Sunday, March 11, 2012

GILDARDO MONTOYA. IN MEMORIAM


A mediados de los años setenta, escuchábamos entre divertidos y asombrados una canción bailable que no sabíamos bien si era seria o jocosa, pero en todo caso, sin entender el significado de la palabra, era nuestra primera aproximación al surrealismo y más tarde a la patafísica. Un ritmo de guitarras rústicas y maracas daban color a una voz montañera que cantaba, mientras un coro arracachero le respondía:

COMO YO SOY TAN RARO
Ahhhhh como yo soy tan raro…
Como yo soy tan raro, a mí me gusta todo al revés
compro la ropa en la cantina y a la farmacia voy a beber
A mí me gusta dormir parado y caminar en un solo pie
me gusta el dulce que sea salado y me gusta el dueto que sea de tres
Duermo soñando que estoy despierto, pero despierto yo estoy dormido
a veces sueño que estoy levantado y voy a ver y estoy acostado
Ahhhhh Como yo soy tan raro, como yo soy tan raro, como yo soy tan raro, como yo soy tan raro…
Me gusta el perro que cacarea y la gallina que sepa ladrar
me gusta el toro cuando relincha y al caballo oír bramar
Me gusta el día cuando es de noche para de día yo trasnochar
admiro al ciego que pueda verme lo mismo al mudo que pueda hablar
Me gusta todo y nada me gusta, no soy miedoso y todo me asusta
soy peleador pero no peleo yo soy muy raro pero no creo
Ahhhhh Como yo soy tan raro, como yo soy tan raro, como yo soy tan raro, como yo soy tan raro…

Una tarde, el 25 de Noviembre de 1976, los habitantes de Belén fuimos sacudidos con la noticia: Gildardo Montoya, el compositor y cantante popular iba manejando su moto y una señora en un carro lo había  atropellado y yacía muerto tirado en pleno pavimento, al frente de Mercados La Placita en la 30 con la 77. Los muchachos no podíamos creerlo. Precisamente en esos días estábamos encantados con las versiones de doble sentido de sus canciones parranderas. Lo sentíamos como propio, orgullosos de saber  que era local y contemporáneo (había nacido en Támesis en 1940) y nos sabíamos muchas de sus canciones y nos reventábamos de la risa con ellas:

El gitano groserónEse español malicioso (ay) que canta en el entejado,  como huele de maluco debe ser que cagad... (ay paren ay) En un tono españolillo gitanillo de pacotilla graciosísimo.

El trovador del Valle: "Soy el trovador del valle y vengo a trovar aquí, vengo buscando mi pava
y traigo los huevos aquí"…Esto está lleno de brujos y yo sé a lo que han venido, pongámonos ya la ropa pa que no sean mal...parece que ya nos vieron vestite con disimulo que la gente se está riendo porque nos vieron el...culpable soy señor y yo vi llorar la muchacha por salir tanto conmigo le quebré la cu...carambola carambola, gritan jugando billar, mi negrita está en la cama y me la voy a...pinchada que es esa vieja, pa saber que en el chumbimbo , me ofreció cincuenta pesos pa que le mostrara el...chiquita de mis amores…

Carrataplán:  (Carrataplán, carrataplan, como es de bueno eso con pan.)  Si yo tuviera la dicha de comer de eso, carrataplan…pero vale 20 pesos y yo no tengo, carrataplán…

Seguro que sí: Hombre yo quiero saber qué es lo que a  me está pasando, cuando veo una mujer a mi se me parand…( seguro que si seguro que si seguro que si que si)
Yo no sé si fue María o la sobrina de lucha, lo cierto fue que un día me botaron la cachuch…( seguro que si seguro que si seguro que si que si)
La mujer que al caminar anda con los pies trabados, eso no que hay que averiguar seguro se lo han clavad…( seguro que si seguro que si seguro que si que si)

Dele por ahí, dele: Ese patrón que yo tengo, ese sí es bastante rico, pero el pa qué tanta plata ese hombre como es de maric…(dele por ahí, dele por ahí, dele por ahí, dele).
Y con la mirada actual, no podemos dejar de evocar  en esas letras al Juanes de La Camisa Negra,  de La paga o del Yerbatero. Es más, el artista nunca la ha negado, porque sabe que son sus raíces, que bebió tanto de él como de Octavio Mesa, de Joaquín Bedoya, de José Muñoz. Lo mismo el Darío Gómez que ha hecho carrera con Los Legendarios. Y así por el estilo cientos de canciones de doble sentido, fiesteras, alegres, juguetonas, maliciosas.
 Pero no todas. Ya había compuesto verdaderos himnos de la música tropical, letras, ritmo, mensaje. Recordemos:

Plegaria Vallenata:   Óyeme diosito santo, tú de aritmética nada sabias, dime por qué la platica tú la repartiste tan mal repartida.
Óyeme diosito santo, en cual colegio era que tu estudiabas, por qué a unos les diste tanto, en cambio a otros no nos diste nada.
Mira tanta gente pobre que vende su sangre para poder vivir, no te das cuenta que el rico
es feliz mirando al pobre sufrir.
Como sé que es imposible que al santo cielo te llegue una carta, pero me estas escuchando
cantando esta plegaria vallenata.

