Saturday, October 03, 2020

20 ESCRITORES COLOMBIANOS NOS REVELAN SUS SECRETOS DE CREACIÓN

¡¡¡¡HABEMUS LIBRUM!!!!


20 ESCRITORES COLOMBIANOS NOS REVELAN SUS SECRETOS DE CREACIÓN

Recopilador: Emilio Alberto Restrepo 

Genero: teorías de la creación literaria, consejos de escritura creativa, decálogos literarios, entrevistas a escritores, tips de creación

Editorial Libros para pensar

Colombia septiembre 2020

Este libro recopila el pensamiento sobre creación literaria de 20 escritores colombianos. Incluye consejos, decálogos, frases, sentencias, escolios, etc. En él recogemos los que han sido escritos o diseñados por autores colombianos, que han expresado sus pensamientos, sus ideas o sus conceptos en decálogos como tales, en entrevistas, en conferencias y han sido tomados de la red, así como de la correspondencia personal de muchos de ellos. Consideramos que es muy recomendado para aprendices y aficionados, para lectores desprevenidos, para alumnos de talleres literarios y para todos los que se deleitan del bello arte de la literatura, y hasta para la vida misma.

Al final citamos los más ingeniosos, clásicos, reconocidos o polémicos. Siempre teniendo en cuenta su utilidad, incluso su pragmatismo. Lo que comenzó como un divertimento, pasó a ser una disciplina que permite enriquecer la teoría de la creación literaria, en la voz de los maestros.



Pedidos con envíos a domicilio: 

emiliorestrepo@gmail.com

Medellín: 3007796607

 3113085977 




Resto del País:  3158370584


En este video se puede ver la grabación del lanzamiento. 

Link: https://www.youtube.com/watch?v=QHmuEF-9lqk



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De la página del escritor antioqueño CARLOS ALBERTO VELASQUEZ CORDOBA, recogimos esta reseña: 

http://elblogdeloslagartijos.blogspot.com/2020/09/secretos-de-creacion-literaria-de.html


miércoles, 23 de septiembre de 2020

Secretos de creación literaria de Emilio Alberto Restrepo

Hay quienes coleccionan estampillas, otros coleccio-

nan monedas; los hay que coleccionan postales y 

otros que atesoran recuerdos. Incluso hay personas 

que coleccionan problemas y los buscan desesperada-

mente, negándose a deshacerse de ellos, y reme-

morándolos como si los disfrutaran. 

Hay todo tipo de coleccionistas y casi podría asegurar 

que todas las personas coleccionan algo. 

Hay colecciones verdaderamente impresionantes. 

Una de ellas es la del doctor Emilio Alberto Restrepo 

Baena.  Emilio acumula consejos literarios. 

La gran ventaja de la colección de Emilio es que es 

pública y que beneficia a muchos. Desde hace varios

 años tiene un blog en Internet sobre consejos para 

quienes gustamos del arte de escribir.  Su blog, llamado Decálogos Literarios es una verdadera joya. 

El doctor Emilio Alberto Restrepo Baena es un 

reconocido médico y cirujano de Medellín, especialista 

en gineco-obstetricia y subespecialista en cirugía laparoscópica. 

Es conferencista y referente académico en el ámbito 

de la salud y de las letras. Emilio ha ganado muchos concursos literarios. 

Ha publicado una veintena de libros dentro de los 

que se destacan "El pabellón de la mandrágora",

 "Gamberros S.A" , "Los círculos perpetuos", 

"Después de Isabel el infierno", 

"Y nos robaron la clínica", entre otros. Recientemente 

nos ha deleitado con una saga cuyo protagonista es  

Joaquín Tornado, un detective oscuro que se mueve 

en el mundo de la novela policial negra.  El más 

reciente es "El primo y el timo: un caso de Joaquín Tornado".  

Emilio ha sido una de las personas que más me ha 
apoyado en mis ínfulas de escritor. Recientemente 
me invitó a participar en un proyecto maravilloso: 
Un libro con los mejores consejos literarios de 
reconocidos escritores colombianos. 

El libro, que presento ahora, lleva por título 
"20 escritores colombianos nos revelan sus 
secretos de creación."



Para mí ha sido un verdadero honor estar al lado de escritores tan prestigiosos. Agradezco a Emilio su deferencia. 

A continuación les comparto el listado de los autores
 que "revelan" sus consejos (en orden alfabético). 

Alberto Salcedo Ramos
Andrés Burgos
Andrés Hoyos Restrepo
Betuel Bonilla Rojas
Carlos Alberto Velásquez Córdoba
David Betancourt
Emilio Alberto Restrepo
Fernando Quiroz
Gabriel García Márquez
Héctor Abad Faciolince
Jaime Jaramillo Escobar
Jorge Franco
Juan Gabriel Vásquez
Julio César Londoño
Manuel Mejía Vallejo
Mario Escobar Velásquez
Memo Ánjel (José Guillermo Ánjel Rendo)
Orlando Ramírez Casas (Orcasas)
Óscar Domínguez Giraldo
Roberto Burgos Cantor


Agradezco también a Edver Delgado y a la editorial
 Libros para Pensar, el haber hecho posible esta obra, 
que es de lectura obligada para aquellos que quieren escribir.  

