Wednesday, September 03, 2014

ENTRE EL MIEDO Y EL MAL (El género negro en la poesía colombiana)

En la Fiesta del Libro de septiembre de 2014 será lanzado el libro ENTRE EL MIEDO Y EL MAL (El género negro en la poesía colombiana),  que recopila los poemas más representativos de la literatura del crimen en la poesía de nuestro país durante los últimos  150 años. Con el apoyo  del periódico UNIVERSOCENTRO, el libro ha generado gran expectativa en los diferentes ambientes, tanto en los lectores de género negro como de poesía colombiana. 


Dice el presentador: Invitamos pues a nuestros lectores a degustar esta antología. 
En UNIVERSOCENTRO estamos seguros que  ENTRE EL MIEDO Y EL MAL  (El género negro en la poesía colombiana) no tiene desperdicio. Desde su ensayo introductorio, pasando por su original  planteamiento y la rigurosa selección de los textos más representativos, se recrea esa atmósfera tan característica, ese olor, ese ambiente de calle, de esquina, de ciudad, que en sus cerca de cien páginas hace un recorrido por más de un siglo de creación. Y repetimos, es la primera vez que se recoge en un solo volumen. Y ha valido la pena.

A propósito de lo anterior, en el número 58, de Agosto de 2014, apareció la siguiente reseña.

(Agradecemos el entusiasmo e invitamos a nuestros amigos y lectores a acompañarnos en este proyecto, adquiriendo el libro, degustándolo, comentándolo y regalándolo entre amigos y conocidos.

Informamos que se consigue en las librerías GRAMMATA, EL ACONTISTA, EX-LIBRIS COOPRUDEA Y STAND DE MEDELLIN NEGRO -SALON HUMBOLD)

Los interesados, pueden adquirirlo en la editorial. 

Ver link: http://hilodeplataeditores.com/entreel.php

UNIVERSO CENTRO
Número 58 • agosto 2014






Universo Centro invita a bajar
al sótano de Entre el miedo y el
mal
, una recopilación de poemas
y crímenes en 150 años de tinta
y sangre. No encontrarán al
culpable pero sentirán el olor.


Entre el miedo y el mal

En Colombia hay una tradición poética que tiene que ver con el crimen, imágenes del bajo mundo, metáforas alusivas al universo de la muerte y el delito. Los poemas deambulan y conspiran desperdigados en periódicos, libros y revistas sin unidad temática. La antología que ha reunido Emilio Restrepo —lector, autor y gestor del género— es un primer intento que pondrá en aprietos a quien se atreva al segundo. Joyas que brillan en la oscuridad, resplandores desde la escoria, tesoros en el basural.
En estos poemas no se resuelve el asesinato, incluso es posible que en algunos de ellos no haya ni asesino, ni víctima, ni investigador. Pero verso a verso aparecen la atmósfera opresiva, los callejones, las búsquedas que no conducen a ninguna parte. Y están los retratos de ciudad rodeados por el temor, la pobreza, la maldad o el abandono; en resumen, por los estigmas que recrean la esencia del género negro.

En el género negro son primordiales los asuntos éticos, además de los estéticos. Su objetivo artístico es ahondar en los aspectos del proceder humano y social, sobre todo en las sombras de las figuras abyectas, ocultas, perversas, violentas. Caminando a su lado debe estar el lector-espectador respirando con miedo, ansioso y malpensado.
El Ars poético que podría definir esta colección lo escribió Mario Escobar Velásquez en el acta de jurado en la que se premió Manos ineptas, un libro de Carlos Trejos que ganó el Premio Nacional de Poesía de la Universidad de Antioquia en 1995.

“Muy difícilmente hubiera podido creer, antes del libro Manos ineptas, de Carlos Héctor Trejos Reyes, que pudiera hacerse poesía verdadera y honda sin una sola palabra untada de belleza o de bondad o de optimismo o de salud o de cielo o de esperanza o de verde […] poemas que hablan de cosas lúgubres, solamente, como tinieblas, ahorcamientos, Judas de Kerioth, condenas a fracturas y amputaciones, y malos tinos de la vida, y destrucciones, y naufragios, y trampas y muertes y fantasmas y partidas y muertes —para los de las buenas venturas— y ebriedades y sentencias y herencias de miserias y dolores y manos ineptas, como tullidas y engarabatadas...”

Los autores de Entre el miedo y el mal recorren cerca de ciento cincuenta años de poesía y crimen en Colombia. Un amplio grupo de autores que dan cuenta de una realidad que oprime afuera y adentro... Nadaístas como Gonzalo Arango, Eduardo Escobar y Jaime Jaramillo Escobar, representantes de la generación desencantada como José Manuel Arango y Juan Manuel Roca, del grupo Mito como Fernando Charry Lara y Álvaro Mutis, y poetas que no han sido incluidos en ninguna generación como Helí Ramírez, Piedad Bonnett, Raúl Gómez Jattin, Bernardo Arias Trujillo, entre muchos otros, que abordan temas como el miedo interior del hombre común, la vida de la cárcel, el pillaje, el suicidio, la guerra, nuestra guerra tan particular, que cada vez más asume la forma de la delincuencia.

La primera referencia de la búsqueda detectivesca emprendida por Restrepo apareció en un libro publicado a finales del siglo XIX, donde un ‘gato’ planea y ejecuta sus vueltas. Con esos versos infantiles de Rafael Pombo los invitamos a buscar y a leerEntre el miedo y el mal.

Sigan, habrá “francachela y habrá comilona”.
“Ya le he robado a papá / daga y pistolas; ya estoy / armado y listo; y me voy / a robar y matar gente, / y nunca más (¡ten presente!) / verás a Michín desde hoy”. UC


Ah y es de nuevo la mañana
Ah y es de nuevo la mañana
tibia y azul
El que está señalado
(en la lista hay una cruz después de su nombre)
liviano todavía
va por las calles
Trae la calavera llena de sueños
Limpio recién peinado
va a sus negocios
Cuando el asunto se despache un nombre
se tachará
Por ahora va por las calles.
José Manuel Arango

Los buscadores de la muerte 
Nando se fue por un pequeño hueco
de plomo que abrieron en su frente,
en la esquina de la carnicería.
Magila se deshizo en un chorro de sangre
que salió de su garganta
tras el cuchillo de su amigo íntimo.
Julio preparó un jugo
que de sus entrañas hizo surtidores.
A Carlos Mario lo sorprendió el amanecer
nadando en el charco de sangre
de su corazón partido.
Eduardo viajó a Cali en busca del puñal
que debería traer bien hondo en el pecho...
Este mundo no era la casa verdadera
de los buscadores de la muerte,
pues la casa verdadera es el amor.
Ellos, desde niños ya, andaban buscándola.
Entre los matorrales de nuestros juegos,
sus ojos ávidos bebían su corta estancia
en la tierra. Al ir creciendo, entraron
en los actos que la muerte suele frecuentar
y, a veces, sus manos hicieron que asumiera
el rostro de alguien.
Los buscadores de la muerte
no estaban a gusto en esta vida
y la dejaron pronto,
briznas de rocío en olvidada hierba.
Luis Fernando Macías

