “tomar prestado” un texto se pone entre comillas o en cursiva, e inmediatamente al final se cita su referencia exacta, o al principio del párrafo se reconoce que son palabras del autor fulano de tal.
Errores de ortografía: Son una plaga. Muchas veces el auto-corrector del computador está en otro idioma y se pasan decenas, a veces cientos de errores que pueden hacer ilegible un texto bien documentado pero mal escrito.
Traducciones literales: Algo de plagio, algo de pereza, de todas formas inaceptable. Se hace la misma consideración del Plagio.
Falta de concordancia con la bibliografía: Casi siempre de buena fe. Se dicta un concepto de un tema y la bibliografía citada es de otro diferente, sin nada que ver en el asunto. A veces es evidente que la intención es llenar por llenar. O peor aún: al buscarla, no se encuentra.
Exceso de tablas y gráficos innecesarios: Debe obedecer a la pregunta, ¿Es realmente necesario incluirlos para mejorar la comprensión del texto? A veces uno tiene la impresión de que es simplemente por rellenar o por hacer volumen. Cuando se usan, se debe preguntar, ¿Son las tablas o figuras fácilmente inteligibles y resumen los resultados expresados en el texto?
Copiar y pegar tablas tomadas de la literatura, en otro idioma y sin crédito: Una vez más, el perverso Copy-Paste, sin citar referencias, sin tomarse siquiera el trabajo de traducir el encabezado. Colinda peligrosamente con el plagio y le resta originalidad.
Palabras inventadas o no aceptadas por el Diccionario de la Real Academia (nuestro buen amigo DRAE): Muchas veces por error involuntario, por traducciones poco rigurosas, por ignorancia, por manierismo o por esnobismo académico.
Falta de corrección autocrítica: Después de terminar el artículo, es difícil que el autor vea más errores de los que ya detectó. El cerebro se niega a ver cosas nuevas. Un lector imparcial, con cierta formación, se percata de ellos al instante. El cansancio, la premura por entregar, la falta de documentación o de rigor o hasta la vanidad personal influyen muchas veces en ello. Se recomienda “dejar enfriar” lo escrito para corregirlo.
No leer las bases de las revistas, muchas veces lleva a cometer errores de presentación que conllevan el rechazo, incluso de material que vale la pena.
Usar iniciales no aceptadas universalmente o sin explicación previa. Por ejemplo, US. ¿Significa United States, o Ultra Sound? No se debe abusar de ellas dando por sentado que el lector las debe reconocer, lo que no siempre es cierto.
Abuso de los adverbios. De por sí, si no son adecuados, se pueden volver pesados en un texto. Peor aún, si se usan 3 ó 4 en un mismo párrafo. “Ciertamente, es un asunto que indefectiblemente, conlleva a conclusiones raramente acertadas”.
Falta de coherencia en el uso de los tiempos verbales: Es más común de lo que se espera, y totalmente inadecuado, que se empiece una frase en presente y se pase de inmediato al uso del pasado o del futuro en el mismo párrafo.
Para terminar, un par de preguntas útiles que se debe hacer el autor:¿Se responde en la Conclusión a la pregunta formulada en la Introducción, a la expectativa generada en el Título y en el Resumen?¿Se sacan las conclusiones apropiadas a los resultados obtenidos y no más, sin especulaciones? Hay que tener cuidado, que los editores, los correctores y los lectores juiciosos, casi siempre detectan este punto de inmediato.
Recomendamos a los autores que sean muy cuidadosos en la elaboración de sus presentaciones escritas. Una buena idea, bien expresada, es mucho más valorada. De lo contrario, corre el riesgo de pasar inadvertida o no ser bien interpretada. Hay que tener una base crítica, un criterio abierto al conocimiento; no se debe dudar en pedir ayuda y valorar el entrenamiento del personal capacitado en la función de corregir. El texto científico y académico gana mucho cuando respeta las normas de la buena redacción y se deja enriquecer de la literatura.

