Sunday, May 07, 2017

COLEGA, CUIDADO CON ESAS VERDADES REVELADAS

COLEGA, CUIDADO CON ESAS VERDADES REVELADAS



Es muy común notar que, con el paso del tiempo, muchos colegas van adquiriendo una entonación pontifical que les marca el tono de la voz, como si en realidad pensaran que son los dueños de la verdad revelada.

Con los años y los méritos y los triunfos personales y profesionales se va perdiendo ese tono respetuoso y discreto que permitía interactuar en condiciones de tú a tú con los semejantes, y se adquiere un insufrible aire de superioridad impostada, o autoinflingida, que, en lugar de ganarse el respeto, más bien atrae la animadversión y el rechazo.

Muchos colegas se la van creyendo que por aquello de la “edad, dignidad y gobierno” pueden alzar la voz, pueden dirigir la vida de los demás, pueden andar descalificando los conceptos y la forma de ser del otro, que pueden ir por el mundo dando cátedra de moral, poniéndose como ejemplo de seres “bien-pensantes”.

“Usted está sesgado, mi amigo”…”Es ridículo lo que 
usted piensa”….” A sus años y diciendo esas sandeces, ¿es que no va a madurar?” “Está equivocado, el que tengo la razón soy yo, lo que usted piensa va en contravía de la verdad” “Cómo se le ocurre no ir a la marcha, o votar por Fulano, o no apoyar a Zutano, colega, ¿usted en qué mundo anda? Revísese, ¿cómo puede usted conciliar el sueño después de eso?”

Y ese egocentrismo de palabra, pensamiento y obra los va llevando a concluir y a sentir realmente que el que no piense como ellos está errado y va en contravía de la lógica y la verdad. Es muy común observarlo en los grupos de chat por Whatsapp o por Facebook ver las descalificaciones gratuitas y los matoneos al que se atreve a pensar distinto, o a plantear dudas o a interrogar un comportamiento de la mayoría que él considera que tiene muchas cosas discutibles o se atreve a cuestionar las actitudes de algún líder del cual se piensa que no actúa con toda la ética y la transparencia que se estima sana y equilibrada para dirigir un movimiento.
Este sacralismo se vuelve epidémico en tres esferas: la política, los deportes y la música. En el espíritu de muchos ciudadanos se esconde  un brillante técnico de fútbol o del deporte que esté de moda, un politólogo con aires de estadista que se las sabe todas (y las que no se las inventa) y un crítico musical severo y excluyente que le lleva a desdeñar todo lo que se salga de le esfera de sus afectos: “Yo no sé qué le ven a ese ruido, quien dijo que el vallenato o el reguetón eran música, en mis tiempos sí que había armonías, en mi época los bailes si eran decentes, no ese restregón de hebillas, deberían pagar motel” o “yo no sé ese idiota porqué insiste en colocar a tales en el equipo o ese vergajo debería jugar más lateralizado, no sé porque ese imbécil insiste con él, debe tener comisión en el pase de compraventa” o “el que vote por tal y pascual es un guerrillero encubierto, cómo se les ocurre apoyar ese asunto, no sean idiotas carajo,  no ven que llevan el País derechito a convertirlo en una cloaca como X o Y república, ¡animales!, ¡atarvanes!”

Y se enojan genuinamente con el colega de toda la vida, se cuestiona hasta la inteligencia del contertulio, se le pisotean los principios de formación, se tira al aire un manto de duda de sus reales intereses al apoyar la iniciativa con la que no se está de acuerdo.

Colega, créame, no vale la pena. ¿En dónde quedó su buen humor, su capacidad de negociar la diferencia, su respeto por la opinión de los demás? ¿No cree que esa actitud le estrangula la úlcera y le trombosa las hemorroides, mientras acaba con la camaradería que alimentó durante tantos años?

