Thursday, July 10, 2014

HABLANDO EN LAS CALLES: UN TORRENTE DE PROPUESTAS PARA ENRIQUECER EL LENGUAJE


El idioma es muy dinámico, siempre está en un constante crecimiento y transformación. Y el español sí que lo es. Vemos cómo palabras entran y salen, cómo términos antes impensados hoy lo enriquecen. Hace treinta años, ¿quién iba a pensar que palabras de extracción netamente popular, extraídas directo de la esquina como bacano, chévere o malandro iban a tener su sitio de igual a igual con las más encopetadas que provenían de los salones y las rancias oficinas de los académicos?

Haciendo una recopilación de vocablos escuchados en las calles, en el centro, en la esquina, en la cuadra, en la tienda, vemos cómo muchos trascienden el sentido común o pintan imágenes o definen el punto exacto de lo que quieren expresar. Trataremos de ser fieles a las frases que las motivaron para que se ubiquen de manera fiel al contexto que las generó. 

Vale la pena pensarlas y disfrutarlas. Casi todas tienen una música envolvente y una lógica incontrovertible de barrio. Ah, y no se molesten buscándolas en el DRAE. Aún no aparecen ni por equivocación. Ya les vendrá su momento (o eso esperamos por lo menos)

Alquilino. (refiriéndose al que alquila. "No he podido echar al alquilino. - ¿Te refieres al inquilino? - No, ese es el que vive en un inquilinato. Me refiero al que alquila, al alquilino".) 

Atarvaniar: (Si bien la palabra original no está en el DRAE (ni con V ni con B), su uso es muy común en el lenguaje popular para referirse a un grosero, insolente, agresivo. "Ese señor es un problema. Cuando se emborracha, le da por atarvaniar a todo el mundo")

Bajotecheando: (Estar bajo techo, protegiéndose del sol o la lluvia. "-¿Por qué no  me esperó en la esquina? - Estaba bajotecheando mientras usted llegaba, pues el sol de mediodía estaba muy picante")

Carcajiente (así como el que sonríe es un sonriente, el que se carcajea es un carcajiente. "Ese muchacho es un carcajiente. Estaba doblado de la risa")

Cariacontecido: (Tener cara que denota depresión, tristeza o abatimiento. "Yo no sé que le pasa a mi jefe, pero desde que enviudó, está cariacontecido, parece otra persona")

Desangarillado: (Maltrecho, desajustado. "Desde que tuvo el accidente, camina todo desangarillado, todo cojo, como si estuviera patuleco"). También se dice "desguarambilado" o "descachalandrado"

Descobalado : Similar a la anterior.

Desconversar: (Volver atrás lo ya dicho. Deshacer lo conversado. "Mire con despacio la finca. Si nos ponemos de acuerdo, perfecto. Si no le gusta, desconversamos el convenio y parte sin novedad")

Desgüaletado: (desarreglado , descuidado, mal presentado, desaliñado, indelicado, sin medida. véase Desangarillado: "descachalandrado", "desguarambilado". "Ese muchacho es muy descuidado con la ropa, mire la camisa por fuera y mal abotonada, todo desgüaletado")

Desmentizar: ("Ir perdiendo las facultades mentales por demencia, senilidad o drogadicción. "Ese manestá reblandecido del cerebro. Ya ni piensa. Se puso a comer hongos y se empezó a desmentizar.")

Empelicular:(Creerse uno mismo un cuento inverosímil. "Ese tipo se mantiene empeliculado, a toda hora cree que lo están persiguiendo o que su mujer se la está jugando")

Empanicar: (Llenarse de pánico o un temor extremo a algo. "Desde que lo atracaron, quedó empanicado y no es capaz de salir solo a la calle")

Emputecido: (Estar iracundo, mucho más que molesto o enojado."Estaba emputecido como una fiera. Parecía un demonio, deformado por la rabia")

Entrepiernado: (Tener contacto físico muy cercano con alguien. "Póngale cuidado a la muchacha, que la vi toda entrepiernada con el fulano ese y le resulta un día de estos en embarazo")

Estromacante: (Es un extravagante elevado a la ene potencia, que de lo fastidioso, exaspera. "Ese yerno suyo no es simplemente cansón. Es  inmamable, se vuelve insoportable de lo estromacante que puede llegar a ser"

Estupidizar: (Similar a desmentizar: Yo no sé que le pasa a mi mujer. Llegó a vieja y no entiende nada, todo lo hace al revés. Entró en un proceso lento de estupidización".)

Floripondio: (De ademanes suaves y femeninos. Homosexual de aspecto amanerado. "Al grande no se le nota. Es rudo y machote. En cambio el otro, el suavecito, es todo un floripondio")

Guarnaquetudo: Similar a Desangarillado, Descobalado.

Malambientar: (Hablar mal de alguien, dañarle la reputación. "Lo que pasa fue que cuando llegué, ya el tipo me había malambientado la fama, había hablado muy mal de mí.")

Malparidez: (Sentirse mal, estar muy afectado por una situación. "Desde que me dejó por otro, no se me quita la malparidez. No me provoca ni salir a la calle.")

Maniculeteteo: (Tener contacto físico muy cercano con alguien, manoseo que implica una aproximación sexual. "Esos ya son pareja hace rato. En la finca se pasaron todo el tiempo en severo maniculiteteo")

Maniquebrado: (De ademanes suaves y femeninos. Homosexual de aspecto amanerado. "Desde que lo vi tan suavecito, supe que era un maniquebrado. Es toda una florecita.")

Paniquiar: Similar a  empanicar.

Terapiar: (Darle una paliza. Darle un escarmiento. " Como es tan bocón, le mandé dos tipos a que lo terapiaran para que aprenda. Eso le pasa por soplón.")