Quien esté interesado en el libro, puede solicitarlo 
en el teléfono 305 399 7940, o a mi correo calveco@une.net.co,  a la editorial al celular  
321 479 34 51, al correo electrónico  edicion@librosparapensar.com o  en 

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En este video, el escritor colombiano Emilio A Restrepo explica en origen de su libro
20 ESCRITORES COLOMBIANOS NOS REVELAN SUS SECRETOS DE CREACION LITERARIA
En esta entrevista con la Universidad Nacional y la Biblioteca Efe Gómez
#ConcursoCuentoCortoUNAL el 23 de octubre de 2020, tuvimos un encuentro
por este canal (Facebook Live) con las periodista Julhy Yepes, la escritora y editora
Janeth Posada y el escritor Emilio Alberto Restrepo. Conversamos con el escritor, le preguntamos al autor acerca del origen de su libro
20 ESCRITORES COLOMBIANOS NOS REVELAN SUS SECRETOS DE CREACION
LITERARIA de la editorial LIBROS PARA PENSAR



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En la siguiente entrevista, el autor habla sobre el libro:



youtube, nov de 2020. Link: https://www.youtube.com/watch?v=K6VDnZQUhXc&feature=share&fbclid=IwAR20LFwL4ami8ET1Qx9lEX5-CJBL3F_qOgCwB7YQzOgP4T5hBpvSC6aHgGo

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Y aquí un complemento a la anterior entrevista:


https://www.youtube.com/watch?v=dytgs-fayZw&t=50s


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Y en la revista literaria LATERALES MAGAZINE d de octubre de 2020 salió la siguiente reseña:
Literatura

Los secretos de creación de los escritores colombianos: sí hay minas con tanto oro.

30 / 10 / 2020

Una reseña del libro 20 escritores colombianos nos cuentan sus secretos de creación, recopilado por el escritor Emilio Alberto Restrepo y publicado por la Editorial Libros para Pensar en 2020.

Este que cito es un lema que he leído en varias partes, referido a 

diferentes artes (como música, cine o deportes) y con distintos autores. 

Ya no sé su origen, pero lo que sí sé es que aplica a este libro 

que acabo de conocer: “Mejor que leer literatura, es hablar de 

literatura o de escritores”. Y no deja de ser sensato, pues conozco 

gente que hace coloquios enteros y muy entretenidos sobre Don 

Quijote y sabe sus historias y profundiza en sus personajes sin haber

 leído nunca el libro, y ni se diga sobre Ulises, de Joyce, y del 

famoso mamotreto del Tiempo Perdido, de Proust, por no citar los 

textos políticos y económicos de Marx o los intrincados ensayos de 

psicoanálisis del maestro Freud. Estoy seguro que es más divertido 

hablar de esos libros y sus autores que meterles el diente a sus textos, 

con una bien ganada fama de ladrillos; sobre todo los últimos,

 porque al del caballero de la triste figura lo defiendo, ya que lo he 

leído y me lo he gozado.

Y este libro que reseño habla de literatura y de autores en todas y 

cada una de sus páginas. Habla de cómo hacerla, de cómo 

vivirla, de cómo concebirla, de cómo cocinarla y, sobre todo, de cómo 

gozarla. Y es un testimonio de primera mano de 20 diferentes plumas 

nacionales, que se han tomado el tiempo y el gusto de pensar la escritura 

desde lo más simple hasta lo más complejo, para tratar de llegar

 al meollo del asunto: cómo escribir grandes textos literarios de calidad 

garantizada. ¿Y lo consigue? ¡Por supuesto que no! ¡Es imposible! 

Pero en el intento nos regala cientos de frases llenas de inteligencia, 

docenas de trucos que facilitan el entendimiento, muchos tips probados

 llenos de sentido común que apuntan al objetivo de todo aprendiz de 

escritor: hacer textos decentes, originales, dignos de ser leídos y 

disfrutados por el hipotético lector.

El libro 20 escritores colombianos nos revelan sus secretos de 

creación me sorprendió por lo bien editado, lo placentero de su lectura,

 la variedad de los escritores incluidos y la cantidad de conocimiento 

condensado en cada una de sus páginas. Es el producto de un 

trabajo largo, dispendioso y documentado, de selección y recopilación

 de frases, conceptos y enseñanzas de escritores que, además de publicar, 

han hecho reflexiones públicas sobre el proceso de creación literaria.

Es un texto académico y bien referenciado: es riguroso, respeta las citas 

y es fiel a lo expresado por los autores. Y, un valor agregado: es 

ágil, de lectura agradable; recopila lo mejor del ingenio colombiano 

al momento de crear textos valiosos y lo entrega de manera pedagógica

 y práctica a todo tipo de público, pues lo veo de gran utilidad para 

estudiantes de literatura, asistentes a los cuestionados talleres literarios 

(que en mi humilde concepto, si son bien orientados, tienen un gran valor), 

personas interesadas en la escritura creativa o lectores sin más 

pretensiones con ganas de escuchar los conceptos de muchos de 

sus escritores favoritos.

Puedo expresar que, gracias a la investigación y lectura de su

 escritor, Emilio Alberto Restrepo, y al cuidadoso y serio 

trabajo de la Editorial Libros para Pensar, cada página es un gran 

descubrimiento, porque uno siente que se están nutriendo y abriendo

 rutas en el tortuoso camino de los conceptos y las ideas. Y esto es algo

 valioso.

Y la selección es variada, aunque susceptible de ser cuestionada, 

como ocurre siempre con las antologías. Confieso que hay varios que no 

conozco, ni a la persona ni a la obra. Pero eso no descalifica el libro, 

pues no tengo queja de lo expresado en ninguno de los capítulos. 

Todos tienen algo que contar, que enseñar, es claro que orientan, 

direccionan y entretienen. Esto último de por sí ya es un valor,

 pues no hay contradicción entre informar, educar y ser ameno, cosa 

que este título logra de principio a fin. Y es una invitación a profundizar

 en la obra de muchos autores locales, invisibilizados por el centralismo 

que tanto ha golpeado la difusión de la literatura regional, ajena a 

los cenáculos capitalinos.