Desierto 
Las puntas de la lluvia en mis ojos.
Apacible, entre el olor a sudor de caballo,
y gotas fuertes que aplastan la tierra rojiza
reconozco el duelo.
Desafío el miedo centímetro a centímetro
y la tormenta me devuelve las imágenes
cuando intentamos el vuelo de los sueños.
La oscuridad es perfecta, la soledad amplia,
larga la distancia.
El disparo no despertará a mamá
.
Mery Yolanda Sánchez

El espejo No es verdad que los ojos sean el espejo del alma.
Si tal ocurriera, los asesinos caerían fulminados
Y nada sucede cuando el torturador
cruza
y se peina.
Ómar Ortiz

No nací para morir antes
de estar muerto 

De las ilusiones que me hago a alguna llego.
Yo no nací para morir antes de estar muerto.
Olvídese. Así
como no me quedé en la pared de una esquina
pegado de grafiti
en fondo de pantalla para un video.
Nada está perdido para mí.
Y fuera de la consigna “plata o muerte”
que a veces tan burda suena cuando
se escucha desde la comodidad o desde un
mediado estar
me he planteado otras consignas para ser
feliz entre la realidad cotidiana siempre de
reina cruel
cuando se está encajonado entre
un Mínimo de salario que no entrega
una noche de fiesta ni aunque se le
amenace y de la amenaza se pase al
hecho de dejarlo en las afueras de la
ciudad de basura en una bolsa negra..., al
Mínimo. Claro. Con mayúscula.
¿Muy viniendo traición?
Cuidado con ese muerto que quiere hablar.
Helí Ramírez



Nota: se puede adquirir en la sede de la Fiesta del libro, en las principales librerías de la ciudad. 






Tomado de:

http://cosario-de-mempo.blogspot.com/2015/03/lecturario-36-schweblin-kundera.html







Reseña publicada por Libros&Letras, el 12 y 26 de Septiembre de 2014
http://www.librosyletras.com/2014/09/entre-el-miedo-y-el-mal-la-poesia-en-el.html

http://www.librosyletras.com/2014/09/la-poesia-en-el-genero-negro.html
Libros y Letras | Noticias Culturales: Literatura y artes

La Poesía en el género negro
Posted by Libros y Letras on jueves, septiembre 11, 2014 No comments 
Por: Universocentro y Janeth Posada/ Medellín/ Colombia. 

En la próxima Fiesta del Libro se presentará el libro Entre el miedo y el mal (el género negro en la poesía colombiana) que recopila los poemas más representativos de la literatura del crimen en la poesía de nuestro país. Fieles a nuestro lema, “Cualquier cosa, menos quietos”, Universocentro se enorgullece de apoyar esta antología, un verdadero y novedoso hallazgo, en un medio en donde todavía hay quienes piensan que ya todo estaba descrito, que no había pequeñas joyas por descubrir. 

El género negro, novela y cuento incluidos, trata de explorar el mundo del crimen, describiéndolo desde adentro, penetrando en sus más secretos recovecos. Por ello mismo es que, como decía Paco Ignacio Taibo II: “una buena novela negra investiga algo más que quién mató o quién cometió el delito, investiga a la sociedad en la que los hechos se producen. Empieza contando un crimen, y termina contando cómo es esa sociedad”. 

Su búsqueda, más allá de encontrar o no un culpable, es también una búsqueda estética con una motivación que puede ser abiertamente filosófica o sociológica: encontrar la verdad, describir el entorno deteriorado por el miedo, la inseguridad, la violencia, la venganza, la maldad o la corrupción, y tratar de describir cómo esas características impactan al ser humano e influyen en él como víctima o victimario, detallando el sentido de las relaciones entre los dos protagonistas: cómo la sociedad cambia al individuo y cómo este se deja transformar por aquella, casi siempre para mal. Pero lo más llamativo es la descripción de las atmósferas: callejones y antros oscuros y asfixiantes; injusticia, traición, inseguridad y depravación. El ambiente —primordialmente urbano— de barrio, de esquina, de bajos fondos, es lo que lo define en sus límites territoriales. 

Y porque le gusta a los escritores y a sus lectores explorar este mundo del crimen —y aquí nos centramos de modo particular en la novela negra— este tipo de literatura se ha extendido por todas las latitudes, cada vez con un mayor número de adeptos y un respeto creciente por los títulos que se publican. Nuestro país no es la excepción: Gonzalo EspañaRamón Illán BaccaSantiago Gamboa,Mario Mendoza, para citar algunos. Novelas y cuentos donde predominan las ya conocidas atmósferas que transpiran miedo, violencia, injusticia, inseguridad, corrupción, como espejo de lo más convulso de nuestra sociedad, y donde debe prevalecer la acción, como corresponde a cualquier obra narrativa. 

Y he ahí lo interesante del libro Entre el miedo y el mal, antología compilada por el escritor antioqueño Emilio Alberto Restrepo: la mirada a ese mundo oscuro desde una nueva perspectiva. Dado que no es la acción sino la búsqueda de una imagen, de una sensación, la expresión de un sentimiento o de una reflexión lo que quiere lograr el poeta, las posibilidades se abren al universo íntimo en el que se mueve la poesía, aunque nos hable de la vida de afuera. Digámoslo así: si en la novela un hombre acuchilla a otro en la mitad de una calle, en la poesía podremos oír la voz interior de quien se prepara para asesinar o quien se prepara para ser asesinado. Se abre también la posibilidad de un nuevo lenguaje, pues la sonoridad y la cadencia propias de la poesía se mezclan con el lenguaje casi siempre llano y crudo del llamado género negro y en su mixtura ambos se enriquecen. 

Restrepo, autor de La milonga del bandido (novela, 2005), Después de Isabel, el infierno (novela, 2012) y Un asunto miccional y otros casos de Joaquín Tornado, detective (cuentos, 2013), entre otros, se puso en la tarea de rastrear poemas con temática negra en la literatura colombiana. Asunto nada fácil, dado que hasta ahora no se había hecho una recopilación de este tipo y los poemas se encuentran desperdigados en cientos y cientos de páginas escritas por poetas de todas las vertientes —lo cual resulta natural a la luz de nuestra historia. Sin embargo, luego de un rastreo amplio, no se encuentran en la literatura colombiana referentes previos consolidados en cuanto a la existencia de “lo negro” en la poesía. Por lo menos como género. Lo que existe son intentos aislados, poemas que deambulan y conspiran cada uno por su lado, pero sin unidad temática, sin circunscribirse en corrientes o movimientos. Esta antología trata de ser el primer intento. Ese es su gran valor, su verdadero aporte, la impronta que lo define y lo hace un proyecto novedoso y original. 