Tontonielo: (Cuando alguien que uno estima hace estupideces. "Pobrecita mi tía. Después del golpe en la cabeza quedó toda tontoniela")

Tropelioso: (Combinación práctica de Tropel y Lío. O sea un conflictivo extremo. "Su hermano no es que sea problemático. Está pasado de meter a la cárcel. Lo que pasa es que es un tropelioso que donde llega hay que desocuparle"

Otras que también se escuchan con alguna frecuencia:

- ¡Retrodezca, retrodezca!. Deformación de retroceder (retrodezcar) que utilizan los cuidadores callejeros de carros, trapo rojo al hombro.

 - Tarupido: Alguien tan bruto, tanto, que es la combinación de un Tarado y un Estúpido.

 - Malpajorro: Una eficiente forma de insulto, elegante incluso, que se combina de Malparido, pajizo y cacorro.

 - Las prostitutas de hoy en día ya no se llaman así, ni simplemente putas. Son prepagos, fufas o fufurufas.

 - Cuando alguien tiene un gran deseo sexual, dice que está en un estado de Puntuditud, Arrechitud o Ganozidad.

 - Cuando una pareja convive sin haberse casado por el rito civil o de la Iglesia,  si no se les tiene mucho afecto o la mujer tiene mala fama o si se cree que atrajo al hombre con bebedizos o brujerías, se dice que  son Concubernidos, enrejuntados, o amanceculidos

 - Cuando un hombre mira a una mujer con lascivia, de una forma vulgar y descarada, se dice que tiene en ella un interés de tipo "Ginecopenetrativo".

 - Cuando alguien tiene un miedo profundo, súbito, con ganas de orinar o de defecar, incluso con cólico en el estómago, dice que está "Enculimbrado del miedo"

- Un amigo costeño me decía: "Hombe compae, es que no tiene lógica, como me vas tu a decí que es mas correpto Orfanato, que viene de la palabra  guérfano. Lo más lógico sería "guerfafanato", mira tu, viene de guérfano -recalcaba- lo que pasa es que ustedes los cachacos no piensan al derecho". Un estudiante alemán que estaba en intercambio pensó lo mismo, en su lógica germánica.

-El mismo costeño me decía " no sé por qué se dice lingüística, si el concecto viene de lengua. Lo más razonable sería decir "lengüística", por lengua, no lingüística".

 - Cuando alguien tiene malestar de gripa o fiebre, escalofríos y dolor muscular, dice que tiene el "Cuerpo disgustado" o que le está  "rabiando el cuerpo o las carnitas"

- A un desmayo, mareo  o a un síncope, se le dice en las calles, "la pálida", "maluquera" "soponcio", un "patatús", un "yeyo", un "veri veri" o un "babiao"

* La palabra man se utiliza tanto o más que su equivalente hombre, tipo, fulano. También se dice mancito. Yo creo que ya es hora de que la RAE la acepte de una vez, aunque sé que esos mancitos son muy tercos.

Y hay más, muchas más. El tema no se agota. Ejemplos:
Sismatico: asquiento, que todo le repugna Turuleto: golpeado por las circunstancias, atontado Chifonier: mueble para guardar objetos, al lado de la cama o de la mesa principal Entelerido: abobado, mermado, lento para reaccionar Atembao: igual a la anterior
Yeyo: desmayo, desaliento, reacción perdiendo el sentido. "le dio el yeyo y se cayó al suelo"
Patatús: Crisis, muy parecido a yeyo
Pispa: una fea que es casi bonita, pero como que no llega
Langaruto: flaco, escuálido, entelerido
Parsimonia: calma, lentitud que saca de casillas a los demás
Mamey: que es fácil, amigable, que no dió dificultad. "esa vuelta estuvo mamey"
Cutupeto: pánico, temor, duda. "en el último momento le dio cutupeto"
Cosiámpiro: genérico que sirve para todo, comodín que designa lo que sea: "por favor, me traes ese cosiampiro que está encima de la mesa" " no, a mi cosiámpiro me dijo que iba a subir la gasolina"
Cuchuflís: muy parecido a cosiámpiro, pero referido más a objetos que a personas. "Traeme ese cuchuflís, yo ensayo a ver si me sirve"

ÑAPA: Como decían unos bacanes del barrio:"Vamos a comprar unos cates, para hacer un cocho de runcho y gumarra, y los pasamos con polas y guarilaques, mientras vacilamos a las peladuras" Traducción automática: Vamos a comprar unos aguacates, para hacer un sancocho de cerdo con gallina, y los pasamos con cerveza y aguardiente, mientras coqueteamos con las muchachas"

Friday, June 20, 2014

AL PRINCIPIO, SIEMPRE ESTUVO EL VERBO -Entrevista-

Entrevista en la revista LIBROS&LETRAS a propósito del lanzamiento del libro DE COMO LES CRECIO EL CUELLO A LAS JIRAFAS, en la Feria del Libro de Bogotá, 2014




Emilio Restrepo, además de ser un excelente médico, es un connotado novelista e investigador de la Novela Negra.

"Mis padres nos inculcaron a mis hermanos y a mí un gran afán por leer,  por el cine y por la tradición oral que hasta ahora conservamos"

Por: Jorge Consuegra (Libros y Letras)
Como él mismo lo dice, primero fue lector, luego médico y posteriormente, a través de los años, se convirtió en escritor logrando, entre otras cosas, algunos premios, entre ellos el Uranito con una novela corta para niños.
    Su especialidad en la medicina es la laparoscopia, pero a veces, cuando le queda tiempo, muy pocas veces en la semana, se encierra en su casa a escribir incansablemente ya consolidar la vida de Joaquín Tornado, un inteligente investigador, una especia de Sherlock Colmes criollo, a quienes muchos lectores ya reconocen por sus logros policíacos.

