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Saturday, March 13, 2021

El oficio de escribir literatura negra en Medellín entrevista U de A

 

El oficio de escribir literatura negra en Medellín 

entrevista en canal U de A 


El Canal U de la Universidad de Antioquia entrevistó a los escritores Gustavo Forero y Emilio Alberto Restrepo, a propósito de la celebración del IV Congreso Literario Medellín Negro celebrado en la Fiesta del Libro, en Septiembre de 2014 y del auge de la Novela Negra en Colombia y la ciudad como inspiradora. Dice la presentación: Escribir literatura negra es adentrarse en lo más profundo y desconocido de una ciudad como Medellín que grita historias de violencia y crimen, y que además, sirve de inspiración para decenas de escritores del género negro que encuentran en ella los personajes y el entorno perfecto para recrear sus narraciones. www.udea.edu.co



Tuesday, October 29, 2019

Los autores de POLICÍAS Y BANDIDOS en MEDELLÍN NEGRO

En la Fiesta del libro de 2019, en el marco del congreso de literatura MEDELLÍN NEGRO, los autores de la serie POLICÍAS Y BANDIDOS (de la Editorial UPB)  conversaron con la profesora Shelley Godsland

Aquí un aparte: 


En este aparte, la intervención de Emilio Alberto Restrepo, autor del detective literario JOAQUIN TORNADO, en donde explica de dónde surgió la idea de la serie y la importancia del género para dejar "memoria de ciudad"


Wednesday, March 29, 2017

ANTIOQUIA SI TIENE QUIEN ESCRIBA

ANTIOQUIA SI TIENE QUIEN ESCRIBA
Emilio Alberto Restrepo*
Dos situaciones me motivaron a publicar este artículo. La primera constatar que en la convocatoria de Becas del Municipio de Medellín en 2017 hubo una participación masiva de escritores, y eso que la cita era para solo residentes en la capital. Les cuento: 75 propuestas de libro de poesía, 52 de libro infantil, 15 para novela gráfica o comic, 39 para libro de cuentos, 51 para novela, 19 para dramaturgia, 19 para libro de ensayo crítico en artes. Miren las cifras de propuestas de libros inéditos, recogidas en poco menos de un mes. Hay que tener en cuenta que también hubo muchos que no se enteraron, otros que no les interesó y otros que no aunaron el material o no recogieron la papelería. Eso habla de la buena salud de la literatura en nuestro departamento o por lo menos en Medellín. La convocatoria de la gobernación presenta un comportamiento similar. Hagan cuentas, apliquen filtros de calidad y eso nos da que, de 270 libros propuestos, mínimo hay 100-150 dignos de ser publicados y leídos, pero que desafortunadamente nunca verán la luz, excepto por los ganadores, que no pasan de 7 a 10. Esa es la triste realidad actual de las letras antioqueñas. Mucho talento, poca difusión. Muchas ganas, poco apoyo.
El segundo aspecto es la reflexión que concita un artículo publicado en el portal www.las2orillas.com titulado “La Antioquia literaria es más que dos escritores” (https://www.las2orillas.co/la-antioquia-literaria-es-mas-dos-escritores/ ), en el cuál el periodista Jhon Fredy Vásquez reflexiona sobre la invisibilidad de los escritores antioqueños en el país y el continente, contrastada con su calidad literaria y su gran producción, aun en contra de la prensa y los circuitos de distribución, que los ignoran sistemáticamente. Es verdad que en Antioquia se escribe mucho y muy bien, pero solo sobresalen los nombres de Héctor Abad y Jorge Franco, y ahora Pablo Montoya, por los galardones conseguidos. Muy bien por ellos, que son tres talentosos, consagrados y estudiosos escritores que han logrado posicionarse gracias a su gran calidad literaria, pero sobre todo gracias al reconocimiento de los medios y al apoyo de las grandes editoriales, amén de los premios que han conquistado con justicia y los han hecho reconocidos. El artículo hace notar que antes del Premio Rómulo Gallegos de Montoya, al autor había escrito más de 10 libros, y solo la circunstancia del galardón lo hizo visible, reeditado, entrevistado y multicitado. Es real que el resto de los referidos por Vásquez duerme en las tranquilas aguas del anonimato, pero no solo ellos, hay muchos más, con al menos 3 libros publicados y un desconocimiento total por parte de los lectores. Se me ocurre citar a David Betancourt, Emperatriz Muñoz, Saúl Álvarez, César Alzate, Carlos Agudelo, Enrique Posada, Carlos Velásquez, Juan David Pascuales, Luis Miguel Rivas y los portentosos críticos de cine Juan Carlos González y Orlando Mora, todos ellos con al menos 3 libros publicados, ganadores en convocatorias y muy leídos en ambientes universitarios y académicos, casi underground en ocasiones, pero desconocidos de un gran público que merece conocer sus obras y que muchas veces las tiene porque las fotocopia o las baja de blogs o páginas de internet, no porque las consiga en librerías o las vea reseñadas en portales y revistas literarias.
Mi propuesta es que las revistas o los portales o los magazines culturales de radio y TV se tomen el trabajo de hacerle un seguimiento a este inventario de ilustres desconocidos, que los entrevisten y le permitan al público conocer esa gran obra que ruge bajo el subsuelo de lo comercial, que las editoriales ojalá se abrieran a darles la oportunidad de conocer su obra inédita y mucha de la que valdría la pena reeditar, pues murieron en autoediciones precarias o en editoriales independientes ya quebradas; que se hagan concursos, premios y convocatorias para publicar sus obras, que los fondos editoriales de las universidades dediquen un capítulo a la publicación y promoción de los valores locales para proyectarlos a nivel nacional e internacional, sin complejos de inferioridad. Estoy convencido de que allí hay todo un filón literario de alto potencial comercial.
Por ejemplo, si multinacionales como Planeta, Penguin Random House, Ediciones B o Panamericana, solo por citar algunas, hicieran una serie de autores antioqueños, con varios números y diferentes autores al año, en ediciones populares y asequibles y negociaran con la Secretaría de Educación o de Cultura Ciudadana o con el Ministerio de educación y los distribuyeran en colegios y universidades, todos ganan, los libros circulan, se estimula la lectura y el dinero corre. No se trata de volverse rico, se trata de tener la oportunidad de leer y ser leído, de apoyar la creación local, de generar oportunidades culturales y comerciales, de dignificar un oficio, de generar memoria histórica.
Creo que hay que apoyar este momento especial para hacer el aporte a la paz desde la creación y la cultura. Hay muchas historias esperando ser contadas, pero se necesita apoyo gubernamental y privado. Calidad hay, y mucha, pero espera ser descubierta y apoyada.
* Médico colombiano, conferencista, columnista de varios medios. Algunos de sus libros publicados son: Textos para pervertir a la juventud (poesía); Los círculos perpetuos (novela); El pabellón de la mandrágora (novela, 2005); La milonga del bandido (novela). Qué me queda de ti sino el olvido (novela, 2008);Crónica de un proceso (novela); Después de Isabel, el infierno y ¿Alguien ha visto el entierro de un chino? (dos novelas cortas); Un asunto miccional y otros casos de Joaquín Tornado, detective (cuentos); Joaquín Tornado, detective (novela); GAMBERROS S.A.(Cuentos) www.emiliorestrepo.blogspot.com