¿Sí vale la pena acabar amistades de toda la vida por defender actitudes de políticos que lo usan a usted a su antojo, que lo manipulan para enriquecerse y hacerse al poder para satisfacer sus intereses personales, mientras brindan complacidos por tener hordas de idiotas útiles como los que en las calles se revientan por apoyarlos?¿Si cree usted que los resultados de la selección van a cambiar por sus comentarios de sabio de pacotilla? ¿Cree usted que los estadios se van a dejar de llenar en los conciertos del artista que usted desprecia y que la juventud, por esa razón, va a dejar de disfrutarlos? Me atrevo a pensar que no, pero podría estar equivocado, para que no entremos en contradicción.


Colega, hay que volver a la tertulia risueña y afectuosa, al respeto por el otro, al disfrute de la buena charla y los mejores tragos, a la complacencia del deporte sano y la cadencia melodiosa de las canciones bellas. Hay que recuperar el liderazgo asertivo, para defendernos del opresivo. Colega, hay que entender que no tenemos la verdad revelada, no vale la pena creer que, porque lo digamos, somos mejores o sabemos más que los demás. Bajémosle al volumen, que, como decían los viejos, “por el tonito se dañan los matrimonios”.
CODA

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COLEGA, NO TRABAJE TANTO




COLEGA, ATERRICE, NO SE PONGA A CREER BOBADAS


COLEGA, ATIENDA SU NEGOCIO

Orlando Ramírez Casas

6 may. (Hace 1 día.)
para AlvarezAlvarezArangoAriasArredondoBravoBustamanteBustilloCalderónCalderónCamachoCampuzanoCeballosCeballosDelgadoDomínguezDomínguezEcheverryEstradaEstradaGalloGarcíaGaviriaGiraldoGiraldo
Hola, jóvenes:

Hollywood suele ser un espejo de la realidad, y hay películas en las que uno se encuentra con ambientes universitarios en los que los hijos de la élite matonean al nerd o don nadie de turno. También se ve tal cosa entre nosotros y recuerdo lo graciosa que era la rubia teñida (o catirita de farmacia, que dirían en Venezuela) que hacía de recepcionista y era representada por la actriz Lorna Paz en la telenovela “Betty, la fea” versión colombiana. Lorna, que era arribista a morir, se inventó el haber cursado unos semestres de carrera en la Universidad de San Marino, y este nombre ficticio era peyorativamente mencionado como contraposición a las universidades de Los Andes, Javeriana, El Rosario, San Bartolomé, Eafit, Icesi, y demás universidades “donde estudian los hijos de nosotros”. Tengamos en cuenta que a “los hijos de nosotros” se los educa para mirar despectivamente a los egresados de universidades públicas como la Nacional o la de Antioquia, y ni se diga los que exhiban en la pared diplomas de universidades de garaje de las que no requieren entrevistas ni exámenes de admisión “porque lo único que hay que pasar es la avenida circunvalar que queda al frente”. Estos no califican para entrar al club social de la ciudad, y no pregunte cuál es porque en cada ciudad a la hora de la verdad no hay sino uno porque los demás, según la élite, “son recocha”.

Tal vez la carrera en la que más se ven las diferencias sociales pregraduales es la de Medicina. Suelen las facultades insistir en que sus estudiantes desde el primer semestre usen bata blanca con el nombre bordado en el bolsillo, y se traten desde un principio de doctor por aquí y doctor por allá. Se trata de enseñarlos a que se den su posición y toque de distinción, y de lavarles el cerebro para que se acostumbren a saber que ellos no son iguales a los demás, y que los pacientes no pasan de estar en la categoría de “hijos de vecino”. Esto que digo lo digo en términos generales, porque tengo varios parientes y amigos que son médicos pero cuyo comportamiento corresponde al de la excepción que confirma la regla porque su sencillez de trato se sale del molde preestablecido.

Uno de ellos es el médico ginecobstetra, profesor universitario, Emilio Alberto Restrepo Baena. Ustedes lo conocen porque ya les he dicho que él es escritor y en los ratos libres que le deja el ejercicio de la medicina se mueve en círculos de libros y de intelectualidad. Pero no crean, por esto, que se da aires de intelectual. Todo lo contrario. Él toma las cosas de manera natural sin hacer alardes. Por esto, y mucho más, se ha ganado mi aprecio.