Y en cuanto a la calidad, es incuestionable. Todos tienen algo que 

decir y que enseñar, y lo hacen de manera eficiente y productiva para 

el aprendiz de escritor, por la forma en que está presentada la información, 

pues se recurre al decálogo, a los aforismos, a los escolios o a las 

sentencias, entregando cápsulas formativas muy provechosas, llenas de 

sustancia y conceptos bien razonados. Está lejos de ser un libro de 

autoayuda, pero aporta muchos elementos que contribuyen a la formación 

de los jóvenes escritores. Entrega información valiosa que permite 

encontrar el estilo propio de cada uno y contribuye a la búsqueda del 

camino de cada lector o escritor.

Creo que la publicación de este volumen constituye una buena 

noticia para los interesados en el arte de la escritura: demuestra que 

hay mucho que aprender, que la literatura tiene una base profunda 

que vale la pena explorar, que la esencia de los textos se nutre de 

muchas lecturas, de múltiples experiencias, de una paciente e 

incansable labor, muchas veces solitaria e ingrata, pero que se 

recompensa con lo que uno como lector piensa y siente al cerrar el 

libro; que bien valió la pena, que merece ser degustado una y otra vez, 

que justifica volver sobre los textos y recomendarlo, y que la literatura 

colombiana es un filón riquísimo que justifica ser explorado.

Recomiendo de manera entusiasta este libro, atípico dentro de la propuesta

 editorial del país. Cumple con creces lo que promete, se constituye

 en un rica y edificante experiencia de lectura y les da su justo puesto 

a los autores que no sólo se preocupan por escribir libros, sino por 

pensar en el proceso de creación y compartirlo con generosidad entre

 las nuevas generaciones que quieren seguir sus pasos.

Muchas veces, en su repaso, evoqué las entrevistas a escritores 

publicadas en The Paris Review Interviews, que tuvieron gran difusión

 en los años 60 y 70 del siglo XX y aparecen también recopiladas

 en libros que recogen diferentes autores. De ese tamaño es su calidad.

***

Calificación: 4.5 sobre 5

Muy recomendado.

Público objetivo: general, con énfasis en los interesados en escritura

 creativa: aprendices de escritores, periodistas y lectores que gusten de 

manuales de creación literaria, ensayo literario y entrevistas a escritores.

Opino que hay que recomendarlo como material de lectura y análisis 

en talleres literarios y para estudiantes de Literatura, Periodismo, 

Comunicación Social y disciplinas afines.

Incluye capítulos de consejos de Gabriel García Márquez, Juan 

Gabriel Vásquez, Héctor Abad Faciolince, Jorge Franco, Roberto 

Burgos Cantor, Memo Ánjel, David Betancourt, Manuel Mejía 

Vallejo, Mario Escobar Velásquez, entre un total de 20 escritores, 

algunos menos conocidos que otros.

Al parecer es el primero de una serie de libros, que pretende 

abarcar un buen número de autores nacionales y posteriormente 

internacionales. Le hacen mucho bien a la literatura colombiana.

 

***

José Fernando Porras es un periodista y escritor. Dirige el noticiero

 Todelar de Colombia.

*Para adquirir el libro, pueden hacerse pedidos a través de la editorial 

Libros Para Pensar (email: edicion@librosparapensar.com / celular:

 321-479-34-51), o a través del autor, Emilio Alberto

 Restrepo (email: emiliorestrepo@gmail.com / 

celular: 300-779-66-07 / 311-308-59-77)

https://laterales.com/literatura/los-secretos-creacion-escritores-colombianos/

























Comentarios:

Norha Stella Mendieta V. nomenvi@gmail.com

12:15 (hace 13 minutos)
para 
Doctor:
Un saludo especial.
Acabo de leer su libro 20 escritores colombianos nos revelan sus secretos 
de creación y me gustó mucho. Le agradezco que haya tenido esa idea tan 
útil para todas las personas que, como yo, nos dedicamos a la escritura. 
He publicado dos novelas y he escrito varios cuentos que tengo en espera 
de decidirme a revisar y publicar. Actualmente estoy escribiendo otra novela. 
Espero que tenga una linda Nochebuena y que el año 2021 le traiga muchos 
momentos de alegría y satisfacción personal y profesional.
Con admiración
Norha Stella Mendieta Villamizar. 

20 escritores colombianos nos revelan sus secretos de creación. Si usted es de esas
personas que como yo sienten esa necesidad incontrolable de escribir, si siente
que en su cabeza hay un cúmulo de historias, cuentos y poesías que pretenden
revelarse al mundo y no entiende por que le sucede esto, o no tiene idea por
donde empezar, tal-vez este decálogo podría ser, no solo una herramienta reveladora
sino también un instrumento de inspiración para este camino que apenas comienza;
hace años, cuando empece a sentir en mi estomago estas mariposas de la creación
y se me venían tantas cuentos a la mente, en cualquier momento, en cualquier lugar,
a cualquier hora, incluso mientras trataba de dormir a fin que tenia que levantarme
por que era una necesidad que no me dejaría en paz hasta que les diera libertad así
fuera en una hoja de papel sin más trascendencia, también tuve que enfrentar en mi
intimidad de escritor novato a la terrible pagina en blanco y debo confesar que es
muy frustrante, ya que uno palpita el alboroto de un mundo que cohexiste en nuestro
interior, y que la pagina en blanco puede ser más que el fantasma del almarió que
a muchos aún los espanta de adultos, pues bien, lo primero que se me ocurrió fue
buscar un libro o instructivo que me enseñara a escribir, a desarrollar la técnica y
por supuesto hiciera fluir la creatividad en mi, pero por más bibliotecas y librerías
que recorrí mi búsqueda fue en vano; hoy he leído a muchos nuevos y nuevas en
este mundo de la literatura con las mismas dudas he incertidumbres, y también
con los anhelos.

