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Monday, August 02, 2021

RATA DE BIBLIOTECA cuento corto

 

                   RATA DE BIBLIOTECA                                                                                 




https://www.youtube.com/watch?v=KNqCk4CMF4k


Uno de los mejores lectores que conocí fue Jorge Villegas, hombre humilde, vecino de toda la vida. Sabía todas las historias, conocía todos los autores, siempre tenía un libro con él, que lo acompañaba donde fuera. En la vida normal era cordial, aunque un tanto seco; no hablaba de chismes, noticias, futbol o política, solo de literatura. Ahí pasaba de ser callado a ser incontenible, pedagógico, apasionado. Era soltero, no se le conocían familiares, trabajaba como vigilante en unos depósitos de Empresas-Varias, por lo que podía leer a su gusto.

Tenía un defecto: no prestaba ni facilitaba libros, se negaba de plano y sin cortesía a compartirlos. Y eso que, aunque nadie había entrado a su residencia, se decía que tenía una biblioteca gigante, que ocupaba varias paredes con la estantería repleta de ejemplares organizados, protegidos del polvo con plásticos y cortinas, haciendo contraste con la notoria ausencia de muebles y decoración. Solo lo básico, de pronto una nevera, una cama y la poltrona de lectura. Y lo sabíamos, vista de refilón,   porque su casa era muy pequeña, si mucho con 2 cuartos, la cocineta y la sala.

Un día cualquiera no lo volvimos a ver, nadie entraba o salía por su puerta, hasta nos atrevimos a tocar sin recibir respuesta. Al tiempo todo se supo. Había fallecido de un balazo, producto de un atraco en la bodega en la que trabajaba. Unos tipos se metieron y ofreció resistencia; poco entrenado para estar alerta por pasar leyendo, no reaccionó a tiempo y quedó muerto en el acto; sobre su pecho quedó un libro que alcanzó a mancharse con su sangre.

Unos funcionarios vinieron a su vivienda y los vecinos supimos la verdad: tenía mas de 3000 libros, todos sacados durante años, de manera sistemática y sin permiso, de todas las bibliotecas de la ciudad. Aun tenían la ficha, no se había molestado en despegarla. Nunca los devolvió.



NOTA: La entrevista completa (con Luis Fernando Macías) la pueden ver en: 

https://www.youtube.com/watch?v=yKfYAJmiFxk&list=PLxb2lyp0lZCTvZ1rNrPr30Kxwtebgr5_P&index=1


Monday, January 25, 2021

Cuidador de carros-Ficcion la Revista # 10-Emilio Alberto Restrepo

 Sobre una serie de gráficos del artista Jorge Alonso Zapata, el editor, ilustrador y escritor Saul Alvarez Lara invitó a un grupo de autores a realizar textos para el # 10 de Ficción la Revista. El resultado fue notable. A mí me invitaron con el cuadro CUIDADOR DE CARROS, y propuse 3 estampas urbanas (minificción):

Fue montado como exposición en el Museo de Antropología y Arte de Jericó: 

http://museomaja.com/biencuidaditopatron/






Tuesday, November 03, 2020

POLICIAL NEGRO Cuento Aparición de Emilio Alberto Restrepo Podcast

 Una lectura de APARICION, un microcuento mío para Youtube de una persona que no conozco, Ayelen Coronel. (tomado de su canal)Se le oye bien. Anímense, es corto, dura menos de 2 minutos





Thursday, June 11, 2020

EL PUTO VIRUS: Cuento Ganador Concurso de Microrrelatos Letras en el Confinamiento CASA DE LA CULTURA SANTA ELENA

Cuento Ganador
Concurso de Microrrelatos
Letras en el Confinamiento


                      

                          https://www.facebook.com/cdcsantaelena/?epa=SEARCH_BOX


Felicitamos a los ganadores del concurso de Microrrelatos "Letras en el confinamiento"  y dentro de nuestro reconocimiento, compartimos con ustedes su textos para ser leídos y disfrutados, y también agradecemos a todos los participantes, con la firme intención de divulgar además muchos de los excelentes textos e historias creados e imaginados por ustedes.
Emilio Alberto Restrepo
Categoría Adultos
http://emiliorestrepo.blogspot.com/
@emilioarestrepo
EL PUTO VIRUS
Cuando nos confinaron por la pandemia, nunca imaginé que la vida, como yo la conocía, cambiaría de manera tan radical.

