Friday, January 28, 2022

BITÁCORA DEL ESCRITOR: ALGUNAS NOTAS TÉCNICAS SOBRE MI CUENTO PORNO.

 

ALGUNAS NOTAS SOBRE MI CUENTO PORNO.

Para explicarlo a los médicos-escritores Bohórquez,

Uribe-Arcila y Bernal, que me lo preguntaron de manera específica






















 

 PUBLICADO EN: https://www.las2orillas.co/bitacora-de-un-escritor-algunas-notas-tecnicas-sobre-mi-cuento-porno/

Siempre se ha dicho que “un bobo cariado mata la mama” y en literatura eso es más cierto que nunca. Y esta vez, en mi caso, sí que lo fue.

Me ocurrió en una conferencia, cuando una asistente me dijo que había notado que de los libros míos que ella conocía, varios de Tornado y los 2 de la Trilogía perversa de la salud, todos se basaban en historias de la vida real, propias o ajenas, relatadas a mí por sus protagonistas, en las cuales yo me había limitado, con más o menos fortuna, a plasmar literalmente el suceso acontecido; era cierto que las había retocado con algunas pinceladas de mi estilo, algunas gotas de humor y unos toques de ficción, pero que, en resumen, era un copista de la realidad y en ella me basaba para la búsqueda de mis temas literarios.

El tono era sobrio, la entonación pausada y respetuosa y, es claro, no tenía intención de reproche, apenas trataba de llegar a una definición de lo que consideraba era mi estilo. No le parecía mal, de hecho, le firmé cerca de 5 libros y al parecer los disfrutaba y los recomendaba. Al final me contó que estaba en su propia búsqueda y que se mantenía muy atenta a lo que pudiera absorber de otros escritores para contribuir a su formación como lectora-escritora, por eso iba a lanzamientos y a conferencias y trataba de indagar sobre los detalles puntuales del proceso. No me había fijado en ella antes, pero me subrayó que había ido a las últimas 4 presentaciones mías en diversos sitios de la ciudad y que estaba suscrita a mi canal de YouTube, algo que pude verificar luego.

Una vez en el taller literario, algún compañero que había estado presente en la interacción con la joven de lentes, aprovechó para plantearme el reto:

—Lo que te dijo la pelada es cierto. Te la tiró prendida para que te cranees una historia desde cero, que no sea de la vida real, que sea completamente inventada.

El asunto me quedó sonando. Era cierto que hasta entonces no me lo había planteado, que me había limitado a ser un amanuense de la realidad, lo cual no considerara que fuera necesariamente malo, pero podría ser interesante tratar de excavar en esa forma de escribir que hasta entonces desconocía.

Leyendo sobre teoría literaria, sobre métodos de redacción, sobre inspiración artística y sobre escritura creativa, temas para los que he investigado durante más de 20 años para el blog http://decalogosliterarios.blogspot.com/ , me encontré unos apuntes sobre la diferencia en el enfoque de los escritores extrovertidos y los introvertidos, en cuanto a su pulso de escritura.

Los primeros buscan hacia afuera, se alimentan de las historias externas, como testigo o como protagonista, del ambiente, de las anécdotas, de las noticias, en fin, del mundo que los rodea y que le llega al cerebro a través de los sentidos. En realidad, era el que me identificaba hasta entonces.

El otro era el mirar hacia adentro, el explorar hacia el interior, el zambullirse hacia la parte interna de la consciencia, “el lado oscuro”, ese enorme e ilimitado universo formado por el subconsciente, el inconsciente colectivo, la memoria y sus distorsiones, los miedos, las represiones, los asuntos no resueltos, los pulsos del deseo o de la frustración o del resentimiento, y mil etcéteras más que siendo estrictos, podríamos definir como insondables, incontables o ilimitados, porque dan cuenta de una especie de agujero negro sin comienzo ni fin, que tiene vasos comunicantes con el conocimiento humano y la memoria de incontables generaciones que lo han alimentado desde el inicio de la historia misma. Tiene conexión directa con el mundo de los sueños, de las alucinaciones, de la demencia y los delirios y es por eso por lo que se explora poco, porque su acceso no es simple y casi siempre es atemorizante y azaroso. Intimida y pone en riesgo la aceptación personal, la estabilidad emocional y la estadía grata y segura de las zonas de confort que ofrecen la auto complacencia y el conformismo.

Entonces me acordé de dos autores: Javier Marías y Stephen King.

El primero anota: “Hay escritores que planifican hasta el último detalle antes de ponerse a escribir. Si yo hiciera eso, me aburriría tanto que no escribiría el libro. Si ya sé todo lo que va a suceder, para qué voy a escribir. Lo que me divierte es descubrir cosas sobre la marcha, tomar decisiones. El verbo inventar proviene del latín y significa hallar o descubrir algo nuevo o no conocido. Yo descubro a la vez que escribo. Y a veces me contradigo. Saber lo que va a pasar me aburre. Prefiero improvisar.” (https://www.elespanol.com/el-cultural/letras/20220109/javier-marias-siempre-impertinente/639936306_0.html)

Es decir, mirar hacia adentro y tumbar monte, explorar, descubrir la historia y sorprenderse con ella. Y nadie lo puede acusar de no ser buen escritor. Cada año es candidato “fijo” al premio Nobel de literatura. Su obra es calificada de culta y sorprendente.