Nota:  Este artículo ha sido ampliamente difundido en la red. Se puede leer, con otros títulos, en estos portales: 

https://www.las2orillas.co/antioquia-es-mucho-mas-que-hector-abad-y-jorge-franco-en-escritura/


En este link se puede escuchar el audio de la nota de radio que generó el artículo:

https://co.ivoox.com/es/que-como-publican-autores-antioquenos-historia-audios-mp3_rf_18900018_1.html
ÑAPA: Como complemento del anterior, la revista Libros & Letras publicó este artículo sobre Medellín negro
http://www.librosyletras.com/2017/03/medellin-negro-un-evento-literario.html?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+LibrosYLetras+%28Libros+y+Letras%29


MEDELLIN NEGRO, UN EVENTO LITERARIO DIGNO DE SER TENIDO EN CUENTA
Emilio Alberto Restrepo*

Cuando hablamos del panorama de la literatura en Antioquia, es justo reivindicar el papel de un evento que año tras año viene haciendo esfuerzos constantes para visibilizar el rol de los escritores: Medellín Negro.

Como dice su director, Gustavo Forero, “Medellín Negro es un proyecto académico, editorial, cultural y social desarrollado por el Grupo de Estudios Literarios (GEL) de la Universidad de Antioquia y auspiciado por la Alcaldía de Medellín en el marco de su Fiesta del Libro y la Cultura ; tiene el objetivo de propiciar un espacio urbano de discusión interdisciplinaria y abierto al público en torno al tema del crimen en las sociedades contemporáneas, tomando como eje la literatura negra o, como proponen sus organizadores, la literatura de crímenes.”

Allí se congregan cada año un grupo de invitados que se reúnen en torno a la novela de crimen, para explorarlo como género literario, como fenómeno sociológico, antropológico, político o cultural. Normalmente invita a los escritores locales a tener mesas redondas en torno a las diversas maneras de la cultura que rondan el tema, hablando de cine, de comic, de novela gráfica, de relato, de novela, incluso de poesía. El papel de la informática y el periodismo también tiene cabida y el enfoque académico se da la mano con el literario, la ficción con la no-ficción, el ensayo y hasta los audiovisuales y el arte gráfico.
Los invitados provienen de todas partes y todas las culturas y hay intercambios con los coordinadores de los eventos de literatura negra de muchas partes del mundo. Es sorprendente, pero intelectuales de la talla de Lorenzo Silva, Pablo Montoya, Elmer Mendoza, Memo Anjel, Mempo Giardinelli, Luis Fernando Macías, Gonzalo España, Fernando López, Jorge Franco, Hugo Chaparro, Andrés Burgos, Guillermo Orsi, Reinaldo Spitaletta, Dario Jaramillo Agudelo, Mario Mendoza,Tatiana Goransky, Esteban Carlos Mejía, Juan Diego Restrepo y muchos más de Argentina, Chile, México, España, Inglaterra o Estados Unidos, entre otros, han desfilado para hacer sentir su presencia en charlas magistrales, conversatorios o paneles de discusión temática, además del libro de memorias que cada año resume lo más actualizado y novedoso de la literatura negra en el mundo literario.

Además de eso, dirigida por el profesor Gustavo Forero, se ha tratado de consolidar una colección de novela negra. Inicialmente con autores invitados, luego con el ganador del concurso anual, cada año se publica uno o varios títulos en asocio con alguna editorial comercial. El mismo coordinador ha publicado una novela, Desaparición, que hace parte de la serie. En 2016 fue seleccionado para recibir el premio en la categoría “Investigación de mayor impacto en el año”, por su trabajo titulado “La novela de crímenes en América Latina: un espacio de anomia social".

Por todo lo anterior, es importante resaltar el papel del evento Medellín Negro en el fomento de la cultura local, para ayudar a visibilizar la producción intelectual en nuestro medio, para poner a la ciudad (y al País) en el mapa de los eventos internacionales que estudian y promueven el género negro, el policial, en resumen, la literatura que tiene que ver con lo criminal, como expresión de la conducta y el comportamiento  humano.

*El autor ha publicado en la serie negra de Medellín Negro y Ediciones B las novelas Después de Isabel, el infierno y ¿Alguien ha visto el entierro de un chino? (dos novelas cortas) y ha lanzado en el evento la novela Joaquín Tornado, detective, de Editorial UPB, Y el ensayo Entre el miedo y el mal (el género negro en la literatura colombiana), de Hilo de Plata editores, además de invitado a dictar varias ponencias y mesas redondas.

