Saturday, March 10, 2012

ENTREVISTA A EMILIO ALBERTO RESTREPO PARA EL PERIODICO EL COLOMBIANO

LA NOVELA "EL PABELLON DE LA MANDRAGORA" GANO LA BECA DE CREACION CULTURAL DEL MUNICIPIO DE MEDELLIN 2005. ACTUALMENTE CIRCULA LA SEGUNDA EDICION. SE PUEDE DESCARGAR GRATIS EN
http://ebiblioteca.org/?/ver/32239

ENTREVISTA PUBLICADA EN EL PERIODICO EL COLOMBIANO, A PROPÓSITO DE LA PUBLICACION DEL LIBRO "EL PABELLON DE LA MANDRAGORA", GANADOR DE LA BECA DE LITERATURA -NOVELA-2005, DEL MUNICIPIO DE MEDELLIN.







Donaldo Zuluaga
Emilio Restrepo es un escritor ratero. Escribe en los ratos que le roba al descanso, a la vida familiar.
Los círculos perpetuos y El Pabellón de la Mandrágora.
Escribir, cirugía de alto riesgo

Su autor, Emilio Restrepo, médico ginecólogo, tiene otros dos libros.
Ganadora de la Convocatoria para Proyectos Culturales de Medellín.
El Pabellón la Mandrágora, novela que tiene ambiente de hospital.


Por
John Saldarriaga
Medellín

Quien conoce a Emilio Restrepo, autor de El Pabellón de la Mandrágora, sospecha que debe haber recibido noticia de que el mundo se terminará en minutos.

Porque su modo de ser es como el de una tormenta controlada. Vive con apremio. Así escribe, así ejerce su profesión de médico ginecólogo y así habla de su última novela, ganadora de la tercera convocatoria para Proyectos Culturales de Medellín, 2005.

En su alma de escritor lo atormentan las historias, insólitas muchas de ellas, de las que es testigo o escucha, en su frío consultorio de hospital, o en el aséptico quirófano.

¿Cómo dejarlas pasar de largo? Cuenta, por ejemplo, que en el hospital de Envigado, donde trabaja, un anciano murió en el quirófano cuando era intervenido por alguna dolencia. Le avisaron a su esposa, que esperaba solitaria en la sala. Ella tomó la noticia con aparente calma, pero murió en breve. Varios de los empleados del centro asistencial veían en las noches a esa mujer que se perdía por los corredores desiertos, dirigiéndose hacia la lavandería que a esa hora estaba cerrada.

La escena se repitió varias veces, hasta que la locación fue reformada en su estructura y la mujer dejó de aparecerse.

Esa historia y muchas más hacen parte de El Pabellón de la Mandrágora, unidas con varios recursos: la existencia de un único personaje narrador, en primera persona del singular; y la conexión, al final del texto, de las historias que parecían sueltas e independientes, como cuentos.

Precisamente, alguna de las antiguas definiciones de novela es que ella es un conjunto de cuentos.

El personaje narrador es una auxiliar de enfermería inteligente y observadora. Ella es personaje principal en unas historias, secundario en otras.

Comienza describiendo el complejo mundo del hospital, que no puede aburrir de cuántas cosas suceden casi sin tregua. Lo menos que sucede es la facilidad con que se pasa de un olor a otro -todos químicos, unos agradables otros intolerables-, de una escena amable a una trágica y la permanente tensión en el ambiente, en que las sorpresas no sorprenden.

"Si uno torna la cara para un lado, observa el rito sublime y tierno con que una familia acoge a un recién nacido y al otro, los gritos desgarradores de una madre que perdió a su hijo en un hecho de violencia o por una enfermedad inesperada. Casi nada es rutina, todo es impredecible, uno no sabe qué puede ocurrir en los próximos minuto; cuándo vendrá el accidente masivo, la explosión con varias víctimas, el atentado, la masacre, el muerto de repente que deja la familia entre atónita y compungida".

Y así, con esta introducción, seguida por historias cortas como las que ya adelantó el autor, la auxiliar de enfermería prepara al lector para lo que vendrá.



Ayuda al lector
Dos novelas y un poemario
El pabellón de la Mandrágora es el tercer libro publicado de Emilio Restrepo. El primero fue Textos para pervertir a la juventud, un poemario con el que obtuvo el Premio Nacional de Poesía de la Universidad de Antioquia. El segundo, Los círculos perpetuos, de narrativa, ganadora del Premio Nacional de Novela Álvaro Cepeda Samudio. Fue publicado en 2004 por El Tambor Arlequín Editores y luego con cuatro ediciones más.

El autor hace parte del taller de escritores de Asmedas, que dirige el escritor Mario Escobar. Allí compartió muchas de las historias que conforman el libro.

El pabellón de la Mandrágora permite que Emilio Restrepo se reúna con alumnos de colegios y universidades que lo leen para sus cursos, para exponer métodos y experiencias de escritor.

Actualmente, el autor prepara una novela negra.

Siempre había querido escribir sobre bandidos y ya llegó la hora.

ENTREVISTA A EMILIO ALBERTO RESTREPO EN MOMENTO MEDICO, EN 2004

La Callada Presencia
Los círculos perpetuos
Novela debutante de un médico de oficio, escritor por vocación, gozón por convicción
ASMEDAS felicita a nuestro colaborador en MOMENTO MÉDICO, el doctor Emilio Alberto Restrepo Baena, por la publicación de su novela “LOS CÍRCULOS PERPETUOS”, finalista en el Primer Concurso de Novela Breve “Álvaro Cepeda Samudio”, recomendada ampliamente para su edición por los jurados Gustavo Álvarez Gardeazábal, Enrique Serrano y Juan Gustavo Cobo Borda.