Sobre el segundo, se ha dicho mucho. Es el autor mas comercial y prolífico de los últimos 50 años y tiene el récor de más historias llevadas al cine. Es una verdadera máquina de creación y producción y lo más fuerte que tiene son los argumentos y el manejo del suspenso y el terror. Al respecto, en el libro “Mientras escribo”, tiene algunas apreciaciones: “A menudo vislumbro el desenlace, pero nunca he exigido a ningún grupo de personajes que hagan las cosas a mi manera. Al contrario: quiero que vayan a la suya. En algunos casos el desenlace es el que tenía previsto, pero en la mayoría surge como algo inesperado. Gran ventaja para el novelista de suspense: resulta que además de ser el creador de la novela, actúo como su primer lector; y si yo mismo, que lo veo por dentro, no consigo prever con un mínimo acierto en qué dará el enredo, puedo estar casi seguro de que el lector empezará a girar las páginas como un poseso. Además, ¿qué sentido tiene preocuparse por el final? ¿De qué sirve estar tan obsesionado con controlarlo todo? Algo, tarde o temprano, siempre pasa. Las historias no son camisetas de una tienda de souvenirs, ni GameBoys. Son reliquias, fragmentos de un mundo preexistente que no ha salido a la luz. El trabajo del escritor es usar las herramientas de su caja para desenterrarlas lo más intactas que se pueda. A veces aparece un fósil pequeño, una simple concha. Otras veces es enorme: un Tyrannosaurus Rex con todo el costillar y la dentadura. Tanto da que salga un cuento o un armatoste de mil páginas, porque en lo fundamental las técnicas de excavación son las mismas.” Otra vez, la exploración, la sorpresa, el hallazgo.

Y lo confieso, esto era nuevo para mí.

Pero me di cuenta de que ya iba llegando la hora de ponerme a experimentar. Por lo menos con textos cortos. Eso de tomar una idea, un concepto y sumergirse a bucear en aguas oscuras a ver qué era lo que iba a encontrar, no me parecía ni fácil ni eficaz. Y resultó que en realidad no era lo primero, pero sí podía ser lo segundo. Cuando empecé con este sistema, por lo menos en el microrrelato y en el cuento, el asunto pareció funcionar. Aún no me atrevo aplicarlo a la técnica de la novela. Creo, y es lo que he hecho siempre, que ella necesita una planificación, una estructura, un esqueleto(escaleta) de la cual todavía dependo para las narraciones de más largo aliento.

Y entonces, eso fue lo que hice con PORNO, aunque en justicia sigue siendo un cuento, tiene cerca de 6000 palabras.

Puesto en marcha el reto asumido, me enfrenté a la famosa página en blanco, sin la más remota idea de lo que iba a escribir. Eso en sí mismo no me ha aparecido intimidante, siempre se me ocurre algo, no es factor de angustia y a través de los años he aprendido a conjurarlo y a disfrutarlo, con lecturas recreativas o cine o literatura de entretenimiento, que me devuelven al cauce de los caminos extraviados. Ya eso me había costado otra reflexión, que almacené en estas páginas, a pedido de un profesor de literatura al cual aprecio: http://decalogosliterarios.blogspot.com/2017/06/bloqueo-de-escritor-el-famoso-terrora.html

Lo primero fue un extrañamiento morboso: navegando en lecturas desordenadas, me enteré de que la primera película pornográfica de la historia no era europea ni norteamericana, sino argentina. Se trataba de El Sartotius, o El Sátiro, un cortometraje con todos los elementos que caracterizan este género. Por supuesto, me rendí a la curiosidad y la vi en internet. Mas risible que excitante, la pongo para que se den un chapuzón: 

(https://commons.wikimedia.org/wiki/File:El_Sartorio_(1907).webm   https://vimeo.com/510020770  )

Lo segundo, por aquellos días estaba recurriendo en las novelas cortas de Cesar Aira y me encontré la historia de unos enanos argentinos que habían escapado de un circo y la trama se diluía al final en un delirio onírico que no me lograba convencer del todo, pero con una puesta en escena que era muy interesante.

No había terminado de ver los dos anteriores, cuando me encontré una vieja revista tirada en un puesto callejero, que mostraba unas fotos de una olvidada actriz de porno, con la característica de que era enana.

La clave fue haber logrado entender que los 3 elementos podrían tener un hilo conductivo con un elemento en común, que en este caso se me ocurrió que podía ser la pornografía, el porno. Y ese fue el detonante.

Ahí estaban ya reunidos los 3 elementos que, una vez juntos, hicieron explosión en mi cabeza y dieron como resultado lo que al principio fue una catarata incontenible de frases, un delirio un tanto inconexo y anárquico que poco a poco fue tomando forma y luego se consolidó en una historia redonda, que tomó cuerpo definitivo como el texto PORNO, que finalmente fue publicado.

Por supuesto las primeras lecturas mostraban mucho ripio, algunos asuntos volantones e inconexos, es natural, era mi primera vez utilizando ese modo interior de esculcar hacia adentro para escribir y encontrar historias hacia afuera.

Y lo fui sintiendo evolucionar párrafo a párrafo. Uno se pone un tema, empieza a escribir sin contención, una escritura “catártica”, desbordada, un tanto frenética, lo que se vaya ocurriendo y el carrito se va llenando con cosas que uno ni pensaba que tenía en la estantería de las ideas, que ni se acordaba que alguna vez las había acumulado en el disco duro. Pero para sorpresa, allí estaban, esperando el momento de materializarse en el texto, esperando encontrar el espacio donde pudieran ser útiles en función de la narración.

Y el cuento fue tomando forma, me fue contado al mismo tiempo que lo escribía, me fue exigiendo ir creando una suerte de ensayo basado en personajes históricos de la historia de la pornografía en Argentina, que le fueron dando cuerpo a una especie de tesis de grado espuria, pero llena de datos documentados verdaderos que sembraban el camino de falsas pistas, que a su vez trataban de darle un aire académico o una especie de rigor histórico a lo que allí se relataba. En resumen, que lo que allí se expresaba fuera lo mas verdadero posible, que aguantara la investigación de un buscador de datos, a sabiendas de que la anécdota era completamente inventada sobre la marcha, para tratar de hallar un efecto literario eficiente que encontrara su forma final en un cuento redondo, sin cojeras ni trampas, sin cabos sueltos ni costuras muy evidentes.

Luego de las revisiones de rigor y las reescrituras, muchas más que cuando seguía el modelo de preconcepción de la estructura  al que estaba acostumbrado, creo que es natural, me enteré que estaba a punto de cerrar la convocatoria para el IX PREMIO DE CUENTO FUNDACIÓN LA CUEVA de 2020, que hoy por hoy es el mas prestigioso, concurrido y mejor recompensado de los certámenes que premian al cuento como unidad, no como colección de relatos en el País. Se presentaron más de 2600 participantes y no ganó, pero tuvo la fortuna de ser elegido entre los finalistas y de salir en el libro conmemorativo que agrupa los vencedores y los seleccionados por el jurado, usualmente internacional. Al final me di por bien servido, porque para ser el primer intento, los resultados no habían sido para nada despreciables.

