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Friday, October 05, 2018

EN LAS GARRAS DE LOS MANDOS MEDIOS


EN LAS GARRAS DE LOS MANDOS MEDIOS

Nota: Este artículo lo escribí en 1991 cuando trabajaba como médico general en el  desaparecido ISS. Lo leo cada 5 años, y veo que no ha cambiado nada. Hoy lo publico con leves modificaciones. Ni siquiera le pongo dedicatoria, pues dudo mucho que alguien se sienta aludido…y menos ellos…

Las personas que trabajan en el sector público y están vinculados en la parte técnica, o sea por carrera administrativa, en un concurso de méritos de varios meses, sometidos a una evaluación de desempeño periódica y que ejercen una función operativa, de ejecución de funciones acorde con la materia de su especialidad, cada cierto tiempo se enfrentan a una plaga que hace metástasis en las instituciones del Estado: las corbatas, los mandos medios nombrados por presiones políticas, las fichas de un dirigente que cobra favores a través de la burocracia y los empotra temporalmente en un cargo de dirección de rango medio.

El perfil está muy definido: personas con un nivel intermedio de formación, que a diferencia de sus subordinados nunca hicieron especializaciones en los campos a los que aspiraban, o bien por falta de capacidades personales, o porque se presentaron muchas veces y no pasaron o porque por falta de motivación y pereza crónica, o por falta de fundamentación académica nunca escalaron títulos; entonces se tuvieron que contentar con diplomados o dudosas especializaciones de fin de semana, mientras trabajaban de tiempo completo en un empleo que hacían con desidia y monotonía tratando de pasar desapercibidos para que no se notara mucho su escasa dotación, por aquello tan sabido de que “un bobo callado no se nota”.

Algún día, por un golpe de suerte, o porque un amigo alcanzó posiciones de poder en alguna instancia del Gobierno, o porque un familiar cercano fue elegido en un cargo de elección popular, o porque el cónyuge alcanzó alguna gerencia que le permitía hacer un intercambio laxo de favores burocráticos, estos personajes llegaron a un puesto de mando al cual cayeron prácticamente en paracaídas, con la ilusión de enquistarse en él y facturar hasta que pase el cuarto de hora de su padrino. Pues bien, helos ahí invernando, jugando solitario en el computador en jornadas interminables, leyendo de deportes o de farándula en internet o navegando de un portal en otro viendo cómo se acerca la hora de terminar la jornada para huir en veloz carrera. Muchas veces ni el cuadro de turnos o asignaciones lo tienen que hacer, porque lo delegan. Y amenazan que tienen muchas hojas de vida en su escritorio, por si alguien se pone crítico o manifiesta su inconformidad. Por eso mantienen enfilado el rebaño, mientras estimulan la red de sapos y acusetas para que los mantengan informados, sobre todo en las bases y temporales, a los cuales intimidan tácitamente con la no renovación de los contratos si no se someten a su yugo.

En ocasiones, en virtud a su nuevo puesto, les toca asistir a comités o juntas técnicas en las cuales, cuando son un poco astutos, se quedan callados para no demostrar el pesado lastre de su profunda ignorancia, pero cuando son torpes y pantalleros se explayan en la enormidad de sus comentarios insulsos que hacen retorcer de vergüenza a sus subalternos, quienes muchas veces de manera amable y condescendiente, y otras no tanto, hacen una comedida rectificación de la barrabasada que acaba de proferir, mientras tratan de contener o su impaciencia o la mueca de burla que trata de asomar por sus comisuras tolerantes y respetuosas.

Pero es cuando se presenta una crisis, o en el momento que algo sacude su rutina de burócratas amodorrados, cuando su verdadero talante sale a la superficie: falta total de liderazgo, ausencia permanente de sus oficinas, lenguaje evasivo, frases de cajón, lugares comunes cada vez más agresivos:

   “ Yo no necesito este trabajo, yo tengo o fincas, o minas, o fábricas, o almacenes, o carros de transporte público, lo que me pagan aquí es casi simbólico, blá, blá, blá…”

  “Más respetico, mi puesto no es político, si no técnico, estoy aquí por mis propios méritos, blá, blá, blá…”

"Yo no tengo porque darle razones a ustedes de lo que haga o no haga, ni tengo qué rendirles informes o cuentas...no se le olvide que el jefe soy yo, ¿está claro?"

Y uno en medio de la angustia de torear el temporal, sintiéndose tan solo y sin apoyo, sin una cabeza que ayude a direccionar con asertividad para enfrentar las situaciones adversas, deseando que ojalá sí fuera alguien que sí necesitara de verdad el trabajo para que asumiera con competencia, ganas y compromiso un puesto de tanta responsabilidad, que no fuera un cargo apadrinado sino en verdad técnico, para que con sus conocimientos ayudara a sortear las situaciones tan difíciles que a veces se presentan, que tuvieran la capacidad de comunicarse de manera efectiva y solidaria con los trabajadores, que laborara hombro a hombro con ellos y no estuviera a toda hora con afán de irse para la finca o de juerga con sus amigotes y compadres del directorio.

