Sunday, October 30, 2016

COLEGA, ATIENDA SU NEGOCIO

COLEGA, ATIENDA SU NEGOCIO




Decían los viejos, “El que tenga tienda, que la atienda o que la venda”, para expresar con mucha sabiduría que si determinamos vender servicios, debemos asumirlo con responsabilidad y compromiso, o sino, enfardar maletas y dedicarnos a otra cosa.

Porque no tiene sentido ofertar un producto y al tener de frente un comprador  interesado en lo que ofrecemos, espantarlo a punta de mala atención, de negligencia, de displicencia, de indiferencia o incluso de irrespeto. Recuerde que el cliente, o  el usuario, o el paciente, llámelo como quiera de acuerdo al oficio, está pagando por el servicio y tiene derecho a una atención digna. Y hay primeras impresiones y primeras oportunidades. Y no siempre se repiten.

Miremos algunas de las quejas más frecuentes recibidas en el servicio de atención al usuario, todas entre comillas, porque son textuales:

“Tenía la cita a las 2 de la tarde, y había transcurrido más de dos horas, y el gerente ni me había llamado. Claro, como llegó después de las 3, se puso a tomar café  y empezó a contestar llamadas…”
“Cuando entré a la oficina, tuve una cita de 20 minutos. Casi ni pude hablar, pues se pasó contestando el celular, incluso para asuntos personales, creo que ni se enteró de que yo estuve allí, entre llamada y llamada me preguntó 3 veces mi nombre…”
“Yo le explicaba una cosa y él ni me miraba…cuando no era pegado a la pantalla del computador, era chateando por su celular, era como si yo no estuviera frente a él…”
“Estuve llamando dos días seguidos para concertar la cita. Nunca me contestaron, me ponían  una maquinita sonando y dejando mensajes…nunca pude conseguirla, entonces me fui para la competencia. Allí sí me contestaron y atendieron de una.”
“Me llamaron a cancelar la cita que había esperado 15 días, apenas unos minutos antes, ya estaba en la sala de espera cuando sonó el teléfono. A mi hermana le pasó lo mismo, creo que ya no voy a volver”
“Llegué donde la secretaria a entregarle el portafolio de servicios; estaba mirando una revista de catálogo con otra compañera. Me dijo que esperara un rato y mientras masticaba chicle y ni me miraba, seguía en lo que estaba, haciendo su pedido. Decidí que con esa empresa era mejor no negociar” (una similar a esta, denuncia a la secretaria haciéndole el manicure a otra compañera en horas laborales, sin prestarle apenas atención, y contestando de mala gana).
“Le pedí una cotización para el paseo de la oficina. La llamé 3 veces a recordarle. A los 15 días no me había respondido. Cuando lo hizo, casi al mes, yo ya había negociado con la empresa de al lado”
“Le pedí  una cotización; me la dio de inmediato, una señora muy amable. Al otro día me llamó, diciendo que se había equivocado en el precio. Entendí, le dije que iría  a pagarle a su oficina con tarjeta de crédito. Me dijo que no había ningún problema. Al llegar, me dijo que eso subía un 5% el valor de la factura, por lo de la comisión de la tarjeta. En mi afán, tuve que aceptar a regañadientes, pues estaba sobre el tiempo. Dos de los tiquetes quedaron mal escritos. Casi no arreglo el problema. Cambié de Agencia”.
“Muy formal el médico, pero al atenderme, tenía la bata sucia, como de comida derramada y olía a puro cigarrillo y los dientes muy descuidados. Me da pena, puede que sepa mucho, pero, ¿podría conseguirme cita con la otra doctora?
“A mí me ha tocado esperarlo hasta una hora, pero hoy que llegué tarde 5 minutos por un trancón, no me quiso atender. Le expliqué y ya me estaba gritando. Me sentí muy humillada. Uno con más de 70 años, que se mueve lento y que lo griten a uno…me sentí muy mal, y sigo enferma”

Y así como todas estas, hay cientos de quejas. Todas cuestionan la falta de caridad, de calidad humana, de compromiso y de tolerancia por parte del profesional independiente que vende sus servicios. Y eso que no ponemos ejemplos de funcionarios públicos, que esa es otra raza aparte. Estamos hablando de especialistas de muchas áreas que ofrecen sus servicios a libre demanda, a cambio de una tarifa.