Luego de eso, le regalé el libro a un editor de una editorial independiente; me dijo que le había gustado mucho y, más que eso, consideró que el texto no se debía diluir en una colección de cuentos con distribución muy restringida.  Aprovechando el cambio de sede de su empresa, Libros para Pensar, lo publicó como volumen independiente para que le sirviera de material promocional, expresándome que, en su concepto, tenía valor literario por sí mismo y se merecía una vida propia como libro autónomo, por aparte de la publicación que había hecho La Cueva, como entidad convocante.

Lo mismo hizo la Revista Cronopio

 (https://revistacronopio.com/porno-emilio-alberto-restrepo/

lo cual ha contribuido a darle una buena visibilidad al relato que nos ocupa.

A partir de entonces, puedo decir que PORNO me abrió el camino de la “técnica introvertida” que me ha servido para crear una variedad de cuentos que de otra forma no hubieran salido, pues son fantasía pura, invención, tergiversaciones de la realidad, delirios medio dementes, divertimentos, experimentos lúdicos, gamberradas, que creo que en lo personal han mejorado mi manera de contar y han ampliado mi forma de ver el mundo literario y encontrar diversos caminos hacia mi propia obra y hacia la búsqueda de un camino personalizado como escritor.

Emilio Alberto Restrepo


Nota:

Aquí, se puede leer el cuento: 

https://revistacronopio.com/porno-emilio-alberto-restrepo/

Aquí, algunas críticas y reseñas sobre el cuento PORNO: 

https://emiliorestrepo.blogspot.com/2022/01/porno-analisis-presentacion-y.html




Thursday, January 27, 2022

Cuento PORNO, leer cuento, presentación y comentarios

Cuento PORNO, análisis, presentación y comentarios.

El cuento PORNO, fue finalista en el IX PREMIO DE CUENTO FUNDACIÓN LA CUEVA de 2020, entre 2600 trabajos presentados. Salió en el libro recopilatorio del evento. 

La Editorial Libros para Pensar consideró que merecía una publicación individual y lo sacó en libro físico, lo mismo que la Revista Cronopio en su # 94



https://revistacronopio.com/porno-emilio-alberto-restrepo/


PRESENTACION

Este cuento, PORNO, ofrece una provocadora y voluntaria confusión al posible lector: le promete algo que no cumple, pues no es pornografía, a pesar de que trata de unos protagonistas que se mueven en el mundo de la industria del entretenimiento para adultos, con unos historiadores que escarban académicamente en su memoria, con unos diletantes que disfrutan de un gusto secreto y vergonzante con su consumo compulsivo, tanto en películas de distribución underground como en libros y revistas, las cuales coleccionan y atesoran con deleite morboso.

A cambio de material explícito, nos encontramos con literatura de la mayor calidad, un cuento que en su atmosfera recoge influencias tanto de Borges como de Onetti, juega con la historia como lo hace Cortázar, con elementos de metaliteratura (hago énfasis en la exploración que hace del texto de César Aira), mientras hace una rigurosa búsqueda de lenguaje que nos recuerda a Germán Espinosa o a Roberto Burgos Cantor. En resumen, las mejores influencias posibles para un cuentista. Y Restrepo demuestra con este y otros textos que es un notable escritor.

Y es un hallazgo ver la documentación que hace el autor de una historia sólida de profundas raíces culturales, casi que en la tradición del falso documental, con los elementos de la crónica, del ensayo o de la tesis doctoral, todos en función de una narrativa sólida, redonda, sin fisuras, a prueba del rigor de la pesquisa que alcanza a consolidar un cuento poderoso que bien pudiera tener la aspiración a una narración novelesca de mas aliento, pero que clausura  de manera armónica y sin cabos sueltos en  una experiencia literaria de ricos matices para el lector.

Por eso es por lo que la editorial Libros para Pensar consideró que valía la pena la publicación individual de este cuento: por su valor literario, por sus virtudes estilísticas, por su fuerza narrativa, por sus personajes. Porque es original (a pesar de basarse en el recurso valido del pastiche creativo, que también aprovecha para ser un homenaje a sus maestros e influencias) y contiene una historia poderosa y muy entretenida.

Debemos recordar que este relato es finalista del IX premio nacional de cuento LA CUEVA del año 2020, entre casi 2600 participantes y creímos que valía la pena visibilizarlo mediante su publicación individual, para evitar que se diluyera entre los otros que aparecen en el libro conmemorativo del certamen convocado por esa prestigiosa casa editorial de tanta tradición en la cuentística del País.

Finalmente, pensamos que este relato, PORNO, resume lo que debe ser el cuento moderno: Una grata experiencia lúdica e intelectual, provocador, documentado, entretenido, arriesgado,  con varias posibilidades de lectura, sin concesiones ni facilismos, con búsquedas estilísticas y de lenguaje que lo hacen merecedor de ser publicado y vuelto a publicar, digno de ser estudiado y disfrutado, para ser tenido en cuenta entre lo mejor de la literatura colombiana en el género de la narrativa corta de ficción de los últimos años.

En Libros para Pensar estamos muy complacidos con esta publicación. Reiteramos nuestro agradecimiento al autor por habernos permitido tener la experiencia de incluirlo en nuestro catálogo y esperamos que los lectores se lo gocen como sin duda se lo merece. 

Larga vida a PORNO(aunque no sea porno)

Edver Delgado Verano -Editor




Anotaciones sobre “Porno”, cuento de Emilio Restrepo Baena

(Editorial Libros para pensar, 2021)

Habituados como estamos a leer historias del profesor Emilio en las que nos cuenta hechos que nos resultan familiares, casi conocidos, como aquellos en los que nos habla de lo que sucede en el mundo médico, es muy grato leer ahora un cuento suyo de ficción, auténticamente de ficción.