Acabo de recibir uno más de los videos que él está grabando en el canal local de televisión del municipio de Don Matías, y esta vez da otra zarandeada a algunos colegas de los que se creen bajados del ombligo del Espíritu Santo. Simpática la alocución del querido amigo que, naturalmente, comparto con ustedes.

Abrazos,

ORLANDO RAMÍREZ-CASAS (ORCASAS)
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Sunday, April 09, 2017

¿Es posible hoy en día escribir picaresca? Reseña en la Revista Universidad de Antioquia

¿Es posible hoy en día escribir picaresca?
A propósito del libro GAMBERROS S.A. de Emilio Alberto Restrepo*

Jhon Fredy Vásquez Montoya, Periodista y comunicador.    fredyvasquez9@gmail.com

Publicado en la Revista Universidad de Antioquia 327 Enero-Marzo 2017, pags. 144-146. Se puede leer y descargar en PDF en:





Es muy refrescante cuando en la oferta editorial se encuentran propuestas que plantean algo distinto, que no les temen a los riesgos, que hacen un uso del lenguaje algo temerario en favor del objetivo de contar una historia bien contada, aun sabiendo que se está caminando sobre el límite peligroso de lo popular, de lo procaz o inclusive lo escatológico. Todo en función de narrar por el gusto de hacerlo, por entretener, por regocijarse con el ancestral placer de juntar palabras para deleitarse de ellas y dejar en el lector el sabor cómplice de una experiencia amena y, sobre todo, lúdica. Y eso está bastante escaso hoy en día, pero el libro GAMBERROS S.A., del autor antioqueño Emilio Alberto Restrepo lo logra con total suficiencia.

Cuando se habla del género de la picaresca, nos remontamos al siglo de oro español y evocamos esas narraciones llenas de gracia en donde un ser de menos fortuna antepone la fuerza de su ingenio para enfrentarse a los abusos del poder, para tratar de mejorar un poco su condición social o por lo menos para procurarse la comida del día a día que tan difícilmente el personaje consigue por su condición de marginal, de abandonado de la fortuna, de huérfano o de indigente sin familia y sin ancestros.

El protagonista es un personaje sin recursos, del más bajo estrato social y descendiente de padres abusadores o sustitutos, sin bienes personales o éticos o sumido abiertamente en el bajo mundo o en la delincuencia. Normalmente está sometido al yugo de otro personaje de más abolengo que suele abusar de él. En el planteamiento inicial, hay una relación de dependencia y subyugación muy fuerte y en apariencia difícil de quebrantar, que en el desarrollo usualmente se rompe para permitir la generación de la vindicación del pícaro para conseguir el apabullamiento moral del opresor. Y con eso, la burla y la risa. Y la solidaridad del lector.

Perfilándose más como un   anti héroe   que como un referente,resulta un antagonista al verdadero representante de lo considerado “digno y noble”. Todo en un marco burlesco, de una punzante ironía no exenta de crítica social. En resumen, es una confrontación de poderes, de clases, de formas de lucha, de enfrentamiento del abuso contra el recurso de la astucia en su estado más primitivo y salvaje.

El enorme éxito de esta literatura  entre las clases populares se debía a que era una especie de revancha contra el orden establecido, permitía confrontar al poder o al dinero a través de las travesuras en que los protagonistas sometían a los grandes señorones que terminaban burlados y timados para delicia de unos lectores  que veían con un entusiasmo cómo caían en las redes de estos rufianes que no les dejaban ganar ni una. Era, por así decirlo, su propia reivindicación, su pequeña venganza.

Es así como vemos desfilar en estos relatos obispos, condes, duques, curas glotones y avaros, sacristanes, agiotistas, mercaderes, usureros que terminan en las garras de esos pelafustanes de carnes magras y mal nutridos, de ojos saltones por la malicia y la hambruna, de dientes escasos y renegridos por el abandono y la exclusión que les hace una sociedad en la cual no escogieron nacer. Son, para resumirlo,  “los pájaros tirándole a las escopetas”.