El ejemplo más lejano en el tiempo, y quizá el hallazgo más curioso, es “El gato bandido” de Rafael Pombo (1833-1912), quien, desde la aparente inocencia del poema infantil, anuncia la elección del bandidaje como estilo de vida: “Ya le he robado a papá/ daga y pistolas; ya estoy/ armado y listo; y me voy/ a robar y matar gente,/ y nunca más (¡ten presente!)/ verás a Michín desde hoy”. Y aunque en principio causa gracia su lectura, la sonrisa desaparece cuando uno recuerda que estas palabras se repiten a lo largo de toda nuestra geografía, pero ajenas a cualquier música y sin un final alentador. 

El más reciente es del poeta pamplonita Ricardo Contreras (1983), “Desde el jardín junto a tu silencio”: “y la voz cortada por el recuerdo/ surtía a lo lejos una tristeza de animal herido,/ y ni un rostro con el cual bautizar nuestros miedos,/ ni una sola forma con la cual concertar nuestro dolor”. Contención en el lenguaje que expresa un desasosiego profundo. 

Entre estos dos poetas hay ciento cincuenta años de diferencia y un nutrido grupo de autores que, probablemente sin la intención de hacer parte de esta corriente, y sí con la necesidad de liberarse, dan cuenta de una realidad que oprime afuera y adentro… Nadaístas como Gonzalo ArangoEduardo Escobar y Jaime Jaramillo Escobar, representantes de la generación desencantada (José Manuel ArangoJuan Manuel Roca), del grupo Mito (Fernando Charry LaraÁlvaro Mutis) y poetas que no han sido incluidos en ninguna generación, pero que no por ello son menos importantes: Helí Ramírez,Piedad BonnettRaúl Gómez JattinBernardo Arias Trujillo, entre muchos otros, que abordan temas como el miedo interior del hombre común, la vida de la cárcel, el pillaje, el suicidio, la guerra, nuestra guerra tan particular, que cada vez más asume la forma de la delincuencia. 

Esta antología es pues una muestra valiosa del paso de lo oscuro por el género más sublime. Un primer acercamiento que seguramente obligará a los inquietos a continuar la búsqueda. Y aunque, como toda antología, obedece a un criterio personal, la selección cumple su cometido: “recopilar textos representativos que hacen alusión a ese mundo sin perder la música, sin sacrificar esa cadencia que siempre deja algún sinsabor en el espíritu, como en los buenos tangos (…), con el gusto agridulce de la insatisfacción, en seres humanos marcados con el sello de la perdición y la derrota”, como bien dice Emilio Alberto Restrepo en su texto de presentación.

En resumen, Colombia sí hay una tradición poética que tiene que ver con el crimen, que trata de pintar imágenes del bajo mundo, que recrea metáforas alusivas al oscuro universo de la muerte y del delito en un ambiente urbano cargado de asperezas y conflictos sociales. Sin embargo, luego de un rastreo amplio, no encontramos en la literatura colombiana referentes previos consolidados en cuanto a la existencia de “lo negro” en la poesía. Por lo menos como género. Lo que existe son intentos aislados, poemas que deambulan y conspiran desperdigados en periódicos, libros y revistas, pero sin unidad temática, sin circunscribirse en corrientes o movimientos. Esta antología trata de ser el primer intento.


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RESEÑA PUBLICADA POR EL PERIODICO  EL COLOMBIANO DE LOS TEXTOS MAS RECOMENDADOS EN LA FIESTA DEL LIBRO 2014



Detalle:



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Vida y cultura

  • Medellín, 16 de septiembre de 2014
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La sangre que llega al verso
FOTO MANUEL SALDARRIAGA
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La sangre que llega al verso

Entre el miedo y el mal es la primera antología de poesía de género negro en Colombia.
POR JOHN SALDARRIAGA | Publicado el 16 de septiembre de 2014
¿Por qué la poesía, por lo menos en la literatura colombiana, no tiene representación en el género negro?

Esta pregunta, que en su seno contiene una negación categórica, fue pronunciada por el escritor y cineasta Andrés Burgos, en una conferencia del II Congreso Internacional de Literatura "Medellín negro". Y la idea cayó en la mente inquieta del escritor Emilio Alberto Restrepo, el autor de Después de Isabel el Infierno; ¿Alguien ha visto el entierro de un chino? y Un asunto miccional y otros casos de Joaquín Tornado, detective, novelas y relatos policíacos, y desde ese momento comenzó su tarea de demostrar lo contrario.

Más de un año pasó Emilio revisando poesía de todos los tiempos, más de 200 libros entre poemarios de autores específicos y antologías. Y el resultado: Entre el miedo y el mal. El género negro en la poesía colombiana.

"Es cierto que ningún poeta se dedica a este género de manera específica, pero gran parte de los colombianos tienen uno que otro poema sobre el crímen; así como escriben sobre lo cotidiano, lo hacen sobre la violencia", dice, aunque reconoce que hay un autor contemporáneo que dedica libros enteros al asunto: Jaime Jaramillo Panesso. Poemas malevos es uno de sus poemarios.

Y encontró que uno de los autores más queridos del país, Rafael Pombo, escribió un poema que es un verdadero manifiesto de criminal: El gato bandido:

Michín dijo a mamá:/ "voy a volverme Pateta,/ y al que a impedirlo se meta/ en el acto morirá./ ya le he robado a papá/ daga y pistolas; ya estoy/ armado y listo; y me voy/ a robar y matar gente...

De 180 piezas iniciales, comenta, fue decantando hasta dejar el libro en 83. Algunos los sustrajo por falta de calidad y otros porque si bien se referían a la muerte se prestaban para ser entendidos como alusivos a muerte natural.

Juan Manuel Roca, Jaime Jaramillo Escobar, Héctor Rojas Herazo, Piedad Bonnett, Óscar Hernández Monsalve, José Manuel Arango, Raúl Gómez Jattin, Eduardo Escobar, Carlos Castro Saavedra, María Mercedes Carranza, Juan Gustavo Cobo Borda, Gonzalo Arango y Nicolás Suescún son algunos autores de los poemas de este volumen.

"Bellísimos y escalofriantes". Así los califica Restrepo, quien propone su libro como un punto de partida para seguir explorando el tema y, por supuesto, para seguir escribiendo poemas que enriquezcan el género negro.

DE HELÍ RAMÍREZ: LO VOLVIERON A BUSCAR

Después de matado,

familias, amistades, conoci- dos y curiosos,

realizaron la ceremonia final:

lo enterraron en tierra,

lo enterraron en el recuerdo.