No se sabe con certeza qué pone más a prueba la pluma de un escritor, si contar historias reales, si disertar en profundidad sobre un tema o si poner a volar la imaginación con historias que nunca sucedieron, pero que parecen haber sucedido o que nos hacen pensar mil cosas sobre la vida, sobre lo humano o sobre la naturaleza.

No sería capaz de decidirme por una de ellas porque veo en las tres un nivel de exigencia enorme y diferente. Pero sí puedo decidirme a decir que la pluma del profesor Emilio ha pasado dos de esas pruebas con éxito. Porque cuando nos cuenta en sus novelas acerca de hechos cercanos nos conmueve, nos hace pensar, nos crea un vacío de preguntas y nos enciende el deseo de saber qué fue lo que pasó y cómo ocurrió realmente.

Y cuando nos cuenta la historia de “Porno” nos hace sentir que asistimos a un hecho que no solo sucedió, sino que sucedió en otro país, no acá, entre nosotros. Nos hace sentir que escuchamos a un relator argentino que describe hechos acaecidos en Argentina, con los olores, las sensaciones y los colores de la vida en ese país. Uno hasta siente la curiosidad por ir a preguntarle al autor, si es que en verdad estuvo por esas tierras y conoció esa historia, o a alguno de sus personajes.

Tanto el título como los hechos relatados aluden, efectivamente, al porno, a esa vieja costumbre humana que encontró en el cine su explosión, en las revistas una amplia difusión, y en las redes sociales actuales una consolidación. Pero el centro del cuento no es ese hecho sino los fenómenos humanos que lo rodean: el deseo sexual, la explotación comercial de ese deseo, la lucha por la supervivencia, la difícil condición del enanismo, y hasta la vida académica.

Si un autor logra eso en un lector, ¿no es ello muestra contundente de que logró su cometido? Me parece que sí, y que nos corresponde a continuación ir a buscarlo a decirle que siga escribiendo cuentos porque se jodió, es escritor.

John Bohórquez, médico y escritor 




Tuesday, January 25, 2022

El expediente Monaguillo y la madurez de Emilio Alberto Restrepo como escritor de novela negra (LATERALES MAGAZINE)

 

El expediente Monaguillo y la madurez de Emilio Alberto Restrepo como escritor de novela negra (LATERALES MAGAZINE)

 

Literatura


El expediente Monaguillo y la madurez de Emilio Alberto Restrepo como escritor de novela negra

30 / 12 / 2021








Un repaso por la obra del escritor Emilio Alberto Restrepo, quien con su saga del detective Joaquín Tornado ha escrito un capítulo único en la literatura colombiana.




En El expediente Monaguillo, Emilio Alberto Restrepo alcanza el magisterio como escritor de novela negra y consolida la saga del investigador Joaquín Tornado, sobre todo respecto      a su naturaleza de personaje singular en el mundo de la ficción de entretenimiento, cuyo valor agregado es la revelación de esa materia oscura de las perversiones que también constituyen nuestra condición humana.



Joaquín Tornado nació como una derivación de su autor en el ejercicio de aprendizaje del taller de creación literaria y se ha ido configurando paso a paso, hasta convertirse en el personaje que hace posible el goce de la liberación en la lectura. No podríamos decir que se trata de un álter ego, porque lo suyo es el juego de la recreación de las tramas que se urden en el lado oscuro de las almas; pero sí es claro que en su constitución participa de innumerables imágenes arquetípicas que se manifiestan con mayor o menor intensidad en nuestra psique: el pícaro que hace lo que sea necesario para conseguir la supervivencia, el vengador justiciero que redime a los débiles frente a los aprovechados, el ingenioso que rompe las normas para poder restablecerlas o, dicho de otro modo, el pillo que desde la sombra reconforta la luz, el hombre avisado que conoce los caminos del mal y que como el homeópata se sirve de su propia esencia como medicina. 

La saga de Joaquín Tornado la constituyen más de ocho títulos, algunos de ellos todavía inéditos: 

1. Joaquín Tornado, detective. Contiene dos nouvellesMúsica de buitres, donde Tornado, por petición del fiscal Agustín Restrepo, su mentor natural, obra como negociador en un secuestro de un ganadero prestante. Sobraría decir que los vejámenes que sufre en el campamento guerrillero son suficientes para degradarlo hasta la humillación. Tornado y el Obregón trata el enigma del robo de un cuadro de Alejandro Obregón y la posterior venta de una serie de réplicas de este. Un relato que describe un Tornado maduro, más consolidado, que muestra el equipo de trabajo y los particulares métodos de su oficina de investigaciones.


Portada de Joaquín Tornado, detective, de Emilio Alberto Restrepo y publicado por Editorial UPB


2. Nos vemos en el infierno mon amour, aventura que, tras la muerte de la abogada a la que investigaba por supuesta infidelidad, lo lleva a desentrañar los bajos negocios relacionados con el mundo de los seguros.


Portada de Nos vemos en el infierno, mon amour, de Emilio Alberto Restrepo y publicado por Editorial UPB.

3. El abrazo de la viuda negra, una hermosa historia de fútbol, envidia y venganza, en la que el lector se ve sorprendido en más de una ocasión a causa de los giros de tuerca que ocurren cuando menos se los espera.


Portada El abrazo de la viuda negra. Un caso de Joaquín Tornado, detective, de Emilio Alberto Restrepo, publicado por Editorial UPB

4. Un asunto miccional y otros casos de Joaquín Tornado, volumen que reúne una serie de pequeñas historias: 

—“Un asunto miccional”, donde se funden en un solo personaje las figuras del vengador justiciero y el asesino en serie. 
—“Un encuentro”, ¿quién es más rápido, la bala o la palabra?
—“Tornado y los donceles”, la muerte en relación con los apetitos del sexo. 
—“Una cierta clase de amor”, ¿se puede matar por piedad? 
—“Aparición”, si era un fantasma, ¿por qué los agujeros?
—“Tornado y el Obregón”, el mundo de la falsificación de las obras de arte, enmarcado por los negocios fraudulentos de los políticos.