Comprendí que desconocía a esa dama que roncaba a mi lado durante décadas, que nunca me preocupé de cómo pensaba, qué le gustaba, en qué invertía el tiempo libre, ni sospechaba que se fumaba cinco cigarrillos diarios, mientras degustaba unas copas de vino, algo que también ignoraba; cuando yo llegaba en la noche su aliento no tenía rastros de aromas que pudieran delatarla.

Ni sabía que mi hija salía con un hombre casado, que se veían durante el día y en las noches y fines de semana se dedicaba a extrañarlo, no podían compartir, pues todo su tiempo lo dedicaba a su “familia-oficial”. También ignoraba que, por eso, ella estaba recibiendo tratamiento para la depresión. Ni que mi hijo ya había dejado 2 veces la mariguana y había recaído, teniendo incluso un cultivo hidropónico en casa.

Con sorpresa descubrí que yo era un extraño que compartía unas horas en el recinto cerrado de ellos, que me había limitado a ser un proveedor, que les molestaba cuando yo hacía una pregunta de más o cuestionaba algo que ellos pensaban que no tenía ningún derecho; era como si violentara un recinto privado, como si vulnerara espacios sagrados que tenían demarcados y de los cuales yo solo tenía una membresía de unas cuantas horas al día.

Entonces lo comprendí: mi rol me daba derechos restringidos y tendría que asumir mis limitaciones.

Nunca pude recuperar un territorio que-ya-no-era-el-mío y sobre el cual no tenía potestad, ni siquiera un lenguaje común y al final, creo, siento, ni medio afecto.

Cuando todo terminó, hice lo que tenía que hacer y comencé mi vida en solitario. Tuve que marcharme.

El puto virus nos había transformado a todos.
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Tuesday, April 28, 2020

El síndrome de la primera princesa - LATERALES MAGAZINE

Laterales Magazine - Medio cultural - Medellín




El síndrome de la primera princesa - Literatura



EL SÍNDROME DE LA PRIMERA PRINCESA                                                                                                                                      Emilio Alberto Restrepo*


Es muy común, más de lo que se reconoce en público, que los escritores participen en concursos literarios. Desde el punto de vista de la probabilidad matemática, lo más factible es que se pierdan, dado que el ganador es solo uno entre cientos, a veces miles, de participantes. A veces hay premios de consolación con un segundo o un tercer premio, muchas veces en metálico, otras con edición y otras veces se declara una lista de finalistas que según el jurado merecen ser exaltados. Casi nunca se gana, casi siempre se pierde, a veces queda uno en la zona fantasma de los seleccionados no ganadores en la recta final, alimentando la egoteca con publicaciones que de entrada descalifican al texto para seguir participando en otros concursos, pero uno se la cree, por el poder que tienen las letras impresas para estimular la vanidad y la sensación de que se están haciendo las cosas bien, de que solo fue que “nos faltaron cinco centavos para el peso”, de que la próxima vez puede que nos vaya mejor, de que hay que seguir intentando. Este es el llamado “síndrome de la primera princesa”, cuando se obtienen estos premios de consolación para el onanismo mental que uno piensa que son mejor que nada, pero que al final resultan siendo efectivamente poco menos que nada, tema de burlas a nuestras espaldas o de palmadas de felicitación en los talleres literarios y algo de aspaviento pasajero en redes sociales.

En 2019 me sucedió a mí, no gané ninguno, pero quedé de primera princesa en varios. Curiosamente todos en microcuento, genero en el que no tenía casi ninguna experiencia. Para no pasar solo el trago amargo del éxito tan obstinadamente esquivo, he decidido compartirlos con el improbable lector. Ya están quemados, no se pueden usar en otros eventos, entonces que sea un motivo para hacerlos públicos y de pronto hacer que alguien les encuentre un nuevo sentido.





1.     En el Concurso de microcuento de la Fundación Haceb – 100 palabras, 80 años contando historias –, en el cual participaron más de  500 microrrelatos, fui seleccionado con 2 relatos. Uno(DUDA) quedó de tercero, con placa, dinero y publicación, y otro(SALA DE JUNTAS) quedó de 9, entre los 100 publicados en las memorias del evento.