Thursday, February 13, 2014

COLOMBIA EN BUSCA DE SU PROPIA NOVELA NEGRA

En el número 31 de la revista Internacional de Literatura Hispanoamericana OTROLUNES, de Febrero de 2014, dirigida por el escritor AMIR VALLE, publicaron un ensayo sobre el estado actual de la Novela Negra en Colombia. A continuación lo compartimos completo:

También publicado en el Blog de la Bóbila, especialista en Género Negro:

 

 

Introducción

Tratando de buscar una definición amigable y comprensible de la Novela Negra que no divague en rabuleos teóricos o en encasillamientos académicos forzosos -aunque entendemos que puede interpretarse como un atajo simplista pero de todos modos eficaz-, en Wikipedia, encontramos lo siguiente:
La novela negra es, como la definió Raymond Chandler en su libro El simple arte de matar, la novela del mundo profesional del crimen. Debe su nombre a dos factores: a que originalmente fue publicada en la revista Black Mask de Estados Unidos y en la colección Série Noire francesa, así como a los ambientes “oscuros” que logra. El término se asocia a un tipo de novela policíaca en la que la resolución del misterio no es en sí el objetivo principal; que es habitualmente muy violenta y las divisiones entre el bien y el mal están bastante difuminadas. La mayor parte de sus protagonistas son individuos derrotados, en decadencia, que buscan encontrar la verdad (o por lo menos algún atisbo de verdad). Este tipo de relato presenta una atmósfera asfixiante, miedo, violencia, falta de justicia, corrupción del poder e inseguridad. Nace en las primeras décadas del siglo XX en Estados Unidos como una variante de las historias policíacas, y difundida en revistas. La novela negra agrega la violencia a las características del género policíaco. Los crímenes se basan en las debilidades humanas como la rabia, ansias de poder, envidia, odio, avaricia, pasiones, etc. Por esta razón aparece un lenguaje más crudo, donde se le da más importancia a la acción que al análisis del crimen. En este tipo de relato importa más la descripción de la sociedad donde nacen los criminales y la reflexión sobre el deterioro ético.1
Paco Ignacio Taito II, uno de los más destacados exponentes, acuñó en una entrevista su definición, con todo el conocimiento de causa: “Una novela negra es aquella que tiene en su corazón un hecho criminal y que genera una investigación. Lo que ocurre es que una buena novela negra investiga algo más que quién mató o quién cometió el delito, investiga a la sociedad en la que los hechos se producen. Empieza contando un crimen, y termina contando cómo es esa sociedad”.2

Y ello es muy cierto. En la novela policíaca clásica lo más importante era resolver el QUIÉN y el CÓMO del asunto. Un detective superdotado, amparado en las armas de su inteligencia superior y de su discursiva capacidad de análisis, era capaz de contestar estas dos preguntas mientras aspiraba hondo su pipa o se acariciaba su barba dejando perplejos a los coprotagonistas y a los lectores. En la moderna novela de crímenes o en la novela negra contemporánea, el investigador no es necesariamente un detective profesional. Puede ser cualquiera que se ve involucrado por la fuerza de las circustancias en la resolución del delito –de manera voluntaria o no, pagado u obligado por las mas diversas justificaciones-, pero tiene que responder, además de los dos interrogantes antes citados (imprescindibles, por lo demás), por el POR QUÉ y por el DÓNDE, para entrar en los detalles de las motivaciones más íntimas del culpable, además de explorar el entorno en el que suceden los acontecimientos. En la propuesta más contemporánea, se hace énfasis en lo urbano y en lo que puede perturbar el de por sí ya enrarecido ambiente de La Ciudad: la corrupción, el odio, el racismo, la homofobia, la insolidaridad, el abuso de genero, la explotación sexual o laboral y un etcétera interminable y sazonado de toda clas de matices.

Por otro lado, a diferencia del policial clásico, “En la novela negra, la lógica del orden se desplaza, los límites del bien y el mal se desvanecen, y lo marginal se realza; no se centra únicamente en la figura del detective invulnerable que encuentra respuesta a todo, sino en las situaciones morales y sociales en las que el criminal y sus víctimas se ven comprometidos. En la novela negra, el crimen es un espejo de la sociedad en el que se ve la decadencia de la misma y la corrupción que la permea desde la familia hasta las instituciones gubernamentales. El contexto social de las ciudades exige a los escritores sacar el asesinato de los salones burgueses para llevarlo a calles y callejones. Existe una cercanía del término novela policiaco al termino novela negra. El primero connota asesinato limpio y un manejo bien educado de los personajes. El segundo implica violencia innecesaria, ambientes sórdidos y ciudades caóticas.” (Tomado del documental sobre La Nueva Novela Negra en Colombia, realizado por el departamento de humanidades y letras de la Universidad Central, 2008)3

El color local: lo negro “a la colombiana”

En cuanto a lo que se pretende, ubicarla en Colombia, encontramos que la aproximación académica más lejana, es la realizada por el profesor Hubert Pöppel, La novela policíaca en Colombia. ( Medellín: Editorial Universidad de Antioquia, 2001). En este texto se revisan las definiciones literarias, se hace un recuento de la historia del género en el país -con muy pocos referentes de por sí- y se revisan las obras más representativas.

De pronto otro análisis interesante que puede contribuir a la definición de los conceptos, se encuentra en El Segundo Simposio Internacional de Literatura, «Indefiniciones y sospechas del Género Negro», organizado por el Departamento de Humanidades y Letras para conmemorar los 25 años del Taller de Escritores de la Universidad Central.

