Saturday, October 17, 2026

Emilio Restrepo: un espía entre nosotros por Francisco Pulgarín

 Emilio Restrepo: un espía entre nosotros

 




UNA SEMBLANZA GENEROSA DE UN COLEGA MEDICO ESCRITOR, AMIGO Y LECTOR

 

Por: Francisco Pulgarín. Médico, escritor, productor y guionista.

Publicado en VIVIR EN EL POBLADO, 25 de julio de 2026

 

https://vivirenelpoblado.com/emilio-restrepo-medico-escritor-tribulaciones-de-un-espia-cercano

 

 

Conocí a Emilio Restrepo hace, más o menos, veinte años. Y cuando escribo esa cifra lo primero que viene a mi cabeza es el tango de Gardel: “Que veinte años no es nada”. Creo que no es gratuita la analogía. Emilio es una caja de música. Pero más allá de eso, cada ocho días, los domingos a las 10:10 a. m. en punto me llega un mensaje al celular, que ya no necesito abrir para saber de qué se trata ni quién lo envía. La rocola de Emilio, que así se llama la página, es la banda sonora de su vida desmenuzada canción a canción, con datos y citas eruditas, un análisis serio que hila con la calidez y el desparpajo del gran narrador que es. Sea como sea, tenía la idea de que nos habíamos conocido por allá en el 2009 cuando yo era interno de ginecología y él trabajaba, como aún lo hace, en el Hospital de Envigado. Como no estaba muy seguro le escribí y él, haciendo gala de su memoria elefante, me precisó:

“Vos y yo nos conocimos porque nos presentó Carlo Santana y me dijo que tenía un amigo que sabía de guiones ahí fue cuando nos presentó”.

Tenía razón, nos habíamos conocido antes. Carlo, ocañero, y uno de mis grandes amigos, hacía la residencia en ginecología en la ciudad y mi madre lo había acogido en nuestra casa como a un hijo más. A Carlo, don Pedro, su padre, un hombre culto le había legado una pasión intelectual que él había volcado, casi con exclusividad, en el estudio de la medicina. Sin embargo, la influencia paterna siempre había estado latente e imagino que por eso terminó hablando con él de literatura, lo relacionó conmigo y nos presentó.

 

En el 2005, Restrepo acaba de ganarse una beca de la Alcaldía de Medellín y le habían publicado El pabellón de la mandrágora, una novela que Mario Escobar había halagado con razón. Acepté conocerlo por la insistencia de Carlo. Desconfiaba un poco de los médicos que decían ser escritores o que querían serlo y, para librarme de aquella desconfianza, pensaba que, en mi caso, era un escritor que estudiaba medicina –sutilezas para llevar el desconsuelo y mis propias dudas–. Emilio hablaba a chorros, borbotones espléndidos que le salían de manera natural y tenían el poder de doblegar la atención de todo el que estuviera cerca. No era un médico común y creo que nunca lo ha sido. Hasta ese momento los médicos aspirantes a escritores que conocía se movían en dos patrones, más o menos definidos, o muy arrogantes o se pasaban de tímidos, y una característica invariable: no tenían obra. Emilio por su parte, se salía del molde, lenguaraz sin ser pretencioso, tenía varios libros publicados y otros tantos en ciernes. Me contó que se había ganado varios concursos, el más reciente una beca de la Alcaldía de Medellín con: El pabellón de la Mandrágora. 

 

Pero, su verdadero interés, que siempre abraza varios proyectos al tiempo, era otro: La milonga del bandido. Una novela sobre ladrones que se mueven entre Medellín y Madrid, delincuentes trasnacionales que había conocido y que le habían contado sus devenires de primera mano. También la acababa de publicar, y le veía potencial para hacer una película con ella. Me pidió consejos para escribir un guion. Y me regaló un ejemplar para que mi amigo cineasta con el cual trabajaba, lo leyera, diera una opinión, hiciera la película, que estaba seguro le iba a interesar porque encaja a la perfección con su cinematografía. Esa noche mientras lo oía hablar, sin necesidad de leerlo, en secreto, tuve la certeza, de que no tenía nada que enseñarle. Tenía claro que el médico era un escritor, que su vocación era esa. De esa charla quedé con el compromiso de llevarles las novelas a mi amigo y después, claro, contarle al escritor qué le parecían.