DUDA
Luego de la reunión con la chica, procedió a cortar los filetes con el cuchillo eléctrico, los ordenó cuidadosamente en el refrigerador, limpió las entrañas con la manguera del dispensador de agua, batió y licuó los aliños para adobar las carnes que iba a servir en el banquete, utilizó la picadora para hacer el paté con las vísceras.  Con aspiradora,  lavadora y  secadora, limpió todo vestigio de lo que había pasado aquella tarde en la alcoba,  sala y  cocina. Asepsia total. Satisfecho, el hombre se preguntó cómo demonios se practicaba la antropofagia antes de la invención de los electrodomésticos.


SALA DE JUNTAS
Los electrodomésticos definieron, en una electrizante reunión en la que  batieron y ventilaron  ideas, mientras aspiraban consensos,  licuaban conceptos y  congelaban propuestas,   que ya estaba bueno del predominio humano; a partir entonces ellos tomarían el control y reemplazarían board por  cerebro y chip por corazón, pues habían demostrado ser falibles, corrompibles y muy poco confiables. El fax emitió un comunicado, la impresora lo concretó, el bafle lo transmitió…En el momento de firmar el acta, Rosita-la-de-los-tintos tropezó y desconectó el transformador de la energía. La sala quedó oscura y en silencio y todo volvió a la normalidad.








2.     PARCHE CON RULETA RUSA, un cuento de mi autoría, finalista en el concurso "Échame un cuento" convocado por el periódico Q´hubo en septiembre de 2019. Quedó de 4to entre 250 participantes

PARCHE CON RULETA RUSA
Me llamó mucho la atención que ese parche del 31 de diciembre en el barrio, del que tanto escuché hablar, para mí fue el primero y el último.
Me llegaban cada año cartas y postales en las que narraban cómo había sido el del fin de año que pasó, cada vez mejor que el anterior, las llamadas daban cuenta de lo maravilloso que era estar en esa rumba, de lo que me estaba perdiendo, que cuándo iba a regresar y yo con las disculpas, que el billete, que el trabajo(en realidad los tres trabajos) que estar indocumentado, que mi novia mexicana(pero con papeles, esperando un hijo), y mil justificaciones que lo que hacían era demostrar un improbable retorno  cada vez más lejano.
(Hago notar que antes las fiestas eran reposadas, un tanto contenidas, pero desde que llegó Calofe al barrio, luego de un coronis, impregnó la cuadra de desborde, y desde entonces la francachela nunca volvió a ser la misma: desmadre total)
Hasta que un día retorné al barrio. Me había casado; como ella era ciudadana me hice ciudadano legal, el embarazo abortó, creo que por tanta trabajadera y esas estaciones a las que nunca nos acostumbramos. Nos desgastaron las culpas y los reproches, y en una rabia, apenas tuve los papeles, hice todas las locuras posibles, entre otras renunciar a 2 trabajos porque no me dieron el permiso y me vine para Colombia. ¡Era diciembre, me iba a tocar gozarme el parche que durante años me había sido negado!
Volví casi como un héroe de guerra, supe que me apodaron “Gringo” y se corrió la fama de que había regresado “atascado-en-los-billetes”. Era cierto que había ahorrado, tenía más que los muchachos que había dejado en el vecindario, pero distaba mucho de ser un magnate. Y lo que tenía me lo había conseguido trabajando como un burro, nada ilegal, mucho menos traqueteando.
Y supe que Calofe tenía mucha curiosidad de ver cómo estaba yo, no sé si marcando territorio, lo cierto del caso fue que se notaba un tanto retador y con aires de macho-alfa con ganas de demostrar quien-la-tenía-más-grande.

Resumo: Entre tragos, chanzas e historias, la gente fue tomando partido por mí, me veían más refinado y a Calofe como el cafre que era, nunca había sido mas que un aparecido que consiguió plata a punta de torcidos. Y se notaba. Fue un contrapunto total, el ambiente estaba tenso y prometía ponerse peor. Y se puso. Con decirles que al final me retó delate de todos a jugar a la ruleta-rusa y yo estaba tan prendido y tan asado, que acepté. Hicimos cada uno de a 4 disparos, haga de cuenta una final a los penaltis y en el último, la cabeza le voló en mil pedazos. Quedamos todos en shock.
Sobra decir que, entre policías y compinches, me tuve que abrir del parche y volví en-bombas a la USA con la mexicana. La encontré suavecita y aún vivo con ella. Les cuento: Está otra vez embarazada. Hay esperanzas.