Del documento se extraen ciertos rasgos que permiten entender mejor aún el planteamiento:
1.- “… La imagen de la ciudad como la «ciudad en eterna crisis»: la urbe como laberinto, infierno o babel demoníaca. La ciudad descrita en estas obras es el espacio de la desesperanza, de las colectividades anómalas con sus problemáticas sociales, sus representaciones estereotipadas y la vaguedad de los valores individuales.
2.- Para definir la nueva novela negra no hace falta remitirnos a los clásicos, Edgar Allan Poe, Ágata Christie, Dashiell Hammett, Raymond Chandler, entre otros; basta con retomar la propuesta del escritor brasilero Rubem Fonseca, quien es tal vez el que traslada ese subgénero al campo del «gran arte». La novela negra evolucionó y se adentró al mundo de las ciudades latinoamericanas. Al principio, la característica principal del género era la construcción del personaje principal, la figura del detective. Las narrativas pasaron a incorporar aspectos históricos, de las técnicas de investigación y hasta las mismas características de un tipo específico del criminal. Un abanico de opciones se abrió para el escritor y hoy podemos leer varios tipos de novela negra.
3.- El término se asocia a una tipo de novela policíaca en la que la resolución del misterio o crimen no es el objetivo principal; es habitualmente bastante violenta y el aspecto policíaco pasa a un segundo lugar, para dejar espacio a la evaluación crítica de las sociedades modernas. Por lo tanto, uno de los temas dominantes es la violencia que recorre las calles colombianas, en una especie de guerra civil no declarada y sin bandos claros. Normalmente las historias están presentadas sobre la estructura de la novela policíaca: hay un crimen o un misterio a ser descubierto y la figura del detective pasa a ser asumida por un policía o un abogado o un periodista, hasta un mismo escritor, llegando en algunos casos a desaparecer esta figura.
4.- Otra de las características del género negro es la soledad de los individuos en las grandes ciudades, que gracias a los problemas de orden sociopolítico han generado el desplazamiento indiscriminado de poblaciones que aumentan el desarrollo demográfico de las ciudades que cada vez se hacen más grandes. Casi todos los protagonistas o personajes son presos de la sensación de aislamiento, verbi gracia, en las cuestiones amorosas, el encuentro con otros seres suele darse apenas en el campo sexual.
5.- Lo que confiere mayor verosimilitud a las novelas del género negro es el uso consciente del lenguaje y las técnicas narrativas en la configuración de los mundos narrativos. El escritor puede hacerse personaje que oscila entre lo ficcional y lo real autobiográfico, a través del relato en primera persona. El narrador siendo el mismo protagonista produce la sensación de cercanía verosímil con lo narrado. Igualmente, está el dominio de la hetoroglosia, la proliferación de las voces: para cada tipo social existe un lenguaje distinto; el asesino, el asaltante, el mendigo, el loco, etc., tiene su propio código, su estilo en una multiplicidad lingüística asombrosa.
6.- En la novela negra los personajes actúan mediante un desarrollo psicológico complejo, gobernado por la ambigüedad o la contradicción; pueden pasar de unas actitudes injustificadamente crueles, inexplicables, a unas extremadamente sensibles, lo que produce en el lector el sobresalto. Una muestra magnífica de esa poca argumentación del delito puede verse en Rosario Tijeras en la que, por ejemplo, después de cometer un crimen sin razón alguna uno de los personajes podría decir: «Es muy fácil matar una persona o dos, principalmente si usted no tiene motivo para eso». La expresión artística ha logrado basarse en la violencia de los personajes, valiéndose del choque con la moral imperante de la sociedad.
7.- La novela negra se centra más en el criminal, en la descripción y ejecución del crimen que en la solución e investigación del mismo. Los personajes, muchas veces, son movidos por una obsesión momentánea, y tal vez esta sea la señal para desbandar su crueldad y su identificación con el público. Se percibe una clara influencia de Rubem Fonseca, en la que el público se ve en cierta forma atraído y horrorizado por el narrador; quien cuenta, sin pudor alguno, toda su trayectoria de crímenes. Es tan inhumano ser totalmente bueno como malo. Lo importante es la escogencia de la moral. El mal ha de existir junto con el bien, de modo que la escogencia moral pueda existir.
8.- La delincuencia es síntoma del deterioro de los sistemas de valores de las sociedades en crisis, por tanto, el delito es el resultado de la contradicción entre la personalidad y la sociedad, que se presenta en el individuo marginal como manifestación extrema y brutal del conflicto con la colectividad.
9.- La crisis sociopolítica colombiana ha generado un estilo de delincuencia particular, especialmente en los atentados contra la persona. Durante la década de los ochenta, con el auge del narcotráfico, se consolidó la forma de implementar la violencia institucionalizada en todos los campos sociales, el fenómeno del sicariato, el desplazamiento forzado por los grupos armados ilegales y los desmanes de los aparatos de inteligencia como de seguridad nacional contra la población civil al creerse amenazado. Siendo lo anterior, el contexto nacional que da cabida a la formulación de diferentes propuestas estéticas que interpretan con una sensibilidad especial esta realidad.
10.- El género negro, como tendencia, suele darse en contextos de especial relieve del sentimiento de la crisis de credibilidad de la sociedad como colectividad. La realidad violenta de nuestro país ha sido una constante del siglo XX y principios del XXI, entonces, ¿realmente se da una tendencia de escritura hacia el género negro? ¿Por qué ahora y no antes? ¿Cuáles son sus rasgos? ¿Cómo asumen los escritores el género?…”4

El escritor antioqueño Héctor Abad Faciolince tiene al respecto, su diagnóstico muy elaborado: “Es curioso que en el país con mayor número de facinerosos del mundo, que en el país con más matones y delincuentes que se conozca, que en el país donde más secuestran, donde más roban, donde más atracan y donde más asesinan, que en ese país (y me parece que se llama Colombia) no haya habido muchos intentos de escribir novela negra. Por novela negra entiendo esa novela a la que también se conoce como novela policíaca o detective thriller, pero en su vertiente más dura, más cruda, más radical, es decir, la que genealógicamente se remonta a los norteamericanos Dashiell Hammett y Raymond Chandler. Colombia, tierra fértil para el delito, pone al alcance de la mano de todos, una materia prima ya lista para este tipo de literatura, y es raro que apenas últimamente algunos escritores locales (Hugo Chaparro, Luis Aguilera, Santiago Gamboa, Boris Salazar) hayan empezado a explotar este filón. En todo caso, era hora, y la cosecha es de buena calidad. Toda novela negra se pone una máscara de austeridad, de modestia, casi de literatura de tono menor, que puede hacer pensar a algunos que no es un género serio. Sí lo es, al menos en este caso, pues en esta trama de suspenso se va colando una buena radiografía de la Colombia de hoy, de esta sórdida Colombia actual donde más vale decir la verdad en un libro ficticio, en la mentira de la literatura, mediante las técnicas del thriller, que en la verdad verdadera del periodismo.” (Héctor Abad, El Tiempo, 11 de Octubre de 1998)

Llama la atención en el libro de Hubert Pöppel que en lo que a Colombia se refiere, se hace relación a novelas como Rosario Tijeras o La Virgen de los Sicarios, que hacen parte más del boom de la sicaresca que del género negro. También se cita El crimen del Aguacatal, escrito en el siglo XIX por Francisco de Paula Muñoz y rescatado por Juan José Hoyos, pero que dista mucho de ser calificado como Novela Negra. En realidad, el panorama del género en Colombia ha sido muy precario, por no tildarlo de inexistente como movimiento literario. Puede haber intentos aislados o personales, pero no han logrado el suficiente reconocimiento ni han sentado precedentes importantes como ha ocurrido en otros países. Pese a lo anterior, es claro que hay autores con difusión notable, como Santiago Gamboa, Mario Mendoza, Hugo Chaparro, Alberto Duque López, Octavio Escobar, Gonzalo España, entre otros.