Este género literario vivió su esplendor y su decadencia y otras corrientes y el curso de la historia lo relegó a un más que injusto olvido, quedando con un enmohecido prestigio de literatura arcaica y un tanto anacrónica. De pronto la literatura costumbrista, algunos brotes dentro de la literatura urbana, ciertos referentes del “pulp”, han tomado elementos propios de ella y han tratado de reivindicar al “pícaro”, pero como elemento aislado, no como movimiento literario.

Es por eso que este libro que referenciamos, GAMBERROS S.A., es una rara avis en el panorama de la literatura colombiana. Cuando muchos de sus colegas están metidos de lleno en la novela histórica, sicológica o negra(que el autor también ha cultivado con acierto), Restrepo nos sale con una recopilación de historias de “pícaros, pillos y malevos” extraídos de las profundidades del barrio, de la esquina, de la cuadra, que tanto han nutrido sus novelas.

Según el autor, “el gamberro es un antihéroe literario, equivalente moderno del  protagonista del género de la “picaresca”. En ese orden de ideas, el gamberro es un pícaro, actúa y se expresa como tal y su proceder está marcado por acciones teñidas de astucia, falta de escrúpulos y desvergüenza; todo en su vida está determinado por el sino nefasto de su baja condición, que lleva a cuestas como un lastre que carga y le pesa de manera permanente y que caracteriza  todos sus actos, negándole de plano toda posibilidad de redención.
El gamberro es un resentido ante el mundo, pues  siente que sin ninguna razón, éste  ha sido cruel e injusto con él. El gamberro piensa que la sociedad tiene una deuda con él, que no tiene por qué respetarla, que los demás tienen que compensarlo, que de alguna manera ellos tienen la culpa de lo que le sucede en el día a día. El gamberro actúa con encono y envidia, se expresa con burla, su tono es venenoso e irónico, mantiene afilado el sarcasmo y es feliz ante el tropezón y el fracaso de su semejante.”

Restrepo enfatiza que su propuesta trata de anteponer la“picaresca a la sicaresca”, tan en boga en las publicaciones de las ‘últimas dos décadas, llenas de narcomiserias, capos y siliconas.

Este libro fue ganador de una convocatoria literaria del Municipio de Medellín en los estímulos del Presupuesto participativo de 2016 y fue publicado por Hilo de Plata editores, con una gran aceptación del público y los medios. (A propósito, una encomiable labor de apoyo a la cultura y a la creación artística en Medellín por parte de la Alcaldía, que permite dar a conocer el producto de muchos artistas que sufren del anonimato y la falta de patrocinio en los barrios de la Ciudad)

Y no es para menos. Es una deliciosa compilación de pilatunas y andanzas de una horda de pícaros y camajanes que hacen de las suyas en los barrios de Medellín, escritos en clave de humor, con un cuidadoso manejo del lenguaje, sin caer en las tentaciones del parlache y la ordinariez.

Es así como nos deleitamos del timo del día a día, en cabeza de familiares cercanos que aprovechan la confianza y la proximidad para asestar el sablazo y dejar sin blanca al pobre ingenuo que les “da papaya”, como ocurre en dos de los relatos, “Mi primer carrito” y “El primo y el timo”, o el fantasma que regresa de su tumba para seguir enseñorado de su rol de asesino en serie descrito en “Fantasmagoría”(picaresca en clave  de literatura de horror, con un aire de desencanto), o el bandido aficionado que tiene que matar, muy a su pesar, para sobrevivir en la selva de concreto, descrito en “Una llamada por cobrar desde el infierno”(Narración muy lograda que se la juega integrando otros géneros que el autor ha trabajado en libros anteriores, la crónica urbana, el negro,  lo costumbrista y hasta lo sobrenatural, entregando un cuento notable que se destaca entre los otros) o el estafador que se hizo célebre por elaborar gaseosa artesanal, muy bien definido en “Entre palmeras, ron y CocaCola”, o el tema recurrente de la chica que aprovecha el amor o la oportunidad para engrosar su cuenta de ahorros pintado en diferentes matices en “Mea culpa”, “Sin palabras” o “Historia de Adriana” , o el “pato” barrial mitómano que a punta de labia y oportunismo se las arregla para vivir sin tallarse mucho, planteado en ese divertimento de más largo aliento que es “B.J.” una novedosa y ambiciosa exploración del lenguaje cargada de ironía, o los graciosos y no tan graciosos estragos del narcotráfico en las pequeñas conciencias de unos muchachos de barrio que se muestra en “Pétalos” y en los capítulos de “Queridos muchachos” y cientos, sí, cientos de pilatunas de barrio en 18 historias que no dan tregua y nos hacen sonreír -en ocasiones carcajear- mientras nos pintan algunos rincones oscuros de una ciudad casi desconocida en sus laberintos y recovecos que ni siquiera sabíamos que existía. Porque es claro en este y en otros libros que Restrepo conoce sus rincones, los ha caminado y vivido y camina naturalmente en su entorno.