El lanzamiento nacional se efectuó en la Feria Internacional del Libro en Bogotá, el pasado mes de mayo y el lanzamiento local en la Biblioteca Pública Piloto en junio, donde se lanzó la segunda edición.

Se trata de una entretenida y sorpresiva obra narrativa, enmarcada en un entorno urbano, con un lenguaje muy especial y un particular y negro sentido del humor. Ambas ediciones están completamente agotadas, por lo que se viene preparando la tercera, que en próximos días saldrá a las librerías.
Ha merecido comentarios elogiosos de los periódicos locales; su nivel de aceptación y ventas ha llamado la atención, y críticos y literatos como Luis Fernando Macías, Mario Escobar Velásquez y Reinaldo Spitaletta la han recomendado con entusiasmo en diferentes foros y escenarios, considerándola digna representante del efervescente movimiento de literatura urbana que, hoy por hoy, hace furor en los medios literarios.
Entrevista exclusiva realizada por nuestro periodista Luis Reinaldo Franco Restrepo
¿Cuándo comenzó a escribir? ¿A qué se debe su afición por escribir obras literarias?

Comencé a escribir temprano en mi vida, al final de la infancia ya garrapateaba canciones y esbozos de poemas que gracias a mi Dios hoy reposan en los dulces aposentos de la indiferencia y el olvido. A pesar de que en esa época ya escribía, me defino más como un lector que como un escritor; además, ¿quién, que se precie de ser colombiano, no llegó en alguna ocasión a cometer algún poema? Desde entonces he tratado de trabajar el cuento corto y la crónica, la mayoría de las veces sucumbiendo en el intento. Ahora ando en una lucha cuerpo a cuerpo con la novela. De ahí las cicatrices y laceraciones.

¿Por qué un médico se dedica a la literatura?

Evidentemente, no es un oficio incompatible; de hecho, el ser médico me permite estar en permanente contacto con el ser humano que está frente a uno en condición de paciente, saber de sus angustias y aflicciones, explorar un poco detrás de la historia que todos tenemos por dentro y estamos ansiosos o necesitados de contar; si usted supiera todo lo que se esconde tras de un caso clínico, toda la riqueza anecdótica y filosófica que allí está como un filón literario presto a ser explorado; y no es un caso excepcional, recuerde los múltiples ejemplos, Artur Conan Doyle, Cristian Barnard, Robin Cock, Anton Chejov y, a un nivel más criollo, Manuel Uribe Ángel, Jaime Restrepo Cuartas, Tiberio Álvarez cheverry, Tomás Quevedo Gómez, Fernando Rivillas Casas y un largo etcétera.
¿Dentro de qué género clasifica su obra literaria?
He trabajado poemas en verso libre, pero mucho más el cuento, la crónica urbana (como son todas las que he publicado en MOMENTO MÉDICO de ASMEDAS, en la columna “La callada presencia” y que hace parte de un libro en proceso de edición llamado “Crónicas de la ciudad de la furia”. También han aparecido publicadas en el periódico EL MUNDO y LA HOJA de Medellín, y la revista CAMBIO. Luego hice la novela “LOS CÍRCULOS PERPETUOS”, primer finalista en el concurso de novela breve “Álvaro Cepeda Samudio”, convocada por SYC editorial, actualmente en su tercera edición, con un nivel sorprendente de éxito que honestamente nos cogió por sorpresa. Fue escrita para exorcizar viejos fantasmas que habitaban mi memoria y las ganas de escribir y divertirme, pero no contaba con el entusiasmo con que fue recibida. Acabo de terminar una novela de hospital, titulada “EL PABELLÓN DE LA MANDRÁGORA”.
¿Se ha visto influenciado por algún estilo literario?

Evidentemente nuestra generación tiene toda la carga del boom latinoamericano con cierta rebeldía contra el realismo mágico, que no le queda
bien hecho sino a García Márquez. Tenemos encima muchas lecturas de él y de Bennedetti, Hemingway, Cortazar, Borges, Cabrera Infante, Agata Crhistie, Conan Doyle etc. También admiro a los humoristas y a los cronistas, Vargas Tejada, Salom Becerra, Samper Pizano, Klim, Castillo Gómez, JJ Hoyos, Adriana Mejía, Aricapa, ETC.
¿Qué obras ha escrito? ¿Ha publicado alguna de ellas?

Tengo dos libros publicados. El primero, “TEXTOS PARA PERVERTIR A LA JUVENTUD”, ganador de un premio de poesía en la Universidad de Antioquia en l991, que tuvo dos ediciones, y la novela “LOS CÍRCULOS PERPETUOS” a la que ya hice referencia.
¿En qué se basó para hacer su Novela?

Es una Novela sin muchas pretensiones, fundamentalmente urbana, que trata de mostrar la brutalidad de vivir el día a día en la montaña rusa de una gran ciudad despiadada y cruel, sin perder del todo la esperanza, refugiados en la opción del humor como tabla de salvación, demostrando cómo los hechos no son aislados, cómo la realidad es circular y nos involucra sin querer en su agitado vaivén. Está enmarcada dentro del ambiente de un barrio de clase media, con personajes de carne y hueso que todos conocemos y hemos convivido con ellos.
¿Los personajes de sus obras son reales o son ficticios? Parece que se burlara de ellos. ¿De dónde saca los temas?