Nota: Este artículo aparece publicado (previa autorización) en los siguientes medios:

Revista DYNA, Universidad Nacional:
http://www.redalyc.org/pdf/496/49623221023.pdf

Revista Medicina CES:
http://www.scielo.org.co/pdf/cesm/v26n1/v26n1a12.pdf

Revista PRINCIPIO ACTIVO, Facultad de Medicina U de A
http://www.udea.edu.co/portal/page/portal/bibliotecaSedesDependencias/unidadesAcademicas/FacultadMedicina/BilbiotecaDiseno/Archivos/PublicacionesMedios/BoletinPrincipioActivo/boletin_163_prinicpio_activo.pdf

Revista LIBROS&LETRAS
http://www.librosyletras.com/2013/02/errores-comunes-en-la-elaboracion-de.html

BLOG del Anestesiólogo Rubén Darío Quintana Bolaños
http://rdqb.blogspot.com/search/label/Art%C3%ADculos%20Cient%C3%ADficos

MOMENTO MEDICO, Periódico de ASMEDAS
http://www.asmedasantioquia.org/36-magazin/magazin-no-11/2523-errores-comunes-en-la-elaboracion-de-articulos-cientificos

En el portal WWW.ARTICULOZ.COM
http://www.articuloz.com/ensayos-articulos/errores-frecuentes-en-la-elaboracion-de-articulos-academicos-y-cientificos-5730097.html


Wednesday, December 05, 2007

Y RESULTA QUE SE MURIÓ MARIO ESCOBAR VELÁSQUEZ



TUESDAY, JANUARY 15, 2013


Coloquio en memoria de Mario Escobar Velásquez

Poco después de su muerte, la emisora cultural de la Universidad de Antioquia reunió a los escritores Emilio Alberto Restrepo, Luis Fernando Macías, Lucía Donadío y Angel Galeano para realizar un coloquio en memoria del escritor Mario Escobar Velásquez y hablar de la profunda influencia que había tenido en ellos y en general en el panorama de las letras en Antioquia y su importancia como gestor de talleres literarios en Medellín. Este archivo es un homenaje a tan entrañable personaje. Se recrea su vida y su obra y se rememora la forma como cada uno lo vislumbró y de qué forma influyó en su formación como amante de las letras.

En este enlace se puede escuchar el programa completo(click en la flecha):


Haga click en:

MONDAY, SEPTEMBER 24, 2012








Y RESULTA QUE SE MURIÓ MARIO ESCOBAR VELÁSQUEZ
Emilio Alberto Restrepo Baena

Y resulta que se murió Mario Escobar Velásquez, el profesor, el amigo, el escritor, el maestro del taller y de la vida. Y lo digo con sorpresa y con asombro, pues los que conocimos su reciedumbre y nos chocamos de frente con su carácter y su ego, llegamos a pesar en algún momento que era posible que esa enorme mole de cuerpo y de cerebro fuera inalcanzable por la vejez, la enfermedad, el deterioro o la muerte. Incluso cinco días antes de la cirugía que tenía programada para extraerle el habitante maligno que lo venía consumiendo, ya tenía programadas las actividades con el taller literario para dentro de unas semanas, ya tenía preparada la selección de escritores de ASMEDAS, había entregado a la Universidad de Antioquia el texto revisado y definitivo de la ANTOLOGÍA COMENTADA DEL CUENTO ANTIOQUEÑO VOL II y hacía revisiones constantes de sus once libros inéditos para enviarlos a concursos o esperando una próxima edición de ellos que no logro obtener en vida.

Y eso que estamos hablando de un hombre joven de 78 años de vida (Támesis, 25 de Noviembre de 1928) que odiaba la vejez y las taras y limitaciones que connaturalmente suelen acompañarle, que nunca perdió la coquetería ni la galanura con el bello género, que cuando asumió en serio el oficio de escribir con sus demonios y compulsiones trató de no estar ocioso sin producir y se condolía cuando le abandonaban temporalmente las musas,(prueba de ello son los 20 libros publicados, con varias reediciones, en una vocación editorial tardía que arrancó cuando tenía cerca de 50 años). Pero de su sólida y formidable trayectoria como escritor ya se han hecho varias semblanzas por algunas respetables plumas del ámbito intelectual (Juan José Hoyos, Luís Fernando Macias, Esteban Carlos Mejía, Nicolás Martínez, Juan Diego Mejía). Hoy rescataremos su otra faceta productiva en la que muchas personas sufrimos y gozamos de su directa influencia y supervisión: Director y guía de los talleres literarios más importantes de la ciudad.