Piel de Luna: Piel de luna piel de luna, piel de luna tienes tu
piel de luna piel de luna, piel de luna tienes tu
Qué lindo es tu cuerpo, como tu ninguna, eres la mujer de la piel de luna.
Se mueren mis penas, ay una por una, ay si tú me vieras, tu amor piel de luna…

La bonita  Soledad: Morena tiene que ser, la bonita soledad, con su cuerpo tan garboso, con ese mirar gitano pa los hombres embrujar…por la virgencita mía, que soy un enamorao, de sus ojos tan bonitos, que parecen en el cielo dos farolitos colgados, morena tenía que ser la bonita soledad, por los ojos de mi madre que no los puedo olvidar…

Y no nos quedemos aquí. Recordemos títulos como MALDITA NAVIDAD, EL ARRUINADO, SE ENRIQUECIÓ EL ARRUINADO, SE ENFERMÓ EL ARRUINADO, EL ENTERRADOR, LA NIÑA DE PIENDAMÓ, SECUETRARON A MI SUEGRA, EL GATO DE AMPARO, SE CASÓ DRÁCULA, COMO YO SOY TAN RARO, LA ROYA, EL PAGANINI, LA BALLENA DE JONÁS, LA PELEA DEL SIGLO, EL HOROSCOPO, EL AJEDREZ, LA BOLITA, EL BESITO DE AÑO NUEVO, QUE PEREZA DICIEMBRE, LAMENTO ARRABALERO, LAS TROVAS DE GIRARDOTA

Y lo hizo como solista, pero también con verdaderos ídolos de la música tropical como Alfredo Gutiérrez, Los Betos, Ismael Rudas, Daniel santos, El Combo de Las Estrellas, Nelson Gutiérrez, Calixto Ochoa, Alejo Durán, Jairo Paternina, Gustavo “el loko” Quintero, Darío Valenzuela, Los Hispanos, Gabriel Romero, Los Graduados. Y es que era cantante, compositor, arreglista, corista. Respiraba música las 24 horas.

Veamos otro par de joyas de ese humor  atravesado, retorcido, lleno de ritmo, inmortalizado en El Arruinado y su secuela, Se enriqueció el arruinado.

EL ARRUIDADO
Si hubieran huevos le fritaba uno, pero como hago si no hay manteca
si hubiera quesito le daba un pedazo, pero pa' que si es que no hay arepa
si hubiera limón le hacía limonada, pero no puedo no hay ni agüita
si tuviera arroz le hacía almuerzo, pero no hay platos ni cucharita
si hubiera plátanos le asaba uno, pero de malas, no hay parrilla
si hubiera buñuelos también le daría, pero pa' que si no hay natilla
si hubiera olla le hacía agua dulce, pero yo que hago si no hay panela
si hubiera fogón le fritaba carne, pero disculpe no hay cazuela
coro: Ah bueno de eso pa comer con esto, como es de bueno eso con esto
si hubiera de eso yo comía con de esto, pero no hay de eso pa comer con de esto (bis)
Si fuera soltero te daba un besito,  pero no puedo yo soy casado
si tuviera parva te daba merienda, pero perdona no hay cacao
si hubiera papas le hacía sancocho, pero no hay yucas ni tengo sal
ah bueno menuda pa darle un peso, pero no hay gruesa para cambiar
que le de 30, usted pa' que 20, si 15 es mucho, que va a hacer con 10
si le doy ,5 usted se los gasta tenga estos 4 y me devuelve 3
si hubiera azúcar le hacía tinto, pero como hago si no hay café
si hubiera vino le daba un trago, pero la copa ya la quebré
a bueno sueño pa' dormir contigo, yo estoy solito no está mi mama
si hubiera almohada con mucho gusto, pero pa' que si no tengo cama

SE ENRIQUECIO EL ARRUINADO
Por fin me llego la suerte, me gane la lotería
Ya salí de aquella ruina tan horrible que tenia
Ya no soy el arruinado pues me gane los 100 millones
Me compre mis 10 carritos, 4 fincas y 5 aviones
Ahora tomo puro whiskey y fumo es americano
Ahora el que me pida carne como soy rico le doy un marrano
Ya cuelgo el novillo entero del garabato de la cocina
Hasta el perro de mi casa se hastió de comer gallina
Y ese gato que yo tengo no volvió a comer ratones
Yo ya le compro jamón, le compro leche y le doy bombones
Y yo comiendo de aquello, de eso que sabe tan bueno
Hacía tiempo que no probaba, diario voy a comer de eso
Ahora si como de eso, bien revueltico con esto
Porque esto sabe muy bueno, cuando se come con esto......
Ahora el que entra a mi  casa se resbala en mantequilla
Cae al cajón de los huevos y lo bañamos con leche tibia
Diario para desayuno yo mato mis 2  marranos ,
10 gallinas para el almuerzo y pa la comida mato 3 pavos
Pero para la merienda son 100 huevos y 15 quesos
el billete más chiquito que cargo es de 500 pesos
Como ya soy millonario cuando quiera como de eso
Me rio de la pobreza ya tengo desto pa comer con eso
Ahora que tengo plata me persiguen las sardinas
y antes ni me miraban cuando yo andaba en la ruina