- ¿Usted se descubrió primero médico o escritor?
- Al principio, siempre estuvo el Verbo.  Primero fui lector, luego médico y ya ejerciendo, empecé a publicar. Desde siempre traté de escribir, pero me lo empecé a tomar en serio en la edad adulta, cuando ya estaba graduado.

- ¿Es su infancia fue un gran lector?
- Desde siempre. Mis padres nos inculcaron a mis hermanos y a mí un gran afán por leer,  por el cine y por la tradición oral que hasta ahora conservamos

- ¿En su casa siempre hubo libros por todos lados?
- Sí, teníamos suscripción al Círculo de Lectores e intercambiábamos libros en las librerías de viejo. Leíamos muchos clásicos condensados y revistas de caricaturas, Walt Disney a la cabeza. Y por supuesto, libros de pistoleros y aventuras.

- ¿Sus primeros pinitos literarios fueron a qué edad?
- Escribí el cuento de las Jirafas a los 14 años de edad, para un concurso del Círculo de Lectores. A pesar de la modificaciones, su estructura permanece casi intacta.

- ¿Es más complicado escribir para los niños o para los adultos?
- Pues para adultos he publicado casi 10 libros y para niños uno solo. Creo que es mas difícil para niños, pues hay que pelear con las palabras para conservar el interés sin que decaiga un solo minuto, hay que pensar cada frase para que sea divertida. Los niños no perdonan, se aburren, se cansan, pierden la atención  y dejan la lectura. Hay que competir con los videos y las consolas

- ¿Cómo surgió el título y el cuento de la jirafa?
- Tengo una serie que trata de resolver preguntas reales en forma creativa y alocada: ¿Cómo le creció la trompa a los elefantes? ¿Y la caparazón a las tortugas? ¿Y el cuello a las jirafas? Los dos primeros están pendientes de publicación y hacen parte de un proyecto de libro, “Zoología delirante”. Lo que pasa es que el de ¿Cómo le creció el cuello a las jirafas? se ganó una convocatoria en Uranito de Argentina para pequeños lectores y ahora , gracias a su aceptación, lo están publicando en toda Hispanoamérica 

- ¿Dentro de su arsenal imaginativo tiene más y más cuentos para niños?
- Tengo los dos mencionados y una novela corta, policial, dirigida a los niños, llamada El gato desaparecido. Ya encontramos al gato, ahora estamos buscando al editor, que anda un poco perdido

- ¿Participar y ganar un concurso como el de Uranito es un gran compromiso con los pequeño grandes lectores?
- Sí, porque exige un nivel cada vez más alto, tener mucho rigor, ser muy cuidadoso en el manejo de los temas y el manejo del lenguaje. Tratar de crear una literatura de gran calidad, tanto para niños como para adultos. 

- ¿Ha pensado escribir para los jóvenes?
- Ahora estoy concentrado en la serie de mi detective Joaquín Tornado. También quiero publicar los que tengo pendientes para niños y jóvenes, pero sí. Ha sido muy satisfactorio  y quiero seguir explorando esta literatura. 

- ¿Se puede combinar medicina y creación literaria?
- De hecho lo hago. Hace diez años solo dictaba conferencias y publicaba sobre temas médicos de mi especialidad. Ahora ando de un lado para otro hablando en público y dando declaraciones tanto de medicina como de mis libros. En mi blog pueden hacerle seguimiento a mis artículos, mis libros y mis entrevistas. Los invito a visitarlo:   www.emiliorestrepo.blogspot.com 

- ¿Cómo nace la historia de  ¿Cómo les creció el cuello a las jirafas?
Es una historia algo delirante de ficción, que trata de burlarse de la biología convencional, proponiendo teorías alocadas y muy divertidas de los fenómenos animales, como por ejemplo: ¿Cómo le creció la trompa a los elefantes?, ¿Cómo se les formó la caparazón a las tortugas? Es un divertimento que pone a volar la mente y la imaginación con conceptos algo absurdos y forman parte de mi colección “Zoología delirante”.

- ¿Cuál es la intención del libro?
- Poner a prueba la imaginación de los niños, hacerles ver que en mundo mágico de las ideas y las palabras todo es posible, que el lenguaje y la mente pueden con todo. Pretende estimular la lectura a través de la diversión y el humor, enganchando a los pequeños lectores con las maravillosas ilustraciones de Nancy Brajer. Las pueden ver en:http://nancybrajer.blogspot.com/2013/10/de-como-le-crecio-el-cuello-las-jirafas.html

- ¿Qué es lo más difícil de escribir para niños?
- Lograr el lenguaje adecuado que capte su atención sin que su interés se desvíe ni un solo segundo, pues con seguridad, si eso ocurre, lo perdemos como lector.

- ¿Qué fue lo más complicado a la hora de escribir esta obra?
- Nada, todo fluyó maravillosamente con solo plantear la pregunta que se diseñó inicialmente como un juego y luego cuando surgieron los otros temas, como un proyecto. Lo más difícil es encontrar un ilustrador que se sintonice con el texto, pero en este caso fue todo un acierto.

- ¿Qué mensaje quiere dejar en los niños?
- Que crean en las ideas locas, que lean todo lo que pase por su lado y no traguen entero. Que escriban todas sus fantasías. Que hablen y oigan más, para que la tecnología no les invada sus cerebros. Que se rían y se la gocen cada que puedan, que al crecer, las cosas se vuelven un poco mas pesadas.

- ¿Es una historia dirigida –únicamente- a niños?
- En lo fundamental, en su concepción, sí, aunque a través de los comentarios de los padres, de críticos y profesores que han trabajado mi libro, descubro que también se lo gozan a la par que los pequeños.