Hay que entender que esa persona que pretende pagar por nuestra atención, tiene el poder adquisitivo para hacerlo con cualquiera de los cientos de colegas de la competencia, pero tuvimos el privilegio de que nos escogiera a nosotros, pudiendo hacerlo con cualquiera del directorio. Eso hay que valorarlo y no perder la oportunidad de demostrarle que hizo una buena elección al contar con nuestro nombre o nuestra empresa.

Esa persona que está sentada al frente, vino por cercanía, por facilidad de parqueo, por la oportunidad de la cita, porque la llamada le entró, por referencias de alguien que nos recomendó, por la entrevista que dimos a los medios, por lo que fuera, lo cierto es que está allí anhelando obtener un excelente servicio a cambio de su dinero. Es lo mínimo que tenemos que hacer, para retribuirle su deferencia. Si no llenamos sus expectativas, le garantizo colega que esa persona no vuelve, no nos recomienda y con seguridad habla mal de nosotros, lo que espanta a otros potenciales clientes y nos va dañando el prestigio. Recuerde que el “voz a voz” o el “boca-oreja”, además de la publicidad pagada, es uno de los más eficientes medios de ganar clientela. O de perderla...

Colega, si ofrecemos servicios, garanticemos que estamos a la altura de las expectativas que estamos generando. Garanticemos que cada centavo del cliente que nos contrata está bien invertido. 

Preocupémonos por ser amables, oportunos, diligentes, confiables. Recordemos que nuestro buen nombre es nuestro principal activo. Si lo perdemos o lo dejamos ensuciar, nos quedamos sin nada, es una mala fama de la cual es difícil recuperarse. Recuerde, si tiene tienda, negocio, local, oficina, o consultorio,  atiéndalo con calidad y eficiencia, con sentido humano y compromiso. O sino, mejor empaque sus corotos y su ego y dedíquese a otra cosa, que la clientela no perdona y es despiadada al momento de fustigar, la mayoría de las veces con toda razón.
CODA

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Thursday, October 27, 2016

Pillos, encarcelados en tinta y papel: GAMBERROS S.A. Reseñado en el Colombiano de 27 de octubre de 2016

GAMBERROS S.A. Reseñado en el Colombiano de 27 de octubre de 2016



POR JOHN SALDARRIAGA




Pillos, encarcelados en tinta y papelHay pillos y malandrines de poca monta, que no cometen el gran crimen y sus fechorías no alcanzan a mojar de tinta los periódicos. Sin embargo, son estorbos y gandules que convierten la vida del barrio en un pequeño infierno... Pero no teman: esos sujetos ya están capturados.
Capturados, sí, por la pluma del escritor Emilio Alberto Restrepo, quien después de escribir historias de asesinatos, salió con el libro Gamberros S.A. Historias de pícaros, pillos y malevos.
Editado por Hilo de Plata Editores, este libro está escrito con soltura, buen manejo del lenguaje, uso apropiado de jerga o, más bien, de lenguaje coloquial que se entiende por contexto, y con gran humor.
Quedan en la cabeza del lector algunos de esos proyectos de criminales negados en tercer debate. Figuras más bien irrisorias metidas en un mundo ruin, pero sin tener el talento para serlo. También pillos de poca monta, como el seudofalsificador de gaseosas o la ladrona de hospital que apenas sí se robó una cantidad insignificante; el empeliculado que quería calentar su vida con hechos truculentos, pero claro, le faltaba talento...
Sin embargo, también hay homicidio. Uno sin querer y sin consecuencias sociales. Está relatado en Una llamada por cobrar desde el infierno.
Al hablar del género negro, llegan a la mente imágenes del matón, el asesinado, la escena criminal. ¿Cuál es el espíritu de Gamberros S.A.?