Pues este libro, recopila una serie de anécdotas, de consejos y
propuestas que te serviran de ayuda e inspiracion para empezar a escribir ese
cuento que te roba el sueño, con él entenderás que no existe una carrera de escritor,
que te gradúas de la vida que te nutres del mundo, de tus vecinos tu ciudad, que
primero tienes que se un excelente abogado, ingeniero, aeronáutica, mecánico y
también podras ser un excelente escritor, que secreto está en observar y escuchar,
pero que no hay secreto por que los escritores también se contradicen, pero es
cierto ya que cada quien maneja su propia verdad y la vez no hay secreto más
superlativo que aquel que esta en la palabra misma que define el arte: escribir,
escribir, escribir; pero tambien leer, leer y leer. que la técnica si hay, y es quizás
las mas relevante de todas las verdades y que como cualquier verdad puede
frustrante para muchos. ...Que se puede enseñar a escribir? Por supuesto que sí,
aunque los escritores se empeñen en hacernos creer que lo suyo es un don divino...
Aquí no solo encontraras veinte destacados escritores colombianos que nos hablan
del arte como Dios la trajo al mundo, o mejor dicho la entego a ellos, la letra desnuda,
aquí podrás disfrutar de un fenomenal recorrido por un selecto y numeroso grupo de
escritores de todo el mundo, de ayer y de hoy, comprenderás la excelsa diferencia entre
Dios y dios, sabrás por que la palabra excelsa no era necesaria y estarás de acuerdo
conmigo cuando cito las palabras de este decálogo que dicen: el hombre que abre
un libro es diferente al hombre que cierra un libro. Así pues, los invito a que adquieran
este libro y disfruten de todos sus tips, consejos e ideas para que sigan creciendo en
este aprendizaje del cual nunca nos graduaremos pero que disfrutamos muchísimos




Tuesday, September 15, 2020

Lanzamiento libro AUNQUE SEA POCO julio de 2020 Editorial LIBROS PARA PENSAR Autora ALINA ANGEL

 


Prólogo del libro AUNQUE SEA POCO, de la autora Autora ALINA ANGEL

En Julio de 2020 se hizo el lanzamiento virtual del libro AUNQUE SEA POCO, de la escritora antioqueña Alina Angel, por parte de la editorial LIBROS PARA PENSAR. Emilio Alberto Restrepo se encargó del prólogo. Aquí su presentación:



https://www.youtube.com/watch?v=9kmHB2LTfm4

Sumergido en palabras. Entrevista al escritor Emilio Alberto Restrepo

 

En agosto de 2020, el estudiante Juan Pablo Ospina Taborda publicó la primera parte de una entrevista a EMILIO ALBERTO RESTREPO en la cual se habló  de diversos aspectos de la creación literaria.