Ida para sus casas familia,

amistades, conocidos y curio- sos

quienes lo mataron lo volvie- ron a buscar,

lo desenterraron de la tierra,

lo desenterraron del recuerdo,

y lo volvieron a matar

EN DEFINITIVA

Entre el miedo y el mal es la primera antología de poesía colombiana en género negro. Preparada por Emilio A. Restrepo, se presentará el jueves en la Fiesta.
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VIDEO ENTRE EL MIEDO Y EL MAL(El género negro en la poesía colombiana)


https://www.youtube.com/watch?v=V_gkKevXqtM&feature=youtu.be









En la Fiesta del Libro de 2014, en el evento Medellín Negro, el escritor 
Emilio Alberto Restrepo hizo el lanzamiento de la antología: 
ENTRE EL MIEDO Y EL MAL(El género negro en la poesía colombiana), 
en la que recopila poemas colombianos que tienen que ver con el mundo 
del crimen.


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Poesía negra, antología en el nuevo libro "Entre el miedo y el mal"

Orlando Ramírez Casas

13:09 (Hace 19 horas.)

Hola, jóvenes:

Los Escobares siriríes de Titiribí son familia de poetas. Hay muchos en sus filas y en las de los otros Escobares Pateperros, Despicados, y Hacheros, que poblaron el suroeste antioqueño. Pero los Escobares son también familia de locos, como el que vivía en el sembrado de aguacates llamado antiguamente El Aguacatal, al lado de la quebrada la Aguacatala, que desde finales del siglo XIX llaman El Poblado. El Escobar del Aguacatal tomó un hacha y dio muerte a los parientes que lo acompañaban en la casa cuya descendencia por su culpa se siguió llamando de los Hacheros. El crimen del Hachero es todavía conocido como “Crimen del Aguacatal”. Algunos versos se escribieron describiendo su crimen y aparecieron en folletos de periodismo amarillo que vendían en Guayaquil y no sé si en la cacharrería La Campana. Pero no son esos versos dignos de figurar en antologías de poesía del crimen, y ni siquiera lo son los del poeta Arcesio Escobar Uribe en el poema titulado “La Gabriela”, que aparece en el blog Postigo de Orcasas. Lástima que Camilo Escobar Quijano, que era de los siriríes, no hubiera sido poeta de pluma, así lo fuera de corazón. Sólo un poeta de corazón, diría yo, se enamora de esa manera tan obsesiva y paranoica de una mujer que se casó con otro tan apuesto como él pero mucho más rico y poderoso que él. Por seguir enamorado de ella y seguirla considerando su novia cuando ya era mujer casada y madre de muchos hijos, le dio por ir a buscar la muerte en la finca donde su amada vivía. Allí se encontró con el cañón de la escopeta del marido que no tuvo otra solución para quitárselo de encima. Si en vez de picar pleitos Camilo se hubiera dedicado a escribir poemas, esos poemas bien hubieran podido figurar en antologías del amor. O si alguno de los buenos poetas que ha dado su familia hubiera contado en verso de cómo fue que el hombre enamorado encontró que la mejor manera de suicidarse era provocando la furia de su rival. 

Hay ahí material para un poema, y ese poema podría figurar en la antología que en un libro está publicando el periódico Universo Centro y va a ser presentado en la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín 2014. Es una recopilación del médico y autor de novela negra Emilio Restrepo Baena, y saldrá con el título Entre el miedo y el mal –El género negro en la poesía colombiana”. La página del periódico que reseña con una muestra este novedoso género puede verse en el enlace del blog del Dr. Restrepo y los invito a leerlo, así como a estar pendientes del libro, y comprarlo, y gozarlo, y degustarlo, y disfrutarlo como se degusta ese verso póstumo que José Dicenta Sánchez pone en boca del abandonado Waldo de los Ríos: “Y a la luz difusa de la madrugada, me quité la vida… para no matarla”. Bien que hace parte este verso del género de la poesía negra; como hace parte de ella la letra de la canción cantada por Juan Arvizu: “Señor Juez: yo la quería como a nadie podría querer más. De ella fueron mis anhelos, mis fatigas y desvelos, la locura de mi afán… sin saber que allá en su pecho se escondía el puñal de la pérfida traición”. En las letras de tangos, de boleros, y de rancheras, sí que se encuentra el género de la poesía negra.

ORLANDO RAMÍREZ-CASAS (ORCASAS)

                +++++++++++++++++++++++  


Aquí, una reseña publicada en la revista de la UNIREMINGTON:

http://emiliorestrepo.blogspot.com.co/2016/12/resena-del-libro-entre-el-miedo-y-el.html