Y llamaba la atención su talante adusto que encubría una gran sensibilidad (le vimos llorar al menos dos veces en el taller, emocionado por un texto vibrante sobre su perra Rufa y otra vez acorralado por la nostalgia incontenible de un viejo amor de juventud) y una enorme generosidad con los alumnos, cosa por lo demás exótica en muchos escritores que sucumben ante la mezquindad y la envidia; la brusquedad con que acometía sus críticas punzantes, en ocasiones interpretadas como hirientes, cuando fustigaba un texto flojo o mal tratado desde el punto de vista de la gramática o del lenguaje, casi nunca desde el estilo, aspecto que trataba siempre de respetar. Porque en este aspecto era insobornable: su obsesión era ser riguroso con la norma gramatical, con el sentido preciso de la palabra, con el uso puntual de las herramientas del lenguaje literario, pues decía que así como un artesano, un artista o un cirujano para ser buenos y competentes en el oficio deben dominar los conocimientos y los instrumentos necesarios para su quehacer cotidiano, un escritor que se precie de serlo debe ser absolutamente comprometido con su arte y debe dominar el instrumento principal: las palabras. Las debe domar y amansar, moldearlas hasta encontrarles el espacio y la forma precisa para darles su verdadero valor, buscar hasta la saciedad la perfección de las figuras que hacen la diferencia entre un texto bueno y uno malo (recuerdo verlo conmovido con una metáfora que lo atropelló: “La tristeza me hizo metástasis”), preservar el estilo y darle una personalidad propia e identificable de autor a las obras; evitar el conformismo, el estancamiento, la pereza, la petulancia, el exhibicionismo que son males crónicos que entorpecen el verdadero sentido del escritor: escribir, independiente de la pantalla y la figuración. ( Se burlaba de los aspirantes a escritores a los que “un poema les alcanzaba para 87 cocteles” o de los que querían ser escritores sin escribir, sin tallarse, sin querer asumir el parto de garrapatear una página en blanco sin aceptar el reto de torcerle el pescuezo a esa fiera burlona que reta a la imaginación).

Era un personaje muy especial. De una cultura general portentosa producto de los cientos de libros de todo tipo que devoró con un sentido crítico sin dar por sentadas sofismas, paradigmas y verdades de a puño que castraban la imaginación. De un rigor conceptual que en ocasiones caía en la obstinación, aunque con la nobleza suficiente para enmendar un error cuando se le demostraba. (No exento de un orgullo burlón que esperaba una pronta revancha con el alumno que le hacía caer en la cuenta de él). Buscador del término exacto en el contexto preciso, interpretándose en ocasiones como “rebuscado” o usuario de arcaísmos en desuso. El lo justificaba diciendo que escribía para él, para su propio deleite, que no era problema suyo si el lector era poco ilustrado o poco dado a resolver las dudas o la ignorancia desentrañando en su inseparable amigo el diccionario de la RAE, en todo esto alumno fiel de su admirado Borges. Usaba con mucha gracia y asombro de sus alumnas, las palabras soeces cuando era preciso y necesario. (Sabía que ninguna palabreja reemplazaba un buen hijueputazo oportunamente escupido.) Odiaba a los deportistas, a los personajes de moda, a los faranduleros en su cuarto de hora; lo desesperaban los lugares comunes, los escritores luminarias fabricantes de bestsellers y de libros de autoayuda. También las reuniones de literatos por considerarlas “unas pasarelas de “besaculos” y una “suciedad de mutuo elogio en las que la sonrisa prefabricada e hipócrita era sólo el preámbulo a la puñalada trapera”. Se burlaba de la fama y hacía un doloroso contraste con el olvido y la ingratitud que son más poderosos y duraderos que cualquier sentimiento de envanecimiento y de gloria que engañan con sus dulces mieles a los desesperados buscadores de reconocimiento y figuración.