Sumergido en palabras. Entrevista al escritor Emilio Alberto Restrepo



Thursday, July 02, 2020

LOS EXCLUIDOS DEL FÚTBOL REVISTA CRONOPIO





Escritor invitado

 REVISTA CRONOPIO EDICIÓN 89 CRONOPIO ESCRITOR INVITADO 0 COMMENTS

Por Emilio Alberto Restrepo*
Casi desde sus comienzos, el fútbol se tornó en un asunto de masas, con un impacto profundo en todos los sectores. Podríamos aseverar que nada en el mundo moderno se ha podido aislar a su profundo impacto e influencia. —Hasta los papas, tan serios y graves ellos se han involucrado, recordemos a Wojtyła y a Bergoglio, entre otros—.
En el periodismo ocupa grandes titulares y una gran proporción de las páginas informativas. Cuando hay certámenes importantes, el despliegue informativo copa la radio, la televisión, las revistas de actualidad, la Internet, las redes sociales, la propaganda.
Las multinacionales se disputan el apoyo a los grandes equipos, saturan los espacios publicitarios de las trasmisiones, ponen sus marcas en las camisetas, en la publicidad, en los balones, en las vallas de los estadios y compiten por imponerse contra sus rivales en los patrocinios, giras y comercio.
En la parte económica, los representantes de este deporte mueven más dinero que el resto de las empresas, son verdaderas multinacionales e impactan en las transmisiones, en la boletería, en el valor de los pases y comisiones, mueven campañas publicitarias, todo en torno a la danza de los billones.
Los futbolistas son personajes de élite que cotizan sus pases en cifras astronómicas, hacen parte del jet set y del periodismo de farándula, opinan de lo humano y lo divino, cada comentario, romance o desliz es noticia de primer orden, alimentan el morbo de paparazis y fanáticos que están pendientes de todos y cada uno de sus movimientos y sus miserias y triunfos son alimentos de un público frenético y ávido de sensacionalismo.
También se ha contaminado de la corrupción y sus tentáculos resbalosos. En su evolución hemos visto cómo se ha formado prácticamente una mafia en torno a sus transacciones, a la elección de sus directivas, en las presiones para lograr determinadas sedes para los campeonatos o para favorecer asuntos de transmisiones mediáticas a cadenas específicas, o malversación de fondos o coimas o chanchullos en boletería y muchas más situaciones embarazosas y cuestionables. Y ni se diga de arreglar partidos, de amenazar deportistas para presionar resultados o de comprar jueces. O de alentar la vitrina de jugadores para mejorar el valor de sus pases o fomentar su llamamiento a convocatorias para facilitar su venta. O estimular a las barras bravas para ejercer presiones indebidas, que muchas veces cohonestan con el microtráfico de drogas o de armas, el mundo de las apuestas o los negocios de parqueo, comidas o vigilancia de los alrededores de los estadios. Es todo un submundo que a veces el ciudadano de a pie no alcanza a dimensionar, que solo ve por encima el fenómeno del barrismo como un asunto puntual de delincuencia, desorden y desmadre de unos sujetos desadaptados que se refugian en lo colectivo para dar rienda suelta a sus carencias como individuos y no sabe que bajo su fachada puede existir toda una estructura amparada en el crimen organizado.
Lo mismo en lo político. Su esfera supera lo deportivo para impactar lo electoral y dar apoyo partidista y económico en ambos sentidos: directivos que ayudan a elegir dignatarios y políticos que hacen lo propio. O para obtener permisos, o para suavizar asuntos tributarios o para halagar con cortesías o descuentos o contratación de personal y hasta falsificación de documentos con la edad de los pupilos. Sin contar con el oportunismo maniqueo que suele rodear las campañas, cuando los candidatos se dejan retratar muy sonrientes con las figuras de la temporada. Sus alcances muchas veces llegan a rincones insospechados.
En la parte cultural también tiene un profundo impacto. Muchos creadores se han sensibilizado por su estética y se han inspirado en su dinámica para diseñar sus propuestas en torno a este deporte y lo que lo rodea: hay arte que pinta e interpreta al futbol, cine de futbol, literatura de futbol (ensayo crítico, ensayo literario, cuentos de futbol, crónica periodística, biografía, columnas de prensa, caricatura, cómic, letras de canciones, poesía, coplas) que trascienden lo puramente deportivo y se impregnan de lo cultural e intelectual. El fútbol como una de las bellas artes, que puede ir más allá de lo aparente y superficial para recrearse en lo estético, en lo poético, en lo evocador, en un generador de reflexión y en un catalizador del comportamiento humano, tanto en lo individual como en lo colectivo.
Por eso sostenemos la tesis de que el futbol es omnipresente, tanto por convicción como por fervor intransigente; lo mismo como entretenimiento puro, como por herramienta de evasión, tanto por amor al deporte y valoración de su esencia puramente estética hasta contrastar con el extremo del fanatismo más obcecado. Y es democrático, impacta tanto al pobre como al rico, al culto como al iletrado, hermana a las derechas con las izquierdas, a los religiosos con los ateos, reconcilia bandos de orillas opuestas.
Y como se puede colegir, toca con los intereses más altruistas y con los más mezquinos. Con lo bello y con lo feo. Con lo sensible y poético y con la agresividad más descarnada. Con la hermandad y con la confrontación. Con la abstinencia y la ebriedad. Con lo sensitivo, pero también con lo irracional, o con lo primario, a la vez que involucra lo cerebral.
Pero al mismo tiempo, mientras todo aquello ocurre, mientras las tribunas tiemblan, las gargantas rugen y las coronarias sufren espasmos, hay un grupo que definitivamente no estamos representados por el futbol, que no vibramos con él, que nos sentimos como leprosos ante su universalidad, su ubicuidad y su difusión masiva: somos los excluidos del fútbol.
Y aunque se nos ignore, existimos y estamos ahí, pese a que muchos de nosotros no lo declaren y lo disimulen, para no padecer el linchamiento mediático y social a que muchas veces estamos sometidos, o simplemente para ser aceptados sin discriminación.
Desde la infancia se nos mira como bichos raros. Si no nos incorporamos a las expresiones masivas en la escuela, si no hacemos parte del colectivo, somos dejados a un lado y muchas veces maltratados. Ni los padres ni los maestros ni los compañeritos pueden entender que prefiramos una lectura o una película o una conversación a un partido de futbol. Si lo expresamos, entonces somos asociales, nerds, perezosos, tullidos o simplemente mariquitas.