Portada de Un asunto miccional y otros casos de Joaquín Tornado, detective, de Emilio Alberto Restrepo, publicado por Fondo Editorial ITM.

5. Tornado triple equis, todavía inédito, acaso debido a la naturaleza de sus contenidos. 

6. Tornado y los apostadores, también inédito, donde aparece el cadáver de una mujer en el carro del hermano de Tornado y, al realizar la pesquisa, este se topa con los asuntos que se anuncian en el título. 

7. El primo y el timo, divertida historia en la que el estafador se aprovecha de la confianza de su familiar más querido en apariencia



Portada de El primo y el timo. Un caso de Joaquín Tornado, detective, de Emilio Alberto Restrepo, publicado por Editorial UPB.

8. El expediente Monaguillo, como es obvio, por tratarse de una novela de investigación, no se pueden revelar los detalles de la historia y, mucho menos, las peripecias del detective para lograr sus objetivos. Lo que sí podemos decir es que el ingenio de Emilio Alberto Restrepo le permite reunir tres motivos distantes entre sí: el ya superado comercio de los abortos clandestinos, los fraudes universitarios en los exámenes de admisión para posgrados en la Facultad de Medicina y las demandas judiciales. 

Con una pericia especial para entrecruzar las historias, consigue crear una estructura de pillaje en la que un motivo implica el otro, y este se cruza con el tercero, como en el juego de los tres anillos del prestidigitador en el que cada uno de los aros, al mismo tiempo que es independiente, se halla incrustado en los demás.

Por la cantidad de títulos que componen la saga de Joaquín Tornado cabe afirmar que este constituye un hecho sin precedentes en la literatura colombiana. Emilio Alberto Restrepo es un escritor digno de tenerse en cuenta tanto como la colección “Policías y bandidos” de la editorial de la Universidad Pontificia Bolivariana.

Así mismo, no podemos creer que este tipo de historias son de mero entretenimiento, en su concepción se ponen en juego aspectos muy importantes de nuestra psique, incluso en nuestro rol de lectores: si nos preguntáramos por qué nos divierte tanto una historia sórdida de mezquindades, pasiones y perversiones, tal vez encontraríamos la maravillosa respuesta de que ante la imposibilidad de deshacernos o de negar nuestra más impura condición, la ficción literaria tiene el poder de sublimar esa materia oscura hasta convertirla en el bálsamo de la redención. En el juego de desentrañar las peripecias de una trama delictiva o criminal encarnada en los caracteres de la novela y en la alegría de comprobar cómo los culpables alcanzan el castigo merecido, por un instante, vivimos la sensación de que es posible restablecer el equilibrio y algo muy profundo descansa en nuestro interior.

Publicado en: https://laterales.com/literatura/el-expediente-monaguillo-y-la-madurez-de-emilio-alberto-restrepo-como-escritor-de-novela-negra/


Sunday, December 12, 2021

La muerte de mi padre. Unas pinceladas afectuosas y memoriosas de Emilio para Emilio el otro, el grande.

 

Unas pinceladas afectuosas y memoriosas de Emilio para Emilio el otro, el grande.


Jesús Emilio Restrepo Escobar (1929-08-25 / 2021-12-12) . Don Emilio, nuestro papá, fue un hombre bueno en el sentido amplio de la palabra. Nos dio la vida, nos guió con su ejemplo de responsabilidad, respeto y generosidad; fue leal a su familia y sus acciones fueron siempre coherentes y solidarias en un marco de mucho humor y una chispita de picardía en sus ojos que nunca lo abandonó. Y siempre con la música a su lado, como una banda sonora de su bondad. Y la lectura y las anécdotas de nunca acabar y el deleite de su autocontemplación en el espejito y en las fotos...Feliz partida Pá. Nos queda el resto de nuestra vida para recordarlo, agradecerle y regocijarnos con sus historias



(esto lo escribí en el lanzamiento de un libro sobre la familia Restrepo Escobar que hizo el primo Enrique Posada Restrepo en 2018. Tiene más vigencia afectiva que nunca)

Hemos contado con la fortuna de tener un papá completo y para rato, y lo digo con la autoridad que me da el saber que sus tres hijos llegamos y cruzamos la línea de los 50 años con él vivo y, por lo menos, al día de hoy, en buenas condiciones. Y ojalá así sea por muchos más y felices años.

Es un personaje muy especial, siempre atento, siempre solidario, siempre pendiente de su entorno y de su familia.

De pequeños, lo veíamos llegar cada 8 o 15 días cuando venía de Amagá, el pueblo en donde trabajaba en la Cooperativa de Caficultores (y donde nacimos Oscar y yo) como comprador de café, o donde nosotros íbamos a visitarlo para mantener activo el concepto de hogar que mi mamá siempre se empeñó en mantener. Me explico: cuando se casaron, por motivos del trabajo de él, mis padres se fueron a vivir a ese pueblo del suroeste antioqueño; allí nacimos los 2 hijos mayores, pero cuando cruzábamos el umbral de los 4 años, decidieron que lo más sano desde el punto de vista de influencias y educación era que mi mamá se trasteara con sus hijos para Medellín y que mi papá siguiera trabajando en la población, pues era un empleo bien pagado y en el cual se sentía cómodo y ejercía un pequeño reinado al que se le hacía difícil renunciar.  Entendámoslo, era el que compraba el producto principal en un pueblo cafetero, era el que movía el billete y eso le imprimía una especie de autoridad y liderazgo que lo hacía sentir confortable y respetado y tenía un séquito de patos y áulicos que lo sobaban y le secundaban todas sus travesuras y pilatunas, a las cuales era tan aficionado. Además, el pueblo ya nos estaba formando para el malevaje, yo ya me había escapado para la gallera en lugar de comprar la leche como me mandaron, hablaba de “El cabezón”, un matón de la época como el ídolo a imitar y ya había echado a rodar a un muchachito por unas escalas por pura bronca. Mi mamá entendió que, si no emigrábamos rápido de ese pueblo chico, infierno grande, con esa escuela de vida, nos esperaba con más probabilidad la cárcel que la universidad.