¿De cómo les creció el cuello a las jirafas? fue publicado primero en Argentina, ¿cómo ha visto su recibimiento?
- Está prácticamente en todas las librerías de Buenos Aires, los comentarios han sido muy halagadores y las ventas, más de las esperadas. Ha sido sorprendente y muy satisfactorio para mí como autor colombiano, tener esa recepción y generar ese entusiasmo en un lugar como Argentina. Estamos esperando con mucha ilusión que salgan los próximos dos volúmenes de la colección “Zoología delirante”.

- ¿Cuál fue el primer libro que en su niñez leyó?
- Recuerdo las revistas de Walt Disney y del Príncipe Valiente, La colección de Ariel Juvenil Ilustrada, que tenía los grandes clásicos condensados y graficados para niños, la colección de COLCULTURA, con libros a 3 pesos, con verdaderas obras maestras.

- ¿Cree que hoy se ha perdido la tradición de que los padres le lean cuentos a sus hijos?
- No creo. La televisión, el cine y las copias piratas la ponen fácil para ver películas en familia, pero conozco demasiados ejemplos de padres leyendo a sus hijos antes de dormir, como para no perder la fe en esa tradición milenaria y maravillosa. Un vínculo mágico y poderoso que el modernismo y la informática todavía no han podido romper del todo.

- Finalmente, envíeme por favor dos frases claves que definan la obra.
- “Diversión con imaginación” y “lectura para deambular por los locos caminos de la creatividad”.


¡¡¡¡DESTACADO!!!!
Cuentos propios, leídos por el autor:



Tuesday, May 06, 2014

EL COMPORTAMIENTO POCO CABAL DE LA CONGRESISTA MARIA FERNANDA CABAL






Definición del DRAE:

cabal.
(Der. de cabo 'extremo').
1. adj. Ajustado a peso o medida.
2. adj. Dicho de una cosa: Que cabe a cada uno.
3. adj. Excelente en su clase.

No conocía a la congresista Cabal hasta el día en que decidió mandar a Gabo a los mismísimos infiernos, sin respetar el dolor nacional por la muerte del escritor ni tener ninguna expresión de consideración por una figura que tanto brillo le dio a la literatura universal. No se había enfriado el muertico y ella ya estaba pontificando sobre el destino que le esperaba. Me pregunté, ¿quién es esa señora que se toma públicamente la atribución de saber  a dónde van las almas de los difuntos? ¿Estaría borracha o, más grave, ebria de triunfalismo electoral y arrogancia?

No sé nada de sus aportes al arte, a las letras o a la cultura. No sé qué cosas meritorias ha hecho en su vida privada o pública para intentar degradar de tal forma a nuestro escritor sin apenas ruborizarse. No sé nada de sus propuestas políticas(creo que nadie las conoce, pues fue electa por el arrastre de su jefe, el presidente Uribe en una lista cerrada en el que los nombres ni las ideas ni los antecedentes importaban)

Decía un columnista que muy probablemente a través de sus relaciones políticas (el uribismo, los terratenientes y ganaderos de la costa) y familiares (el cuestionado presidente de Fedegan, José Felix Lafaurie), María Fernanda Cabal debe tener muy claro quién, cuándo  y cómo deben ir al infierno las personas. Saben sus cositas y tienen sus métodos. Ver la respuesta de un escritor:
http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/G/gabo_y_el_infierno_de_la_congresista_cabal/gabo_y_el_infierno_de_la_congresista_cabal.asp

Según personas documentadas como el también senador Iván Cepeda, lo han hecho por años las personas de sus más estrechos círculos mediante desplazamientos forzados, paramilitarismo, los doce apóstoles, el espionaje a enemigos y contradictores y los  falsos positivos, por solo mencionar algunos asuntos. (Es un testimonio impresionante: 
http://www.elespectador.com/libros/columna96703-puertas-de-el-uberrimo
http://www.las2orillas.co/los-secretos-de-alvaro-uribe-contados-por-ivan-cepeda-y-alirio-uribe/ )

Me conduele este país en que personas como ella atropellan y arrasan sin miramientos y sin embargo ocupan posiciones de poder en la opinión. No solo me produce repugnancia sino tristeza, pero en este punto ya no hay nada que hacer. Allá en el congreso ella y los de sus mismas convicciones van a decidir por nosotros y sin miramientos van a seguir para adelante. Arrastrando lo que se cruce por su camino. Está lo suficientemente bien respaldada por personas a las que nada que no sea el poder, las tierras, el ganado o el dinero les conduele. El arte o los asuntos del espíritu, por supuesto, no les interesan en lo absoluto.

Mientras tanto, encascarados en nuestra impotencia, pero atentos y vigilantes,  nosotros seguiremos trabajando, luchando por el país y leyendo y recordando a García Márquez esté donde esté, aunque sea quemándose en las pailas atizadas por el propio Satanás.  Gabo sí fue un hombre "cabal" en todo el sentido de la palabra. Él sí.

Thursday, February 27, 2014

DECLARACION DE PRINCIPIOS

En el Editorial del periódico UNIVERSOCENTRO de febrero de 2014 apareció este texto, que acompaña una foto de mi hermana Olga Isabel:

















DECLARACION DE PRINCIPIOS

Mal que bien
En este sucio pedazo de carne enferma
        que vosotros veis y despreciáis
        está el sustento de mi familia  
 En esta barba canosa y larga
        que me confiere un aire de profeta maldito
        está la clave de mi subsistencia 
 En este submundo andrajoso y pestilente
        donde mi palabra truena y se acata
        están los límites de mi reino secreto

  Siendo así
  Y teniendo conciencia de ello
  Cómo diablos osáis pretender
         que renuncie a mi magnífica llaga
                   tan esmeradamente cuidada
         que adquiera el vil aspecto
                     de un ciudadano decente
         que invoque la detestable costumbre
                             del aseo diario
         Y que asuma la servil actitud
               de acatar como un borrego
                    vuestras tristes normas