3.     El microcuento OFICIO, de mi autoría, quedó en el segundo puesto  en  la convocatoria de la primera edición del “CONCURSO INTERNACIONAL DE MICRORRELATOS MÉDICOS AMIR", organizado por AMIR MÉXICO en colaboración con CITA EN LA GLORIETA y TOPmicrorrelatos. Me dieron un estetoscopio marca Littmann. Aquí está la noticia:




Aquí les comparto el microcuento:

OFICIO

- Bájese sin escándalo… deme las llaves, no quiero matarlo.
- Tranquilo, no me haga daño, no dispare.

No tenía opción. A tropezones, con una opresión en su pecho y una voz apenas más temblorosa que sus piernas, se bajó; viendo aquella mirada fiera, contundente, entendió que era un experto, un profesional.
Entonces, sin quererlo, lo miró a los ojos. Hubiera deseado no haberlo reconocido…maldijo. Se sintió miserable cuando se oyó balbuceando como un imbécil:
- Mendoza…¿no me reconoce? Soy el doctor Restrepo, el que lo operó cuando usted llegó herido al hospital. Recuérdeme, Mendoza; yo lo cuidé, nos hicimos muy amigos cuando usted casi muere abaleado.
- Claro que me acuerdo, médico. Yo estoy vivo gracias a usted. Pero usted estaba trabajando, hizo bien su labor... Ahora yo estoy en mi trabajo y hago muy bien mi oficio.

No sintió nada. Pensaba que las balas dolían al entrar y se alegró de que no fuera así. Le pareció muy duro el suelo y triste la forma cómo se diluyeron recuerdos, afectos, apegos, el orgullo, ese cuerpo que ya casi no estaba, ese líquido caliente que humillaba su hombría, ese frío que le desgarraba el alma....




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* IDENTIFICACIÓN DEL ESCRITOR
Médico, especialista en Gineco-obstetricia y en Laparoscopia Ginecológica.(U.P.B. , U. de A. , CES, Respectivamente). Profesor, conferencista de su especialidad. Autor de cerca de 20 artículos médicos. Ha sido colaborador de los periódicos LA HOJA, CAMBIO, EL MUNDO, y MOMENTO MEDICO, UNIVERSOCENTRO. Tiene publicados los libros “TEXTOS PARA PERVERTIR A LA JUVENTUD”, ganador de un concurso de poesía en la U. de A. (Dos ediciones) y la novela “LOS CIRCULOS PERPETUOS”, finalista en el concurso de novela breve “Álvaro Cepeda Samudio” (Cuatro ediciones). Ganador de la III convocatoria de proyectos culturales del Municipio de Medellín con la novela “EL PABELLON DE LA MANDRAGORA”, (2 ediciones). Actualmente circulan sus novelas "LA MILONGA DEL BANDIDO" Y "QUE ME QUEDA DE TI SINO EL OLVIDO", 2da edición, ganadora del concurso de novela Talentos Ciudad de Envigado, 2008. Actualmente circula su novela "CRONICA DE UN PROCESO" publicada por la Universidad CES. En 2012, Ediciones B publicó un libro con 2 novelas cortas de género negro: DESPUES DE ISABEL, EL INFIERNO y ¿ALGUIEN HA VISTO EL ENTIERRO DE UN CHINO? En 2013 publicó DE COMO LES CRECIO EL CUELLO A LAS JIRAFAS Este libro fue seleccionado por Uranito Ediciones de Argentina para su publicación, en una convocatoria internacional que pretendía lanzar textos novedosos en la colección "Pequeños Lectores", dirigido a un público infantil. Fue  distribuido en toda América Latina. Ganador en 2016 de las becas de presupuesto participativo del Municipio de Medellín, con su colección de cuentos GAMBERROS S.A. que recoge una colección de historias de pícaros, pillos y malevos. Con la Editorial UPB ha publicado desde 2015 4 novelas de su personaje, el detective Joaquín Tornado. En 2018 publicó su novela Y NOS ROBARON LA CLÍNICA, con Sílaba editores.
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Cuentos Leídos por el autor:
FB: Emilio Alberto Restrepo
Twitter: @emilioarestrepo
Email: emiliorestrepo@gmail.com

Thursday, December 19, 2019

Cuento DUDA, tercer puesto en concurso de Haceb

Les comparto mi cuento DUDA, tercer puesto en el Concurso de microcuento de la Fundación Haceb
 – 100 palabras, 80 años contando historias –, en el cual participaron más de  500 microrrelatos





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Aquí el video con una lectura de un locutor profesional:





En este mismo concurso quedé de finalista con otro microcuento SALA DE JUNTAS. Juzguen ustedes: