Thursday, March 16, 2017

DOS CUENTOS DE GÉNERO NEGRO EN LA ANTOLOGÍA POLICIAL DE LA REVISTA BREVILLA


DOS CUENTOS DE GÉNERO NEGRO EN LA ANTOLOGÍA POLICIAL DE LA REVISTA BREVILLA
publicados en:

Gran antología de microrrelatos policiales 

"Dispara usted o disparo yo"






En la antología de relatos del género negro de la Revista Brevilla, publicada en Marzo de 2017, publicaron relatos breves del género negro de toda hispanoamérica. Por Colombia fueron invitados Guillermo Bustamante Zamudio y Emilio Alberto Restrepo, un servidor.
Comparto los 2 microcuentos publicados:

Un encuentro 
No era un fantasma quien surgió entre la niebla, aunque en ese momento lo hubiera preferido. He tenido más respeto por los vivos que por los muertos y esa figura que tenía parada al frente, mirándome con un brillo de odio bajo el sombrero que hacía sombra en su rostro, apuntándome con el frío acero de su pistola, estaba aterradoramente viva. 
—Es bueno verte, después de tanto tiempo. ¡Reza tus últimas oraciones! ¡Mulligan te envía sus recuerdos! 
Su voz resonaba cavernosa. Siempre pensé que en esas circunstancias, una calle oscura y la clara amenaza de ganarme un balazo, era mejor disparar primero y preguntar después. Así lo hice.
 —¡Brown, Brown, mi buen amigo Brown! Siempre fuiste más rápido con las palabras que con las pistolas. ¡Feliz estadía en el infierno! –. Soplé mi automática que aún despedía un hilo de humo gris con el dulce olor que toma la pólvora cuando da en el blanco. 
Diciendo esto, le quité el arma, el maletín y la billetera por si hubiera algo que me pudiera interesar y me fui al centro a buscar a Mulligan.


Aparición 
 De repente, una figura surgió en la esquina, un tanto desdibujada por la niebla. Pensé en un fantasma, pero al mirarla bien, era Ella, después de tantos años de creerla muerta. Estaba allí, borracha y temblorosa, amenazándome con el arma que alguna vez fue mía. Detrás, un fulano silencioso en la moto. 
—Hola, inspector. ¡Ha pasado tanto tiempo! Masticaba de manera irónica las palabras, no sé si por la ebriedad, la emoción o el odio represado. Tal vez eran los tres motivos.
 —Ardía en deseos de encontrarte en este callejón. He sabido que aquí escondes a tu perra y cobras comisiones para proteger a los gusanos de siempre. No has cambiado, sigues siendo el mismo despreciable corrupto y cobarde que conocí.
 —Debí haberme encargado personalmente del asunto. No estaría aquí, apuntándome —pensé mientras ella me disparaba en dos ocasiones sin lograr darme en el cuerpo, haciendo blanco en mi sobretodo. 
Yo estaba paralizado por el pánico y la sorpresa. No sé explicar por qué, pero esa noche andaba desarmado. Nunca reaccioné, estático durante toda la eternidad de ese instante. Ella abordó la moto y ambos huyeron. 
—¡Nos veremos! —gritó. 
El ronroneo de la moto diluyó los rugidos de la avenida que la devoró entre vehículos, sombras y neones. Quedé algo confundido. En ese momento ya no estaba tan seguro de que no había sido un fantasma quien surgió entre la niebla. Los dos agujeros de bala en el gabán me sembraron la duda.



Los interesados en descargar la revista completa, lleno de agradables sorpresas, pueden hacerlo en:

http://revistabrevilla.blogspot.com.co/2017/03/gran-antologia-de-microrrelatos.html

https://www.dropbox.com/s/4tzfo33ng39td1z/MICROS_POLICIALES-2017_1.pdf?dl=0

https://onedrive.live.com/?authkey=%21APgsA_40g7TDZAk&id=53A424874B968A3F%21553748&cid=53A424874B968A3F