“Se trata de seguir el camino de la picaresca. No de la sicaresca, que ha tenido espacio en nuestro medio. Por eso, en Gamberros aparecen personajes y actos abyectos, ruines, grandes o pequeños. Robos, trampas, falsificaciones, extorsiones, traiciones. Todo eso tiene que ver con lo negro...”.
¿Cómo crea los personajes? ¿Cómo los documenta y caracteriza?
“Pueden partir de personas reales, pero, al llevarlas a la literatura, las enriquezco con características de otras personas. Así, los gamberros a los que aludo no son fácilmente reconocibles en la realidad”.
¿Cómo crea las historias?

“Por mi profesión de ginecoobstetra escucho a muchas personas. Algunas me cuentan historias. También, cuando uno va al barrio Belén, le dicen: “¿supiste lo que le pasó a tal...? Lo metieron preso”. “Pero si era tan sano”, comenta uno. Y por ahí le echan el cuento. Otras veces, como yo soy el tipo más bobo de Medellín, he sido la víctima: me han estafado. Y mi forma de vengarme es hacer cuentos con eso, cambiándoles el nombre a los tramposos para que sean irreconocibles. Por ejemplo, si se llama Evelio, lo pongo Hevelio, con hache. Y así...”


CONTEXTO DE LA NOTICIA

EMILIO ALBERTO RESTREPO
Escritor
Emilio Alberto Restrepo se mueve como ave en un vasto firmamento. Escribe literatura infantil, crónicas, poesía, novela, novela negra, relatos... Entre los títulos de su autoría están: Textos para pervertir a la juventud (poesía), Qué me queda de ti sino el olvido (novela), El pabellón de la mandrágora (novela), Después de Isabel, el infierno y ¿Alguien ha visto el entierro de un chino (dos relatos.
Gamberros S.A. fue ganador de la convocatoria de Estímulos de Presupuesto Participativo de Medellín 2016.












    John Saldarriaga Londoño

    Envigadeño dedicado a la escritura de periodismo narrativo y literatura. Libros publicados: Al filo de la realidad (cuentos), Contra el viento del olvido, en coautoría con William Ospina y Rubén López (periodismo), Crónicas de humo, El Arca de Noé (crónicas) y Vida y milagros (crónicas), El alma de las cosas (relatos), Gema, la nieve y el batracio (novela). Recibí el Premio a la Excelencia Periodística de la Sociedad Interamericana de Prensa en 2005; el Premio CIPA, en 2004.


    Sunday, September 11, 2016

    RESEÑA DEL LIBRO "EL FISCAL ROSADO" DE JOHN SALDARRIAGA - EL COLOMBIANO

    JOHN SALDARRIAGA Y SU FISCAL ROSADO. UN AUTOR QUE SE SALE CON LA SUYA
    Emilio Alberto Restrepo*
    La novela negra colombiana goza de buena salud, pues para que la literatura no se muera en el tedio o en el inmovilismo o en la nostalgia, se debe remozar con creaciones que cada cierto tiempo la aireen y títulos novedosos que den cuenta de personajes que le inyecten sangre fresca, mientras en las calles se ve correr otra sangre, la de  las víctimas, que generan la historia y la investigación tras los culpables, que es lo que  hace interesantes las narraciones.
    Y es por eso  que nos complace reseñar con el lanzamiento del libro EL FISCAL ROSADO, del periodista y escritor John Saldarriaga, en la serie POLICIAS Y BANDIDOS, de la Editorial de la UPB.
    El libro contiene dos relatos del fiscal Oscar Rosado, jefe de la 13ª unidad de investigación, producto de sus investigaciones en barrios de una ciudad que podría ser Medellín, pero que se enmarca en cualquier urbe latinoamericana. Color local, negrísimo,  para disfrute global, respetando todas las convenciones del género: una víctima, un investigador, unos culpables, unas pesquisas enrarecidas por un entorno hostil en una ciudad contaminada por el delito y la corrupción. Desde los títulos, La clara oscuridad de los gatos y El extraño caso de la gallina saraviada, se descubre la irreverencia, el estilo bien cuidado, la elaboración de los escenarios y la caracterización de los personajes, en una narración no exenta de humor y una desencantada ironía. Para llevar a cabo sus investigaciones, el Fiscal Rosado y sus colaboradores se desenvuelven en unas calles enmarañadas, donde todo está diseñado para el encubrimiento, donde tiene que hacer alianzas hasta con el diablo para espiar pecados propios y ajenos. Al final, se logra el objetivo: los crímenes se resuelven, no sin quedar cicatrices y un sabor agridulce, pero el lenguaje y el ritmo de Saldarriaga es poderoso y entretenido y el que sale ganando es el lector.
    Es el tercer número de una serie que comenzó con otros dos personajes, RAMBERT de Memo Anjel y JOAQUIN TORNADO, de Emilio Alberto Restrepo. La colección estimula la creación de género negro escrito en Colombia, con novelas y relatos “de personaje”, que tenga continuidad en números sucesivos y que generen series con identidad, con fuerza narrativa y una alta y decantada calidad literaria.
    En hora buena recibimos con regocijo este lanzamiento por parte de la editorial y del autor. Esto augura señales positivas para los amantes del género negro en Colombia. Se están publicando títulos originales, personajes locales con proyección universal, se les está apostando a los autores antioqueños y colombianos, se pretende darle continuidad a las sagas y a la colección. No son intentos aislados. Hay continuidad. Y los personajes, los Policías y Bandidos, tienen quien les escriba, quien cuente sus aventuras y desventuras y sobre todo, quien los lea. Estamos contentos: aún tenemos esperanza.