Autores: Foto: Olga Isabel Restrepo Baena    Texto: Emilio Alberto Restrepo

El poema hace parte de un libro llamado "Poema de la Ciudad de la Furia", publicado en España, Ayuntamiento de Loja, como parte del libro PROEMIO 10, que recoge los textos premiados en la convocatoria (10º PREMIO INTERNACIONAL ARTÍFICE DE RELATO CORTO Y POESIA DE LOJA 2009)


Ambos, el texto y la foto, fueron felices perdedores en el concurso BINARIUS, convocado por EAFIT en 2013, en la que los jurados hicieron unas desafortunadas declaraciones en las que subvaloraban, con muy poco tacto y elegancia y de manera arrogante, los conocimientos y las capacidades de los participantes, (más de 300), entre los que hay Premios Nacionales, Escritores, Fotógrafos laureados, Premios Simón Bolívar de periodismo, Ganadores de Becas del Municipio, entre decenas de personas, dando a entender que no había nadie digno de tal premio y que los trabajos daban lástima y eran hechos por poco menos que iletrados que nada sabían de escribir o de hacer fotos de calidad. Los cientos de protestas no se hicieron esperar, pero tanto EAFIT como los jurados hicieron oídos sordos, avalando así las consideraciones descalificadoras a los participantes. Uno de los descabezados, el destacado escritor y periodista Oscar Domínguez G. les dedicó, a manera de venganza sutil,  una brillante columna en la que habla del asunto. Pueda ser que cuando a los jurados se la expliquen y la entiendan, no entren en cólera. Que pena con ellos:

http://www.lapatria.com/columnas/perder-es-cuestion-de-metodo



                                                                     ************

En un ejercicio literario a manera de divertimento, a la misma  gráfica se le ensayaron varios textos alusivos, cuando estábamos recopilando material para enviarlo al malogrado concurso. Uno de ellos fue el siguiente:

ESTAMPA EN EL CENTRO DE MEDELLÍN, 1980.

“  - Yo sé que les puede parecer inaudito, que lo más fácil es pensar que les estoy echando un discurso delirante y que no soy más que un loco vulgar tratando de obtener vuestros centavos a cambio de generarles compasión. Pero es cierto, me cansé de ocultarme, de fingir, de refugiarme en una mentira que ya me pesa más que la conciencia. Me rindo señores, estoy cansado de ocultarme, de vivir en el anonimato que opté escudado en una farsa, cuando estaba abrumado por una gloria que ya no me dejaba ni respirar, ni sentir, ni tener privacidad, ni pararme de incógnito en cualquier esquina. Durante años viví encerrado, acompañado de mis gatos que se iban muriendo uno tras de otro, alejado de las veleidades del éxito y el acoso de las muchedumbres que ya me robaban hasta la posibilidad de ser yo mismo. Si señores, estoy cansado y mi esfuerzo ha sido vano, más ahora que todo mundo me recuerda y me evoca, más en este momento que todo mundo dice que canto cada vez mejor. Sí señores, lo reconozco, soy el que ustedes piensan, soy un amigo más, Carlos Gardel, para servirle.”







Thursday, February 13, 2014

COLOMBIA EN BUSCA DE SU PROPIA NOVELA NEGRA

En el número 31 de la revista Internacional de Literatura Hispanoamericana OTROLUNES, de Febrero de 2014, dirigida por el escritor AMIR VALLE, publicaron un ensayo sobre el estado actual de la Novela Negra en Colombia. A continuación lo compartimos completo:

También publicado en el Blog de la Bóbila, especialista en Género Negro:

 

 

Introducción

Tratando de buscar una definición amigable y comprensible de la Novela Negra que no divague en rabuleos teóricos o en encasillamientos académicos forzosos -aunque entendemos que puede interpretarse como un atajo simplista pero de todos modos eficaz-, en Wikipedia, encontramos lo siguiente:
La novela negra es, como la definió Raymond Chandler en su libro El simple arte de matar, la novela del mundo profesional del crimen. Debe su nombre a dos factores: a que originalmente fue publicada en la revista Black Mask de Estados Unidos y en la colección Série Noire francesa, así como a los ambientes “oscuros” que logra. El término se asocia a un tipo de novela policíaca en la que la resolución del misterio no es en sí el objetivo principal; que es habitualmente muy violenta y las divisiones entre el bien y el mal están bastante difuminadas. La mayor parte de sus protagonistas son individuos derrotados, en decadencia, que buscan encontrar la verdad (o por lo menos algún atisbo de verdad). Este tipo de relato presenta una atmósfera asfixiante, miedo, violencia, falta de justicia, corrupción del poder e inseguridad. Nace en las primeras décadas del siglo XX en Estados Unidos como una variante de las historias policíacas, y difundida en revistas. La novela negra agrega la violencia a las características del género policíaco. Los crímenes se basan en las debilidades humanas como la rabia, ansias de poder, envidia, odio, avaricia, pasiones, etc. Por esta razón aparece un lenguaje más crudo, donde se le da más importancia a la acción que al análisis del crimen. En este tipo de relato importa más la descripción de la sociedad donde nacen los criminales y la reflexión sobre el deterioro ético.1
Paco Ignacio Taito II, uno de los más destacados exponentes, acuñó en una entrevista su definición, con todo el conocimiento de causa: “Una novela negra es aquella que tiene en su corazón un hecho criminal y que genera una investigación. Lo que ocurre es que una buena novela negra investiga algo más que quién mató o quién cometió el delito, investiga a la sociedad en la que los hechos se producen. Empieza contando un crimen, y termina contando cómo es esa sociedad”.2