Pero es cuestión de tiempo. Ellos pasan, siempre pasan cuando su padrino cae en desgracia, o cuando ruedan por su propia mediocridad e inoperancia. Pero llega otro, hemos visto a muchos de ellos, todos diseñados bajo el mismo molde. Su vida útil(¿útil?) es de 2 a 5 años. Y nosotros ahí, tratando de hacer con coherencia y responsabilidad nuestra función, dando la cara, poniendo el pecho mientras ellos se limitan a posar para la foto, anteponiendo soluciones creativas y muchas veces limpiando la porquería que van dejando a su camino, mientras aparece el nuevo, sonrisa perfecta, verbo rimbombante y pretencioso pero vacío y nosotros vamos de a poco olvidando el nombre del penúltimo que los antecedió.

Ñapa:
aquí hago una lectura de este artículo para TELEDONMATIAS:




ÑAPA:

Artículo relacionado: COLEGA, CUIDADO CON LOS SAPOS
http://emiliorestrepo.blogspot.com/2018/11/colega-cuidado-con-los-sapos.html

Una buena tanda de cuentos leídos por el autor para Teledonmatías https://emiliorestrepo.blogspot.com/2015/06/cuentos-



Más artículos de la colección CONSEJOS A UN JOVEN COLEGA https://www.youtube.com/playlist?list=PLm-lfL5KTbVOjHC0N-0MJveoeRRfLY4EP

Thursday, March 12, 2015

El patán nuestro de cada día

El patán nuestro de cada día

Todos los días tenemos  que sufrirlo de nuevo: una vez más, un patán de  alta sociedad arma un nuevo escándalo. ¡Otro gomelo más haciendo de las suyas!!! Estamos rodeados de esa peste, una clase bastarda y parásita que es una vergüenza para la sociedad, los Nicolás Gaviria, los Salamanca, los Manzanera y toda esa caterva de inútiles, ese etcétera que nos indigna y nos oprime el espíritu.

Ya un profesor me lo había contado: hace más de treinta años, cuando era trovador profesional y era contratado para  fiestas de la dirigencia política local en las  fincas del Oriente, un jovencito enloqueció a la concurrencia con su triciclo de motor (un antepasado del detestable cuatrimotor, juguetico de la más pura estirpe traquetoide), pasaba por encima, atropellaba, y molestaba a la concurrencia sin importarle nada, sin consideración y bajo la mirada complacida de su padre, quien había sido alcalde, senador, gobernador y presidente del partido. Nadie le podía decir nada al malcriado, por el contrario le celebraban todo a las carcajadas. Pues bien, el pelafustán, años más tarde se convertiría, con el apoyo y la complacencia de su amantísimo progenitor, en el gerente de la constructora que años más tarde vería caer una torre de edificios (con muertos, heridos y damnificados)y dejar en la calle a cientos de propietarios en uno de los episodios más sentidos, indolentes y egoístas de la ingeniería nacional. Nunca un acto de ambición y avaricia dignas del peor capitalismo salvaje había afectado a tanta gente y herido  en lo más profundo el corazón de la opinión pública. Y el tipo ahí, sin importarle nada bajo su coraza de “chico bien” que lo protegía de todo lo que implicara sensibilidad, dolor o responsabilidad pública. Esas eran cosas que no iban con él. Ni más faltaba.

Y detrás de todo había un mequetrefe sin entrañas al que no le importaba nada. Y no estaba solo, a su lado había cientos como él, producto de una generación zombie , hijo de una ralea que los crió sin valores, sin respeto, bajo la égida de una megalomanía de clase que les hacía pensar que todo se lo merecían, que su palabra era la ley, que todo a su alrededor valía poco menos que nada.

Y son legión. Inundan las universidades privadas, los gimnasios, los centros comerciales, las zonas rosa. Se toman las calles de las ciudades para sus competencias de carros de gama alta y motos de alto cilindraje. No importa de nadie duerma, que el tráfico se paralice, que haya atropellados e incluso muertos. No hay problema, el coronel amigo cuadra el asunto, el general copropietario del edificio arregla todo con una llamada. Y, ay del periodista de denuncie, del vecino que se queje, del agente de tránsito que haga un comparendo: amenazas, traslados y hasta insubsistencias, papi no puede permitir que alguien vulnere la voluntad del niño, o sea, de malas marica, esfúmate de aquí, indio patirrajado, resentido social, manteco, fuchi qué asco, marica…

Y al otro día que el otro agarró un perro a balazos en un acto de intolerancia, o que dos o tres muertos y un inválido por la borrachera del niño, la madre solícita  a protegerlo, los abogados más prestantes y costosos a sacarlo de una, a resguardarlo de la chusma de las inspecciones para poderlo mandar rápido para Miami, no importa que haya muertos de por medio,  que el carro era diplomático sacado sin permiso  o de dotación oficial y usado para menesteres que normalmente se hacen en moteles, no importa, usted no sabe quién soy yo, usted no sabe con quién se está metiendo y el papi magistrado llama y de nuevo hasta el próximo “juernes” de rumba, no jodan tanto, negros cismáticos y resentidos, respeten a la gente bien, no sean igualados…