Thursday, July 31, 2014

JIMI HENDRIX: EL ARTE TOTAL DE SUPERARSE A SI MISMO



Uno de las experiencias más sobrecogedoras cuando se analiza la vertiginosa carrera de Jimi Hendrix  es  apreciar la capacidad que tuvo de superarse a sí mismo, a través de la obsesión por lograr sus metas y  alcanzar  alturas artísticas  cada vez mayores, mediante la imposición de retos que lo llevaron a confrontar los paradigmas de la época para hacer una ruptura de los moldes que lo hubieran encasillado, muy posiblemente condenándolo a  ser un músico más del montón.
Pero no lo fue. Se propuso ser el mejor, luchó tenazmente por ello y al final lo consiguió.
Uno de sus premisas evidentes fue la de no estancarse en el conformismo y  proponerse logros que lo llevarían cada vez más alto, siempre al límite del riesgo con las rupturas, en un concepto claro de “deicidio” o de “parricidio” artístico: el precepto de que hay que superar al maestro, siempre los dioses vigentes y dominantes pueden ser superados, nunca se llega demasiado alto, solo hay que tener la voluntad, la dotación y los ímpetus para tratar de lograrlo. Y a fe que lo intentó y lo consiguió con creces.
Cuando era un músico telonero de apoyo del circuito “negro” de grandes artistas de la época (Ike Turner, Little Richard, Isley Brothers, Chuck Jackson, Slim Harpo, Tommy Tucker, Sam Cooke y Jackie Wilson, etc) sintió que si no se salía de ese ambiente que dominaba la noche de los Night Clubs de segunda categoría, no daría nunca un giro de tuerca acorde con su enorme talento y su energía inatajable. Fue entonces como gracias a la iniciativa de Chas Chandler, el ex bajista de The Animals que estaba iniciando una carrera como agente, entendió que en Estados Unidos no había sitio para sus ambiciones de alto vuelo; en consecuencia, decidieron viajar a Inglaterra para iniciar una carrera, en donde nadie lo conocía. Era una apuesta arriesgada, pero las relaciones de Chandler hicieron lo propio, lo inició en la cofradía de los grandes guitarristas de la época, lo introdujo en la movida de músicos y locales de vanguardia  y fue allí cuando dio su primer golpe de gracia.
Siendo un total desconocido insistió en subirse al escenario del más grande supergrupo de la época, The Cream, y hacer una sesión con ellos en un concierto. Ante su determinación que no admitía un no como respuesta, tocó con la banda y dejó estupefactos a todos, músicos, público y periodistas que veían cómo Eric Clapton se retiraba discretamente tras bastidores al escuchar el solo alucinante y la presencia escénica del recién llegado. Esto es interesante analizarlo en perspectiva y en su contexto, en un momento en que Clapton era considerado el mejor guitarrista del mundo y las calles de Inglaterra estaban pintadas con letreros que recordaban sobre la veneración por el inglés: “Clapton is God”.
Fue su primera gran aparición. Un músico desconocido, para ajustar  negro en un ambiente totalmente blanco, un afroamericano en Londres, sin discos propios grabados y deja con el rabo entre las piernas al más respetado ícono del rock del momento. Ya a partir de  ese momento Hendrix  se iba convirtiendo en  un secreto a voces y las más encopetadas estrellas (Pete Towsend, Jeck Beck, Beatles, Stones, Eric Burdon, el mismo Clapton y muchos más) hacían cola en los antros en que se presentaba, apeñuscándose para ver en directo a una figura que empezaba a hacer historia, volviendo añicos la forma convencional de tocar la guitarra y asumiendo de manera novedosa la pose de rockstar.
Lo que siguió, escalón tras escalón, fue un camino hacia la cúspide: formar un trío a la manera de The Cream, cuando lo normal era un cuarteto o un quinteto y sonar con un voltaje musical poco antes escuchado. Retomar las canciones de gran factura lírica  de Bob Dylan y hacer una puesta en escena con una descarga  que les dio un nuevo aire, atrayendo para sí una horda de admiradores del rock duro que antes las consideraban expresiones dulzonas  de un flower power mas bien poético y filosófico que los tenía sin cuidado y hacer parecer como si esas canciones hubieran sido compuestas por él y para él. Atreverse a robarle protagonismo a The Who, los más potentes y autodestructivos músicos en concierto e ir más allá en salvajismo que ellos, algo impensado. Por la decisión de una moneda hizo su show después de ellos, superando con creces su presentación en el legendario concierto de Monterrey,  llevando el espectáculo a niveles nunca antes vistos por encima de los incontenibles ingleses: destrucción del equipo y de la  guitarra coronando con su incineración, llevando el clímax a niveles apoteósicos. Fue histórico.
Mientras tanto, a diferencia de los otros grandes héroes, demostraba que para él la guitarra no tenía secretos, al tocarla con la lengua, los dientes, de espaldas, contra el micrófono y el amplificador; distorsionándola a niveles hasta entonces desconocidos, haciéndole el amor mientras la descarga de rifs y punteos se sucedían, enloqueciendo a multitudes cada vez crecientes que lo admiraban extasiadas. Hasta entonces no se había visto a ninguno como él. Y se vestía como nadie, con atuendos de un esplendor victoriano o afrancesado que en otros hubieran deslucido por anacrónicos y decadentes, pero en él era claro que no era una postura sino una forma de ser. Disco tras disco, sus producciones eran novedosas, su forma inédita de cantar y el desmadre y la búsqueda de sonidos novedosos en cada tema lo volvieron un referente, alguien que no podía pasar desapercibido.
Y como si fuera poco, se atrevió con los intocables. Al otro día de la aparición del Sergeant Pepper, considerada la obra maestra de The Beatles, ya tenía montada su propia versión de la canción, en su estilo salvaje, haciendo una versión en concierto que para muchos fue superior.  Ni sus propios músicos conocían el arreglo y fueron testigos y cómplices de otro de sus golpes de creación que buscaban “matar al maestro” y superarlo, como fue siempre su premisa, siempre conservando su estilo y rindiendo homenaje a sus predecesores.
Su punto máximo fue en Woodstock, en plena crisis del fracaso norteamericano en Vietnam; abrió su presentación con una interpretación del himno nacional  que abusaba de la distorsión de los acordes, conmoviendo a los asistentes y generando una controversia total en todos los medios, que se dividían entre si considerarlo como una basura o un irrespeto o una de las más sentidas, poéticas y virtuosas críticas al expansionismo imperialista de los Estados Unidos. Esta tendencia ha sido, a partir de entonces, imitada por cientos de artistas que también añoran sus quince minutos de gloria asumiendo un papel de contestatarios un tanto trasnochados.
A partir de allí el descontrol, el exceso de drogas, el hastío de una vida teñida de autodestrucción, lo llevó al panteón de los cadáveres exquisitos y a los 27 años murió ahogado en su propio vómito en la mitad de una sobredosis. Llegó a tales niveles de excelencia que de pronto entendió que solo lo esperaba un amargo camino de regreso que no estaba en condiciones de asumir.
Para a los creativos y para los artistas en general, deja un legado. La búsqueda de su propia expresión. La negación rotunda del conformismo, el compromiso total con el arte, el concepto del “parricidio creativo”, entendiendo que no hay límites cuando se trata de crear,  ni complejos cuando se está a la sombra del que ha abierto camino o  de expandir la mente al momento de hacer arte, o de transformar lo que ya existe buscando cotas de perfección que muchos del montón se niegan a asumir por miedo al ridículo o al fracaso, frases que para Hendrix eran desconocidas.

NOTA: Ver online algunos  documentales en español sobre la vida y obra de Hendrix en:
El día en que Hendrix mató a "Dios": https://www.youtube.com/watch?v=kS6Mlytx5Nc




Thursday, July 10, 2014

HABLANDO EN LAS CALLES: UN TORRENTE DE PROPUESTAS PARA ENRIQUECER EL LENGUAJE


El idioma es muy dinámico, siempre está en un constante crecimiento y transformación. Y el español sí que lo es. Vemos cómo palabras entran y salen, cómo términos antes impensados hoy lo enriquecen. Hace treinta años, ¿quién iba a pensar que palabras de extracción netamente popular, extraídas directo de la esquina como bacano, chévere o malandro iban a tener su sitio de igual a igual con las más encopetadas que provenían de los salones y las rancias oficinas de los académicos?

Haciendo una recopilación de vocablos escuchados en las calles, en el centro, en la esquina, en la cuadra, en la tienda, vemos cómo muchos trascienden el sentido común o pintan imágenes o definen el punto exacto de lo que quieren expresar. Trataremos de ser fieles a las frases que las motivaron para que se ubiquen de manera fiel al contexto que las generó. 

Vale la pena pensarlas y disfrutarlas. Casi todas tienen una música envolvente y una lógica incontrovertible de barrio. Ah, y no se molesten buscándolas en el DRAE. Aún no aparecen ni por equivocación. Ya les vendrá su momento (o eso esperamos por lo menos)

Alquilino. (refiriéndose al que alquila. "No he podido echar al alquilino. - ¿Te refieres al inquilino? - No, ese es el que vive en un inquilinato. Me refiero al que alquila, al alquilino".) 