 

Pero como todo es borroso y quiero precisar un par de detalles más sobre ese primer encuentro, paro de escribir, tomo el celular y lo llamo. Contesta de inmediato: Súper Pacho. Súper Emilio, le respondo. Le digo que estoy escribiendo el artículo, que lo estoy haciendo quedar como un rey, que ni él mismo sabía que era tan buen escritor y que tengo una duda. Se queda callado un segundo, después se ríe nervioso. Papito pregunte por lo que no vea. Tenía la idea de que unas religiosas le habían contado una de sus novelas. Le pregunto por ese detalle. ¿Milio, qué fue lo que escribiste que unas monjas te contaron? ¿Fue el Pabellón, cierto? Toma aire de nuevo y creo que busca en su cabeza de qué le hablo. El resto es escucharlo.

 

– ¿Unas monjas? No, ninguno. Ah, ya sé de qué me estás hablando. Es que, en El pabellón de la Mandrágora, hay un cuento de una monja que llegó en embarazo, Un asunto sorprendente. Eso al principio eran unos veinte cuentos que yo había escrito a lo largo de diez años y estaban pegados con mocos. A Mario Escobar, que me ayudó a corregirlo, le gustaba mucho y fue él quien me dijo que eso era una novela. Ahora que la leo me doy cuenta de que está llena de imperfecciones y de vicios, pero es que eso fue hace veinte años –el tango– y en esa época no pensaba en escribir bien, lo importante era la anécdota y esas eran muy potentes. Por eso a los muchachos les encantan. Ese libro tuvo mucha suerte porque le gustó al alcalde de esa época ¿Álvaro? ¿Cómo era que se llama el escritor?

 

– Alonso Salazar -le digo-.

 

Eso, Salazar, esa novela al hombre le gustó y lo compraron para todas las bibliotecas y los colegios de la ciudad. Es más, para que también lo tengas presente, ese fue el segundo libro que me piratearon. El primero fue Textos para pervertir a la juventud, una obra con unos poemas muy raros, irónicos, con el que me gané un concurso en la facultad de medicina de la Universidad de Antioquia. Después de eso me lisié para la poesía, leo mucha poesía, pero le cogí respeto y no volví a escribirla. Por qué estábamos hablando de esto. Ah ya, por el Pabellón, eso, se lo juro, fue un éxito soy consciente de sus debilidades, pero gusta mucho por lo que te digo: engancha. Gracias a esas primeras obras mucha gente me dice que yo no sé escribir, pero qué va, a lo mejor tienen razón, algún día aprenderé. Es más, una vez una pelada de pelo verde, que le gustan mucho lo que escribo en el lanzamiento de una novela de Tornado –Emilio, además, tiene una saga de siete tomos de un detective llamado Joaquín Tornado–, me dijo que yo era un notario de la realidad y que ella extrañaba un proceso de creación donde inventara lo que contaba. Me gustó la idea, me leí un cuento de Aira de unos enanos que vuelan de un circo, y empecé a joder con eso. Así de la nada, de mi imaginación fue que me salió ese cuento que tanto te gustó: Porno. Pero el que tenés que mirar es Crónica de un proceso que, surgió, por una complicación en un procedimiento. En ese momento fue la demanda más grande que le habían puesto a un ginecólogo en el país y me la metieron a mí. Me deprimí mucho porque un colega, por celos, se ofreció a vender a la familia un dictamen para inculparme. Y aunque después en juicio gané, me quedó esa espina y esa ofensa. Pero yo le había prometido a mi tía Ligia, que está en proceso de canonización, y a mi mamá, que le habían rezado hasta a las once mil vírgenes para que todo saliera bien, que no me iba a vengar, entonces para no hacerlo escribí esa novela que, durante muchos años, fue lectura obligada para los estudiantes del CES. Pero viejo Pacho, y ya para no quitarte más tiempo y que podás ir a organizar a tu papá, lo último que te quería decir es que yo le tengo mucha fe al espía. Hermano, G. M., me hizo sentir en estos días como vos jodiendo ahora que me llamaste, el hombrecito se leyó unos libros míos y después a la salida de una presentación me llamó a un lado y me dijo: “lo que te voy a decir no tiene nada que ver con que seamos amigos, pero vos sos un escritor el h.p., me voy a leer el resto de lo que has escrito porque ahí está la Medellín que a mí me interesa”. Y cuando un escritor como G., que yo admiro, le dice a uno eso, da como pena Pacho, me achanto. A, G. le gustaron mucho Gamberros S.A. y va a mirar las últimas que de pronto escribir algo. A propósito, viejo Pacho Ud. ya se leyó la que me publicaron en España Asedios a la memoria de Ernesto. Esa es una novela sobre un burdel que montó una familiar mía, en los ochenta, ahí arriba del Éxito del Poblado. Ella se enreda con un médico al que yo entrevisté, todavía está vivo. El cuento es que se vuelve drogadicta, y termina vendiendo la virginidad de la hija. Una cosa muy brava, la Medellín que no se ha contado. Yo sé que, si la lees te gusta, cómprala por Internet, porque por ahora solo se consiguen en España. Aunque la verdad la novela a la que más fe le tengo y que se está moviendo mucho es la que vas a reseñar: Tribulaciones de un espía cercano. Vea, le cuento rápido. Todo tal cual le pasó a un amigo que fue espía, un cuento el verraco; yo siento que es mi obra más madura, y se ha movido muy bien en librerías, encarreta como un putas. Pero súper Pacho, me da pena quitarte más tiempo, la historia de cómo encontré al espía da para una sentada larga, con unos traguitos de por medio. O si tiene tiempo se la cuenta por aquí.