Le encantaba molestar bobos, poner apodos lapidarios, mandar razones mortificantes, ordenar encomiendas inútiles con intenciones imposibles, y ellos lo apoyaban y él se moría de la risa y se sentía feliz. Es algo simple pero eficaz: mandar un mensajero con una cajada de piedras al hombro hasta Medellín(pues le advertía que por su contenido no se podía separar ni un segundo de ella) para tratar de imaginarse la cara de sorpresa del destinatario y del encomendero mientras el pagaba por hacerlo y daba propina para amainar el enojo. O mandar un veterinario empírico, desdentado, maloliente y de genio endemoniado a Puente Iglesias a capar 300 marranos inexistentes que tenía en la hacienda tal (como efecto colateral, casi que el capado es él) o encargar 150 hojaldras de harina a una pobre vieja, vendedora ambulante que con dificultad apenas tenía capital para pagar el material de 20, como mucha gracia. Expresiones de un particular sentido del humor, políticamente incorrecto, que en estos tiempos le hubiera generado con seguridad problemas más serios que los simples pero merecidos madrazos que se ganó en la época. Mientras tanto, se chupaban una o dos botellas de aguardiente de cuenta de mi papá y ellos lo llevaban en hombros en severa algarabía hasta la casa para entregar el despojo, gritándole vivas al partido conservador y prometiendo matar a escupitazos al primer liberal que se encontraran en el camino.

Y le oíamos sus evocaciones de cuando prestó el servicio militar, o de cuando había conocido a Belisario Betancur y estrechado su mano(cosa que contaba entre lagrimones y otro trago de guaro doble brindado con Mario, su hermano)o de cuando se había ido para Estados Unidos de manera legal, para abrirle el camino del sueño americano al resto de la familia que le siguió y al cual renunció para asumir la promesa de matrimonio que tenía con mi mamá, quien no quiso seguirlo en su periplo y le puso el ultimátum(comiéndose las uñas por no saber qué era lo que él realmente quería hacer) de que, o volvía o terminaban, decisión que estas carnitas agradecen, porque de lo contrario no estaría contándoles el cuento. Muchas veces me tocó cuando les mostraba a sus interlocutores la Green card con su nombre que guarda celosamente hasta hoy como testimonio de una gesta gloriosa como emigrante, en una época en que de verdad era una novedad. Y la conserva, hasta hoy, junto a un pistolón de 6 tiros, con salvoconducto, un brillante revolver colt caballo 38, que hasta donde sepamos nunca tuvo que utilizar para salvaguardar el honor y la seguridad de su hogar, de su mujer y sus hijos, como era el lema con que justificaba su posesión.

Y todo eso mientras sonaban las rancheras como una banda sonora del mero macho que se envanecía de la victoria del día a día con una familia que henchía su pecho de un orgullo que lo colmaba de satisfacciones. Jorge Negrete y las Hermanas Padilla le recordaban a grito herido que “no le debía un peso a nadie” y que “estaba atascado en los billetes”, por ver la abundancia que bendecía a su hogar con un trabajo que nunca le faltó, con el carro lleno de costalados de frutas y revuelto, de gallinas y de quesitos envueltos en hoja de plátano que le regalaban por montones sus clientes cuando regresaba de sus correrías por fincas de todo el departamento, luego de practicar avalúos para autorizar préstamos hipotecarios, cuando trabajó en el Banco Cafetero hasta la jubilación. Era una fiesta verlo bajar del carro y organizar paquetes para compartir con los vecinos, haciendo gala de una generosidad que se hizo legendaria en el barrio. “Ese cucho don Emilio está solo para repartir mercado y embutirle a uno guaro”, decían los vecinos al otro día, consumidos por unas resacas feroces que amenazaban con hacer estallar sus cabezotas por el exceso de la noche anterior. Por gotereros y pegajosos.

Y teníamos que padecer sus flatulencias pestilentes o sus guerras de ventosidades con el tío Vicente, pistola de plástico en mano jugando a los pistoleros en el almacén Ley sin importarle la presencia de algunas recatadas vecinas que no podían creer lo que estaban viendo (y oliendo y oyendo), mientras sus sobrinas se escondían de la vergüenza y los sobrinos nos tirábamos al suelo asfixiados de la risa. Sigo sin entender cómo hacían para dominar el esfínter y expulsar un pedo a voluntad en diferentes tesituras y coloraturas o cómo eran capaces de tirarse una seguidilla de tres decenas de ellos para hacer “una treinta y una” o cómo no se les reventó una tripa ante ese maremágnum apestoso, o cómo diablos hacían sus esposas para compartir la cama con semejantes alcantarillas ambulantes y no morir en el intento o de una rabia maligna (¡qué cruz!, como repetían con frecuencia). Estamos considerando seriamente donar el cuerpo a la ciencia para que lo estudien y a así tratar de dilucidar semejante prodigio.

Y siempre, sobre todo cuando empezó a envejecer, con un delirio hipocondríaco que se le expresaba como un terror a la muerte que lo hacía consultar por cualquier cosa, una gripa que se podía convertir en neumonía, unos calambres en los pies que podían terminar en amputación, una peca que con seguridad era un melanoma. Y se antojaba de las enfermedades del otro, del vecino, del contemporáneo que se enfermaba para morirse, hasta un dolor en la matriz se le iba enquistando cuando una compañera de mi mamá se enfermó de dicha presa y hubo que explicarle que a los hombres no les daba de eso, simplemente porque carecían de dicho órgano, para desilusión suya, pues era una enfermedad menos que podía invocar y sufrir.