En respuesta al interrogante inicial, SÍ es posible escribir picaresca hoy en día, si se hace bien, si se toma en serio, si captura al lector, si hace un buen uso del lenguaje y explora sus posibilidades, si pinta la ciudad y el comportamiento humano, y a fe que Restrepo lo logra con acierto en esta obra, la muy bienvenida GAMBERROS S.A.

Muy recomendado este libro de Emilio Alberto Restrepo. Es una bocanada de aire fresco que nos arrebata una sonrisa, nos pone a pensar y nos recuerda que las buenas lecturas nos entretienen mientras nos ayudan a ser mejores seres humanos.


·         *El libro GAMBERROS S.A. fue publicado por Hilo de Plata editores, con el patrocinio del Municipio de Medellín en octubre de 2016 y fue ganador de un estímulo en la convocatoria de Presupuesto Participativo(PP) de la Secretarían de Cultura Ciudadana

Wednesday, March 29, 2017

ANTIOQUIA SI TIENE QUIEN ESCRIBA

ANTIOQUIA SI TIENE QUIEN ESCRIBA
Emilio Alberto Restrepo*
Dos situaciones me motivaron a publicar este artículo. La primera constatar que en la convocatoria de Becas del Municipio de Medellín en 2017 hubo una participación masiva de escritores, y eso que la cita era para solo residentes en la capital. Les cuento: 75 propuestas de libro de poesía, 52 de libro infantil, 15 para novela gráfica o comic, 39 para libro de cuentos, 51 para novela, 19 para dramaturgia, 19 para libro de ensayo crítico en artes. Miren las cifras de propuestas de libros inéditos, recogidas en poco menos de un mes. Hay que tener en cuenta que también hubo muchos que no se enteraron, otros que no les interesó y otros que no aunaron el material o no recogieron la papelería. Eso habla de la buena salud de la literatura en nuestro departamento o por lo menos en Medellín. La convocatoria de la gobernación presenta un comportamiento similar. Hagan cuentas, apliquen filtros de calidad y eso nos da que, de 270 libros propuestos, mínimo hay 100-150 dignos de ser publicados y leídos, pero que desafortunadamente nunca verán la luz, excepto por los ganadores, que no pasan de 7 a 10. Esa es la triste realidad actual de las letras antioqueñas. Mucho talento, poca difusión. Muchas ganas, poco apoyo.
El segundo aspecto es la reflexión que concita un artículo publicado en el portal www.las2orillas.com titulado “La Antioquia literaria es más que dos escritores” (https://www.las2orillas.co/la-antioquia-literaria-es-mas-dos-escritores/ ), en el cuál el periodista Jhon Fredy Vásquez reflexiona sobre la invisibilidad de los escritores antioqueños en el país y el continente, contrastada con su calidad literaria y su gran producción, aun en contra de la prensa y los circuitos de distribución, que los ignoran sistemáticamente. Es verdad que en Antioquia se escribe mucho y muy bien, pero solo sobresalen los nombres de Héctor Abad y Jorge Franco, y ahora Pablo Montoya, por los galardones conseguidos. Muy bien por ellos, que son tres talentosos, consagrados y estudiosos escritores que han logrado posicionarse gracias a su gran calidad literaria, pero sobre todo gracias al reconocimiento de los medios y al apoyo de las grandes editoriales, amén de los premios que han conquistado con justicia y los han hecho reconocidos. El artículo hace notar que antes del Premio Rómulo Gallegos de Montoya, al autor había escrito más de 10 libros, y solo la circunstancia del galardón lo hizo visible, reeditado, entrevistado y multicitado. Es real que el resto de los referidos por Vásquez duerme