Atarvaniar: (Si bien la palabra original no está en el DRAE (ni con V ni con B), su uso es muy común en el lenguaje popular para referirse a un grosero, insolente, agresivo. "Ese señor es un problema. Cuando se emborracha, le da por atarvaniar a todo el mundo")

Bajotecheando: (Estar bajo techo, protegiéndose del sol o la lluvia. "-¿Por qué no  me esperó en la esquina? - Estaba bajotecheando mientras usted llegaba, pues el sol de mediodía estaba muy picante")

Carcajiente (así como el que sonríe es un sonriente, el que se carcajea es un carcajiente. "Ese muchacho es un carcajiente. Estaba doblado de la risa")

Cariacontecido: (Tener cara que denota depresión, tristeza o abatimiento. "Yo no sé que le pasa a mi jefe, pero desde que enviudó, está cariacontecido, parece otra persona")

Desangarillado: (Maltrecho, desajustado. "Desde que tuvo el accidente, camina todo desangarillado, todo cojo, como si estuviera patuleco"). También se dice "desguarambilado" o "descachalandrado"

Descobalado : Similar a la anterior.

Desconversar: (Volver atrás lo ya dicho. Deshacer lo conversado. "Mire con despacio la finca. Si nos ponemos de acuerdo, perfecto. Si no le gusta, desconversamos el convenio y parte sin novedad")

Desgüaletado: (desarreglado , descuidado, mal presentado, desaliñado, indelicado, sin medida. véase Desangarillado: "descachalandrado", "desguarambilado". "Ese muchacho es muy descuidado con la ropa, mire la camisa por fuera y mal abotonada, todo desgüaletado")

Desmentizar: ("Ir perdiendo las facultades mentales por demencia, senilidad o drogadicción. "Ese manestá reblandecido del cerebro. Ya ni piensa. Se puso a comer hongos y se empezó a desmentizar.")

Empelicular:(Creerse uno mismo un cuento inverosímil. "Ese tipo se mantiene empeliculado, a toda hora cree que lo están persiguiendo o que su mujer se la está jugando")

Empanicar: (Llenarse de pánico o un temor extremo a algo. "Desde que lo atracaron, quedó empanicado y no es capaz de salir solo a la calle")

Emputecido: (Estar iracundo, mucho más que molesto o enojado."Estaba emputecido como una fiera. Parecía un demonio, deformado por la rabia")

Entrepiernado: (Tener contacto físico muy cercano con alguien. "Póngale cuidado a la muchacha, que la vi toda entrepiernada con el fulano ese y le resulta un día de estos en embarazo")

Estromacante: (Es un extravagante elevado a la ene potencia, que de lo fastidioso, exaspera. "Ese yerno suyo no es simplemente cansón. Es  inmamable, se vuelve insoportable de lo estromacante que puede llegar a ser"

Estupidizar: (Similar a desmentizar: Yo no sé que le pasa a mi mujer. Llegó a vieja y no entiende nada, todo lo hace al revés. Entró en un proceso lento de estupidización".)

Floripondio: (De ademanes suaves y femeninos. Homosexual de aspecto amanerado. "Al grande no se le nota. Es rudo y machote. En cambio el otro, el suavecito, es todo un floripondio")

Guarnaquetudo: Similar a Desangarillado, Descobalado.

Malambientar: (Hablar mal de alguien, dañarle la reputación. "Lo que pasa fue que cuando llegué, ya el tipo me había malambientado la fama, había hablado muy mal de mí.")

Malparidez: (Sentirse mal, estar muy afectado por una situación. "Desde que me dejó por otro, no se me quita la malparidez. No me provoca ni salir a la calle.")

Maniculeteteo: (Tener contacto físico muy cercano con alguien, manoseo que implica una aproximación sexual. "Esos ya son pareja hace rato. En la finca se pasaron todo el tiempo en severo maniculiteteo")

Maniquebrado: (De ademanes suaves y femeninos. Homosexual de aspecto amanerado. "Desde que lo vi tan suavecito, supe que era un maniquebrado. Es toda una florecita.")

Paniquiar: Similar a  empanicar.

Terapiar: (Darle una paliza. Darle un escarmiento. " Como es tan bocón, le mandé dos tipos a que lo terapiaran para que aprenda. Eso le pasa por soplón.")

Tontonielo: (Cuando alguien que uno estima hace estupideces. "Pobrecita mi tía. Después del golpe en la cabeza quedó toda tontoniela")

Tropelioso: (Combinación práctica de Tropel y Lío. O sea un conflictivo extremo. "Su hermano no es que sea problemático. Está pasado de meter a la cárcel. Lo que pasa es que es un tropelioso que donde llega hay que desocuparle"

Otras que también se escuchan con alguna frecuencia:

- ¡Retrodezca, retrodezca!. Deformación de retroceder (retrodezcar) que utilizan los cuidadores callejeros de carros, trapo rojo al hombro.

 - Tarupido: Alguien tan bruto, tanto, que es la combinación de un Tarado y un Estúpido.

 - Malpajorro: Una eficiente forma de insulto, elegante incluso, que se combina de Malparido, pajizo y cacorro.

 - Las prostitutas de hoy en día ya no se llaman así, ni simplemente putas. Son prepagos, fufas o fufurufas.

 - Cuando alguien tiene un gran deseo sexual, dice que está en un estado de Puntuditud, Arrechitud o Ganozidad.

 - Cuando una pareja convive sin haberse casado por el rito civil o de la Iglesia,  si no se les tiene mucho afecto o la mujer tiene mala fama o si se cree que atrajo al hombre con bebedizos o brujerías, se dice que  son Concubernidos, enrejuntados, o amanceculidos

 - Cuando un hombre mira a una mujer con lascivia, de una forma vulgar y descarada, se dice que tiene en ella un interés de tipo "Ginecopenetrativo".

 - Cuando alguien tiene un miedo profundo, súbito, con ganas de orinar o de defecar, incluso con cólico en el estómago, dice que está "Enculimbrado del miedo"

- Un amigo costeño me decía: "Hombe compae, es que no tiene lógica, como me vas tu a decí que es mas correpto Orfanato, que viene de la palabra  guérfano. Lo más lógico sería "guerfafanato", mira tu, viene de guérfano -recalcaba- lo que pasa es que ustedes los cachacos no piensan al derecho". Un estudiante alemán que estaba en intercambio pensó lo mismo, en su lógica germánica.

-El mismo costeño me decía " no sé por qué se dice lingüística, si el concecto viene de lengua. Lo más razonable sería decir "lengüística", por lengua, no lingüística".

 - Cuando alguien tiene malestar de gripa o fiebre, escalofríos y dolor muscular, dice que tiene el "Cuerpo disgustado" o que le está  "rabiando el cuerpo o las carnitas"

- A un desmayo, mareo  o a un síncope, se le dice en las calles, "la pálida", "maluquera" "soponcio", un "patatús", un "yeyo", un "veri veri" o un "babiao"

* La palabra man se utiliza tanto o más que su equivalente hombre, tipo, fulano. También se dice mancito. Yo creo que ya es hora de que la RAE la acepte de una vez, aunque sé que esos mancitos son muy tercos.