    *(Médico y escritor antioqueño. En el género negro ha publicado Los Círculos perpetuos, La milonga del bandido, Después de Isabel, el infierno, ¿Alguien ha visto el entierro de un chino? Y las novelas y relatos de Joaquín Tornado, detective. En pocos días sale su libro GAMBERROS S.A., historias de pícaros)

    Publicado en el periódico EL COLOMBIANO, a propósito del lanzamiento del libro el 11 de Septiembre de 2016

    https://www.pressreader.com/colombia/el-colombiano/20160911/283029759062500




    Thursday, September 08, 2016

    COLEGA, ATERRICE, NO SE PONGA A CREER BOBADAS

    COLEGA, ATERRICE, NO SE PONGA A CREER BOBADAS



    Parece mentira, pero el concepto aquel de que más sabe el diablo por viejo que por diablo, no siempre se aplica a la vida real. Hay gente que no aprende, hay gente a la que la edad no le sirve para nada, hay gente que no se talla con la experiencia, hay personas a las que los hechos no les alimentan las entendederas. A más viejos, más pendejos, mientras más deberían saber, menos parecen entender.
    Las cosas les pasan por las narices, se ven a punto de verse atropellados por la evidencia y ellos siguen ahí, como si nada, su conciencia permeable sigue sin inmutarse, sin romperse ni mancharse, como si no fuera con ellos.
    O será que el equivocado es uno, pero, ¿cómo es posible que después de cumplidos los 50, un compañero crea que la secretaria recién llegada, o la estudiante, o la practicante de curvas imposibles, exultante de hormonas por todos lados, lo está mirando con un interés genuino   de hembra en celo que quiere tener una aproximación física porque lo encuentra un macho interesante y apetecible? Colega, aterrice, lo que quiere es exprimirlo, vaciarle los bolsillos y capitalizarse a su costa. A su edad, el único que le mira con interés genuino el cuerpo es el urólogo o el forense, y eso que con otro tipo de propósitos.
    A su edad, eso de teñirse el pelo(incluso de tonos verdosos o rojizos), eso de empezar con ropas apretadas diseñadas para especímenes tres décadas más jóvenes, eso de empalagarse con cremas y gominas típicas de metrosexuales de músculos firmes y barbillas poderosas no es para usted, no haga el ridículo, las pocas rigideces que le quedan si mucho serán de orden moral o conceptual, deje de ser el centro de burlas de sus compañeros de trabajo.
    Es hora de entender que las cirugías plásticas no devuelven la juventud ni la belleza, que la lozanía de la piel se pierde y no se recupera a punta de botox y que es más digno tener unas arruguitas naturales que una forzada sonrisa de guasón moldeada a punta de bisturí que, honestamente, no engaña a nadie. Colega, nadie le cree a ese cabellera implantada o teñida que nunca se acerca ni remotamente al natural, a esos párpados operados, a esas patas de gallo infiltradas. No se engañe. A su alrededor, todos están conteniendo la burla y el  comentario. Si no le dicen nada, es por pudor, por respeto a la edad, por una contenida compasión  o por un simple asunto de caridad y discreción, cuando no por mezquina indiferencia.