En su esencia son reales, compañeros de mi crianza, amigos o referentes de historias, o sobrevivientes a la tradición oral de las leyendas urbanas de nuestra ciudad, por cierto, rica en ellas. A veces con varios personajes de la vida real, se hace una mezcla y se obtiene un personaje fuerte, literariamente muy llamativo. Lo de burlarse de los personajes es muy relativo, cuando uno tiene la característica de burlarse primero de uno mismo. Es cierto que algunos de los personajes caen en lo grotesco, pero qué se le hace si ellos son así en el espejo de sus propias vidas, casi una caricatura de sí mismos. Además, siempre he pensado que el humor es un arma muy poderosa de comunicación, que no se debe desdeñar, tratando de no pisar la delgada línea de lo ridículo y lo grotesco. Cuando esta herramienta se usa en forma adecuada, se roba la complicidad del lector, quién se involucra en forma cómplice en la obra y la recomienda con entusiasmo. Los temas están ahí, lo atropellan a uno buscando ser narrados. Esta ciudad es rica en hechos, en situaciones de todo tipo que, relatadas en otras culturas, pudieran parecer exageraciones. Cuando uno agudiza los sentidos y empieza a tratar de capturar el detalle, la historia, la anécdota, anotando en libretas de apuntes o grabando, descubre que hay todo un caudal de temas que están allí esperando ser tratados. Hay que tener la capacidad para verlos, la sensibilidad para moldearlos, la paciencia para acosarlos, la disciplina para torcerles el cuello.
Usted hace parte de un taller literario. ¿Qué rescata de ese modelo?

Tuve la fortuna de hacer parte del taller literario de ASMEDAS Antioquia dirigido por el escritor Mario Escobar Velásquez. Allí se maneja un gran rigor con el uso del lenguaje y sus significados como herramienta fundamental para escribir. Hay allí un fuerte análisis estrictamente técnico, respetando los estilos, que me permitió encontrar mi camino como escritor, pues antes de él, estaba un tanto divagante, sin definir exactamente qué quería. Es una experiencia que recomiendo entusiastamente a todos los que han querido escribir y no logran concretarse.
¿Las ediciones son comerciales? ¿En dónde se consiguen?

La primera edición fue publicada en Bogotá y Bucaramanga por SIC Editorial. La segunda hace parte de la colección El Tambor Arlequín, junto con otras diez obras, distribuida en un 80% en Medellín y el resto en varias ciudades. Como coincidió con las ferias del libro, los lanzamientos y las reseñas en prensa, se agotó en menos de dos meses. Actualmente circula la tercera edición, de la misma editorial y claro que tiene distribución comercial, se consigue en las librerías Al pie de la letra, Paraninfo U. de A., Palinuro, Yy en la sede de ASMEDAS.

ENTREVISTA A EMILIO ALBERTO RESTREPO PARA BITACORA, DE LA UNIVERSIDAD EAFIT

Médico de día, cómplice de oscuros crímenes en la noche

Emilio Restrepo es un ginecólogo cuya pasión, aparte
de la medicina, es la literatura. Si bien su obra tiene
historias de toda índole, son las de malevaje,
conspiraciones y crímenes las que más le gusta
escribir.

Este médico dice que es un hombre “absolutamente urbano” y que eso se refleja en toda su obra literaria.

Por Jhon Fredy Vásquez

Entrevista para BITACORA de Universidad EAFIT
Cuando abandona su atuendo de médico, huye sin despertar
la menor sospecha hacia el estudio de su apartamento. Allí se
sumerge en el mundo interior de sus imaginerías para plasmar
las historias de la vida cotidiana, las de sus pacientes, amigos,
la calle. Todo lo que vive, escucha y recuerda termina
convertido en cuentos, poemas, crónicas y novelas que
tienen ese sabor a barrio, a malevaje, a camaradería.
Sus personajes se alían a él para reflejar esa realidad urbana
que, como siempre, supera la ficción.



En historias como La milonga del bandido es donde como
escritor logra hacerse cómplice, víctima o testigo de sus
personajes. Lo más interesante de su creación literaria
es el grado de realidad que tienen sus obras. Según afirma,
están basadas siempre en hechos reales.



Aunque es aún joven en su producción literaria, ya cuenta
con siete obras publicadas y ha ganado varios concursos
literarios; además, escribe artículos de medicina en la
revista Cambio, lo hizo en la desaparecidaLa Hoja,
además del periódico El Mundo, entre otros.



Emilio Restrepo es médico de la Universidad Pontificia
Bolivariana. Se especializó como gineco-obstetra en la
Universidad de Antioquia y en laparoscopia en la
Universidad CES. Aunque ha tenido una exitosa
carrera en la medicina y ha logrado una reconocida
posición entre los ginecólogos de Medellín, es su
faceta literaria la que trataremos aquí.



Heredero de la vida de barrio
En la mañana de un domingo nos dimos cita en una cafetería
ubicada en el barrio Laureles. Llegó puntual en su camioneta
y sin bajarse me invitó a entrar al vehículo y entre un mar
de papeles, discos compactos, libros y una bata blanca, que
ocupaban casi todo el espacio, haciendo gestos afanosos me
abrió lugar y partimos hacia su apartamento.



Vestía camisa de botones, pantaloneta y tenis blancos, muy
diferente a como se ve en la semana. En su casa, mientras
preparaba café (actividad en la cual no es muy diestro)
comenzó la entrevista.


Usted nació en el municipio de Amagá. ¿A qué edad vino a vivir a la ciudad?“Estábamos en Amagá porque mi papá trabajaba allá en la Federación de Cafeteros. Después fue trasladado a Medellín y cuando yo tenía cinco años nos vinimos para esta ciudad. Desde entonces me crié en Belén, un barrio típico de clase media con toda la connotación de barrio que hoy no se conoce: cuadra, tienda en la esquina, mangas para jugar, unidad deportiva, juegos en la calle. Un ambiente muy apacible”.