Ya en los últimos años, un poco más estabilizado y algo curado del prurito de estar consultando médicos y de empastillarse con hasta 30 grageas al día, logramos que un médico sensato lo desmedicara un poco y hoy goza del privilegio de una vejez tranquila, con menos achaques de los múltiples que lo llegaron a aquejar cuando parecía que necesitaba estar enfermo para sentirse vivo.  Hoy, ha superado la edad de supervivencia de todos sus hermanos, los ha enterrado a todos, ha visto enfermar y morir a muchos sobrinos estimados, ha visto partir a casi todos sus contemporáneos con una actitud resignada, ha sabido llevar con aplomo desaires y traiciones de parientes cercanos que han golpeado la confianza de sus hijos, porque ha sabido entender que la vida es así, que la muerte es inevitable, que la enfermedad y la decadencia no perdonan, que desde el paraíso ya la mitad de la humanidad estaba jugándole sucio a la otra mitad, pero él ahí, como un roble, atento a su familia, pendiente de las cuitas de sus hijos y nietos, viéndose a punta de caer por no perderse un chismecito, degustando con morbo risueño  las peleas abrumadoras de Laura en América, El Palenque y ¿Quién tiene la razón? y todo el resto de shows de miseria peruanos y mexicanos que pasan por los canales latinos, gozándose las visitas de sus nietos y sobrinos y esperando las elecciones para votar por su admirado Uribe, lamentándose de no poder hacerlo 5 ó 6 veces, porque eso sí, uribista hasta el final. Algún defecto tenía que tener.

En resumen, un hombre bueno y sencillo que nos entregó todo lo que tenía, que nos dio la vida y nos ha acompañado por ella con todo el amor y el compromiso, todo el ejemplo y la solidaridad de alguien que se merece el rótulo, con mayúsculas, de PADRE EJEMPLAR.

 

Coda: Emilio se casó con Gilma Baena, maestra licenciada en educación, con maestría en la materia; de su hogar nacieron tres hijos. Emilio Alberto, médico especializado en gineco-obstetricia y laparoscopia, casado con Martha Alcaraz, con 2 hijos, Camilo y Juanita, escritor de cerca de una docena de libros, entre cuentos, crónicas y novelas. Oscar Jaime, Ingeniero de Minas con Doctorado en materiales en España y Maestría en evaluación de impactos ambientales, profesor, autor e investigador,  casado con Susana Maya, con 2 hijos, Pablo y Sara. Olga Isabel, alma justa, Ingeniera Civil con especialización en combustibles gaseosos y maestría en materiales y procesos. Esta última es considerada la alegría del hogar.

Monday, November 22, 2021

FUTBOL Y LITERATURA: 5 MICROCUENTOS


 El fútbol y la literatura han tenido una relación muy estrecha. Muchos escritores los han tratado de manera conjunta a traves de los años. Aqúi reunimos 5 cuentos cortos  de Emilio Alberto Restrepo alusivos a este deporte, leídos para el canal de televisión @teledonmatías. En ellos se vive el ambiente barrial y nostálgico



Cuento La Gran Final 







Cuento Cobro Forzado 










Cuento Todo por el Fútbol








Cuento Clásico de Barrio



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CUENTO ¡AY, PAOLA!

En este aparte se pues escuchar el cuento, leído por el autor  el programa argentino ¡CULTURA Y ENTRETENIMIENTO! dirigido por  el periodista Marco Vela


https://go.ivoox.com/rf/100686809








Sunday, October 24, 2021

"Joaquín Tornado, un cínico que investiga el crimen en Medellín"

 

Joaquín Tornado, un cínico que investiga el crimen en Medellín

En la novela policiaca anglosajona, el crimen se resuelve. En la latinoamericana, el asesino no paga. ¿Cómo opera Tornado, el detective creado por Emilio Restrepo?

Por: Hernando Villa Garzón octubre 19, 2021
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Foto: Pixabay
Joaquín Tornado, un cínico que investiga el crimen en Medellín

En Medellín se viene organizando desde 2010 el Congreso Internacional de Novela Negra para investigar la situación del crimen en la sociedad contemporánea y en nuestro país. Su director es el profesor Gustavo Forero Quintero y la sede es la Facultad de Comunicaciones de la Universidad de Antioquia. Este proyecto de Medellín Negro nació de la investigación del profesor Forero sobre la anomia en la novela de crímenes en nuestro contexto. En nuestro medio el crimen ha sido más fuerte que el Estado y que la sociedad.

 

Una síntesis de la teoría del profesor Gustavo Forero sería: En Colombia tenemos normas, Constitución, códigos, leyes y la gente sabe que existen, pero no se les hace el menor caso. La norma no se aplica. En la novela policiaca anglosajona, el crimen se resuelve: se descubre al asesino, lo meten a la cárcel y la justicia triunfa sobre los malos. En la novela latinoamericana también se resuelve el crimen, la diferencia está en que el asesino no paga sus culpas. No hay cárcel, no hay castigo, la justicia no funciona. Podría ser esto un reflejo de lo que pasa en nuestras sociedades.

 

Esa contundencia del crimen en nuestro medio llevó a que se dudara de la posibilidad de que acá pudiera surgir una novela policiaca o una saga de detectives como han existido en otros contextos. Muchas ciudades del mundo se hicieron célebres por el nombre de sus detectives reales o ficticios. Londres contó con la presencia de Sherlock Holmes y Hércules Poirot; París albergó a Augusto Dupin y al Comisario Maigret; Barcelona fue la sede principal de Pepe Carvallo, inventado por Manuel Vásquez Montalbán; La Habana es la ciudad donde Mario Conde investiga los crímenes que le narra Leonardo Padura y Río de Janeiro fue la sede de ese polémico policía Mandrake, creado por Rubem Fonseca. No podemos olvidar tampoco los policías de nuestra infancia, Mannix y el teniente Columbo, que como Philip Marlowe operaban en los Ángeles, Kojac en Nueva York o el teniente Mike Stone y el agente Steve Keller en las calles de San Francisco.

 

Pero contra las apuestas y los pronósticos de los teóricos de la literatura y la sociedad, Medellín tiene ya una saga de investigadores policiales. La editorial de la Universidad Pontificia Bolivariana viene publicando desde 2012 la serie Policías y bandidos que han inspirado la creación de estos particulares personajes. Verónica Villa creó a la detective Marina Grisales; John Saldarriaga se inventó al fiscal Oscar Rosado; José Guillermo “memo” Ánjel le dio vida a Rambert, que no opera en Medellín sino en Barcelona; Aurelio es el detective de Luis Fernando Macías y Emilio Restrepo creó al detective Joaquín Tornado.