En el pensamiento social y grupal es imposible que no queramos hacer parte del equipo o que no participemos en el «picadito» [1]. Si lo hacemos para tratar de encajar o porque nos sentimos presionados, entonces ante el bajo o pésimo rendimiento por nuestra falta de habilidad o por miedo a una lesión o por evitar la brusquedad y el choque físico, entonces somos calificados de «maletas» o «petardos» o «troncos» y ahí generamos otra nueva causal de ninguneada y matoneo. O sea, malo porque no jugamos y malo porque lo hacemos. Excluidos.
Y si nos aburre el ritual de ir con nuestros compañeros de colegio o de barrio de ir a ver entrenar al equipo en su sede, entonces «que no estamos en nada», que nos creemos de mejor familia porque el «futbol es el deporte del pueblo» y ni modo de decir en voz alta que preferimos la asepsia de un partido de tenis o la fogosidad de uno de baloncesto porque «de dónde sacamos esos aspavientos arribistas», o que no somos más que unos «pelados pupis». De nuevo excluidos.
O si simplemente no nos gusta el ritual de ir a un estadio porque nos aterra la sensación de sentirnos perdidos dentro de la masa, o nos da físico miedo caer en la mitad de una pelea de barras, o nos molestan los insultos gratuitos del enfrentamiento entre hinchas, o que nos fastidie estar en el centro del consumo de marihuana o licor que es tan habitual en una tribuna, de nuevo nos vemos atacados por los conceptos, «que no sabemos lo que es bueno», que somos aburridos y desdeñamos el goce popular, que nos perdemos el «verdadero placer de la vida, la emoción de ser un fan comprometido con su equipo». Si argumentamos que preferimos la comodidad de una sala y las ventajas de la tecnología en lo que respecta a ahorrarnos desplazamientos, o a disfrutar de repeticiones, cámaras lentas llenas de sutilezas y detalles, simple, la razón esgrimida es que fue que nos aburguesamos, que caímos en la monotonía y en el facilismo de la clase media conformista, sin sentido de la aventura ni capacidad de la apropiación del goce. ¿No es eso una forma de exclusión?
Y lo mismo si no decimos que dejamos cualquier cosa que estemos haciendo por ver una final de copa, o si no nos ponemos la camiseta de la selección en el trabajo el día que hay un partido importante, o si citamos a nuestros alumnos para compromisos adquiridos con meses de anticipación que se cruzan con un clásico, o si cumplimos la convocatoria que habíamos agendado con alguien a quien respetamos pero que no nos había dicho que tenía pendiente verse el partido y terminamos plantados…
Y también cuando no nos interesa pertenecer al equipo corporativo, ni dejarnos empapelar por eso de «casados contra solteros», porque no queremos sufrir una fractura ni un esguince, no queremos encontronazos ni caídas, ni someternos a un «infarto de jugador de fin de semana», ni ganarnos codazos ni patadas en la espinilla de cuenta de broncas contenidas que aprovechan para salir a flote en la licencia que da un partido, ni pasar con tirones y lumbagos que nos dañan varios días, ni obligar a nuestras familias a ir al club a acompañarnos y fingir alegría y regocijo cuando preferirían estar en otros asuntos, porque este patético espectáculo de rodillones asfixiados sin técnica los tiene sin cuidado y al borde del bostezo en la peor de las harteras.
Entonces debemos pedir disculpas por todo eso, por ser como somos, por reconocer que no deliramos con esa euforia por decreto, que no tenemos la necesidad de insultar ni gritar a nadie que no le guste lo mismo que a nosotros, que no por ser así amamos menos a nuestro país, ni somos apátridas, ni somos maricones encubiertos; simplemente no aprendimos a disfrutar del futbol y por alguna incompresible razón, siendo criados con los mismos valores y costumbres, nos gustan otras cosas y no por ello desdeñamos al que no piense como nosotros. O como nos dicen con cierto desdén, «nos sacaron el chip del futbol», como si eso fuera una enfermedad contagiosa o vergonzante y debiéramos sentir culpa por ello.
En este punto de la vida, ya estamos acostumbrados a ser los excluidos del fútbol. Ya aprendimos cómo pasar de agache cuando sabemos que la ola amenaza con arrastrarnos en su furor, en su iracundia, en su fervor. Ya sabemos cómo organizar las agendas para no importunar a los que hacen girar su actividad en torno a los eventos, cuándo no contestar los teléfonos, cuándo y con quién organizar los paseos, las salidas a restaurantes, las idas a cine o las tertulias.
Ya, a esta edad, sabemos que somos los excluidos del fútbol, con la ventaja de que decidimos que no tenemos que pedir perdón por ello, que no somos más malos, que simplemente somos distintos y que disfrutamos de otras cosas.
Y lo principal, no estamos arrepentidos y cuando nos provoca, nos sentamos a ver el partido que queramos, disfrutamos de los resúmenes de las jornadas épicas, de las grandes jugadas, de las vidas de los cracs, de los golazos que ponen la piel de gallina, pero, eso sí, a nuestro ritmo, con nuestra forma de ser y de sentir y sin sentirnos obligados a pedirle permiso a nadie.
NOTA:
[1] En Colombia se le dice así a un partido de fútbol improvisado o espontáneo, realizado normalmente en una calle de barrio o en cualquier espacio que lo permita. N. del e.
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* Emilio Alberto Restrepo. Médico, especialista en Gineco-obstetricia y en Laparoscopia Ginecológica (Universidad Pontificia Bolivariana, Universidad de Antioquia, CES, Respectivamente). Profesor, conferencista de su especialidad. Autor de cerca de 20 artículos médicos. Ha sido colaborador de los periódicos la hoja, cambio, el mundo, y Momento Médico, Universo Centro. Tiene publicados los libros «textos para pervertir a la juventud», ganador de un concurso de poesía en la Universidad de Antioquia (dos ediciones) y la novela «Los círculos perpetuos», finalista en el concurso de novela breve «Álvaro Cepeda Samudio» (cuatro ediciones). Ganador de la III convocatoria de proyectos culturales del Municipio de Medellín con la novela «El pabellón de la mandrágora», (2 ediciones). Actualmente circulan sus novelas «La milonga del bandido» y «Qué me queda de ti sino el olvido», 2da edición, ganadora del concurso de novela talentos ciudad de Envigado, 2008. Actualmente circula su novela «Crónica de un proceso» publicada por la Universidad CES. En 2012, ediciones b publicó un libro con 2 novelas cortas de género negro: «Después de Isabel, el infierno» y «¿Alguien ha visto el entierro de un chino?» En 2013 publicó «De cómo les creció el cuello a las jirafas». Este libro fue seleccionado por Uranito Ediciones de Argentina para su publicación, en una convocatoria internacional que pretendía lanzar textos novedosos en la colección «Pequeños Lectores», dirigido a un público infantil. Fue distribuido en toda América Latina. Ganador en 2016 de las becas de presupuesto participativo del Municipio de Medellín, con su colección de cuentos Gamberros S.A. que recoge una colección de historias de pícaros, pillos y malevos. Con la Editorial UPB ha publicado desde 2015 4 novelas de su personaje, el detective Joaquín Tornado. En 2018 publicó su novela «Y nos robaron la clínica», con Sílaba editores.
Serie de YouTube Consejos a un joven colega.
Twitter: @emilioarestrepo

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Thursday, June 11, 2020

EL PUTO VIRUS: Cuento Ganador Concurso de Microrrelatos Letras en el Confinamiento CASA DE LA CULTURA SANTA ELENA

Cuento Ganador
Concurso de Microrrelatos
Letras en el Confinamiento


                      

                          https://www.facebook.com/cdcsantaelena/?epa=SEARCH_BOX


Felicitamos a los ganadores del concurso de Microrrelatos "Letras en el confinamiento"  y dentro de nuestro reconocimiento, compartimos con ustedes su textos para ser leídos y disfrutados, y también agradecemos a todos los participantes, con la firme intención de divulgar además muchos de los excelentes textos e historias creados e imaginados por ustedes.
Emilio Alberto Restrepo
Categoría Adultos
http://emiliorestrepo.blogspot.com/
@emilioarestrepo
EL PUTO VIRUS
Cuando nos confinaron por la pandemia, nunca imaginé que la vida, como yo la conocía, cambiaría de manera tan radical.