Y ello es muy cierto. En la novela policíaca clásica lo más importante era resolver el QUIÉN y el CÓMO del asunto. Un detective superdotado, amparado en las armas de su inteligencia superior y de su discursiva capacidad de análisis, era capaz de contestar estas dos preguntas mientras aspiraba hondo su pipa o se acariciaba su barba dejando perplejos a los coprotagonistas y a los lectores. En la moderna novela de crímenes o en la novela negra contemporánea, el investigador no es necesariamente un detective profesional. Puede ser cualquiera que se ve involucrado por la fuerza de las circustancias en la resolución del delito –de manera voluntaria o no, pagado u obligado por las mas diversas justificaciones-, pero tiene que responder, además de los dos interrogantes antes citados (imprescindibles, por lo demás), por el POR QUÉ y por el DÓNDE, para entrar en los detalles de las motivaciones más íntimas del culpable, además de explorar el entorno en el que suceden los acontecimientos. En la propuesta más contemporánea, se hace énfasis en lo urbano y en lo que puede perturbar el de por sí ya enrarecido ambiente de La Ciudad: la corrupción, el odio, el racismo, la homofobia, la insolidaridad, el abuso de genero, la explotación sexual o laboral y un etcétera interminable y sazonado de toda clas de matices.

Por otro lado, a diferencia del policial clásico, “En la novela negra, la lógica del orden se desplaza, los límites del bien y el mal se desvanecen, y lo marginal se realza; no se centra únicamente en la figura del detective invulnerable que encuentra respuesta a todo, sino en las situaciones morales y sociales en las que el criminal y sus víctimas se ven comprometidos. En la novela negra, el crimen es un espejo de la sociedad en el que se ve la decadencia de la misma y la corrupción que la permea desde la familia hasta las instituciones gubernamentales. El contexto social de las ciudades exige a los escritores sacar el asesinato de los salones burgueses para llevarlo a calles y callejones. Existe una cercanía del término novela policiaco al termino novela negra. El primero connota asesinato limpio y un manejo bien educado de los personajes. El segundo implica violencia innecesaria, ambientes sórdidos y ciudades caóticas.” (Tomado del documental sobre La Nueva Novela Negra en Colombia, realizado por el departamento de humanidades y letras de la Universidad Central, 2008)3

El color local: lo negro “a la colombiana”

En cuanto a lo que se pretende, ubicarla en Colombia, encontramos que la aproximación académica más lejana, es la realizada por el profesor Hubert Pöppel, La novela policíaca en Colombia. ( Medellín: Editorial Universidad de Antioquia, 2001). En este texto se revisan las definiciones literarias, se hace un recuento de la historia del género en el país -con muy pocos referentes de por sí- y se revisan las obras más representativas.

De pronto otro análisis interesante que puede contribuir a la definición de los conceptos, se encuentra en El Segundo Simposio Internacional de Literatura, «Indefiniciones y sospechas del Género Negro», organizado por el Departamento de Humanidades y Letras para conmemorar los 25 años del Taller de Escritores de la Universidad Central.

Del documento se extraen ciertos rasgos que permiten entender mejor aún el planteamiento:
1.- “… La imagen de la ciudad como la «ciudad en eterna crisis»: la urbe como laberinto, infierno o babel demoníaca. La ciudad descrita en estas obras es el espacio de la desesperanza, de las colectividades anómalas con sus problemáticas sociales, sus representaciones estereotipadas y la vaguedad de los valores individuales.
2.- Para definir la nueva novela negra no hace falta remitirnos a los clásicos, Edgar Allan Poe, Ágata Christie, Dashiell Hammett, Raymond Chandler, entre otros; basta con retomar la propuesta del escritor brasilero Rubem Fonseca, quien es tal vez el que traslada ese subgénero al campo del «gran arte». La novela negra evolucionó y se adentró al mundo de las ciudades latinoamericanas. Al principio, la característica principal del género era la construcción del personaje principal, la figura del detective. Las narrativas pasaron a incorporar aspectos históricos, de las técnicas de investigación y hasta las mismas características de un tipo específico del criminal. Un abanico de opciones se abrió para el escritor y hoy podemos leer varios tipos de novela negra.
3.- El término se asocia a una tipo de novela policíaca en la que la resolución del misterio o crimen no es el objetivo principal; es habitualmente bastante violenta y el aspecto policíaco pasa a un segundo lugar, para dejar espacio a la evaluación crítica de las sociedades modernas. Por lo tanto, uno de los temas dominantes es la violencia que recorre las calles colombianas, en una especie de guerra civil no declarada y sin bandos claros. Normalmente las historias están presentadas sobre la estructura de la novela policíaca: hay un crimen o un misterio a ser descubierto y la figura del detective pasa a ser asumida por un policía o un abogado o un periodista, hasta un mismo escritor, llegando en algunos casos a desaparecer esta figura.
4.- Otra de las características del género negro es la soledad de los individuos en las grandes ciudades, que gracias a los problemas de orden sociopolítico han generado el desplazamiento indiscriminado de poblaciones que aumentan el desarrollo demográfico de las ciudades que cada vez se hacen más grandes. Casi todos los protagonistas o personajes son presos de la sensación de aislamiento, verbi gracia, en las cuestiones amorosas, el encuentro con otros seres suele darse apenas en el campo sexual.
5.- Lo que confiere mayor verosimilitud a las novelas del género negro es el uso consciente del lenguaje y las técnicas narrativas en la configuración de los mundos narrativos. El escritor puede hacerse personaje que oscila entre lo ficcional y lo real autobiográfico, a través del relato en primera persona. El narrador siendo el mismo protagonista produce la sensación de cercanía verosímil con lo narrado. Igualmente, está el dominio de la hetoroglosia, la proliferación de las voces: para cada tipo social existe un lenguaje distinto; el asesino, el asaltante, el mendigo, el loco, etc., tiene su propio código, su estilo en una multiplicidad lingüística asombrosa.
6.- En la novela negra los personajes actúan mediante un desarrollo psicológico complejo, gobernado por la ambigüedad o la contradicción; pueden pasar de unas actitudes injustificadamente crueles, inexplicables, a unas extremadamente sensibles, lo que produce en el lector el sobresalto. Una muestra magnífica de esa poca argumentación del delito puede verse en Rosario Tijeras en la que, por ejemplo, después de cometer un crimen sin razón alguna uno de los personajes podría decir: «Es muy fácil matar una persona o dos, principalmente si usted no tiene motivo para eso». La expresión artística ha logrado basarse en la violencia de los personajes, valiéndose del choque con la moral imperante de la sociedad.
7.- La novela negra se centra más en el criminal, en la descripción y ejecución del crimen que en la solución e investigación del mismo. Los personajes, muchas veces, son movidos por una obsesión momentánea, y tal vez esta sea la señal para desbandar su crueldad y su identificación con el público. Se percibe una clara influencia de Rubem Fonseca, en la que el público se ve en cierta forma atraído y horrorizado por el narrador; quien cuenta, sin pudor alguno, toda su trayectoria de crímenes. Es tan inhumano ser totalmente bueno como malo. Lo importante es la escogencia de la moral. El mal ha de existir junto con el bien, de modo que la escogencia moral pueda existir.
8.- La delincuencia es síntoma del deterioro de los sistemas de valores de las sociedades en crisis, por tanto, el delito es el resultado de la contradicción entre la personalidad y la sociedad, que se presenta en el individuo marginal como manifestación extrema y brutal del conflicto con la colectividad.
9.- La crisis sociopolítica colombiana ha generado un estilo de delincuencia particular, especialmente en los atentados contra la persona. Durante la década de los ochenta, con el auge del narcotráfico, se consolidó la forma de implementar la violencia institucionalizada en todos los campos sociales, el fenómeno del sicariato, el desplazamiento forzado por los grupos armados ilegales y los desmanes de los aparatos de inteligencia como de seguridad nacional contra la población civil al creerse amenazado. Siendo lo anterior, el contexto nacional que da cabida a la formulación de diferentes propuestas estéticas que interpretan con una sensibilidad especial esta realidad.
10.- El género negro, como tendencia, suele darse en contextos de especial relieve del sentimiento de la crisis de credibilidad de la sociedad como colectividad. La realidad violenta de nuestro país ha sido una constante del siglo XX y principios del XXI, entonces, ¿realmente se da una tendencia de escritura hacia el género negro? ¿Por qué ahora y no antes? ¿Cuáles son sus rasgos? ¿Cómo asumen los escritores el género?…”4