 

– Mejor con calma después…

 

– Listo, ya sabe cualquier duda, no dude, pregunte por lo que no vea.

 

Y antes de que pueda despedirme cuelga. Un ventarrón llamado Emilio. Miro la duración de nuestra conversación: 51 minutos. Llamé por un dato que me dio en los primeros treinta segundos. Su cabeza siempre va a mil por hora. No respira ni deja respirar. Enlaza un cuento con otro y lo hace con una facilidad asombrosa. Tiene el don de la palabra, hace parte de esos grandes seductores que, cada vez, son más escasos. Cuando mi amigo lo leyó, por allá en el 2006, después de un tiempo, me dijo que ya conocía al médico, que alguna vez se le había presentado en un evento, que tenía unas historias tremendas y que claro que cuando quisiera nos sentábamos con él. Le pregunté qué le había parecido la novela, se quedó un par de segundos en silencio, midiendo un poco su respuesta y después cerró la conversación con una frase: escribe como habla. No quise indagar lo que significaba eso para él, que siempre es un hombre generoso y sus guiones y películas siempre parten de escuchar al otro, de oírlo hablar. Lo cierto es que ese encuentro se fue aplazando con los años y con algunas películas. Debieron pasar veinte años para entender, quizá, la sentencia de mi amigo no era peyorativa, pero exigía tiempo y maduración. Escribir tal vez solo sea pulir lo que hablamos, depurarlo, y estoy seguro de que Emilio ahora hace eso. Sus novelas tienen el peso de largas trifurcas con las palabras y los párrafos. 

 

Al colgar, busco la novela de los asedios y la compro. Quería escribir sobre Tribulaciones de un espía cercano, y esta llamada lo cambia todo. Sí, el autor de esta novela cuenta con buen pulso y una gracia que no decae nunca las tribulaciones del espía. Pero ya no estoy seguro de que eso sea de lo que quiero hablar.  Podría serlo, pero cuando uno va a escribir sobre una obra de Emilio y tiene el privilegio de hablar con él, queda con la sensación de que su mejor personaje no está en sus libros, sino en él mismo. Entro a su blog y cuando leo su presentación me llama la atención cómo la encabeza: Médico, especialista en Gineco-obstetricia y en Laparoscopia Ginecológica. (U.P.B., U. de A., CES, respectivamente). Profesor universitario. Conferencista de su especialidad. Autor de cerca de 20 artículos médicos. 