¿Por qué le llama tanto la atención la vida de las calles?
“Porque es lo que conozco y donde me desenvolví desde el punto de vista existencial, educativo, cultural, social. Nos criamos en una esquina en una época en la que había una sola cadena nacional de televisión y los programas empezaban a las cinco de la tarde y acababan a las nueve de la noche. Y no había juegos de video, no había Internet”.

“Generalmente había dos o tres televisores en toda la cuadra. Entonces el espacio obligado de un muchacho de clase media era estar en la calle desde pequeño. Allí estábamos alimentando la lúdica, jugando,avivando la tradición oral, conversando todos los días, en poder de la dialéctica de los diálogos de los marihuaneros. Cuando éramos niños nos gustaba ir a la esquina a enrolarnos con ellos, a escucharles los cuentos”.

¿Cómo influyó en su vida crecer en un ambiente así?
“De hecho, mi gran aspiración en la vida, a los ocho años, era ser marihuanero. Yo quería serlo para tener todas esas historias que ellos habían tenido según la tradición oral que manejaban. Me imagino que la mitad eran mentiras, pero entonces yo quería tener esas aventuras y cotizar [conquistar] a esas chicas maravillosas, basadas en las modelos del cine norteamericano”.

“Había querido tener esas fugas inverosímiles de las cárceles que ellos contaban y que tal vez eran producto de la traba. En todo caso yo admiraba la tradición oral, entonces de ahí se puede sacar un referente del estilo de mi narración. Yo generalmente manejo el ritmo, el vértigo y el tono de un narrador oral”.

En cuanto a los jóvenes se refiere, por ejemplo, desde la vivencia con su hijo que es ya un adolescente, ¿qué tanto se ha perdido de esa tradición oral del barrio?“Los jóvenes no conversan. Yo he tenido la oportunidad de estar como testigo circunstancial, a veces involuntario, de conversaciones de muchachos, y me impresiona lo limitado del alcance de su lenguaje. Usted se pone a escucharlos y todo es: ‘sisas, todo bien, bien llave, qué más llave, sisas, bien’. Y repiten incansablemente el mismo relato. Entonces rápidamente se quedan sin tema de conversar, estando cuatro o cinco muchachos sentados en una sala jugando con su play o con sugame-boy [juegos electrónicos]”.
“Todo lo que yo he hecho fundamentalmente es novela, crónica y poemas urbanos”, afirma el médico Emilio Restrepo.
Su vida como escritor
Usted perteneció al taller literario del escritor Mario Escobar Velásquez. ¿Qué aportes le brindó esa experiencia?“Mi verdadero encuentro con la literatura, lo que me permitió canalizar mi inquietud literaria y darle un buen cauce fue mi ingreso a ese taller literario donde aprendí unas pautas estilísticas, disciplinarias y técnicas. Tuve el gran apoyo del maestro Mario Escobar quien fue fundamental en mi desarrollo como escritor. Yo empecé sin tener nada y de un momento a otro en un año resultaron dos libros. Comencé a ganar concursos, como cinco en tan breve tiempo”.

¿Reconoce usted la importancia de una preparación académica en el ejercicio de la escritura?
“En el caso mío sí. Yo no puedo hablar por otras personas, pero a mí me permitió encontrarme. Tuve que organizar mis elementos estilísticos y mis herramientas literarias, gracias a que un profesor me ayudó a encontrar el camino que yo no hallaba. En lo que escribía cometía unos errores estilísticos garrafales que gracias al rigor de una persona como Mario Escobar y en su enfoque de taller me permitieron encontrarme. Si mal no recuerdo, el taller empezó en el año 2002”.

Reconoció en usted esa tendencia innata a escribir. Le gustaba, le apasionaba, sin embargo se presentó a estudiar medicina.
“No tiene nada que ver. Yo toda la vida quería trabajar en algo, ser médico, tener una profesión digna, buena, que me gustara. No hay incompatibilidad. De hecho, por el contrario, para mí la medicina ha sido un rico filón para estudiar miles de historias”.

“Yo tengo una columna en un periódico hace más de 10 años donde toco temas médicos. Poseo más de 20 artículos publicados. Una novela entera dedicada a la medicina, novela de hospital, que es El pabellón de la mandrágora. Ser médico me dio más oportunidades: me permitió escuchar muchas historias, de gente, de diferentes gremios, géneros y edades que de otra manera no hubiera podido conocer. No me hubiera tocado la experiencia, por ejemplo, de una monja embarazada, la del cuento Un asunto sorprendente. No habría conocido una historia tan poderosa como esa si no hubiera sido un médico que estaba tratando a la religiosa encintada”.

Háblenos de su obra. ¿Cuántos libros ha publicado, de qué libros en especial se siente orgulloso?“Por ahí me gané un concurso de poesía en la Universidad de Antioquia y salió un libro que se llama Textos para pervertir a la juventud”.

¿Fue su primera publicación?“El primer libro publicado, por allá en el año 91–92, muy exitoso en su momento. Llenó esos recitales de poesía. Toda la gente con velitas y compraban. Se llegaron a vender 2.000 ejemplares de esas dos ediciones que se sacaron. Honestamente creo que son textos inmaduros. Hechos con cierto humor, con cierto sarcasmo, pero podría cuestionar seriamente su valor literario”.

“Después quedé como primer finalista en el Concurso Internacional de Novela Álvaro Cepeda Samudio y ahí salió la novela Los círculos perpetuos, que va por su cuarta edición. Ha sido muy exitosa, se maneja como texto de lectura en colegios y universidades. Es muy conocida.