 

Emilio Restrepo Baena es médico, especializado en Ginecoobstetricia, cultiva diversos géneros literarios como el cuento, la poesía, el ensayo, y pertenece a ese grupo de profesionales de la salud que se han interesado en Antioquia por el arte y la literatura. Manuel Uribe Ángel, geógrafo e historiador; Jorge Franco, que creará un personaje emblemático con Hildebrando ha dejado de beber; Héctor Abad Gómez, columnista y escritor de textos sobre salud pública; Mario Melguizo, novelista, biógrafo, historiador, y Gilberto Martínez, uno de nuestros más célebres dramaturgos.

El personaje creado por Restrepo es un hombre solitario, aficionado al bajo mundo, nacido y crecido en un barrio popular, en medio de maleantes y de la aguda astucia de las males artes, cínico, sarcástico, al borde del infarto, siempre saliendo de un guayabo eterno, con alcances de dinero, obsesionado con las chicas prepago voluptuosas que le ofrecen sus servicio; cuando los turistas extranjeros dejan el cupo libre, en esta ciudad que conoce al dedillo y donde todo puede pasar.

 

Ciudad de estafadores, falsificadores de moneda, de ropa de marca, la ciudad que más gasta en perfumes, falsificadores de lotería, documentos, capital de la piratería de libros, películas, discos, programas de computador, drogas legales e ilegales, contrabandistas, brujos ligadores de amantes y maridos remilgados, monumentos a la virgen de los sicarios, sicarios, jíbaros, lavaperros, narcos, oficinas , oficinas de cobro, casinos, burdeles, proxenetas, tratantes de blancas, tramitadores de todo, embaucadores, corruptos, ladrones de cuello blanco, clérigos enfriadores de dineros calientes, practicantes de abortos clandestinos, traidores, mendigos, paracos, extorsionistas, saltimbanquis, mecenas, misántropos, filántropos, capital mundial de la silicona, futuro valle del software, la ciudad más innovadora del mundo, meca del cine de autor, tumba de Rosario Tijeras, cuyo autor dijera “que esta ciudad es como esas matronas de antaño, llena de hijos, rezandera, piadosa y posesiva, pero también es madre seductora, puta, exuberante y fulgurosa. El que se va vuelve, el que reniega se retracta, el que la insulta se disculpa y el que la agradece las paga. Algo muy extraño nos sucede con ella porque a pesar del miedo que nos mete, de las ganas de largarnos que todos alguna vez hemos tenido, a pesar de haberla matado muchas veces, Medellín siempre termina ganando”.

La apuesta de Emilio Restrepo es dar cuenta de otra Medellín, diversa, compleja, misteriosa, desconocida, azarosa, y así lo ha mostrado en las siete novelas policiacas publicadas hasta ahora, donde el personaje es Joaquín Tornado: El asunto miccional y otros casos de Joaquín Tornado; Nos vemos en el infierno, mon amour; El abrazo de la viuda Negra; Después de Isabel, el infierno; ¿Alguien ha visto el entierro de un chino? Joaquín Tornado, detective; y el más reciente El expediente Monaguillo. Con el conocimiento que le permite su práctica médica, Restrepo nos describe de manera descarnada, precisa, detallada, las circunstancias de los crímenes, el abuso, las trampas, los recursos de los victimarios, pero también con conocimiento y sensibilidad se adentra en el alma, las coartadas, las razones y sentimientos humanos para convertirse en delincuentes, transgresores o vengadores.

Ciertamente, Joaquín Tornado no tiene el abolengo de Dupin, Holmes o Guillermo de Baskerville, pertenecientes a ilustres familias, poseedores de una excepcional capacidad de raciocinio, competencias lógicas y filosóficas; Tornado no es como Holmes, el inventor de una nueva forma de pensamiento, la abducción; no es como Brown que quiere la conversión del asesino, o como Poirot y Maigret que comprenden la psicología del delincuente y buscan su curación. El método de Tornado es la supervivencia, su filosofía proviene de la alcantarilla, es detective no por su talento excepcional sino porque no hay más. Mientras tanto. Joaquín Tornado no tiene el garbo de un Carvalho ni su capacidad enológica, tampoco un círculo social protector que lo alimenta y aconseja como a Mario Conde; se acerca a la suciedad de Mandrake en el conocimiento de la calle, pero este es un profesional, un abogado, un gourmet.

 

Muy lejos está Tornado de un Philiph Marlowe que protagonizara el divo Humphrey Bogart. Tornado es un chirrete, casi no lo pulen un día que lo querían volver un agente encubierto. Tornado es un moscorrofio, su mayor virtud es el anonimato, pasar desapercibido. Tornado por principio trabaja solo, pero ha ido incorporando dos colaboradores, la Gorda Caro, que presume de su belleza y talento y Capetillo, el costeñífero, hacker y soplón. No obstante, Tornado conoce a medio Medellín, de todos los mundos y de todos los estratos. Se lo puede encontrar cerca a ese inhóspito lugar del poder público en Medellín que es el centro administrativo La Alpujarra, a veces en compañía de su viejo amigo el fiscal Agustín Restrepo, hombre de malas pulgas que parece a toda hora con ataque de hemorroides salpicadas de jalapeño en supositorios de crema de tabasco. Sin embargo, es su confidente y su polo a tierra.

Ya son muchos los que confían en la capacidad investigativa de Joaquín Tornado, esperemos que de nuevo la literatura le pueda dar un ejemplo a la realidad y que al menos en esta podamos aspirar a que los delincuentes, corruptos y criminales puedan tener una parte de su merecido. O al menos que las víctimas puedan lograr algo de justicia, así esta no se obtenga por la intervención de los estrados judiciales sino por la astucia detectivesca del olfato de cloaca que acompaña a Joaquín Tornado.

Tomado de: https://www.las2orillas.co/joaquin-tornado-un-cinico-que-investiga-el-crimen-en-medellin/