 

Ser médico y tener otra vocación es un poco como ser un espía en una profesión y un gremio que, por regla, no admite digresiones. Emilio encarna, como pocos, esa dicotomía. Y eso acaba por decidirme, tal vez sería interesante hablar de su novela, de ese espía que conoció no sé cómo, de sus innegables avances como escritor. Sin embargo, cuando uno lo conoce es imposible resistirse a contarlo, a darle a conocer a los lectores este espía, un espía que anda entre nosotros, el espía que llegó de la literatura y nos regaló sus libros.

 

 

 


 

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Tuesday, July 14, 2026

CONVERSACIONES CON ESCRITORES - 2 - SOBRE NADAISMO

 



CONVERSACIONES CON ESCRITORES - 2 - 

SOBRE NADAISMO





A propósito del lanzamiento del libro LA REBELION DE LA NADA: Historias del nadaísmo en Colombia (2026)



Antología arbitraría del nadaísmo: Octavio Libreros entrevista a Emilio Alberto Restrepo




 NADAISMO. Una puesta al día en el siglo XxI con  William Vianney Solano






CON JOTAMARIO ARBELAEZ:


La Rebelión de la Nada: Historias del nadaísmo en Colombia con Jota Mario Arbeláez, Mauricio Vanegas y Emilio Restrepo






Lanzamiento de La Rebelión de la Nada. Jotamario, Reinaldo Spitaletta, Emilio Alberto Restrepo








"La rebelión de la nada" en la Fiesta del libro de Medellín

A pocos días de cumplirse 50 años del fallecimiento de Gonzalo Arango, los escritores Luis Fernando Macías, Emilio Alberto Restrepo y Luis Miguel Rivas analizan el legado que dejó el nadaísmo a la literatura colombiana.







Tuesday, September 09, 2025

La Rocola de Emilio - Colección de canciones

 

                                            La Rocola de Emilio






Este blog trata de recuperar la banda sonora de mi vida; la comparto para los interesados en fisgonear la música de una época entre los años 60 y 90 del siglo XX. Si estás de paso, te invito a quedarte. Estoy seguro de que aquí hallarás por lo menos una canción que nos gusta a ambos, y quizás no sabías su historia. Aquí te la cuento. Es un complemento a mi libro OIGA Y GOCE, que reúne las memorias sentimentales y melódicas que recogí durante mis años de formacion (y deformación) como patoneador de barrio, como narrador itinerante.

Para ingresar y navegar por la banda sonora de mi generación, dar click aquí:
La Rocola de Emilio
Un blog en construcción que recoge la impresión del autor sobre muchascanciones que considera la banda sonora de su generación y su barrio, en la cual serecopilan datos técnicos y algunas versiones tomadas de Youtube y Spotify,sujetas a la disposición de la plataforma. Inicialmente se entregan 100 temas,pero está en permanente actualización:
La Rocola de Emilio

Friday, August 15, 2025

Colección Policías & Bandidos de Editorial UPB

 Colección Policías & Bandidos

A partir del año 2015, la Editorial de la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB), de Medellín, creó la colección POLICÍAS Y BANDIDOS, con la meta de patrocinar una serie de novelas policiales con autores locales, que hiciera énfasis en la continuidad, pero sobre todo que le apostara la calidad literaria con temáticas que privilegiaran lo urbano y rescataran lo mejor del género. En el momento participan en la colección cinco autores con doce novelas. Ellos son Emilio Restrepo, Memo Ánjel, John Saldarriaga, Verónica Villa y Luis Fernando Macías.