“Después saqué El pabellón de la mandrágora, con la cual me gané las becas de creación del Municipio de Medellín. Fue muy bien acogida la primera edición de 2.500 ejemplares. Y en la Fiesta del Libro de 2008, el Municipio sacó la segunda edición, difundiéndola por todas las bibliotecas de Colombia, en todos los municipios. Hubo entrevista por televisión, con el alcalde Sergio Fajardo… Fue muy emotivo el lanzamiento, muy apoyado”.

“Después saqué La milonga del bandido, una novela. La publicó una cooperativa que se llama Prosaico. Fue una edición de 1.500 ejemplares, está prácticamente vendida. También muy exitosa, con grandes anhelos y un proyecto muy serio para tratar de llevarla al cine”.

“Tengo los premios Ciudad de Itagüí en poesía, cuento y crónica que ya se publicaron. Y en el libro Crónicas de Belén - Algunas cosas nuestras. Saqué cinco crónicas en las que se recrean aspectos del barrio. También el año pasado gané el concurso Premio Talento Ciudad de Envigado con la obra Qué me queda de ti si no el olvido”.

Epílogo
Emilio Restrepo pertenece actualmente al taller de escritores dirigido por Luis Fernando Macías. Su fuente de inspiración, esta ciudad enorme y contradictoria, le seguirá aportando temas inverosímiles de toda clase, pero sobre todo de esos que tanto le gustan: el barrio, el malevaje y la violencia.
Este consagrado médico-escritor ha decidido llevar una vida laboral más tranquila para cuidar su salud y dedicarse a eso otro que tanto le apasiona: escribir.

2 comentarios:

  1. He leído algunas de sus obras y se nota que vivió esos momentos y los describe con claridad transmitiendo bien paisajes de momentos de una vida de bario, de hospital y otras cosas, me encarpete en algunos de sus escritos por que le pone la malicia y el pique que uno como mal lector requiere para interesarse y terminar cada capitulo
    "El Costeño"
    Responder
  2. Este es un autor bastante interesante. Lo conocí de profesor y me gustó, pero lo disfruté más como escritor. Es un gozón que esconde unas verdades enormes y un buen conocimiento de la condición humana. Su humor es puntilloso, sus historias son envolventes. Recuerdo mucho un historia de una monja embarazada llamada UN ASUNTO SORPRENDENTE, seleccionado en varias antologias de cuento, como la que hizo Mario Escobar para la U de A. Sin tanto cartel, creo que tiene un gran carrera por delante. Vale la pena seguirle la pista. Carlos Jarava C.
    Responder

LA VIRGEN DE GUADALUPE

Introducción

En México, el culto a la Virgen de Guadalupe es un fenómeno de masas que involucra más del 85% de la población. Sin exageración se dice que más que católicos, los mexicanos son "guadalupanos" y muchos que se consideran cristianos no practicantes o incluso ateos confesos, no escatiman para predicar a viva voz su admiración, fe y respeto porla VirgenMorena,la Señorade Guadalupe. Y estamos hablando desde el presidente dela República, hasta el habitante de la calle, desde el artista más encumbrado, hasta el obrero más humilde, pasando por los deportistas, las actrices, los escritores. La visita del papa Juan Pablo II a México y su especial devoción por esta Virgen, le dio un contundente apoyo para reforzar su impacto en la población de devotos que la veneran. De hecho, fue el primer viaje que hizo desde que fue elegido, con el fin primordial de visitar ala Matrona.

Aspectos históricos y Leyenda La historia de su origen es como sigue: De acuerdo con las creencias católicas, la Virgen de Guadalupe se apareció cuatro veces a Juan Diego Cuauhtlatoatzin en el cerro del Tepeyac, en las cercanías dela Ciudad de México, entonces ciudad capital del imperio Azteca. Este personaje, conocido posteriormente como San Juan Diego fue el primer indígena de América Latina que, según la tradición católica en México, presenció la aparición dela Virgen de Guadalupe en 1531. Fue canonizado en 2002 por el papa Juan Pablo II. Según la leyenda guadalupana, tras una cuarta aparición,la Virgen ordenó a Juan Diego que se presentara ante el primer obispo de México, Juan de Zumarraga y le pidió que le transmitiera su voluntad de construir un templo dedicado a Ella en el cerro Tepeyac. El obispo, al escuchar el relato del indio, le pidió una prueba dela Presencia dela Madre de Dios allí. María había hecho crecer un jardín de rosas en un cerro inhóspito y semidesértico (de hecho, en esa zona no florecen las rosas), y se las hizo recoger a Juan Diego en su tilma (especie de poncho o manta). Luego le pidió se las presentara como prueba de Su Presencia al obispo. Cuando el indio abrió su tilma frente al obispo, las flores cayeron al piso y apareció milagrosamente retratada la imagen dela Virgen María en la rústica tela, de tez morena y con rasgos indígenas. El delantal era de trabajo, no tenía ninguna pintura previa, lo que hizo que el obispo se hincara a sus pies, extasiado y sorprendido por lo que interpretó como un milagro y una revelación de orden divino. A partir de entonces, el lienzo fue expuesto en un altar de una capilla dedicada a la veneración de la virgen y Juan Diego fue nombrado guardián de la reliquia hasta su muerte. A partir de entonces, la peregrinación y la romería en torno al icono no ha parado de crecer. Hoy día, el lienzo se encuentra en La basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, el segundo santuario católico más visitado del mundo (después dela Basílica de san Pedro en el Vaticano)con más de 14 millones de visitantes todo el año en innumerables peregrinaciones desde todas las partes del país y del mundo. Ha sido declarado santuario nacional por el Vaticano, siendo este recinto uno de los primeros santuarios marianos de América. Se encuentra enLa Villa de Guadalupe (conocida popularmente como «La Villita») en el norte de la ciudad de México.


Mitología. Curiosidades sorprendentes.