    A estas alturas, y empezar a creerse que puede hacer ejercicio con el vigor que en realidad no demostró cuando sí se podía, no es sino un factor de esguinces, desgarros, fracturas e infartos fulminantes, sin contar con las descalificaciones y los susurros que se generan a sus espaldas, o incluso en sus propias barbas, lo que pasa es que ya no las oye. Porque además de todo, los años traen eso, una sordera selectiva.
    O eso de querer sabérselas todas, alegar y querer imponer su verdad revelada sobre todos los temas humanos y divinos, ya no le luce, lo hacen ver como un viejorro prepotente y arrogante que borra con el codo todo lo que ha logrado con su mente en su trayectoria de tantos años, por presumir que sabe más que todos los que lo rodean. No desdeñe la carga intelectual y académica de la gente que viene detrás de usted. Es una generación muy estructurada, que piensa y se informa, llena de datos y de recursos. No piense que estar veterano es sinónimo de ser sabio; debería ir de la mano, pero no siempre es así, hay muchos que con los años es más lo que babosean que lo reflexionan y lo único que ganan es que los que están a su lado les vayan perdiendo el respeto o los vayan catalogando de insufribles. Eso de pontificar con la cabeza pelada y las sienes llenas de canas no le luce sino al Santo Papa, que dicen que es infalible. Y créame, usted está un tanto lejos, aunque se lo crea, de parecerse al romano pontífice. No sea tan pelotudo, o por lo menos, disimúlelo un tantico.
    A estas edades, ya deberíamos saber que nadie regala nada, que de eso tan bueno no dan tanto, que al caballo lo soban es para montarlo, que más de un halago en un día empalaga, que no se ganan loterías sin comprarlas, que tanto manoseo deja llaga, que no existen minas con tanto oro y que de riqueza y de bondad, no debemos creer sino la mitad de la mitad.
    Y esos bríos, eso de querer lucirse bailando reggaetón, eso de estar poniendo esa mirada de galán que lo hacen ver patético, eso de estar usando nombres inventados en redes sociales aparentando 20 años, 20 kilos y 5 pastillas menos, eso no le luce colega, créame, se lo digo de todo corazón.
    No hay nada malo en envejecer con dignidad, en encanecerse con inteligencia, en encorvarse con altura. Lo importante es no resbalar en las pantanosas aguas del ridículo, en sacar a bailar en público ese oso peludo de la desvergüenza, en patinar en la pista de esa desubicación que no genera sino pena ajena.

    Colega, ante todo, aterrice, no de papaya, no babosee tanto, no haga pendejadas y, por amor a Dios, deje de creer en tantas bobadas. Usted ya no está para esas cosas.


    CODA

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    Thursday, September 01, 2016