en las tranquilas aguas del anonimato, pero no solo ellos, hay muchos más, con al menos 3 libros publicados y un desconocimiento total por parte de los lectores. Se me ocurre citar a David Betancourt, Emperatriz Muñoz, Saúl Álvarez, César Alzate, Carlos Agudelo, Enrique Posada, Carlos Velásquez, Juan David Pascuales, Luis Miguel Rivas y los portentosos críticos de cine Juan Carlos González y Orlando Mora, todos ellos con al menos 3 libros publicados, ganadores en convocatorias y muy leídos en ambientes universitarios y académicos, casi underground en ocasiones, pero desconocidos de un gran público que merece conocer sus obras y que muchas veces las tiene porque las fotocopia o las baja de blogs o páginas de internet, no porque las consiga en librerías o las vea reseñadas en portales y revistas literarias.
Mi propuesta es que las revistas o los portales o los magazines culturales de radio y TV se tomen el trabajo de hacerle un seguimiento a este inventario de ilustres desconocidos, que los entrevisten y le permitan al público conocer esa gran obra que ruge bajo el subsuelo de lo comercial, que las editoriales ojalá se abrieran a darles la oportunidad de conocer su obra inédita y mucha de la que valdría la pena reeditar, pues murieron en autoediciones precarias o en editoriales independientes ya quebradas; que se hagan concursos, premios y convocatorias para publicar sus obras, que los fondos editoriales de las universidades dediquen un capítulo a la publicación y promoción de los valores locales para proyectarlos a nivel nacional e internacional, sin complejos de inferioridad. Estoy convencido de que allí hay todo un filón literario de alto potencial comercial.
Por ejemplo, si multinacionales como Planeta, Penguin Random House, Ediciones B o Panamericana, solo por citar algunas, hicieran una serie de autores antioqueños, con varios números y diferentes autores al año, en ediciones populares y asequibles y negociaran con la Secretaría de Educación o de Cultura Ciudadana o con el Ministerio de educación y los distribuyeran en colegios y universidades, todos ganan, los libros circulan, se estimula la lectura y el dinero corre. No se trata de volverse rico, se trata de tener la oportunidad de leer y ser leído, de apoyar la creación local, de generar oportunidades culturales y comerciales, de dignificar un oficio, de generar memoria histórica.
Creo que hay que apoyar este momento especial para hacer el aporte a la paz desde la creación y la cultura. Hay muchas historias esperando ser contadas, pero se necesita apoyo gubernamental y privado. Calidad hay, y mucha, pero espera ser descubierta y apoyada.
* Médico colombiano, conferencista, columnista de varios medios. Algunos de sus libros publicados son: Textos para pervertir a la juventud (poesía); Los círculos perpetuos (novela); El pabellón de la mandrágora (novela, 2005); La milonga del bandido (novela). Qué me queda de ti sino el olvido (novela, 2008);Crónica de un proceso (novela); Después de Isabel, el infierno y ¿Alguien ha visto el entierro de un chino? (dos novelas cortas); Un asunto miccional y otros casos de Joaquín Tornado, detective (cuentos); Joaquín Tornado, detective (novela); GAMBERROS S.A.(Cuentos) www.emiliorestrepo.blogspot.com


Nota:  Este artículo ha sido ampliamente difundido en la red. Se puede leer, con otros títulos, en estos portales: 

https://www.las2orillas.co/antioquia-es-mucho-mas-que-hector-abad-y-jorge-franco-en-escritura/