Y al fin de semana siguiente un nuevo escándalo, un nuevo muerto por celos en la pelea de los “pelaos popis”, el cadáver se pierde y a las horas aparece y nada pasa, los abogados de papi se encargan de todo, y el chico que todos saben culpable con su mejor sonrisa de hiena va a la fiscalía a sabiendas que en pocas horas estará en su apartamento del norte, una nueva estafa financiera de cuello blanco del más alto nivel, un nuevo desfalco de estrato seis,  los hijos del presidente seguirán aprovechando  hasta volverse obscenamente ricos y el otro plagia la tesis de grado y se gradúa impunemente y el otro usa el helicóptero artillado de las fuerzas armadas para irse de rumba con sus cuates y el otro saldrá del país mientras denuncian persecución política y el abogado de postín declarará que la ética no tiene que ver con el derecho y mil sandeces más que nos aturde hasta la náusea…


Es una generación de comportamiento indignante. De nada les ha servido su educación privilegiada. Parece que formación sin valores familiares no pega, ellos lo demuestran. Solo les interesa la moda, las posturas, la apariencia, el consumo, la marca, los festines, las relaciones, la figuración en páginas sociales del “jet set” criollo. Lo demás es desechable, los principios, deleznables, las normas prescindibles. Se burlan de la ley con una irreverencia irritante. Pero ya la gente respetable va perdiendo la paciencia, ya les vamos perdiendo el miedo y ya empezamos a denunciar, la prensa a exhibir, las autoridades a cuestionar. Esa peste no puede durar otros cien años, no hay cuerpo social que lo resista.

Tuesday, May 06, 2014

EL COMPORTAMIENTO POCO CABAL DE LA CONGRESISTA MARIA FERNANDA CABAL






Definición del DRAE:

cabal.
(Der. de cabo 'extremo').
1. adj. Ajustado a peso o medida.
2. adj. Dicho de una cosa: Que cabe a cada uno.
3. adj. Excelente en su clase.

No conocía a la congresista Cabal hasta el día en que decidió mandar a Gabo a los mismísimos infiernos, sin respetar el dolor nacional por la muerte del escritor ni tener ninguna expresión de consideración por una figura que tanto brillo le dio a la literatura universal. No se había enfriado el muertico y ella ya estaba pontificando sobre el destino que le esperaba. Me pregunté, ¿quién es esa señora que se toma públicamente la atribución de saber  a dónde van las almas de los difuntos? ¿Estaría borracha o, más grave, ebria de triunfalismo electoral y arrogancia?

No sé nada de sus aportes al arte, a las letras o a la cultura. No sé qué cosas meritorias ha hecho en su vida privada o pública para intentar degradar de tal forma a nuestro escritor sin apenas ruborizarse. No sé nada de sus propuestas políticas(creo que nadie las conoce, pues fue electa por el arrastre de su jefe, el presidente Uribe en una lista cerrada en el que los nombres ni las ideas ni los antecedentes importaban)

Decía un columnista que muy probablemente a través de sus relaciones políticas (el uribismo, los terratenientes y ganaderos de la costa) y familiares (el cuestionado presidente de Fedegan, José Felix Lafaurie), María Fernanda Cabal debe tener muy claro quién, cuándo  y cómo deben ir al infierno las personas. Saben sus cositas y tienen sus métodos. Ver la respuesta de un escritor:
http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/G/gabo_y_el_infierno_de_la_congresista_cabal/gabo_y_el_infierno_de_la_congresista_cabal.asp

Según personas documentadas como el también senador Iván Cepeda, lo han hecho por años las personas de sus más estrechos círculos mediante desplazamientos forzados, paramilitarismo, los doce apóstoles, el espionaje a enemigos y contradictores y los  falsos positivos, por solo mencionar algunos asuntos. (Es un testimonio impresionante: 
http://www.elespectador.com/libros/columna96703-puertas-de-el-uberrimo
http://www.las2orillas.co/los-secretos-de-alvaro-uribe-contados-por-ivan-cepeda-y-alirio-uribe/ )

Me conduele este país en que personas como ella atropellan y arrasan sin miramientos y sin embargo ocupan posiciones de poder en la opinión. No solo me produce repugnancia sino tristeza, pero en este punto ya no hay nada que hacer. Allá en el congreso ella y los de sus mismas convicciones van a decidir por nosotros y sin miramientos van a seguir para adelante. Arrastrando lo que se cruce por su camino. Está lo suficientemente bien respaldada por personas a las que nada que no sea el poder, las tierras, el ganado o el dinero les conduele. El arte o los asuntos del espíritu, por supuesto, no les interesan en lo absoluto.

Mientras tanto, encascarados en nuestra impotencia, pero atentos y vigilantes,  nosotros seguiremos trabajando, luchando por el país y leyendo y recordando a García Márquez esté donde esté, aunque sea quemándose en las pailas atizadas por el propio Satanás.  Gabo sí fue un hombre "cabal" en todo el sentido de la palabra. Él sí.