    COLEGA, NO RENIEGUE TANTO

    COLEGA, NO RENIEGUE TANTO





    Tal y como se volvieron las cosas, el deporte nacional no es el  ciclismo, o el futbol o el tejo, sino el "gadejo", el quejarse, el alegar. De todo y por todo. Y el producto típico ya no es el café sino la mala leche. Y el pasatiempo favorito no es el cine o la televisión, mucho menos la lectura, sino el tiro al prójimo.
    Ya encontrarse con el otro no es un motivo para regocijarse de lo bien que nos está yendo, o dar gracias a Dios de lo aliviada y unida que está la familia, sino una oportunidad para quejarse de lo dura que está la vida, de lo conchudos que son los compañeros, de lo abusivo que es el jefe, del gobierno, de los curas, de los maestros, del sistema de salud, de lo bruto que es el director técnico de tal equipo o de lo tronco que es tal o cual jugador que parece tullido y corre como si tuviera hemorroides. Siempre los otros…nosotros no, los otros.
    Uno ve que a pesar de las dificultades, los indicadores muestran una tendencia al alza, la violencia, los secuestros y el desempleo disminuyen, el ingreso per cápita aumenta, sin embargo eso no parece reflejarse en el día a día de cada uno de nosotros: que la carestía, que la corrupción, que el sueldo de los congresistas, que el gobierno arrodillado, que el costo de las matrículas, que lo difícil que está el paso a la universidad, que la adicción a las redes sociales, que la esclavitud de los hijos a sus teléfonos celulares. Que la generación actual no sabe lo que quiere, en cambio en la nuestra sí que había valores, que la música de hoy es basura, que los bailes modernos una vulgaridad y más blá, blá, blá…; lo grave es que antes, los mayores decían los mismo de nosotros y mal que bien ahí vamos abjurando, para volver a caer en lo mismo que tanto nos incomodaba.
    No hacemos sino renegar, parece que renunciamos del todo a lo lúdico, ya nada es placentero; según nuestro discurso cotidiano, todo es malo y tiene tendencia a empeorar.
    En el trabajo, que mucho turno, que sobrecarga, que esos sueldos, que aquel por qué menos y yo más si ganamos lo mismo, que favoritismos, que broncas y persecuciones, que la pensión, que el sueldo no alcanza, que llego rendido. ¿Acaso no nos damos cuenta que estamos en posición de privilegio al tener algo estable que nos da estatus, nos permite mantener a la familia con dignidad y decoro y nos facilita ir resolviendo las necesidades que nos impone la existencia? Deberíamos tener claro que siempre va a haber personas en situaciones peores y mejores que las nuestras, que de nosotros y nuestro esfuerzo depende casi siempre que mejoremos o nos quedemos estancados. Casi siempre es cuestión de actitud, formación, empuje y en ocasiones algo de suerte. Y hay gente que siempre va a ser perdedora, que siempre va a llamar la desgracia con sus palabras, que nunca va a estar contenta, que definitivamente no la llena nadie. Esos siempre van a despotricar de todo, el problema es que contaminan el ambiente y la energía de los que los rodea.
    Y lo mismo en la vida social, en la vida de relación: todavía somos tan idiotas que dañamos amistades por discusiones sobre deportes, sobre religión, sobre política, asuntos en los que nunca nos vamos a poner de acuerdo, en los que nunca va a haber unanimidad y temas que disparan comentarios y posiciones que hieren susceptibilidades, rompen la camaradería y dañan los afectos. Todo por estar desvalorizando la ideología del otro, por estar cuestionando la postura del otro, por creer que somos dueños de la verdad revelada. Que va, en esos asuntos nadie tiene la razón, cada cual piensa lo suyo y es casi imposible que en una conversación y menos en una discusión, nadie convenza a nadie y casi siempre quedan heridas que muchas veces dejan cicatrices imborrables. Es un asunto triste de la esencia humana, y se da por estar renegando a toda hora. Por la intolerancia y la arrogancia de creernos mejores y de mejor familia que los demás.
    Pero, nos hemos preguntado, ¿cómo contribuimos cada uno de nosotros a que las cosas mejoren?¿Estamos haciendo algo creativo por salir de ese círculo vicioso de queja-perdición-insatisfacción-mal genio?
    ¿Estamos trabajando con conciencia y compromiso?¿Estamos dando lo mejor de nosotros mismos de acuerdo a nuestro entrenamiento y capacidades?¿Estamos solo asumiendo por cumplir un horario, tratando de escabullirnos en la ley del menor esfuerzo?
    ¿Será que por estar baboseando y envenenando el espíritu con energía negativa y malos comentarios sobre el quehacer del vecino, estamos dejando de hacer lo correcto o nos estamos dejando llevar de la mediocridad y el conformismo?
    Colega, entendamos que hacemos parte de una generación privilegiada que tiene conocimientos, recursos, liderazgo social e ingresos por encima del promedio. Entendamos que podemos ser más útiles a la sociedad si somos asertivos, si generamos ideas, si somos solidarios y coherentes, si en vez de encontrarle un problema a cada solución, ponemos lo mejor de nuestro talento al servicio de las ideas, del bienestar del otro y ponemos nuestras capacidades al servicio de la sociedad, que nos dio la oportunidad de hacer estudios universitarios y de posgrado, muchas veces en el exterior y que por un principio de proporcionalidad, debemos retribuir a ella con gratitud, con solidaridad y sobre todo, sin maldecir tanto, sin tener a flor de labio el comentario derrotista, el oprobio, la descalificación.