En este link se puede escuchar el audio de la nota de radio que generó el artículo:

https://co.ivoox.com/es/que-como-publican-autores-antioquenos-historia-audios-mp3_rf_18900018_1.html
ÑAPA: Como complemento del anterior, la revista Libros & Letras publicó este artículo sobre Medellín negro
http://www.librosyletras.com/2017/03/medellin-negro-un-evento-literario.html?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+LibrosYLetras+%28Libros+y+Letras%29


MEDELLIN NEGRO, UN EVENTO LITERARIO DIGNO DE SER TENIDO EN CUENTA
Emilio Alberto Restrepo*

Cuando hablamos del panorama de la literatura en Antioquia, es justo reivindicar el papel de un evento que año tras año viene haciendo esfuerzos constantes para visibilizar el rol de los escritores: Medellín Negro.

Como dice su director, Gustavo Forero, “Medellín Negro es un proyecto académico, editorial, cultural y social desarrollado por el Grupo de Estudios Literarios (GEL) de la Universidad de Antioquia y auspiciado por la Alcaldía de Medellín en el marco de su Fiesta del Libro y la Cultura ; tiene el objetivo de propiciar un espacio urbano de discusión interdisciplinaria y abierto al público en torno al tema del crimen en las sociedades contemporáneas, tomando como eje la literatura negra o, como proponen sus organizadores, la literatura de crímenes.”

Allí se congregan cada año un grupo de invitados que se reúnen en torno a la novela de crimen, para explorarlo como género literario, como fenómeno sociológico, antropológico, político o cultural. Normalmente invita a los escritores locales a tener mesas redondas en torno a las diversas maneras de la cultura que rondan el tema, hablando de cine, de comic, de novela gráfica, de relato, de novela, incluso de poesía. El papel de la informática y el periodismo también tiene cabida y el enfoque académico se da la mano con el literario, la ficción con la no-ficción, el ensayo y hasta los audiovisuales y el arte gráfico.
Los invitados provienen de todas partes y todas las culturas y hay intercambios con los coordinadores de los eventos de literatura negra de muchas partes del mundo. Es sorprendente, pero intelectuales de la talla de Lorenzo Silva, Pablo Montoya, Elmer Mendoza, Memo Anjel, Mempo Giardinelli, Luis Fernando Macías, Gonzalo España, Fernando López, Jorge Franco, Hugo Chaparro, Andrés Burgos, Guillermo Orsi, Reinaldo Spitaletta, Dario Jaramillo Agudelo, Mario Mendoza,Tatiana Goransky, Esteban Carlos Mejía, Juan Diego Restrepo y muchos más de Argentina, Chile, México, España, Inglaterra o Estados Unidos, entre otros, han desfilado para hacer sentir su presencia en charlas magistrales, conversatorios o paneles de discusión temática, además del libro de memorias que cada año resume lo más actualizado y novedoso de la literatura negra en el mundo literario.

Además de eso, dirigida por el profesor Gustavo Forero, se ha tratado de consolidar una colección de novela negra. Inicialmente con autores invitados, luego con el ganador del concurso anual, cada año se publica uno o varios títulos en asocio con alguna editorial comercial. El mismo coordinador ha publicado una novela, Desaparición, que hace parte de la serie. En 2016 fue seleccionado para recibir el premio en la categoría “Investigación de mayor impacto en el año”, por su trabajo titulado “La novela de crímenes en América Latina: un espacio de anomia social".

Por todo lo anterior, es importante resaltar el papel del evento Medellín Negro en el fomento de la cultura local, para ayudar a visibilizar la producción intelectual en nuestro medio, para poner a la ciudad (y al País) en el mapa de los eventos internacionales que estudian y promueven el género negro, el policial, en resumen, la literatura que tiene que ver con lo criminal, como expresión de la conducta y el comportamiento  humano.