El escritor antioqueño Héctor Abad Faciolince tiene al respecto, su diagnóstico muy elaborado: “Es curioso que en el país con mayor número de facinerosos del mundo, que en el país con más matones y delincuentes que se conozca, que en el país donde más secuestran, donde más roban, donde más atracan y donde más asesinan, que en ese país (y me parece que se llama Colombia) no haya habido muchos intentos de escribir novela negra. Por novela negra entiendo esa novela a la que también se conoce como novela policíaca o detective thriller, pero en su vertiente más dura, más cruda, más radical, es decir, la que genealógicamente se remonta a los norteamericanos Dashiell Hammett y Raymond Chandler. Colombia, tierra fértil para el delito, pone al alcance de la mano de todos, una materia prima ya lista para este tipo de literatura, y es raro que apenas últimamente algunos escritores locales (Hugo Chaparro, Luis Aguilera, Santiago Gamboa, Boris Salazar) hayan empezado a explotar este filón. En todo caso, era hora, y la cosecha es de buena calidad. Toda novela negra se pone una máscara de austeridad, de modestia, casi de literatura de tono menor, que puede hacer pensar a algunos que no es un género serio. Sí lo es, al menos en este caso, pues en esta trama de suspenso se va colando una buena radiografía de la Colombia de hoy, de esta sórdida Colombia actual donde más vale decir la verdad en un libro ficticio, en la mentira de la literatura, mediante las técnicas del thriller, que en la verdad verdadera del periodismo.” (Héctor Abad, El Tiempo, 11 de Octubre de 1998)

Llama la atención en el libro de Hubert Pöppel que en lo que a Colombia se refiere, se hace relación a novelas como Rosario Tijeras o La Virgen de los Sicarios, que hacen parte más del boom de la sicaresca que del género negro. También se cita El crimen del Aguacatal, escrito en el siglo XIX por Francisco de Paula Muñoz y rescatado por Juan José Hoyos, pero que dista mucho de ser calificado como Novela Negra. En realidad, el panorama del género en Colombia ha sido muy precario, por no tildarlo de inexistente como movimiento literario. Puede haber intentos aislados o personales, pero no han logrado el suficiente reconocimiento ni han sentado precedentes importantes como ha ocurrido en otros países. Pese a lo anterior, es claro que hay autores con difusión notable, como Santiago Gamboa, Mario Mendoza, Hugo Chaparro, Alberto Duque López, Octavio Escobar, Gonzalo España, entre otros.

No se puede hablar de una verdadera “escuela” de Novela Negra, ni siquiera de tradición o esbozos de ella en nuestra país, a diferencia por ejemplo de México o España, naciones de confluencia mundial del género no sólo por su producción literaria en cantidad y en calidad, sino por los evantos académicos especializados en el género que hoy por hoy ya son todo un referente. De esa reflexión parte la iniciativa de realizar una serie de novela negra con elementos autóctonos colombianos. Esa es una de las fortalezas de este proyecto: prácticamente está abriendo un camino, está señalando un norte, está sentando un precedente.
Nuestro país es una cantera inagotable de ideas, de historias, de referentes y ejemplos. Y es una nación de contrastes, de riqueza y de pobreza, de bondad y de maldad, de pujanza e indolencia, de solidaridad y abandono. Las historias fluyen por todas las esquinas, surgen por generación espontánea en los barrios, en el centro, en los bares, en la universidad, en los antros.