    Colega, entienda que usted es un privilegiado. No le pido que sea conformista ni se resigne a los atropellos. Por supuesto que no. Solo lo invito a que piense, a que sienta, a que se sonría, a que quiera, en fin…a que no reniegue tanto.

    CODA

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    Friday, June 24, 2016

    EMILIO ALBERTO RESTREPO EN LA REVISTA LIBROS&LETRAS



    EMILIO ALBERTO RESTREPO EN

    LA REVISTA LIBROS&LETRAS 

    Perfil publicado en el número 91, aniversario  de la revista literaria  LIBROS&LETRAS de octubre de 2014, paginas 29-31








    Reproducimos el texto completo del perfil, para facilitar la lectura a los interesados:

    EMILIO ALBERTO RESTREPO: UN ESCRITOR QUE 

    VALE LA PENA CONOCER Y LEER

    La primera vez que oí mencionar al escritor Emilio Alberto Restrepo fue en la Feria del libro de Bogotá de 2014, en donde lanzaba un libro con Ediciones Urano,DE COMO LES CRECIO EL CUELLO A LAS JIRAFAS, que había ganado una convocatoria en Argentina y había sido publicado con bastante éxito en los países del cono sur. Hojeé su libro (confieso que no lo compré), me pareció divertido y me escabullí rápidamente para tratar de entrar a la conferencia de Fernando Vallejo. No sabía nada de él; pensaba, con base en esa referencia, que era un escritor de literatura infantil.

    Casualmente en la Fiesta del Libro de Medellín me volví a topar con su nombre, esta vez en términos un tanto distintos. Era ponente, junto a otros escritores,  de la conferencia “PORNOGRAFIA, SEXO Y CRIMEN: Esa Medellín desconocida”. El nombre era el mismo, no había duda, pero la diferencia drástica de temas me hacía sospechar de una especie de Dr Jekyll y Mr Hyde. Y para acabar de ajustar era médico…Algo raro se las traía ese personaje.

    Ya en dos de los periódicos más importantes de Medellín, el tradicional El Colombiano, en la edición del 13 y del 16 de septiembre y en el alternativo UNIVERSOCENTRO, # 58 de agosto de 2014, me volví a topar con su nombre: su último libro “ENTRE EL MIEDOY EL MAL (El género negro en la poesía colombiana)” era ubicado en la lista de los libros más recomendados (lo que automáticamente equivale a aparecer en el ranking de los más vendidos). Ya el hombre me estaba produciendo curiosidad, entonces decidí programarme para asistir a su charla, dentro de la Fiesta, en el congreso literario Medellín Negro, que congrega autores especialistas en el género. Mientras daba vueltas por las librerías, me lo volví a topar otras 2 veces: Ediciones B había publicado dos novelas cortas suyas en un solo volumen: DESPUES DE ISABEL, EL INFIERNO y ¿ALGUIEN HA VISTO EL ENTIERRO DE UN CHINO? La primera me llamó la atención porque fue finalista entre casi 700 novelas del premio internacional Mario Vargas Llosa y el segundo porque tiene un título irresistible. En justicia, ambas tenían ese mérito: el primero bien poético y el segundo brutalmente atractivo. Esta vez sí lo compré, y el libro fue devorado y saboreado como se hace con los textos buenos: un gustazo, novela negra dura, carrasposa, cruel, sin concesiones. Chuleado, pasó la prueba. La segunda fue en el pabellón de las universitarias, en el Fondo editorial del ITM aparecía otro volumen del autor: "Un asunto miccional y otros casos de Joaquín Tornado, detective". Otro título bien extraño y atractivo. Una colección de cuentos de un rufián llamado Joaquín Tornado, un investigador bastante singular; para mí, otro hallazgo, sobre todo la última nouvelle, una verdadera joya que condensa toda la estética y los mejores valores de la narrativa negra llamada “Tornado y el Obregón”. Ahí le medí el aceite a Restrepo y entendí que se trataba de un autor con oficio, que evidenciaba horas y horas de lectura y manejaba el desenfado del género de una manera natural y fluida. Este estaba en rebaja y de todas maneras valió la pena.

