Sunday, December 01, 2013

EL ESCRITOR ARGENTINO ANDRÉS NEUMAN NOS ESCRIBE

A propósito de la página DECÁLOGOS AJENOS (Tips de los maestros, organizados en listas), el escritor argentino Andrés Neuman nos escribió con el fin de hacernos conocer su posición en lo que respecta a una polémica que lleva varios años, relacionado con un duodecálogo para escritores que él escribió y que en algunas páginas de internet atribuyen a Erskine Caldwell.  

(Ver una reflexión en: http://vivirdelcuento.blogspot.com.es/2006/11/parecidos-razonables.html )

Los textos se incluyen en un capítulo del presente blog:

http://emiliorestrepo.blogspot.com/p/decalogos-ajenos.html

en donde se pueden leer una larga colección de decálogos literarios y consejos de escritores que he recogido con el paso de los años.

A pesar de su juventud, Neuman ha consolidado una reconocida y fructífera carrera literaria, como se puede ver en estas referencias:
http://es.wikipedia.org/wiki/Andr%C3%A9s_Neuman

http://www.andresneuman.com/

Este es el texto que nos suscribió Andrés Neuman:



Andrés Neuman said...
Estimado Emilio,

saludos y muy interesante la recopilación de decálogos. Respecto al supuesto texto "de Caldwell", el mismo jamás existió, y eso puede comprobarse muy fácilmente.

Como es natural, Erskine Caldwell escribió toda su obra en inglés. Pero si buscas el pretendido "original" en lengua inglesa, comprobarás que dicho autor jamás escribió ese texto, ni tampoco uno parecido. Lo único que encontrarás en Internet será el texto en lengua española, por la sencilla razón de que fue escrito por mí y no por un autor norteamericano. Quien de verdad esté interesado en conocer la verdadera autoría del dodecálogo, no tiene más que hacer esa sencilla búsqueda. Me sorprende que quienes han dudado sobre este punto no se hayan preguntado por qué el texto sólo aparece en castellano, y por cierto la gran mayoría de las veces atribuido a mí.

Por todo esto, te ruego respetuosamente que borres del post esa duda o "parecido sospechoso", que como comprenderás me produce una ofensa; así como el supuesto decálogo de Caldwell, que no es más que el mío propio, que en su edición original iba encabezada por una breve cita de dicho autor. Un día un tallerista copió y pegó en Internet mi texto, atribuyéndoselo por error a Caldwell (quien, insisto, jamás en su vida escribió ningún dodecálogo). Y ese error fue propagándose por un cierto número de páginas sobre el tema, hasta llegar a ti.

Espero haber despejado tus dudas y te agradecería mucho la rectificación del post, para no seguir alimentando este garrafal error entre los lectores, quienes merecerían conocer la información exacta. Un saludo cordial de

Andrés Neuman


Posteriormente, anotó:


Blogger Andrés Neuman said...
Estimado Emilio,

ante todo agradezco el eco que te has hecho de mi mensaje, enviado desde el máximo respeto. Ahora bien, como acto de mínimo rigor literario, para que esta supuesta discusión que das por abierta fuese tal, lo ético sería que aportases alguna prueba del supuesto texto original de Caldwell (cuya existencia tú pareces considerar al menos como posible). De lo contrario, y mucho más allá del derecho legal, que desde ya me asiste, lo honesto sería que rectificases la información de tu post para adecuarlo a la verdad del asunto. Esa es una de las responsabilidades de la difusión pública de ideas. Mis pruebas son sencillas: los registros legales e ISBNs de mis libros. Entre los que se incluyen, por supuesto, los libros donde figuran aquellos dodecálogos sobre el cuento que reprodujiste, y que naturalmente cuentan con su correspondiente copyright. En ningún momento te estoy pidiendo que elimines esos textos de tu blog, sino sencillamente que informes adecuadamente de su autoría real. Me parecería un pequeño acto de justicia que no te costaría ningún esfuerzo hacer. Saludos cordiales de
Andrés
8:08 PM
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La discusión queda abierta, por si alguien quiere aportar elementos nuevos en cualquiera de los dos sentidos. Neuman es claro en explicar que el decálogo suyo fue atribuido a Caldwel por una ligereza de alguien que lo copió en un post, malinterpretando un epígrafe que lo citaba. En las diferentes búsquedas, no hemos podido encontrar el supuesto original en inglés, además como dice el escritor argentino, a él lo respaldan los registros legales de sus libros, en uno de los cuales apareció originalmente el listado en discusión. En realidad, creo que tiene razón, todo parece indicar que es de su autoría; al parecer el efecto viral de cómo se reproducen algunos conceptos en internet ha propagado esta discusión, sin que el bueno de Caldwel (muerto en 1987) se haya siquiera dado por enterado. En las páginas que hablan de su vida y obra, no se hace referencia a la lista de consejos  de la polémica.