No se puede hablar de una verdadera “escuela” de Novela Negra, ni siquiera de tradición o esbozos de ella en nuestra país, a diferencia por ejemplo de México o España, naciones de confluencia mundial del género no sólo por su producción literaria en cantidad y en calidad, sino por los evantos académicos especializados en el género que hoy por hoy ya son todo un referente. De esa reflexión parte la iniciativa de realizar una serie de novela negra con elementos autóctonos colombianos. Esa es una de las fortalezas de este proyecto: prácticamente está abriendo un camino, está señalando un norte, está sentando un precedente.
Nuestro país es una cantera inagotable de ideas, de historias, de referentes y ejemplos. Y es una nación de contrastes, de riqueza y de pobreza, de bondad y de maldad, de pujanza e indolencia, de solidaridad y abandono. Las historias fluyen por todas las esquinas, surgen por generación espontánea en los barrios, en el centro, en los bares, en la universidad, en los antros.

Y eso que hay que insistir en que la novela negra no debería pretender encarar al sicario en su ejercicio. De la sicaresca ya se ha escrito y filmado mucho y eso que no se ha agotado el tema. En ella, los teóricos todavía tienen un filón que va más allá de lo literario y que tiene que ver con lo socio-sicológico y lo antropológico. En ese campo hay que entender que para que haya un asesinato debe haber un asesino, y a veces ese trabajo se delega en un sicario, pero en el género negro eso es un asunto meramente circunstancial que ocupa un segundo plano de interés. Lo importante es el crimen y su entorno, sus motivaciones, el medio social que lo circunda, la personalidad de los involucrados, sus amores, odios y circunstancias. Eso va mucho más allá que la simple anécdota o el ejecutor.5
En un módulo para estudiantes de literatura, al plantear la posibilidad de diseñar una serie de novela Negra “hecha en Colombia” (que después se llevó a cabo liderada por Ediciones B y aún está vigente), la plenaria concluyó con unas recomendaciones que concernían sobre “lo ideal”, desde el punto de vista de la estructura:
– Cada novela es independiente de la otra en el argumento y en lo estructural, pudiendose leer cada una por separado. Tienen lo temático –colombiana, urbana, negra y corta- como elemento característico común.
– Todas involucran un crímen que inicialmente no identifica un culpable determinado y que desencadena la investigación que da cuerpo a la historia.
– Se desarrollan en el ambiente urbano genérico de una ciudad latinoamericana. Se especifica que es colombiana, no tiene que especificarse necesariamente el nombre, pero se “debe sentir el olor, se debe matizar el ambiente”.
– Las tramas tienen lugar en la calle, la esquina, los barrios, el centro; no se presentan exclusivamente en los bajos fondos de la ciudad. Involucran tambien a las clases media y alta; se desarrollan además en oficinas, hospitales, colegios, sindicatos.
– Alguien se encarga de investigar el delito. Se parte de una propuesta: Se debe estimular la creación de un arquetipo, invitando –tratando de no caer en los estereotipos fáciles y eludiendo los lugares comunes- a recurrir a la figura clásica del detective privado, muy criollo, muy colombiano, evidentemente alejado del modelo esquemático inglés o norteamericano. Él lo sabe y se burla de sí mismo; debe tener el “picante” latinoamericano, un toque de desenfado y cinismo, sin acartonamientos, un enfoque de la vida no excento de humor y picardía. Si no hay elementos para construir dicho personaje, otros, casi que por obligación o por designios del azar y desmarcándose de la figura estigmática del investigador “formal”, se encargan de adentrarse en la búsqueda de la verdad: un novio, el mismo asesino, un vigilante fisgón, un tendero devenido en investigador aficionado, un periodista, etc.
– En ninguna se debe hacer apología del delito. Es distinto, por supuesto, a describirlo y ahondar en sus detalles.
– Se trata de no caer en los conceptos tan trillados de la literatura sobre la sicaresca, tan en boga en los últimos veinte años.
– En ninguna se debería usar el parlache como lenguaje. No se abusa del terminacho soez, por el contrario, hay depuración formal para ampliar el público objeto, para quitarle repelencia y universalizar su comprensión.
– En todas, además de la historia ( no se puede olvidar que la Novela Negra busca sobre todo entretener a un lector que está buscando aventuras, sorpresas y emociones ) se hace énfasis en el entorno urbano, en la crisis de valores, en aspectos tales como el caos de la vida moderna, la perversión, el poder corruptor del dinero y de la política, la ambición, la culpa, la traición. El lenguaje es ágil, irónico, matizado de un humor negro que descarga un poco lo grave y serio de los asuntos tratados.6

Conclusión

La buena salud del género en Colombia se empieza a vislumbrar con el advenimiento de dos eventos, que a mediano plazo interpretamos como cruciales y que pretenden coesionar y dar cuerpo formal a la literatura negra en nuestro País: El lanzamiento de la serie especializada en Novela Negra por la editorial Ediciones B que a la fecha cuenta con cinco libros y siete títulos con la idea de una colección de largo aliento y que ha contado con una gran acogida entre los medios, los académicos y el público, y el certamen Congreso Internacional de Literatura “Medellín Negro”, vigente desde 2010, con una periodicidad anual y que reune a verdaderas autoridades en el tema provenientes de muchos países, en un marco de discusiones de gran altura intelectual. No contentos con eso, que de por sí es importante, está publicando anualmente su libro de memorias para dejar constancia académica y bibliográfica de las ideas y análisis que allí se suscitan, además del concurso que convocan de novela corta en asocio con la mencionada editorial. El más reciente que recopila el trabajo de los académicos es Trece formas de entender la novela negra: la voz de los creadores y la crítica literaria, publicado por Editorial Planeta. Antes ya la Editorial de la Universidad de Antioquia había publicado Crímen y control social: Enfoques desde la literatura, ambos bajo la coordinación del director del evento, Dr Gustavo Forero Quintero. Este mismo académico publicó en 2012 con la Editorial Siglo del Hombre, el libro de ensayos La anomia en la novela de crímenes en Colombia, en la que analiza la perspectiva anual del género, mediante el estudio de alguna novelas publicadas en las últimos años en el País.7

En este orden de ideas, las cosas están marchando buen ritmo en Colombia, para regocijo de la literatura en general y del género en particular, haciéndonos cada vez más reconocidos en el orden internacional. Se puede decir que hay una producción de calidad, que con los años se complementará con la cantidad. Ya somos visibles en el mundo con un sello de identidad propio, que busca ganar su espacio en lo editorial, en lo literario y en lo académico.
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Thursday, September 13, 2012

NOVELA NEGRA- MEDELLIN NEGRO-ENTREVISTAS EN TELEANTIOQUIA Y TELEDONMATIAS


En el escenario del Congreso Literario "Medellín Negro", en TELEANTIOQUIA,
en el programa LAS TRES GRACIAS, invitaron al escritor Emilio Alberto Restrepo
a hablar del libro que reúne las dos novelas, DESPUES DE ISABEL, EL INFIERNO y 
¿ALGUIEN HA VISTO EL ENTIERRO DE UN CHINO?