    Lo siguiente fue Google, para saber el resto: Finalista del premio Internacional Álvaro Cepeda Samudio con la novela LOS CIRCULOS PERPETUOS(cuatro ediciones hasta que la piratearon y el mismo Restrepo para no pelear más, la montó gratis en internet). Ganador de la Beca de creación del Municipio de Medellín en 2005 con EL PABELLON DE LA MANDRAGORA. Según me cuenta Jorge Consuegra, un libro también adictivo, brutal y crudo, de tema hospitalario, con pincelazos del negro, que no lo abandona del todo. Otro libro LA MILONGA DEL BANDIDO, finalista en el concurso de guiones de Buenos Aires Negra, también navega en las podridas aguas del bajo mundo y sobrevive al naufragio. QUE ME QUEDA DE TI SINO EL OLVIDO, ganadora del Premio de Novela Talentos Ciudad de Envigado 2008, una de las historias más graciosas y entretenidas que recuerdo haber leído en mucho tiempo. Como no se conseguía ya en tiendas, el propio autor me regaló un ejemplar. Me lo gocé de cabo a rabo.

    Curioso, pero fuera de los mencionados, los libros parecen difíciles de conseguir. Restrepo dice que el escritor de fuera de Bogotá, sin prensa ni reflectores, se ve condenado al anonimato. Creo que valdría la pena que una editorial comercial se interesara por reeditar y distribuir su obra. Párenme bolas: tiene un enorme potencial de ventas, es entretenimiento garantizado. Haciendo una búsqueda, descubrí que amazon, norma, libreríadelau , digital.gandhi.com.mx, librerianacional.com, artemisedinter.com, hilodeplataeditores.com los distribuyen por internet. (Al menos los 3 primeros libros citados)

    Por fin llegó el día del conversatorio. Estaba con el periodista y profesor Reinaldo Spitaletta, el comunicador y estudioso del mundo porno Ramón Pineda y la cantante y escritora argentina Tatiana Goransky. El tema, ese Medellín oculto que ruge bajo nuestros pies en un mundo acaso más grande que el que se ve en la superficie. Fue un coloquio de antología. Los cuatro se pusieron eso de ruana y los espectadores reían hasta la carcajada, al tiempo que meditaban las duras realidades que los expositores proponían como de ocurrencia en esa Medellín que casi ninguno de nosotros parecía conocer. La conexión con Emilio Alberto Restrepo fue inmediata. Me parecía como si lo conociera desde siempre, como si fuéramos buenos amigos de toda la vida. Es capaz de decir cualquier enormidad sin perder la seriedad y la compostura y su oralidad se acompaña de un calculado histrionismo que lo gradúa de excelente narrador oral, amén de ser un escritor de primera categoría. Tranquilos que Youtube.com no deja pasar nada y allí quedó evidencia de la charla para que se la gocen.

    Lo que sigue, aún inédito, es la saga de su compadre (¿alterego?)Joaquín Tornado. Parece que tiene mucha cuerda, pues tema no le falta: apuestas ilegales, robo y falsificación de arte, la mafia de los directivos del deporte, pornografía, prostitución y cine snuff, movidas ilegales del mundo de las aseguradoras. Menudos asuntos condensados en una serie de novelas cortas afiladas como el bisturí que utiliza a diario en los quirófanos. Conociéndolo, afirmo que debe valer la pena.

    En este perfil, un tanto a pincelazos, queríamos hacer justicia a un escritor juicioso y disciplinado, cultivado y riguroso que ha venido forjando desde la provincia, libro a libro, una carrera sólida y bien cimentada, con un porvenir que se augura gratificante y que se consolida paso a paso, lejos de los cerrados círculos de la élite de los grandes distribuidores, de por sí excluyente y descalificadora. Se ha venido haciendo con su esfuerzo personal, sin padrinos, con el apoyo de premios y menciones de honor, con una constante labor de pedagogía en grupos de estudiantes en los cuales va dejando la semilla de su legado, con sus conferencias y e interacciones con sus lectores que van dejando una profunda huella en ellos, en el voz a voz. Como bien lo dice Restrepo, lentamente va haciendo camino…