En torno al mito dela Virgende Guadalupe se han derivado unos hechos sorprendente que mistifican su leyenda. Autores de prestigio como J.J. Benitez e instituciones comola NASA y la Nacional Geographic han metido sus narices en el asunto. Enumeramos algunos de los hechos más llamativos, sin poder afirmar que sean ciertos o no y que resistan sin discusión el rigor del método científico:

Dice la leyenda que estudios oftalmológicos realizados a los ojos de María han detectado que al acercarles luz, la pupila se contrae, y al retirar la luz, se vuelve a dilatar, tal cual como ocurre en un ojo vivo. También se descubre que los ojos poseen los tres efectos de refracción de la imagen que un ojo humano normalmente posee. Lograr estos efectos a pincel es absolutamente imposible, aún en la actualidad.

Al tomarse la temperatura de la fibra de maguey con que está construida la tilma, se descubre que la misma mantiene una temperatura constante de 36.6 grados, la misma que el cuerpo de una persona viva.

Uno de los médicos que analizó la tilma colocó su estetoscopio debajo de la cinta que María posee (señal de que está encinta) y encontró latidos que rítmicamente se repiten a 115 pulsaciones por minuto, igual que un bebé que está en el vientre materno. Según la interpretación, es el Niño Jesús que está en el Santo Vientre dela Madrede Dios.

La fibra de maguey que constituye la tela de la imagen, no puede en condiciones normales perdurar más que 20 o 30 años. De hecho, hace varios siglos se pintó una réplica de la imagen en una tela de fibra de maguey similar, y la misma se desintegró después de varias décadas. Mientras tanto, a casi quinientos años del suceso, la imagen de María sigue tan firme como el primer día. Se han hecho estudios científicos a este hecho, sin poder descubrirse el origen de la incorruptibilidad de la tela, incluso después de haber permanecido más de un siglo sobre una pared húmeda, entre el humo de miles de velas, y manoseada por muchedumbres de peregrinos, creyentes y curiosos.

No se ha descubierto ningún rastro de pintura en la tela. De hecho, al acercarse uno a menos de10 centímetrosde la imagen, sólo se ve la tela de maguey en crudo. Los colores desaparecen. Estudios científicos de diverso tipo no logran descubrir el origen de la coloración que forma la imagen, ni la forma en que la misma fue pintada. No se detectan rastros de pinceladas ni de otra técnica de pintura conocida. Richard Jun, premio Nobel de Química, hizo análisis químicos en los que se pudo constatar que la imagen no tiene colorantes naturales, ni animales, ni mucho menos minerales. Dado que en aquella época no existían los colorantes sintéticos, la imagen, en este aspecto, es inexplicable.

El Dr. Phillip S. Callaghan, del equipo científico dela NASA americana, biofísico dela Universidadde Kansas (EE.UU.), investigador, científico y técnico en pintura, y el Profesor Jody Brant Smith, «Master of Arts», de la Universidadde Miami, Catedrático de Filosofía dela Cienciaenla Universidadde Pensacolla, afirmaron en un estudio que el material que origina los colores no es ninguno de los elementos conocidos en la tierra. En su libro «La tilma de Juan Diego» se expone el análisis realizado por ellos a nivel particular. El ingeniero peruano José Aste Tonsman añadió que "Callahan y Smith han mostrado cómo la imagen cambia ligeramente de color según el ángulo de visión, un fenómeno que se conoce con el término de iridiscencia, una técnica que no se puede reproducir con manos humanas".

Se ha hecho pasar un rayo láser en forma lateral sobre la tela, detectándose que la coloración de la misma no está ni en el anverso ni en el reverso, sino que los colores flotan a una distancia de tres décimas de milímetro sobre el tejido, sin tocarlo.

Varias veces, a lo largo de los siglos, los hombres han pintado agregados a la tela. Milagrosamente estos agregados han desaparecido, quedando nuevamente el diseño original, con sus colores vivos.

En el año 1791 se derramó accidentalmente ácido muriático en el lado superior derecho de la tela. En un lapso de 30 días, sin tratamiento alguno, se reconstituyó milagrosamente el tejido dañado. Actualmente apenas se advierte este hecho como una breve decoloración en ese lugar, que testimonia lo ocurrido.

Las estrellas visibles en el Manto de María responden a la exacta configuración y posición que el cielo de México presentaba en el día en que se produjo el milagro, según revelan estudios astronómicos realizados sobre la imagen.

El 14 de noviembre de 1921, Luciano Pérez, un anarquista español, depositó un arreglo floral al lado de la Tilmade Juan Diego que contenía una bomba de alto poder. La explosión destruyó todo alrededor, menos la tilma, que permaneció en perfecto estado de conservación. Una Cruz de pesado metal que se encontraba en las proximidades fue totalmente doblada por la explosión, y se guarda como testimonio en el templo.

Los ojos de la Virgen en un estudio basado en tecnología digital.

En un texto del ingeniero José Aste Tonsman, del Centro de Estudios Guadalupanos de México, con el respaldo del Ateneo pontificio "Regina Apostolorum", de Roma se revelaron aspectos del "misterio de los ojos" dela Guadalupana, basados en tecnología digital:

Según sus apreciaciones, el reflejo transmitido por los ojos dela Virgende Guadalupe, es la escena en la que Juan Diego mostraba al obispo fray Juan de Zumárraga y a los presentes en la estancia, el manto con la misteriosa imagen el 9 de diciembre de 1531. Aumentó los iris de los ojos dela Virgenhasta alcanzar una escala 2.500 veces superior al tamaño real y, a través de procedimientos matemáticos y ópticos, logró identificar doce personajes impresos en los ojos dela Virgen.