NOVELA NEGRA - TELEDONMATIAS. Entrevista de Alfredo Molina


"A propósito de la publicación de sus novelas de género negro, el periodista Alfredo Molina entrevistó al escritor Emilio Alberto Restrepo, vinculado desde su infancia y por lazos familiares al municipio de Don Matías. El resultado es esta conversación de la que se extracta la parte netamente literaria."






Wednesday, September 12, 2012

NOVELA NEGRA - MEDELLIN NEGRO







EMILIO ALBERTO RESTREPO Y SUS NOVELAS NEGRAS EN YOUTUBE

Emilio Alberto Restrepo fue invitado al programa "Medellín al derecho y al revés" de Radio Bolivariana
a hablar con los periodistas Reinaldo Spitaletta y Daniel Botero, a propósito del lanzamiento de su libro
con las novelas cortas del género negro  Después de Isabel, el infierno y ¿Alguien ha visto el entierro de un chino?, publicadas por Ediciones B

Sunday, September 02, 2012

NOVELA NEGRA

NOVELA NEGRA

MEDELLIN NEGRO En el programa "Medellín al derecho y al revés", de Radio Bolivariana.


El 1 de Septiembre de 2012, en el programa "Medellin al derecho y al revés", de Radio Bolivariana, los periodistas Daniel Botero Y Reinaldo Spitaletta entrevistaron a los escritores Emilio Alberto Restrepo y Luis Fernando Macías y al académico Gustavo Forero con motivo del lanzamiento de dos volúmenes de la serie negra de Ediciones B  en el Congreso Internacional "Medellín Negro", en el marco de la Fiesta del Libro. En esa semana se publicó el libro que contiene dos novelas cortas de género negro: ¿Alguien ha visto el entierro de un chino?  y Después de Isabel, el infierno, del autor Emilio Alberto Restrepo.





CARATULA DEL LIBRO CON LAS DOS NOVELAS, DE LA COLECCION DE NOVELA NEGRA DE EDICIONES B
¿ALGUIEN HA VISTO EL ENTIERRO DE UN CHINO?
DESPUES DE ISABEL, EL INFIERNO



SINOPSIS DE LAS NOVELAS
¿ALGUIEN HA VISTO EL ENTIERRO DE UN CHINO?

Villa Santa es un barrio de clase media baja, habitado por desempleados, prostitutas, mecanicos y recicladores. La rutina bulliciosa de un diciembre es interrumpida por dos hechos muy notorios: La pareja de los Ling, un par de esposos de cerca de sesenta años, pacíficos y queridos desde siempre, dueños del restaurante chino de toda la vida, es encontrada muerta en su propia casa. Nadie vio ni oyó nada, no hay señales de robo, todo se encuentra en su sitio. Él en la bañera y ella en el refigerador. No hay ninguna pista. A los pocos días, en una cafetería del barrio a menos de dos cuadras del restaurante chino, es asesinado Carlos Oquendo, un exsenador salido de las entrañas de Villa Santa. Tenía muchos enemigos, pero los autores no fueron capturados ni el crimen esclarecido. Por esos días, un sacerdote, el padre Aranzazu, viene haciendo gestiones para fundar en el barrio la parroquia que tanta falta les hace. Mientras tanto se va a dando a conocer de sus feligreses. Todo parece aislado; una primera mirada no permite ver que hay un elemento único que lo podría explicar todo.


DESPUES DE ISABEL, EL INFIERNO

Esta Novela es Finalista en el Primer Premio Internacional de Novela Corta Mario Vargas Llosa, 2011, entre casi   670 manuscritos.

La médica Isabel, residente del último año de la especialización de Ginecología, resulta asesinada en una calle de la ciudad. Al parecer un caso aislado, un hecho más de la violencia diaria de la metrópoli, un aparente intento de robo. La investigación oficial se cierra casi de inmediato. Todos están desconcertados, pues ella no tenía enemigos, ni amenazas, ni enredos afectivos aparentes, era bella y apreciada. Una revisión de los mensajes del celular de ella, una conexión con un albergue de caridad que cuida enfermos, un señor que resulta castrado sin motivo aparente, le permiten a su novio Augusto penetrar en una maraña que nunca pensó que pudiera existir y que al final podría develar muchas cosas que desconoce sobre Isabel, sobre la ciudad, sobre el sistema de salud y la clase política.

ENTREVISTA EN LIBROSYLETRAS.COM A PROPOSITO DEL LANZAMIENTO DEL LIBRO CON LAS NOVELAS EN LA COLECCION DE EDICIONES B

Entrevista, Emilio A. Restrepo


 
Posted by Libros y Letras on miércoles, septiembre 05, 2012 No comments 


No. 6.152, Bogotá, Miércoles 5 de Septiembre del 2012 

Si realmente me quieres, regálame un libro. 

Diana Ponds 

Emilio A. Restrepo


He tenido siempre el vicio solitario de esculcar las librerías de viejo, las ventas de garaje, los rebuscadores callejeros del centro.