Comprendí que desconocía a esa dama que roncaba a mi lado durante décadas, que nunca me preocupé de cómo pensaba, qué le gustaba, en qué invertía el tiempo libre, ni sospechaba que se fumaba cinco cigarrillos diarios, mientras degustaba unas copas de vino, algo que también ignoraba; cuando yo llegaba en la noche su aliento no tenía rastros de aromas que pudieran delatarla.

Ni sabía que mi hija salía con un hombre casado, que se veían durante el día y en las noches y fines de semana se dedicaba a extrañarlo, no podían compartir, pues todo su tiempo lo dedicaba a su “familia-oficial”. También ignoraba que, por eso, ella estaba recibiendo tratamiento para la depresión. Ni que mi hijo ya había dejado 2 veces la mariguana y había recaído, teniendo incluso un cultivo hidropónico en casa.

Con sorpresa descubrí que yo era un extraño que compartía unas horas en el recinto cerrado de ellos, que me había limitado a ser un proveedor, que les molestaba cuando yo hacía una pregunta de más o cuestionaba algo que ellos pensaban que no tenía ningún derecho; era como si violentara un recinto privado, como si vulnerara espacios sagrados que tenían demarcados y de los cuales yo solo tenía una membresía de unas cuantas horas al día.

Entonces lo comprendí: mi rol me daba derechos restringidos y tendría que asumir mis limitaciones.

Nunca pude recuperar un territorio que-ya-no-era-el-mío y sobre el cual no tenía potestad, ni siquiera un lenguaje común y al final, creo, siento, ni medio afecto.

Cuando todo terminó, hice lo que tenía que hacer y comencé mi vida en solitario. Tuve que marcharme.

El puto virus nos había transformado a todos.
.


Saturday, May 16, 2020

MEMORIAS DE UN LECTOR DESORDENADO

MEMORIAS DE UN LECTOR DESORDENADO                Emilio Alberto Restrepo

Publicado originalmente en: Ficción, la revista # 8 diseñada y dirigida por el maestro Saul Alvarez Lara, que incluye textos de Emperatriz Muñoz Pérez Memo Anjel Reinaldo Spitaletta  Emilio Alberto Restrepo William Rouge Olga Isabel Restrepo Baena Julian Estrada Ochoa Claudia Restrepo Ruiz Luís Calderón Angela Maria Gaviria Rico @Mauricio Torres Paredes @Maria Cecilia Cadavid Moreno Paula Andrea Gaviria @Paola Rego Rahal @Sofia del Carmen Rodriguez
Está dedicada al concepto de "LEER"







En un coloquio con unos estudiantes de archivística y bibliotecología de la Universidad de Antioquia, la profesora quería que hiciera énfasis en mi faceta de lector y de cómo esa actividad había influenciado mi formación como profesional, escritor y ciudadano. Más que una conferencia magistral, se pretendía tener una conversación que explorara la verdadera significancia de la experiencia lectora en mi estructuración. Para ello, primero recopilaron unas preguntas y respuestas, tomadas de mi blog:


Al final, sacaron un documento de relatoría, resumiendo los conceptos expresados. Los reproduzco textualmente, porque son fieles a mi pensamiento y hacen justicia a lo que he cavilado por años sobre la importancia de la lectura.

- ¿Usted se descubrió primero médico o escritor?
-Al principio, siempre estuvo el Verbo.  Primero fui lector, luego médico y ya ejerciendo, empecé a publicar.

- ¿Es su infancia fue un gran lector?
-Desde siempre. Mis padres nos inculcaron a mis hermanos y a mí un gran afán por leer, por el cine y por la tradición oral que hasta ahora conservamos.
                       






Con mi madre Gilma y mi hermano Oscar, desde muy temprano en la vida leyendo, estimulando la lectura, sin importarle su cansancio, sus quehaceres, su trabajo. Un gran estímulo que marcó para siempre el talante lector de sus 3 hijos.




Desde pequeño me encantaban los escritores y me encantaba encontrarme con las historias, a través del comic, de las colecciones de novelas condensadas de Ariel juvenil o de Colcultura, de los cientos de películas vistas en un teatro de barrio sin censura y sin método, a través de la poderosa tradición oral de un barrio y una familia de clase media que hacía culto a la palabra. En fin, el poder de contar una narración que generara interés en alguien, en este caso un contertulio o un lector. Mientras tanto, leía y leía y veía todo el cine que podía.

- ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas sobre ese mundo de detectives?
¿La primera Novela Negra que recuerda?
Ingresé al género por los referentes obligados, los clásicos, ya que con ellos se va a la fija: los casos de Sherlock Holmes, muchas novelas baratas de Agatha Cristhie y ediciones populares de Simenon. No las entendía como “Negras”, sino simplemente de “detectives”, incluidas muchas de bolsillo, puro “pulp” de cinco centavos como Silver Kane o Lou Carrigan, y las novelas gráficas de Rip Kirby y el Agente Secreto X-9. Lo primero realmente negro que leí, fue un cuento que encontré en una revista argentina, escrito por Dashiell Hammet llamado “Un hombre llamado Spade”. Luego en la Biblioteca Básica Salvat leí la “La maldición de los Dain”, del mismo autor. Ahí en realidad perdí la inocencia. Por otro lado, en el teatro “El Subterráneo”, que fue de culto en la ciudad, vi varias películas cuando era adolescente: “El Halcón Maltés”, Marlowe (con James Garner), “La dama de Shangai”, entre otras y ciclos de cine del mismo tema. Era ya claro, eran las historias que me gustaban y que desde entonces me estaban marcando.

Otras influencias fuertes fueron unas historietas con las aventuras de un periodista que hacía investigaciones y recorría el mundo, “Tintín”.  Axterix el galo…todo un goce. Y Mortadelo y Filemón y El Kalifa y Kaliman y Turoc. En fin, los comics en general, lo que en España recibe el raro nombre de Tebeos. Pura “comida-chatarra”, encantadora y deliciosa, pero de una discutible factura y dudoso buen gusto, pero inolvidables; me inocularon el virus de la lectura.