En los ojos dela Virgen-revela- se encuentran reflejados los testigos del milagro guadalupano, el momento en que Juan Diego mostraba la tilma al obispo. Los ojos dela Virgentienen así el reflejo que hubiera quedado impreso en los ojos de cualquier persona en esa posición. (Se cree reconocer varios indios, el perfil de un hombre anciano, unas mujeres, un hombre de rasgos españoles, una familia, interpretándose que en la imagen dela Virgende Guadalupe está impresa una especie de instantánea de lo que sucedió en el momento en que tuvo lugar el milagro.

Conclusión

Independiente de todo el fervor y la mitología -no exenta de polémicas y agrias contradicciones- que gira en torno de la Virgende Guadalupe, es indiscutible la fuerza de su simbolismo y la veneración que suscita no sólo en México, sino en toda Hispanoamérica. Millones de personas depositan en ella su fe para la consecución de cosas imposibles y el voz a voz ha conseguido diseminar su culto en todos los rincones, en todos los estratos, en todo tipo de inteligencias.

Datos tomados de:

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ERRORES COMUNES EN LA ELABORACION DE ARTICULOS ACADEMICOS Y CIENTIFICOS


La labor del corrector de estilo no es fácil y muchas veces es incomprendida. No sólo lucha contra el ego de eminentes profesores muy versados en su tema académico (pero no tanto en asuntos generales de redacción, que no permiten ni ven con agrado que se hagan sugerencias sobre sus textos), sino que se choca de frente contra la inveterada costumbre latina de pensar que el trabajo del otro no vale, que todo debe ser gratis, que el conocimiento no se valora, que lo que no es tangible o no se pese en gramos, no debe ser pagado. Y el corrector hace su callada labor de uniformizar el lenguaje, hacerlo amigable y respetuoso, con la menor cantidad posible de vicios, sin que pierda la identidad del autor, para que sus ideas ganen brillo y su prestigio continúe intacto.
Para muestra, un ejemplo. En un evento, un Jefe de Departamento figuraba como expositor invitado. Al momento de mandar su artículo para las memorias, le exigió al residente que su trabajo no fuera evaluado por el editor, pues consideraba que ya estaba terminado y que no necesitaba mejoras. Como las condiciones que él mismo había redactado decían lo contrario, el inquieto estudiante me buscó y me planteó el problema, insinuando (un tanto malicioso), que por curiosidad lo revisáramos para ver si su excelencia iba de la mano con su arrogancia. Al terminar la primera lectura, vimos que tenía 68 errores susceptibles de ser enmendados en un total de 9 páginas. Con algo de embarazo, pero tratando de ser responsables, decidimos   que teníamos que hacer lo correcto: en forma respetuosa lo confrontamos, le expusimos el problema diciéndole la mentira piadosa  que leímos el texto sin prevenciones, sin tener clara su advertencia al practicante. Afortunadamente, se trataba de un hombre inteligente que entendió de inmediato el mensaje. A partir de ese día es un entusiasta defensor del papel del corrector, y no duda en recomendarnos a cada Departamento o profesional que le pide la opinión al respecto.
En la experiencia de varios años como corrector de textos para artículos científicos y revisión de temas para las memorias escritas de diversos congresos académicos, he observado una serie de errores que se repiten en forma recurrente y enrarecen la compresión definitiva del producto, además de hacer difícil la adherencia, llevando al abandono de la lectura del tema en cuestión. Enumeremos algunos de los más frecuentes:
Falta de brevedad: No se respetan las indicaciones del editor al respecto. Hay que recordar que las revistas y los libros tienen sus normas y sus límites y se debe guardar una cierta uniformidad en la extensión. Hemos tenido autores que mandan carpetas de 40 páginas cuando se sugieren 12 y se enojan ante la llamada de atención, llegando al punto de retirar el trabajo.
Falta de claridad: No todo mundo expresa con transparencia y eficacia las ideas. Se le dan muchas vueltas a un asunto, no se precisa la idea central o la explicación no tiene que ver con el postulado. Se recomienda pensar bien las ideas, redactadas en frases y párrafos cortos. Leer en voz alta es un excelente ejercicio para revisar.
Falta de orden en el planteamiento de las ideas: Se brinca de una idea a la otra y se vuelve a la inicial, incluso repitiendo conceptos ya expresados. Se recomienda hacer primero un esquema teórico con los títulos, tratando de que cada enunciado responda una pregunta específica, sin mezclar muchos asuntos al mismo tiempo.
Repeticiones: hemos visto una misma idea repetida 5 veces en un artículo. El lector tiende a rechazar tal vehemencia (la mayoría de las veces involuntaria), que lo hace pensar que se menosprecia su capacidad de discernimiento.
Falta de artículos: Muy común en la literatura norteamericana, pero inelegante en nuestro idioma. “Diabetes Gestacional es una entidad…”, se leería mucho mejor “La Diabetes Gestacional es…”. “Menopausia es un síndrome que agrupa…”, quedaría mejor “La menopausia es un síndrome que...”
Muletillas: Repetir una y otra vez un término. Por ejemplo, contar 14 “Sin embargo”, en 7 páginas. Lo mismo con “No obstante”, “Ciertamente”, “es decir,”, “de igual manera”, “o sea,”, etc. Aquí también cabe el abuso de lugares comunes o comodines innecesarios. Insisto, hay que huir de las palabras de cajón, muchas veces redundante, tales como el adjetivo "importante", por ejemplo: "es importante empezar diciendo", “vuelvo a reiterar”, “prever de antemano”, “reafirmar tajantemente”, “protagonismo principal”, etc.
Falta o mal uso de la coma, el punto y coma, el punto seguido o el punto final: Más común de lo que se piensa; lleva a combinar, en una misma frase, manzanas con naranjas. También se hace pesada la lectura, pues no permite las pausas necesarias. Este tema merece un capítulo aparte por su complejidad.
Citar términos en inglés que tienen equivalente en español. Si se van a usar de todos modos, se sugiere la letra cursiva, para hacer notar que obedecen a un propósito.
Plagio: Voluntario o involuntario. Muchos problemas se evitarían si al “tomar prestado” un texto se pone entre comillas o en cursiva, e inmediatamente al final se cita su referencia exacta, o al principio del párrafo se reconoce que son palabras del autor fulano de tal.
Errores de ortografía: Son una plaga. Muchas veces el auto-corrector del computador está en otro idioma y se pasan decenas, a veces cientos de errores que pueden hacer ilegible un texto bien documentado pero mal escrito.
Traducciones literales: Algo de plagio, algo de pereza, de todas formas inaceptable. Se hace la misma consideración del Plagio.
Falta de concordancia con la bibliografía: Casi siempre de buena fe. Se dicta un concepto de un tema y la bibliografía citada es de otro diferente, sin nada que ver en el asunto. A veces es evidente que la intención es llenar por llenar. O peor aún: al buscarla, no se encuentra.
Exceso de tablas y gráficos innecesarios: Debe obedecer a la pregunta, ¿Es realmente necesario incluirlos para mejorar la comprensión del texto? A veces uno tiene la impresión de que es simplemente por rellenar o por hacer volumen. Cuando se usan, se debe preguntar, ¿Son las tablas o figuras fácilmente inteligibles y resumen los resultados expresados en el texto?
Copiar y pegar tablas tomadas de la literatura, en otro idioma y sin crédito: Una vez más, el perverso Copy-Paste, sin citar referencias, sin tomarse siquiera el trabajo de traducir el encabezado. Colinda peligrosamente con el plagio y le resta originalidad.
Palabras inventadas o no aceptadas por el Diccionario de la Real Academia (nuestro buen amigo DRAE): Muchas veces por error involuntario, por traducciones poco rigurosas, por ignorancia, por manierismo o por esnobismo académico.
Falta de corrección autocrítica: Después de terminar el artículo, es difícil que el autor vea más errores de los que ya detectó. El cerebro se niega a ver cosas nuevas. Un lector imparcial, con cierta formación, se percata de ellos al instante. El cansancio, la premura por entregar, la falta de documentación o de rigor o hasta la vanidad personal influyen muchas veces en ello. Se recomienda “dejar enfriar” lo escrito para corregirlo.
No leer las bases de las revistas, muchas veces lleva a cometer errores de presentación que conllevan el rechazo, incluso de material que vale la pena.
Usar iniciales no aceptadas universalmente o sin explicación previa. Por ejemplo, US. ¿Significa United States, o Ultra Sound? No se debe abusar de ellas dando por sentado que el lector las debe reconocer, lo que no siempre es cierto.
Abuso de los adverbios. De por sí, si no son adecuados, se pueden volver pesados en un texto. Peor aún, si se usan 3 ó 4 en un mismo párrafo. “Ciertamente, es un asunto que indefectiblemente, conlleva a conclusiones raramente acertadas”.
Falta de coherencia en el uso de los tiempos verbales: Es más común de lo que se espera, y totalmente inadecuado, que se empiece una frase en presente y se pase de inmediato al uso del pasado o del futuro en el mismo párrafo.
Para terminar, un par de preguntas útiles que se debe hacer el autor:¿Se responde en la Conclusión a la pregunta formulada en la Introducción, a la expectativa generada en el Título y en el Resumen?¿Se sacan las conclusiones apropiadas a los resultados obtenidos y no más, sin especulaciones? Hay que tener cuidado, que los editores, los correctores y los lectores juiciosos, casi siempre detectan este punto de inmediato.
Recomendamos a los autores que sean muy cuidadosos en la elaboración de sus presentaciones escritas. Una buena idea, bien expresada, es mucho más valorada. De lo contrario, corre el riesgo de pasar inadvertida o no ser bien interpretada. Hay que tener una base crítica, un criterio abierto al conocimiento; no se debe dudar en pedir ayuda y valorar el entrenamiento del personal capacitado en la función de corregir. El texto científico y académico gana mucho cuando respeta las normas de la buena redacción y se deja enriquecer de la literatura.