*El autor ha publicado en la serie negra de Medellín Negro y Ediciones B las novelas Después de Isabel, el infierno y ¿Alguien ha visto el entierro de un chino? (dos novelas cortas) y ha lanzado en el evento la novela Joaquín Tornado, detective, de Editorial UPB, Y el ensayo Entre el miedo y el mal (el género negro en la literatura colombiana), de Hilo de Plata editores, además de invitado a dictar varias ponencias y mesas redondas.

Thursday, March 16, 2017

DOS CUENTOS DE GÉNERO NEGRO EN LA ANTOLOGÍA POLICIAL DE LA REVISTA BREVILLA


DOS CUENTOS DE GÉNERO NEGRO EN LA ANTOLOGÍA POLICIAL DE LA REVISTA BREVILLA
publicados en:

Gran antología de microrrelatos policiales 

"Dispara usted o disparo yo"






En la antología de relatos del género negro de la Revista Brevilla, publicada en Marzo de 2017, publicaron relatos breves del género negro de toda hispanoamérica. Por Colombia fueron invitados Guillermo Bustamante Zamudio y Emilio Alberto Restrepo, un servidor.
Comparto los 2 microcuentos publicados:

Un encuentro 
No era un fantasma quien surgió entre la niebla, aunque en ese momento lo hubiera preferido. He tenido más respeto por los vivos que por los muertos y esa figura que tenía parada al frente, mirándome con un brillo de odio bajo el sombrero que hacía sombra en su rostro, apuntándome con el frío acero de su pistola, estaba aterradoramente viva. 
—Es bueno verte, después de tanto tiempo. ¡Reza tus últimas oraciones! ¡Mulligan te envía sus recuerdos! 
Su voz resonaba cavernosa. Siempre pensé que en esas circunstancias, una calle oscura y la clara amenaza de ganarme un balazo, era mejor disparar primero y preguntar después. Así lo hice.
 —¡Brown, Brown, mi buen amigo Brown! Siempre fuiste más rápido con las palabras que con las pistolas. ¡Feliz estadía en el infierno! –. Soplé mi automática que aún despedía un hilo de humo gris con el dulce olor que toma la pólvora cuando da en el blanco. 
Diciendo esto, le quité el arma, el maletín y la billetera por si hubiera algo que me pudiera interesar y me fui al centro a buscar a Mulligan.


Aparición 
 De repente, una figura surgió en la esquina, un tanto desdibujada por la niebla. Pensé en un fantasma, pero al mirarla bien, era Ella, después de tantos años de creerla muerta. Estaba allí, borracha y temblorosa, amenazándome con el arma que alguna vez fue mía. Detrás, un fulano silencioso en la moto. 
—Hola, inspector. ¡Ha pasado tanto tiempo! Masticaba de manera irónica las palabras, no sé si por la ebriedad, la emoción o el odio represado. Tal vez eran los tres motivos.
 —Ardía en deseos de encontrarte en este callejón. He sabido que aquí escondes a tu perra y cobras comisiones para proteger a los gusanos de siempre. No has cambiado, sigues siendo el mismo despreciable corrupto y cobarde que conocí.
 —Debí haberme encargado personalmente del asunto. No estaría aquí, apuntándome —pensé mientras ella me disparaba en dos ocasiones sin lograr darme en el cuerpo, haciendo blanco en mi sobretodo. 
Yo estaba paralizado por el pánico y la sorpresa. No sé explicar por qué, pero esa noche andaba desarmado. Nunca reaccioné, estático durante toda la eternidad de ese instante. Ella abordó la moto y ambos huyeron. 
—¡Nos veremos! —gritó. 
El ronroneo de la moto diluyó los rugidos de la avenida que la devoró entre vehículos, sombras y neones. Quedé algo confundido. En ese momento ya no estaba tan seguro de que no había sido un fantasma quien surgió entre la niebla. Los dos agujeros de bala en el gabán me sembraron la duda.



Los interesados en descargar la revista completa, lleno de agradables sorpresas, pueden hacerlo en:

http://revistabrevilla.blogspot.com.co/2017/03/gran-antologia-de-microrrelatos.html

https://www.dropbox.com/s/4tzfo33ng39td1z/MICROS_POLICIALES-2017_1.pdf?dl=0

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