Emilio Restrepo



Joaquín Tornado, detective



Música de buitres nos introduce a la figura de Tornado, un sujeto al que echan del Servicio Secreto del Estado, que se queda sin empleo y con mala fama. Luego aparece el fiscal Agustín Restrepo y lo contrata como detective privado. La misión: servir de mediador en un secuestro. Labor que resulta humillante pero efectiva, con pérdidas humanas y todo. Una aventura trepidante, llena de acción y giros sorpresivos, que muestra un género de violencia que atacó a Colombia por más de 50 años: la lucha guerrillera con sus matices, distorsiones y abusos

Tornado y el Obregón trata el enigma del robo de un cuadro de Alejandro Obregón y la posterior venta de una serie de réplicas de este. En opinión de Henry Amariles, una pequeña pieza maestra del género. Explora el mundo del robo y falsificación de arte en la ciudad, con sus tentáculos e implicaciones en varias esferas de la sociedad. Una nouvelle que muestra un Tornado maduro, más consolidado, que muestra el equipo de trabajo y los particulares métodos de su oficina de investigaciones.








El abrazo de la viuda negra

Un caso de Joaquín Tornado, detective relata el declive de un famoso futbolista al que atracan y le pegan un tiro en su pierna derecha, lo que hace que este no pueda volver a jugar fútbol y, ante tal circunstancia adversa dilapida su fortuna en seis meses en drogas, licor y mujeres, hasta morir. La tarea de Tornado, asignada en una investigación ordenada por su viuda, una enigmática mujer, modelo y presentadora llamada Malala Contreras, es encontrar a la persona que originó el desastre. Y vaya sorpresa que se lleva.



Nos vemos en el infierno, mon amour


El detective JOAQUÍN TORNADO enfrenta una nueva aventura: un rico personaje con una fortuna de origen dudoso, recién separado, lo contrata para que siga y vigile a su esposa, pues sospecha que tiene un amorío. En la mitad de la investigación, ella, que es una prestigiosa abogada en el campo de los seguros y el tema del derecho médico aparece muerta, con muy pocos rasgos que clarifiquen si es un asesinato o un suicidio. Al husmear, Tornado descubre que la dama fallecida tenía muchos enemigos, al tiempo que pone en evidencia una intrincada red de enigmas e intrigas en el oscuro mundo de las demandas médico-legales. Como siempre ocurre en las novelas del personaje, hay una diversa serie de historias paralelas, unos pintorescos ayudantes, una sucesión de situaciones narradas con mucho humor(un tanto retorcido), aprovechando para dibujar la parte más desconocida y recóndita de una ciudad que ruge bajo los cansados huesos del ciudadano de a pie.




El primo y el timo

El comerciante Evelio Vélez es encontrado muerto en su finca, al parecer, víctima de un combo de delincuentes con los que se enfrentó en un agresivo alegato, en una compraventa de autos de la ciudad. En este nuevo caso, Tornado se adentra por los vericuetos del crimen organizado de la ciudad y descubre que bajo la apariencia de lo convencional se mueven asuntos de la más absoluta gravedad, cosas que el ciudadano de a pie desconoce y que tras la coraza de una fingida familiaridad se pueden encubrir toda suerte de intenciones abyectas que desnudan la traición, la ambición desbordada, la ausencia de escrúpulos y el oportunismo.




El expediente Monaguillo


Antes de la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo y de la llegada de métodos farmacológicos seguros, el aborto criminal constituía una verdadera epidemia de salud pública en la ciudad. En esta aventura, Joaquín Tornado se enfrenta a un caso que puso "patas arriba" el sistema judicial de la ciudad, pues lo que era un simple caso sin mayor relevancia terminó con la muerte de una mujer joven, implicó a mucha gente poderosa y permitió destapar toda una cloaca que encubría prácticas criminales por parte de una red médica, falsas denuncias, encubrimientos y corrupción en el sistema universitario de los posgrados en la Universidad Pública. Tornado y su equipo de investigadores enfrentan en "El expediente Monaguillo" a un sistema podrido en lo cual nada es lo que parece y hay siempre una amenaza a la vuelta de la esquina. La acción y el ingenio no dan tregua y el detective enfrenta con su consabido humor y su particular forma de ver el mundo a una ciudad que amenaza con devorarlo al menor descuido.






Dos casos de Joaquín Tornado


Este libro reúne dos nuevas aventuras del detective literario que ya tiene seis libros en la colección Policías y Bandidos de la Editorial UPB.