Por: Jorge Consuegra (Libros y Letras)

Ya son varios años los que hemos invertido para que en Colombia ingrese al fascinante mundo literario de la Novela Negra y sólo hasta ahora los resultados se están empezando a ver con escritores comoGonzalo España quien publicó en el 2011 El caso Mondiu ( B ) una humorística obra en donde un inspector investiga la muerte de un hombre a quien después de asesinado, le cercenan el miembro viril. Pero también Fernando Iriarte quien es, sin lugar a dudas, quien más se ha dedicado a escudriñar, investigar y escribir sobre este género. También ha ingresado a este escenario de la Novela Negra el escritor Luis Fernando Macías el autor de Gámbito de rey aceptado ( B ) quien logró muy buenos comentarios en la Feria del Libro de Bogotá. También debemos incluir al samario Ramón Illán Bacca con Deborah Kruel, una novela situada al finalizar la década de los cuarenta del siglo pasado cuando se creyó que las tropas hitlerianas habían enviado destacamentos de espías para apoderarse de Colombia. Muy buena novela. Y aunque Simón Ospina y Juan José Gaviria han dicho que no pensaron que su novela Para matar a un amigo estaba en su pensamiento como Novela Negra, muchos de sus lectores así la han catalogado. 



Ahora, con la Fiesta del Libro de Medellín y con “Medellín Negro” que llega a su tercera edición, aparecen nuevas propuestas literarias, entre ellas de la Emilio A. RestrepoJulio Alberto Balcázar eInés Lucía Blackie quienes publican sendas obras, ingresando de esta forma por la puerta grande de la Novela Negra colombiana. 

Dialogamos con Emilio A. Restrepo sobre su pasión sobre este género. 

- ¿Cómo ha sido su vida con los libros? 
- En mi casa desde siempre hubo libros. Crecimos en medio de las ediciones baratas de Colcultura y Ariel Juvenil, de las revistas de Walt Disney y comics de todo tipo que intercambiábamos con los amigos. Hoy me sorprendo de la estructuración literaria de esas aventuras. Se las tomaban realmente en serio. Luego mis padres se suscribieron al Círculo de Lectores: cuatro libros por mes. Hubo una lucha que mis papás perdieron, la de las “buenas costumbres”: evitar que comiéramos leyendo, entrar al baño leyendo, leer hasta tarde en la noche, libros en los paseos o en el carro en movimiento. Pero lo que pretendían lo lograron y nos formaron como lectores. Recuerde: años sesenta, no televisión, no videos, sólo amigos, calle y lectura. ¡Ah!, y la maravillosa influencia de un teatro de barrio y la tradición oral de la esquina, de la cuadra (con los marihuaneros, los mejores y más delirantes conversadores, portento de mentirosos creativos), además de las grandes historias alrededor de tíos mayores, abuelos y primos. Después la lectura ya era un hábito, hacía parte de lo normal de la vida cotidiana. Luego los estudios de medicina y lo mismo: leer y leer. Un complemento perfecto con el cine para una búsqueda única: las historias. 

- ¿Siempre su vida ha estado cercada con libros, protagonistas, alegrías bibliográficas? 
- Siempre he tenido libros al lado mío. Lo primero que exploro en una casa o en un colegio es la biblioteca. He tenido siempre el vicio solitario de esculcar las librerías de viejo, las ventas de garaje, los rebuscadores callejeros del centro. Nunca he perdido la ida y la escarbada. La última reforma de mi casa fue para reacomodar los libros y los discos, incluyendo los acetatos. En esa transición, ingresé sin conflicto a los lectores electrónicos y ahora a las tabletas. Con este sistema, he conseguido todos los libros que he querido, los que había anhelado, incluso los que eran referentes y no nunca pude conseguir en físico, por ejemplo: Los mejores cuentos policiales, recopilados por Borges y Bioy Casares y la colección del Padre Brown y así una interminable lista. Es un verdadero regocijo. Desde pequeño me interesó también la escritura. Participaba en los periódicos y concursos de los colegios, lo mismo en la universidad. Me la tomé en serio cuando me inscribí en el Taller literario de Asmedas, bajo la tutela del escritor Mario Escobar Velásquez

- ¿Cuál fue la primera Novela Negra que recuerda haber leído? 
- Ingresé al género por los referentes obligados: los casos de Sherlock Holmes, muchas novelas baratas de Agatha Cristhie y ediciones populares de Simenon. No las entendía como “Negras”, sino simplemente de “detectives”, incluidas muchas de bolsillo, puro “pulp” de cinco centavos como Silver Kane o Lou Carrigan, y las novelas gráficas de Rip Kirby y el Agente Secreto X-9. Lo primero realmente negro que leí, fue un cuento que encontré en una revista argentina, escrito por Dashiell Hammet llamado “Un hombre llamado Spade”. Luego en la Biblioteca Básica Salvat leí la “La maldición de los Dain”, del mismo autor. Ahí en realidad perdí la inocencia. Por otro lado, en el teatro “El Subterráneo”, que fue de culto en la ciudad, vi varias películas cuando era adolescente: “El Halcón Maltés”, Marlowe (con James Garner), “La dama de Shangai”, entre otras y ciclos de cine del mismo tema. Era ya claro, eran las historias que me gustaban y que desde entonces me estaban marcando. 

- ¿Qué concepto tiene de este género? 
- Es apasionante. Es entretenimiento puro. Desata la curiosidad en el lector, lo hace cómplice, lo involucra y lo envuelve en un juego de acierto y adivinación con elementos lógicos que casi siempre lo sorprenden y lo excitan. Por lo demás, se basa en historias poderosas e impactantes. Los personajes son fuertes y deben estar bien dibujados. La narración tiene que estar muy bien escrita, sin cabos sueltos y sin trampas burdas, pues si el interés decae o hay engaños, el lector la abandona sin consideración. Además escudriña la sociedad y sus normas, describe la ciudad, su ética, su entorno, su ambiente, sus pecados. Es una fotografía del alma colectiva en la selva de cemento. Desnuda sus costumbres más ocultas y sus tendencias más abyectas. Muestra el submundo que hay debajo de la superficie, por debajo de lo aparente, un universo mucho más grande y salvaje del que nos imaginamos y que ruge bajo los neones y la contaminación de la ciudad. 

Después de Isabel, el infierno, narra la historia de una tragedia casual. Isabel, residente de ginecología en una universidad de Medellín, es abordada por unos asaltantes que quiebran el vidrio del vehículo en el que se desplaza, le roban el computador y le disparan, dejándola muerta en el acto. Al parecer, se trata de un crimen circunstancial, un robo como tantos que suceden a diario en la ciudad, pero la presencia de un mensaje de voz y algunos de texto en el celular de la hermosa médica, ocasionan una investigación que sin más, va destapando ollas podridas, en los lugares más inesperados, los hospicios de beneficencia para ancianos. La vieja fábula del lobo disfrazado de cordero.