Después llegaron los maestros, creadores de personajes inolvidables, como Dashiell Hammet, Raymond Chandler (que nos pegaron indeleblemente la imagen del detective rudo, irónico y conflictivo  encarnado por Humphrey Bogart) y Patricia Higsmith o James Cain. Luego fui conociendo a Vásquez Montalván, a Francisco González Ledesma, a Paco Ignacio Taibo, a Roberto Ampuero, a  Ricardo Pligia, a Luis López Nieves. En la galería de los grandes están también John Katzenbach, David Baldacci y Petros Markaris. Últimamente, las de Don Wislow.

- ¿Cómo ha sido su vida con los libros? ¿En su casa siempre hubo libros por todos lados?
En mi casa desde siempre hubo libros. Crecimos en medio de las ediciones baratas ya citadas de  Colcultura y Ariel Juvenil, de las revistas de Walt Disney y comics de todo tipo que intercambiábamos con los amigos. Hoy me sorprendo de la estructuración literaria de esas aventuras. Se las tomaban realmente en serio. Nos pueden enseñar mucho acerca de cómo se cuenta una historia, además de ser muy entretenidas, con personajes muy estructurados e historias muchas de ellas épicas, no necesariamente cómicas. Luego mis padres se suscribieron al Círculo de Lectores: dos libros por mes, una bacanal de letras. La condición era que efectivamente nos los leyéramos, no había dinero para derrochar. Hubo una lucha que mis papás perdieron, la de las “buenas costumbres”: evitar que comiéramos leyendo, entrar al baño leyendo, leer hasta tarde en la noche, libros en los paseos o en el carro en movimiento. Pero lo que pretendían lo lograron y nos formaron como lectores. Recuerde: años 60´s-70´s, sin televisión, sin videos ni internet, sólo amigos, calle, juego y lectura. ¡Ah!, y la maravillosa influencia de un teatro de barrio y la tradición oral de la esquina, de la cuadra (con los marihuaneros, los mejores y más delirantes conversadores, portento de mentirosos creativos), además de las historias alrededor de tíos mayores, abuelos y primos. Después la lectura ya era un hábito, hacía parte de lo normal de la vida cotidiana. Un complemento perfecto con el cine para una búsqueda única: las historias. Luego la medicina y lo mismo: leer y leer, de manera constante y necesaria, por exigencia de la carrera.

Resumo: primero, lector voraz y desordenado, sin más método que la compulsión sin filtro alguno. Luego, temático, por géneros y autores. Años después, al tratar de escribir, descubrí el valor de esas lecturas en mi bagaje, en mi caja de herramientas.

- ¿Siempre su vida ha estado cercada con libros, protagonistas, alegrías bibliográficas?
- Siempre he tenido libros al lado mío. Lo primero que exploro en una casa o en un colegio es la biblioteca. He tenido siempre el vicio solitario de esculcar las librerías de viejo, las ventas de garaje, los rebuscadores callejeros del centro. Nunca he perdido la ida y la escarbada. La última reforma de mi casa fue para reacomodar libros y discos, incluyendo los acetatos. En esa transición, ingresé sin conflicto a los lectores-electrónicos y ahora a las tabletas. Con este sistema, he conseguido todos los libros que he querido, los que había anhelado, incluso los que eran referentes y nunca podía conseguir en físico, por ejemplo: Los mejores cuentos policiales, recopilados por Borges y Bioy Casares y la colección del Padre Brown y así una interminable lista. Es un verdadero regocijo.

-¿Primero nació el médico y luego el escritor?
Primero el niño lector, luego el jovencito apasionado por los cómics y el cine de aventuras en un teatro de barrio, influenciado por los westerns, las películas de chinos, detectives y luchadores mexicanos. No sé cómo sobreviví a tanto bodrio, pero me entró una fiebre por las historias, oírlas y contarlas, que nunca se me ha quitado.

-¿Se ha visto influenciado por algún estilo literario?
Evidentemente nuestra generación tiene toda la carga del boom latinoamericano con cierta rebeldía contra el realismo mágico, que no le queda bien hecho sino a García Márquez. Tenemos encima muchas lecturas de él y de Bennedetti, Vargas Llosa, Cortazar, Borges, Cabrera Infante, etc. También admiro a los humoristas y a los cronistas, Vargas Tejada, Salom Becerra, Samper Pizano, Klim, Castillo Gómez, JJ Hoyos, Adriana Mejía, Aricapa, ETC.

Me defino como un lector de lo clásico y los últimos años he hecho énfasis en la novela policíaca que explora la influencia de la ciudad en el individuo. A los lectores principiantes les recomiendo empezar con los textos viejos de Daniel Samper Pizano, como DEJEMONOS DE VAINAS o LLEVATE ESOS PAYASOS, que son de esos en los que “carcajada tras carcajada se va cogiendo el hábito de la lectura”. También clásicos como EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL COLERA, de Gabo o PANTALEON Y LAS VISITADORAS, de Vargas Llosa, con los que “siempre se va a la fija”. Claro que también están los casos de Sherlock Holmes, que son encantadores y adictivos, porque siempre se adelantan al ingenio del lector. Para mí, leer es “abrir la mente, es una forma responsable, encantadora e ilimitada de acceder al conocimiento”, “para la tristeza, para la alegría, para la soledad, incluso cuando los malos amigos o los amores ingratos se van, siempre habrá un libro”



Coda: un cuento del autor publicado también en Ficción, la revista:

"CACA DE PERRO"

https://emiliorestrepo.blogspot.com/2020/04/cuento-caca-de-perro-publicado-en.html