Y hay más, muchas más. El tema no se agota. Ejemplos:
Sismatico: asquiento, que todo le repugna Turuleto: golpeado por las circunstancias, atontado Chifonier: mueble para guardar objetos, al lado de la cama o de la mesa principal Entelerido: abobado, mermado, lento para reaccionar Atembao: igual a la anterior
Yeyo: desmayo, desaliento, reacción perdiendo el sentido. "le dio el yeyo y se cayó al suelo"
Patatús: Crisis, muy parecido a yeyo
Pispa: una fea que es casi bonita, pero como que no llega
Langaruto: flaco, escuálido, entelerido
Parsimonia: calma, lentitud que saca de casillas a los demás
Mamey: que es fácil, amigable, que no dió dificultad. "esa vuelta estuvo mamey"
Cutupeto: pánico, temor, duda. "en el último momento le dio cutupeto"
Cosiámpiro: genérico que sirve para todo, comodín que designa lo que sea: "por favor, me traes ese cosiampiro que está encima de la mesa" " no, a mi cosiámpiro me dijo que iba a subir la gasolina"
Cuchuflís: muy parecido a cosiámpiro, pero referido más a objetos que a personas. "Traeme ese cuchuflís, yo ensayo a ver si me sirve"

ÑAPA: Como decían unos bacanes del barrio:"Vamos a comprar unos cates, para hacer un cocho de runcho y gumarra, y los pasamos con polas y guarilaques, mientras vacilamos a las peladuras" Traducción automática: Vamos a comprar unos aguacates, para hacer un sancocho de cerdo con gallina, y los pasamos con cerveza y aguardiente, mientras coqueteamos con las muchachas"

Friday, June 20, 2014

AL PRINCIPIO, SIEMPRE ESTUVO EL VERBO -Entrevista-

Entrevista en la revista LIBROS&LETRAS a propósito del lanzamiento del libro DE COMO LES CRECIO EL CUELLO A LAS JIRAFAS, en la Feria del Libro de Bogotá, 2014




Emilio Restrepo, además de ser un excelente médico, es un connotado novelista e investigador de la Novela Negra.

"Mis padres nos inculcaron a mis hermanos y a mí un gran afán por leer,  por el cine y por la tradición oral que hasta ahora conservamos"

Por: Jorge Consuegra (Libros y Letras)
Como él mismo lo dice, primero fue lector, luego médico y posteriormente, a través de los años, se convirtió en escritor logrando, entre otras cosas, algunos premios, entre ellos el Uranito con una novela corta para niños.
    Su especialidad en la medicina es la laparoscopia, pero a veces, cuando le queda tiempo, muy pocas veces en la semana, se encierra en su casa a escribir incansablemente ya consolidar la vida de Joaquín Tornado, un inteligente investigador, una especia de Sherlock Colmes criollo, a quienes muchos lectores ya reconocen por sus logros policíacos.

- ¿Usted se descubrió primero médico o escritor?
- Al principio, siempre estuvo el Verbo.  Primero fui lector, luego médico y ya ejerciendo, empecé a publicar. Desde siempre traté de escribir, pero me lo empecé a tomar en serio en la edad adulta, cuando ya estaba graduado.

- ¿Es su infancia fue un gran lector?
- Desde siempre. Mis padres nos inculcaron a mis hermanos y a mí un gran afán por leer,  por el cine y por la tradición oral que hasta ahora conservamos

- ¿En su casa siempre hubo libros por todos lados?
- Sí, teníamos suscripción al Círculo de Lectores e intercambiábamos libros en las librerías de viejo. Leíamos muchos clásicos condensados y revistas de caricaturas, Walt Disney a la cabeza. Y por supuesto, libros de pistoleros y aventuras.

- ¿Sus primeros pinitos literarios fueron a qué edad?
- Escribí el cuento de las Jirafas a los 14 años de edad, para un concurso del Círculo de Lectores. A pesar de la modificaciones, su estructura permanece casi intacta.

- ¿Es más complicado escribir para los niños o para los adultos?
- Pues para adultos he publicado casi 10 libros y para niños uno solo. Creo que es mas difícil para niños, pues hay que pelear con las palabras para conservar el interés sin que decaiga un solo minuto, hay que pensar cada frase para que sea divertida. Los niños no perdonan, se aburren, se cansan, pierden la atención  y dejan la lectura. Hay que competir con los videos y las consolas

- ¿Cómo surgió el título y el cuento de la jirafa?
- Tengo una serie que trata de resolver preguntas reales en forma creativa y alocada: ¿Cómo le creció la trompa a los elefantes? ¿Y la caparazón a las tortugas? ¿Y el cuello a las jirafas? Los dos primeros están pendientes de publicación y hacen parte de un proyecto de libro, “Zoología delirante”. Lo que pasa es que el de ¿Cómo le creció el cuello a las jirafas? se ganó una convocatoria en Uranito de Argentina para pequeños lectores y ahora , gracias a su aceptación, lo están publicando en toda Hispanoamérica 

- ¿Dentro de su arsenal imaginativo tiene más y más cuentos para niños?
- Tengo los dos mencionados y una novela corta, policial, dirigida a los niños, llamada El gato desaparecido. Ya encontramos al gato, ahora estamos buscando al editor, que anda un poco perdido

- ¿Participar y ganar un concurso como el de Uranito es un gran compromiso con los pequeño grandes lectores?
- Sí, porque exige un nivel cada vez más alto, tener mucho rigor, ser muy cuidadoso en el manejo de los temas y el manejo del lenguaje. Tratar de crear una literatura de gran calidad, tanto para niños como para adultos. 

- ¿Ha pensado escribir para los jóvenes?
- Ahora estoy concentrado en la serie de mi detective Joaquín Tornado. También quiero publicar los que tengo pendientes para niños y jóvenes, pero sí. Ha sido muy satisfactorio  y quiero seguir explorando esta literatura. 

- ¿Se puede combinar medicina y creación literaria?
- De hecho lo hago. Hace diez años solo dictaba conferencias y publicaba sobre temas médicos de mi especialidad. Ahora ando de un lado para otro hablando en público y dando declaraciones tanto de medicina como de mis libros. En mi blog pueden hacerle seguimiento a mis artículos, mis libros y mis entrevistas. Los invito a visitarlo:   www.emiliorestrepo.blogspot.com 

- ¿Cómo nace la historia de  ¿Cómo les creció el cuello a las jirafas?
Es una historia algo delirante de ficción, que trata de burlarse de la biología convencional, proponiendo teorías alocadas y muy divertidas de los fenómenos animales, como por ejemplo: ¿Cómo le creció la trompa a los elefantes?, ¿Cómo se les formó la caparazón a las tortugas? Es un divertimento que pone a volar la mente y la imaginación con conceptos algo absurdos y forman parte de mi colección “Zoología delirante”.