Era amante de la poesía amorosa, de los cuentistas clásicos, de los sonetos perfectos, de las canciones populares de factura romántica, de las mujeres bonitas, de las conversaciones inteligentes. Era abierto a los hallazgos de un alumno con un escrito ingenioso; amaba las metáforas eficientes, se derretía con una buena idea, con un tratamiento novedoso para un tema convencional. Se aburría hasta el bostezo irreverente con la falta de talento o de interés y no tenía ningún problema en ubicar con un tono pedagógico, pero que no daba opciones, a un diletante poco dotado para el oficio. Muchos se resintieron por ello con él, pero algunos le agradecieron el haber sido honesto y franco, para evitar seguir perdiendo el tiempo en algo que no era lo suyo. Por el contrario, cuando veía madera en alguien, era el principal entusiasta para apoyarlo, para llevar personalmente artículos para MOMENTO MEDICO, para LA HOJA o para la revista de la U. de A. Acompañaba y hacía personalmente el discurso principal en los lanzamientos de los libros de sus discípulos y era un eficaz multiplicador de sus logros. Y eso para un cachorro de escritor que apenas está empezando no tiene precio, se agradece de por vida y no se olvida nunca. Era uno de los más veteranos directores de talleres literarios del país y posiblemente uno de los más constantes: Cerca de 25 años perseverando en un oficio ingrato en el que empiezan 40 y terminan 5, la mayoría desencantados, en justicia, más por ellos que por él, pues Mario tenía claro que escribir no es para todo el mundo, que se necesita un talento natural que no todo mundo tiene, con un gran sentido del sacrificio y una incansable búsqueda de temas, de correcciones interminables, de trabajo sin descanso. (Retomaba el trillado adagio de “un 5% de inspiración por un 95% de transpiración) Y lo duro es que no todo el mundo lo entiende así, no es fácil aceptarlo sin dolor y por eso cierta fama de brusco, de prepotente, de preferidor, de arrogante, conceptos que en perspectiva no le hacen justicia. Simplemente sabía del arte de escribir y de enseñar a hacerlo y no era muy amigo de lo eufemismos.

Le debemos toda la gratitud, le esculpiremos un perenne espacio en el corazón y en la mente, es mucho lo que lo vamos a extrañar. Finalmente, parafraseando su estilo cuando se refería a los cadáveres exquisitos que le tallaron los recuerdos hasta el punto que se hicieron merecedores de sus crónicas de antología, LOOR A SU MEMORIA, MAESTRO.

P.D. Respetuosamente invitamos a las directivas de ASMEDAS a revivir el último proyecto de Mario, la selección de los mejores cuentos de los talleristas. En esto puso todo el aliento y el entusiasmo de sus días finales. Otra idea bien interesante es sensibilizar a las universidades que lo acogieron, EAFIT y U de A, para publicar póstumamente uno de sus libros inéditos, el de Perfiles Humanos, el poemario o alguna de sus novelas. Ese sí seria un verdadero homenaje a una persona que entregó lo mejor de su talento a nuestra institución gremial.






En esta entrada se recogen algunos de sus conceptos literarios sobre el arte de escribir, recopilados por algunos de sus alumnos:

http://decalogosliterarios.blogspot.com/2015/03/decalogo-de-mario-escobar-v-desde-el.html

Monday, December 25, 2006

LA NOVELA BREVE: UNA APROXIMACION AL VERTIGO

LA NOVELA BREVE: UNA APROXIMACIÓN AL VÉRTIGO

Por Emilio Alberto Restre B.
(Intervención en el coloquio sobre Novela Breve, convocado por Sic Editores, en Mayo 1 de 2004, Feria del libro de Bogotá)
I. Una aproximación a la estructura.