En Tornado y el inédito de Gardel, un profesor encargado de organizar el legado de Manuel Mejía Vallejo, cumbre de las letras locales, es encontrado muerto mientras organizaba los papeles que su familia había donado a la biblioteca pública de la Ciudad. Al parecer, unos documentos desaparecieron. Al seguir la pista, parece concretarse la leyenda de la existencia de un manuscrito del escritor en donde propone una nueva teoría sobre la muerte del cantante Carlos Gardel. El detective Tornado trata de llegar al fondo y descubre que hay otras personas también interesadas, que no están dispuestas a detenerse hasta conseguirlo.

En Vade retro, Marcial, un connotado dirigente deportivo y su conductor son emboscados y asesinados luego de un partido de fútbol, en unos confusos hechos que parecen involucrar a una 'barra brava' del equipo local. La investigación le permite a Tornado conocer de primera mano el oscuro mundo del fútbol profesional y al mismo tiempo entrar en otras dimensiones de territorios urbanos que nunca se llegó a imaginar que rugían bajo el submundo de una ciudad que no parece tener límites para contener una irrefrenable vocación de maldad.

Estos dos nuevas propuestas nos muestran un Tornado maduro, preciso, afilado, que conoce como nadie los oscuros callejones de una urbe que no parece detenerse nunca, ni tener reposo en su propósito de engullir en sus fauces a todo aquel que se atreva a exponerse a sus afilados colmillos.







Memo Ánjel





Rambert, un ex inspector catalán apurado

Estación de Francia, verano del 63. Un hombre cae muerto al lado de Rambert y toda la acción se desarrolla a partir de un arete en forma de serpiente que el muerto lleva consigo. Es un caso donde hay más de magia que otra cosa, con los consabidos absurdos. Escenario Barcelona y Girona.

El extraño hombre de la Calle Velázquez. Rambert investiga el caso de un hombre asesinado a punta de ópera. En este relato, Rambert odia a los poetas y se mueve por un escenario donde abundan todo tipo de personajes de los bajos fondos. En este caso, el mayordomo si es el criminal.

La gata en el aceite. Un crimen, la palabra oro, nazis escondidos, chulos y maricones. Y un final imprevisto. Nadie sabe lo que esconde un matrimonio.






El caso Faráz. Rambert en el Caribe

Delirio continuo en el Caribe. A Joan Rambert lo han apostado unos jugadores. Quien lo gane, lo matará. El exinspector sale del asunto usando todo tipo de locuras, incluida la santería.





La calle de los tres gatos

Última novela del detective Rambert.




John Saldarriaga



El fiscal Rosado


La clara oscuridad de los gatos. El director de la Unidad de Investigaciones Criminalísticas Número 13 esclarece el asesinato de un trapo rojo, un cuidador de autos callejero, en un barrio alto aunque en decadencia. Detrás de los hechos, se devela una red de bandas de ladrones de casas, de la que hace parte el asesino. En este relato hay un trasfondo de ladrones apartamenteros y acosadores, de trabajadores de poca monta.

El extraño caso de la gallina saraviada. Tras el homicidio de una mujer entrada en años (la madre de un jefe de banda barrial y quien tenía una gallina por toda compañía), en su pequeña vivienda situada en un populoso sector de Medellín, se destapa el accionar de bandas criminales que se enfrentan por el poder en ciertos barrios de la ciudad. En el transcurso de estas investigaciones quedan a la luz los sórdidos negocios del hampa, que se generan en entornos barriales grandes y pequeños.






El fiscal Rosado y la extraña muerte del actor dramático


En la madrugada, el cuerpo sin vida de un actor de teatro aparece en el andén de una casa de lenocinio, en medio de un charco de sangre. Esa muerte, sucedida en extrañas circunstancias, turba al sector cultural y a la sociedad entera. ¿Cuál puede ser la causa de que un sujeto entregado a las artes haya sido víctima de una muerte violenta?