- ¿Cuál es la intención del libro?
- Poner a prueba la imaginación de los niños, hacerles ver que en mundo mágico de las ideas y las palabras todo es posible, que el lenguaje y la mente pueden con todo. Pretende estimular la lectura a través de la diversión y el humor, enganchando a los pequeños lectores con las maravillosas ilustraciones de Nancy Brajer. Las pueden ver en:http://nancybrajer.blogspot.com/2013/10/de-como-le-crecio-el-cuello-las-jirafas.html

- ¿Qué es lo más difícil de escribir para niños?
- Lograr el lenguaje adecuado que capte su atención sin que su interés se desvíe ni un solo segundo, pues con seguridad, si eso ocurre, lo perdemos como lector.

- ¿Qué fue lo más complicado a la hora de escribir esta obra?
- Nada, todo fluyó maravillosamente con solo plantear la pregunta que se diseñó inicialmente como un juego y luego cuando surgieron los otros temas, como un proyecto. Lo más difícil es encontrar un ilustrador que se sintonice con el texto, pero en este caso fue todo un acierto.

- ¿Qué mensaje quiere dejar en los niños?
- Que crean en las ideas locas, que lean todo lo que pase por su lado y no traguen entero. Que escriban todas sus fantasías. Que hablen y oigan más, para que la tecnología no les invada sus cerebros. Que se rían y se la gocen cada que puedan, que al crecer, las cosas se vuelven un poco mas pesadas.

- ¿Es una historia dirigida –únicamente- a niños?
- En lo fundamental, en su concepción, sí, aunque a través de los comentarios de los padres, de críticos y profesores que han trabajado mi libro, descubro que también se lo gozan a la par que los pequeños.

¿De cómo les creció el cuello a las jirafas? fue publicado primero en Argentina, ¿cómo ha visto su recibimiento?
- Está prácticamente en todas las librerías de Buenos Aires, los comentarios han sido muy halagadores y las ventas, más de las esperadas. Ha sido sorprendente y muy satisfactorio para mí como autor colombiano, tener esa recepción y generar ese entusiasmo en un lugar como Argentina. Estamos esperando con mucha ilusión que salgan los próximos dos volúmenes de la colección “Zoología delirante”.

- ¿Cuál fue el primer libro que en su niñez leyó?
- Recuerdo las revistas de Walt Disney y del Príncipe Valiente, La colección de Ariel Juvenil Ilustrada, que tenía los grandes clásicos condensados y graficados para niños, la colección de COLCULTURA, con libros a 3 pesos, con verdaderas obras maestras.

- ¿Cree que hoy se ha perdido la tradición de que los padres le lean cuentos a sus hijos?
- No creo. La televisión, el cine y las copias piratas la ponen fácil para ver películas en familia, pero conozco demasiados ejemplos de padres leyendo a sus hijos antes de dormir, como para no perder la fe en esa tradición milenaria y maravillosa. Un vínculo mágico y poderoso que el modernismo y la informática todavía no han podido romper del todo.

- Finalmente, envíeme por favor dos frases claves que definan la obra.
- “Diversión con imaginación” y “lectura para deambular por los locos caminos de la creatividad”.


¡¡¡¡DESTACADO!!!!
Cuentos propios, leídos por el autor:



Tuesday, May 06, 2014

EL COMPORTAMIENTO POCO CABAL DE LA CONGRESISTA MARIA FERNANDA CABAL






Definición del DRAE:

cabal.
(Der. de cabo 'extremo').
1. adj. Ajustado a peso o medida.
2. adj. Dicho de una cosa: Que cabe a cada uno.
3. adj. Excelente en su clase.

No conocía a la congresista Cabal hasta el día en que decidió mandar a Gabo a los mismísimos infiernos, sin respetar el dolor nacional por la muerte del escritor ni tener ninguna expresión de consideración por una figura que tanto brillo le dio a la literatura universal. No se había enfriado el muertico y ella ya estaba pontificando sobre el destino que le esperaba. Me pregunté, ¿quién es esa señora que se toma públicamente la atribución de saber  a dónde van las almas de los difuntos? ¿Estaría borracha o, más grave, ebria de triunfalismo electoral y arrogancia?

No sé nada de sus aportes al arte, a las letras o a la cultura. No sé qué cosas meritorias ha hecho en su vida privada o pública para intentar degradar de tal forma a nuestro escritor sin apenas ruborizarse. No sé nada de sus propuestas políticas(creo que nadie las conoce, pues fue electa por el arrastre de su jefe, el presidente Uribe en una lista cerrada en el que los nombres ni las ideas ni los antecedentes importaban)

Decía un columnista que muy probablemente a través de sus relaciones políticas (el uribismo, los terratenientes y ganaderos de la costa) y familiares (el cuestionado presidente de Fedegan, José Felix Lafaurie), María Fernanda Cabal debe tener muy claro quién, cuándo  y cómo deben ir al infierno las personas. Saben sus cositas y tienen sus métodos. Ver la respuesta de un escritor:
http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/G/gabo_y_el_infierno_de_la_congresista_cabal/gabo_y_el_infierno_de_la_congresista_cabal.asp

Según personas documentadas como el también senador Iván Cepeda, lo han hecho por años las personas de sus más estrechos círculos mediante desplazamientos forzados, paramilitarismo, los doce apóstoles, el espionaje a enemigos y contradictores y los  falsos positivos, por solo mencionar algunos asuntos. (Es un testimonio impresionante: 
http://www.elespectador.com/libros/columna96703-puertas-de-el-uberrimo
http://www.las2orillas.co/los-secretos-de-alvaro-uribe-contados-por-ivan-cepeda-y-alirio-uribe/ )

Me conduele este país en que personas como ella atropellan y arrasan sin miramientos y sin embargo ocupan posiciones de poder en la opinión. No solo me produce repugnancia sino tristeza, pero en este punto ya no hay nada que hacer. Allá en el congreso ella y los de sus mismas convicciones van a decidir por nosotros y sin miramientos van a seguir para adelante. Arrastrando lo que se cruce por su camino. Está lo suficientemente bien respaldada por personas a las que nada que no sea el poder, las tierras, el ganado o el dinero les conduele. El arte o los asuntos del espíritu, por supuesto, no les interesan en lo absoluto.

Mientras tanto, encascarados en nuestra impotencia, pero atentos y vigilantes,  nosotros seguiremos trabajando, luchando por el país y leyendo y recordando a García Márquez esté donde esté, aunque sea quemándose en las pailas atizadas por el propio Satanás.  Gabo sí fue un hombre "cabal" en todo el sentido de la palabra. Él sí.