- ¿Por qué en Colombia poco o nada avanzamos en ella? 
- Durante un tiempo, creo yo que por la tiranía del boom latinoamericano y el realismo mágico, que produjo grandes obras y autores, pero sin darles posibilidades reales a nuevos escritores, que siempre se quedaban a la sombra de unos maestros demasiado dominantes. Durante muchos años los esfuerzos editoriales se orientaron hacia los secuestrados, la narcomiseria, la historia de los capos y el vaho pestilente del narcotráfico que llegaba hasta el último rincón o los best seller norteamericanos o los manuales de autoayuda. Aquí muchos títulos de la “sicaresca” captaron toda la atención, pero hoy están casi olvidados, pues hay una saturación en los medios y en el inconsciente colectivo. Es un fenómeno interesante, dadas las condiciones de violencia que se generan en nuestro país. Pero esto está cambiando. La gente se está acercando al crimen y lo está mirando bajo una visión artística. Ya hemos aprendido a vivir con él, lo hemos padecido, ahora lo queremos entender, mirarlo bajo una perspectiva distinta. 

- ¿Ha intentado escribir Novela Negra en otras oportunidades? 
- Hasta el momento he publicado cinco novelas, casi todas avaladas con algún premio. La primera, Los círculos perpetuos, ya esboza los ingredientes, pues en la primera página matan un médico y en los capítulos siguientes, su hermano inspector arranca con la investigación en busca de la venganza. Fue finalista en el Premio internacional de Novela corta “Alvaro Cepeda Samudio”, lleva 4 ediciones y la primera la hizo SIC editorial de Bucaramanga. Otra, La milonga del bandido, cuenta la historia de una banda de pillos que azota ciudades de Colombia y España, mostrando su faceta humana, el sufrimiento por su condición, en una historia llena de aventuras y giros inesperados. En esta búsqueda, un tanto febril, llevo doce novelas negras. En cinco de ellas ya aparece un detective criollo, Joaquín Tornado, que se enfrenta a casos que tienen lo más cruento de la novela negra moderna: cine snuff, la mafia en los deportes, las apuestas, la corrupción política, el tráfico de arte, las aseguradoras, la prostitución de alto nivel, el ciudadano del común vulnerado por un estado y un sistema que lo pisotean, etc. Estas permanecen inéditas, pero se están concretando ideas para su publicación en un mediano plazo. 

- ¿De los grandes maestros de este género cuáles son los que más ha leído y lee con inmenso gusto? 
- Por supuesto, uno con los clásicos va a la fija y Chandler y Hammet son unos maestros. Entre los que escriben en español, he leído a Vásquez Montalván, a Francisco González Ledesma, a Paco Ignacio Tabio, a Roberto Ampuero, A Ricardo Pligia, a Luis López Nieves. En la galería de honor están también los impresionantes John KatzenbachDavid Baldacci y Markaris Petros. Me gustó mucho la Trilogía Millenium, a la que llegué por una reseña muy favorable que escribió Vargas Llosa. Y en el santuario siempre van a estar Willkie CollinsConan DoyleSimenonAgatha y otros que vienen del policial, que tienen gran calidad y ejercen una gran influencia. 

- ¿Cómo ve a los autores de este género en Colombia? 
- Los tres que ha publicado Ediciones B en su serie, son de todo mi gusto. En el género, están muy activos Mario Mendoza, constante y disciplinado, Santiago GamboaOctavio EscobarSergio Álvarez,Hugo Chaparro. El género goza de cabal salud, los autores están motivados, el público responde y ya las editoriales se están comprometiendo. La asistencia de los lectores a los diálogos múltiples, a las presentaciones, la invitación de los colegios y universidades a hablar del tema así lo demuestra. En los talleres literarios, los jóvenes autores están creando. Los guionistas se empiezan a interesar. Como veo las cosas, creo que ya arrancó el buen momento de la novela negra en Colombia. 

- Denos una opinión sobre "Medellín Negro". 
- El congreso Internacional de Literatura “Medellín Negro” este año llega a su tercera edición en el marco de la Fiesta del Libro. Ha sido un éxito total y está a la altura de sus similares en Barcelona, Gijón, México, Buenos Aires y Getafe. Tiene invitados de muchos países, hay lleno total. La novedad de este año es la publicación de dos libros, dentro de la serie de novela negra apoyada por Ediciones B. Se presentan dos ejemplares con cuatro novelas cortas, dos en cada uno: El primero tiene el ganador y primer finalista del concurso literario convocado por el evento: Los cautivos del fuerte de apache deJulio Alberto Balcázar C. y Año Nuevo de Inés Lucía Blackie. El otro volumen contiene las novelas¿Alguien ha visto el entierro de un chino? y Después de Isabel, el infierno de mi autoría. Esta última finalista en el Primer Premio de Novela Corta Mario Vargas Llosa, entre más de 600 originales. Se trata de un evento importante, con gran énfasis en lo académico. En él se reúnen estudiosos, académicos y escritores a explorar a profundidad el tema del género negro en el cine, la literatura, el arte, la socio-antropología, etc. Lo apoyan la Universidad de Antioquia y la alcaldía de Medellín y para acabar de ajustar es gratuito. En resumen, está condenado a hacer historia, mejor dicho, ya la está haciendo. 

- Muy brevemente hable de su novela Después de Isabel, el infierno
- Voy a citar las palabras que hizo Luis Fernando Macías, también autor de Ediciones B en la presentación: “Después de Isabel, el infierno, narra la historia de una tragedia casual. Isabel, residente de ginecología en una universidad de Medellín, es abordada por unos asaltantes que quiebran el vidrio del vehículo en el que se desplaza, le roban el computador y le disparan, dejándola muerta en el acto. Al parecer, se trata de un crimen circunstancial, un robo como tantos que suceden a diario en la ciudad, pero la presencia de un mensaje de voz y algunos de texto en el celular de la hermosa médica, ocasionan una investigación que sin más, va destapando ollas podridas, en los lugares más inesperados, los hospicios de beneficencia para ancianos. La vieja fábula del lobo disfrazado de cordero.”