Y eso que hay que insistir en que la novela negra no debería pretender encarar al sicario en su ejercicio. De la sicaresca ya se ha escrito y filmado mucho y eso que no se ha agotado el tema. En ella, los teóricos todavía tienen un filón que va más allá de lo literario y que tiene que ver con lo socio-sicológico y lo antropológico. En ese campo hay que entender que para que haya un asesinato debe haber un asesino, y a veces ese trabajo se delega en un sicario, pero en el género negro eso es un asunto meramente circunstancial que ocupa un segundo plano de interés. Lo importante es el crimen y su entorno, sus motivaciones, el medio social que lo circunda, la personalidad de los involucrados, sus amores, odios y circunstancias. Eso va mucho más allá que la simple anécdota o el ejecutor.5
En un módulo para estudiantes de literatura, al plantear la posibilidad de diseñar una serie de novela Negra “hecha en Colombia” (que después se llevó a cabo liderada por Ediciones B y aún está vigente), la plenaria concluyó con unas recomendaciones que concernían sobre “lo ideal”, desde el punto de vista de la estructura:
– Cada novela es independiente de la otra en el argumento y en lo estructural, pudiendose leer cada una por separado. Tienen lo temático –colombiana, urbana, negra y corta- como elemento característico común.
– Todas involucran un crímen que inicialmente no identifica un culpable determinado y que desencadena la investigación que da cuerpo a la historia.
– Se desarrollan en el ambiente urbano genérico de una ciudad latinoamericana. Se especifica que es colombiana, no tiene que especificarse necesariamente el nombre, pero se “debe sentir el olor, se debe matizar el ambiente”.
– Las tramas tienen lugar en la calle, la esquina, los barrios, el centro; no se presentan exclusivamente en los bajos fondos de la ciudad. Involucran tambien a las clases media y alta; se desarrollan además en oficinas, hospitales, colegios, sindicatos.
– Alguien se encarga de investigar el delito. Se parte de una propuesta: Se debe estimular la creación de un arquetipo, invitando –tratando de no caer en los estereotipos fáciles y eludiendo los lugares comunes- a recurrir a la figura clásica del detective privado, muy criollo, muy colombiano, evidentemente alejado del modelo esquemático inglés o norteamericano. Él lo sabe y se burla de sí mismo; debe tener el “picante” latinoamericano, un toque de desenfado y cinismo, sin acartonamientos, un enfoque de la vida no excento de humor y picardía. Si no hay elementos para construir dicho personaje, otros, casi que por obligación o por designios del azar y desmarcándose de la figura estigmática del investigador “formal”, se encargan de adentrarse en la búsqueda de la verdad: un novio, el mismo asesino, un vigilante fisgón, un tendero devenido en investigador aficionado, un periodista, etc.
– En ninguna se debe hacer apología del delito. Es distinto, por supuesto, a describirlo y ahondar en sus detalles.
– Se trata de no caer en los conceptos tan trillados de la literatura sobre la sicaresca, tan en boga en los últimos veinte años.
– En ninguna se debería usar el parlache como lenguaje. No se abusa del terminacho soez, por el contrario, hay depuración formal para ampliar el público objeto, para quitarle repelencia y universalizar su comprensión.
– En todas, además de la historia ( no se puede olvidar que la Novela Negra busca sobre todo entretener a un lector que está buscando aventuras, sorpresas y emociones ) se hace énfasis en el entorno urbano, en la crisis de valores, en aspectos tales como el caos de la vida moderna, la perversión, el poder corruptor del dinero y de la política, la ambición, la culpa, la traición. El lenguaje es ágil, irónico, matizado de un humor negro que descarga un poco lo grave y serio de los asuntos tratados.6

Conclusión

La buena salud del género en Colombia se empieza a vislumbrar con el advenimiento de dos eventos, que a mediano plazo interpretamos como cruciales y que pretenden coesionar y dar cuerpo formal a la literatura negra en nuestro País: El lanzamiento de la serie especializada en Novela Negra por la editorial Ediciones B que a la fecha cuenta con cinco libros y siete títulos con la idea de una colección de largo aliento y que ha contado con una gran acogida entre los medios, los académicos y el público, y el certamen Congreso Internacional de Literatura “Medellín Negro”, vigente desde 2010, con una periodicidad anual y que reune a verdaderas autoridades en el tema provenientes de muchos países, en un marco de discusiones de gran altura intelectual. No contentos con eso, que de por sí es importante, está publicando anualmente su libro de memorias para dejar constancia académica y bibliográfica de las ideas y análisis que allí se suscitan, además del concurso que convocan de novela corta en asocio con la mencionada editorial. El más reciente que recopila el trabajo de los académicos es Trece formas de entender la novela negra: la voz de los creadores y la crítica literaria, publicado por Editorial Planeta. Antes ya la Editorial de la Universidad de Antioquia había publicado Crímen y control social: Enfoques desde la literatura, ambos bajo la coordinación del director del evento, Dr Gustavo Forero Quintero. Este mismo académico publicó en 2012 con la Editorial Siglo del Hombre, el libro de ensayos La anomia en la novela de crímenes en Colombia, en la que analiza la perspectiva anual del género, mediante el estudio de alguna novelas publicadas en las últimos años en el País.7

En este orden de ideas, las cosas están marchando buen ritmo en Colombia, para regocijo de la literatura en general y del género en particular, haciéndonos cada vez más reconocidos en el orden internacional. Se puede decir que hay una producción de calidad, que con los años se complementará con la cantidad. Ya somos visibles en el mundo con un sello de identidad propio, que busca ganar su espacio en lo editorial, en lo literario y en lo académico.
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