De entrada, partimos del hecho de que no tenemos una definición incontrovertible de Novela Breve, o Corta, o Nouvelle en cuanto a la extensión pues, indiferentemente, la limitan a 80, 100, 120 o incluso 150 páginas, sin precisar el tamaño de la letra y los espacios entre líneas. Nadie ha dictado cátedra ni ha sentado las bases unánimes e indiscutibles con respecto a su extensión, lo cual en sí mismo es un problema teórico a la hora de las definiciones académicas y al momento de diseñar sus límites y establecer sus diferencias con la novela tradicional.Creemos que la diferencia con el cuento largo está claramente definida, por lo que consideramos un tanto estéril el eterno lugar común del ejemplo pedagógico que se invoca ante obras como “El viejo y el mar”, “El coronel no tiene quien le escriba” o “El perseguidor”, que cumplen con todos los preceptos de cuento, al tener sólo uno de cada de los siguientes elementos que configuran la estructura teórica del cuento como género:
Entorno: Es único, claramente definido y limitado, con ambientes unitarios que no interactúan con otros, estrechos y de poca fuerza, que ceden a la acción, a los personajes o a la filosofía. En la Novela, Breve o Tradicional, el entorno casi siempre es variopinto, múltiple, salpicado de encuadres diferentes e interrelacionados, creados para darle fuerza a las otras variables. Los personajes entran y salen en distintos medios, con atmósferas cambiantes y diferentes.
Personajes: En el cuento hay un personaje principal único, fuerte y muy claramente identificable. Si existen personajes secundarios, son alternativos, un tanto comodines de éste, puestos allí para su servicio, para darle fuerza a la historia o relevancia a la filosofía. El cuento, por definición, no admite múltiples personajes. En la Novela hay personajes principales y secundarios que se entrecruzan al vaivén de la historia.
Historia: La historia en el cuento es generalmente un argumento único, sin entremezclas, sin esguinces, con una direccionalidad muy definida, aunque el estilo sea lineal o circular, consecutivo o a intervalos. El cuento convencional no admite la conjunción de varias historias y no hay interrelación entre ellas (casos excepcionales de cuento experimental en Cortazar o en Benedetti, no siempre con mucha fortuna, pueden enriquecer la discusión). En la Novela, aunque hay una tendencia argumental predominante que jalona los elementos adyacentes que la alimentan, usualmente hay varias historias colaterales, paralelas o alternativas que se encargan de reforzarla.
Filosofía: En el cuento la intención es única, definida, contundente, incontaminada. La dirección filosófica debe estar muy bien definida con un componente unitario y totalizante, so pena de sufrir distractores que ponen en grave peligro la unidad conceptual de su estructura. La novela se da el lujo de ser ecléctica, de alimentarse de variables múltiples, incluso dispersas, que giran un poco volátiles alrededor de la definición filosófica central; incluso, personajes antagónicos o contradictorios pueden ser voceros de conceptualizaciones absolutamente discordantes sin perder la dirección del vector matriz.En cuestiones de estilo, el cuento es mucho más limitado que la novela, sea breve o tradicional. Está condicionado por la fuerza de la historia o del personaje, no hay lugar a especulaciones, no puede faltar ni sobrar ningún elemento; cada metáfora, cada adjetivo, cada acción y cada definición deben obedecer a una intención precisa, que encaje perfectamente con el elemento que la precede y que la sucede. Si no se cumplen esas premisas, la estructura falla, la intención fracasa, se hace fácilmente cojo y carente, o recargado y redundante. La novela es mucho más amplia y receptiva; admite conjunción de estilos, desborde de posibilidades, combinación de recursos. El autor y el lector tienen mucha más libertad, más juego, menos límites. El error por exceso, desde que no sea garrafal y no atente contra los preceptos mínimamente razonables, se puede obviar o diluir en la vastedad, y el que es por defecto se puede compensar con la fuerza de un argumento, de una historia, de una frase, de un hallazgo. Del equilibrio de estos dos últimos conceptos, depende obviamente la calidad de la obra, pues no se puede abusar de ninguno de los dos extremos. En ese sentido, la novela es un poco más laxa y el cuento inflexible.