Los muertos que nadie llora


Como una marejada, la multitud cada vez más numerosa de indigentes recorre la ciudad. Seres que van y vienen a contracorriente del sistema productivo y de la vida convencional, esa que dicta cómo se debe vivir y a qué horas se debe comer, reír y amar. Y en su recorrido incomodan a una sociedad que los niega, estigmatiza y evita su mirada. Una mañana de sábado, uno de esos seres marginales aparece asesinado. En días siguientes, otro es atacado, pero sobrevive. El fiscal Óscar Rosado decide ocuparse de esclarecer los hechos, que adivina vinculados, desobedeciendo una orden del nuevo Director Regional de Fiscalías, un funcionario indolente, quien le argumenta que estos sujetos, los callejeros, son muertos que nadie llora y, además, como no pagan impuestos, añade, no tienen derecho a que se destinen recursos públicos en la investigación.






Los dedos de Júpiter


Los criminales suelen creer que ese viejo promontorio, el Tiempo, ocultará definitivamente sus delitos a los ojos de la justicia. Raulito Medina, un narcotraficante en uso de buen retiro y, aparentemente, sin deudas pendientes con la ley, jamás hubiera imaginado el pasado como un monstruo sigiloso y paciente, que suele dar alcance a los humanos y salirles al paso en algún recodo del camino de la existencia.


Verónica Villa Agudelo





Marina y el caso de Plata


Narra las aventuras de Marina Grisales, una guardia privada de seguridad que sabe sacarle provecho a su instinto para descubrir lo que otros no ven y desenmascarar mentirosos, criminales y hasta asesinos. Viuda, madre de un desorientado treintañero e hija de una bruja declarada, su trabajo como vigilante da un vuelco total cuando decide convertirse en la cómplice del robo de un bolso, sin llegar a imaginar que su participación en este crimen la conducirá a desenredar la muerte de un prestigioso político de la ciudad. La historia se desenvuelve entre personajes singulares, humor negro, lenguaje coloquial y paisajes cotidianos de una Medellín de clase media que es narrada en formato audiovisual y desde la perspectiva de la autora para acercar a sus coterráneos a su propia tierra y presentarles a los foráneos una versión particular de la ciudad en la que nació, creció y habita.



Marina y un caso en el aire


Después de resolver el asesinato de un prestigioso político de la ciudad, Marina Grisales decide renunciar a su cargo como guardia de seguridad y dedicarse a la investigación privada. Y aunque solo lleva un año ejerciendo su nuevo oficio, ha considerado dejarlo todo y regresar a su vida anterior, pues únicamente ha sido contratada para resolver casos menores que, en su mayoría, le han retribuido con un “mi Dios se lo pague” o con bolsas con panes recién horneados. Afortunadamente, todo da un giro cuando una vieja conocida le pide resolver la misteriosa muerte de su mejor amiga, Yuri Nicole Hurtado, auxiliar de aseo que fallece por accidente al verse involucrada en el intento de homicidio de un reconocido profesor universitario. Encubierta como guardia de seguridad en el edificio de laboratorios de la Universidad del Valle de Aburrá, Marina retoma su pasión y hace aquello que mejor se le da: ver lo que otros no son capaces de percibir. Reputación, envidia, mentiras, deseo y secretos se ocultan tras la cortina de humo que Grisales intenta disolver junto con su hijo Magnum Alberto y su madre doña Leonor en esta aventura en la que nada es lo que aparenta.

Luis Fernando Macías




Morir juntos


La mañana del 25 de octubre de 1995, Aurelio recibe una llamada telefónica de su amigo, el fiscal Gabriel Enrique Rojas. Este lo invita a que lo acompañe en el levantamiento de los cadáveres de una pareja de ancianos que acaba de ser atropellada por un carro fantasma. Una vez involucrado en el caso, una serie de hechos sutiles lo lleva al descubrimiento del vehículo y de la persona que iba manejándolo en el momento del accidente; pero no solo eso, sino que también lo conduce a los mundos de tres personas reunidas por el azar de la muerte. Lo más sorprendente de esta investigación es el método que utiliza Aurelio, basándose más en la comprensión del concepto junguiano de sincronicidad (principio de relaciones acausales), que en una pesquisa ordinaria. Esta noción, revolucionaria en el desarrollo de las investigaciones sicológicas, permite profundizar en la comprensión de los fenómenos de la existencia humana de un modo cercano a la magia y a las atmósferas de sabiduría de las antiguas civilizaciones.