Nota: Este artículo aparece publicado (previa autorización) en los siguientes medios:

Revista DYNA, Universidad Nacional:
http://www.redalyc.org/pdf/496/49623221023.pdf

Revista Medicina CES:
http://www.scielo.org.co/pdf/cesm/v26n1/v26n1a12.pdf

Revista PRINCIPIO ACTIVO, Facultad de Medicina U de A
http://www.udea.edu.co/portal/page/portal/bibliotecaSedesDependencias/unidadesAcademicas/FacultadMedicina/BilbiotecaDiseno/Archivos/PublicacionesMedios/BoletinPrincipioActivo/boletin_163_prinicpio_activo.pdf

Revista LIBROS&LETRAS
http://www.librosyletras.com/2013/02/errores-comunes-en-la-elaboracion-de.html

BLOG del Anestesiólogo Rubén Darío Quintana Bolaños
http://rdqb.blogspot.com/search/label/Art%C3%ADculos%20Cient%C3%ADficos

MOMENTO MEDICO, Periódico de ASMEDAS
http://www.asmedasantioquia.org/36-magazin/magazin-no-11/2523-errores-comunes-en-la-elaboracion-de-articulos-cientificos

En el portal WWW.ARTICULOZ.COM
http://www.articuloz.com/ensayos-articulos/errores-frecuentes-en-la-elaboracion-de-articulos-academicos-y-cientificos-5730097.html