II. Vértigo como opción y motivación.

En los preámbulos de este encuentro académico sobre la Novela Breve, que nos congrega en el lanzamiento de los finalistas del Concurso Álvaro Cepeda Samudio, convocado por Sic Editorial, conversábamos con otros escritores aquí reunidos sobre el auge que está tomando la narrativa en los jóvenes escritores colombianos y, particularmente, en nuestra región antioqueña, en donde es prácticamente un fenómeno masivo; de hecho, tiene que llamar la atención que de diez finalistas de todo el país, tres son de Medellín, que además en una convocatoria reciente de cuento antioqueño realizada por la Gobernación, se presentaron más de ochocientos cuentos en poco más de un mes.Lo que pasa es que venimos de una ciudad marcada por el ritmo frenético que impone la violencia, que nos cambió el talante para siempre y nos talló el espíritu cambiándonos la forma de ver la vida. Acaso, también, robándonos un poco la inocencia, pero sometiéndonos al vaivén sin freno del día a día. Y no trato de revindicar el lugar común del tan carareado “empuje paisa”, que puede o no tener algo que ver con ello, sino con toda una generación que creció paralela al narcotráfico, a la delincuencia, al convivir diariamente con la muerte y la violencia, en un entorno que, con justicia, ya se conoce como “La ciudad de la Furia”.Una ciudad profundamente marcada por la crónica, por la tradición oral fuertemente reforzada desde la familia, con una necesidad de contar historias en todos los ámbitos de la cotidianidad, bien sea para hacer negocios, para ejercer la política, para matar el tiempo, para fanfarronear, para vender, para hacer reír o para enamorar. Además, el ritmo loco de nuestra ciudad nos llena de relatos que nos abruman a diario y que a los de otras ciudades los asombran por lo increíbles o, aún, por lo francamente inverosímiles para ellos, por no estar enseñados a vivirlas.Porque somos la sumatoria de mil anécdotas diarias, recurrentes y contradictorias, de vidas truncadas muchas veces sin justificación o sin razón aparente, sumidas en hechos de violencia extrema, de ingeniosas modalidades delictivas, de los pillos más malos y las almas más generosas, de los pobres más vergonzantes e indigentes y de las fortunas más estrafalarias, de la ciudad con mayor número de muertes violentas en el mundo, de los hospitales con más casos de heridos y accidentados que hace que vengan practicantes de medicina de todo el mundo a rotar por aquí, de las modelos más lindas y exitosas y los barrios más marginales y pauperizados. Así como hay cientos de sicarios, hay cientos de seminaristas y miles de damas voluntarias. Somos una ciudad de extremos; no hay puntos medios y eso se nota en las voces, en los cuentos, en las historias, en ese ritmo loco para inventar leyendas urbanas, para poner a rodar un chisme, para ensalzar a un político o para acabar con una honra. Y la gente trabaja y se la rebusca y se ríe de sí misma, y conversa y escribe. Aquí todo da tema. Distamos mucho de ser una ciudad intermedia tranquila y reposada en donde todos se mueren de viejos y no hay espacios para las sacudidas o para los movimientos bruscos de la rutina.Y eso se nota en el movimiento cultural, en los grupos de teatro, en la cantidad de agrupaciones musicales aficionadas, en el festival de poesía pluricultural y masivo, en las salas de cine a reventar, en las revistas literarias, en los talleres de creación, en los tertuliaderos, en los conversatorios. Y la gente está escribiendo, está creando, se está defendiendo un poco de la malevolencia reivindicando el espíritu, documentando la memoria urbana, dejando constancia de la lucha por la supervivencia en la recuperación escrita de la evidencia de la época en que nos tocó vivir. Y, ante lo contundente del ritmo urbano y lo vertiginoso del quehacer en el arte de conversar la vida y sobrellevar la existencia, se imponen como armas el humor la narración corta, entretenida y eficaz, el picante, la caricaturización del hecho cotidiano.Por eso hoy, al presentar mi novela breve “LOS CIRCULOS PERPETUOS”, trato de ser un poco el reflejo de todo lo que anteriormente expuse ante la paciencia y generosidad de ustedes. Hechos dolorosos y contundentes, en una ciudad que sobrevive a un ritmo sin pausa, con personajes contradictorios y conflictivos que se rozan una y otra vez, a veces sin conocerse, pero interactuando en la dinámica de una urbe que no se detiene nunca, protegidos de su propia desventura con el humor, con las obsesiones, con el odio, con el amor, con las pasiones, con el deseo de venganza, etc.