Este hombre se inventó términos como Ya voy Toño, zapatos de cauchodrilo, tomémonos un aguardientosky, el paganini, ¿Sí?, no Jonás, Porque te quiero, te aporrio. 
Y no es un simple arranque de nostalgia. Nada de eso: A Rey muerto, disco puesto… El muerto al hoyo y el vivo al baile. Nunca mejor expresado.



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¡¡¡¡DESTACADO!!!!
Cuentos propios, leídos por el autor:

Saturday, March 10, 2012

Cuento "CRONICAS DEL DILUVIO", FINALISTA EN ESPAÑA, Publicado por el periódico Diario de Mayorca

Cuento "CRONICAS DEL DILUVIO", FINALISTA EN ESPAÑA, Publicado por el periódico Diario de Mayorca, finalista entre 496 relatos enviados al concurso


http://www.diariodemallorca.es/sociedad-cultura/2009/06/28/cultura-relato-fantastico-agustin-martinez-valderrama-gana-premio-bellver/478902.html

Crónicas del diluvio

21:40






EMILIO ALBERTO RESTREPO BAENA
Las cosas se estaban poniendo difíciles en la llanura.
Sobre sus escamas sentía el presagio de la humedad que amenazaba con anegar el valle en donde había sido tan feliz con su manada y ahora con su compañera. Complacido, admiró en ella la belleza de sus tres pares de ojos, la simétrica armonía de sus colmillos, el garbo sin concesiones de su cuerno magnífico.
Era claro que no podían pretender llegar a tiempo a esa mole de madera que pomposamente llamaban arca, en donde bajo el pretexto de guarnecerse de los nubarrones que amenazaban diluviar, estaban hacinando a miles de parejas de todas las especies. Desconfiaba de tanta generosidad; quién sabe qué oscuros intereses se ocultaban bajo la magnánima y desinteresada promesa de salvamento, a donde irían a parar, quién dispondría de ellos, a qué se verían sometidos.
–De eso tan bueno no dan tanto, oí decir una vez al Mamut– Caviló.
No estaba dispuesto a renunciar al privilegio de ver nacer a la criatura que con tanto amor había procreado, digna prolongación de su estirpe, mejorada por las mutaciones que generaba la adaptación y destinada a reinar en sus dominios.
Justo en el momento de romper el cascarón, envuelto en un magma viscoso, contempló con emoción cómo emergía para la vida un precioso ser de altiva y puntiaguda cola, lengua bífida, movimientos reptantes pero seguros, mirada ávida y talante vigoroso.
–Hemos creado un monstruo y es igualito a mí -pensó orgulloso mientras le escurrían borbotones de lágrimas llenas de emoción, trémula la espina, apenas conteniendo los latidos de sus dos corazones sincronizados al trepidar desbocado que generaba el suceso.
Al fondo de la montaña frontal a la caverna, los primeros truenos rompían la calma del momento sublime, mientras rayos y tormentas desataban el llanto incontenible del cielo.


Emilio Alberto Restrepo Baena (Colombia, 1964). Médico, especialista en gineco-obstetricia. Ha sido colaborador de los periódicos La Hoja, Cambio, El Mundo y Momento médico en el campo de la crónica urbana y artículos de humor. Ha editado distintos libros de poesía y cuentos.

Publicación del cuento HOMO SAPIENS EN EL DIVAN

Publicación del cuento
HOMO SAPIENS EN EL DIVAN

En el libro Voz Hispana I
Antología de cuento Hispanoamericano



Libro Voz Hispana I.jpg

HOMO SAPIENS EN EL DIVAN
Odio esta maldita ciudad, me hieren los recuerdos que me trae. Detesto respirar en ella, caminar sus calles, sentir cómo la cruel e irreversible melancolía de su maldad me impregna los días.
Aquí he hecho toda mi vida. Estudié. Me gradué. Trabajé. Quedé desempleado. Pero no me preocupo por ello: mis padres tienen demasiado dinero, no tengo problema, siempre me han sostenido. Aquí conocí las falsas ilusiones del amor, sus engañosas expectativas.
En esta maldita ciudad me enamoré, su catedral fue testigo de mi matrimonio.
Esta ciudad me respira en la nuca, la transpiro en cada gota de mi sudor. Su asfalto me ha visto hacerme adulto, sus vías me han ablandado los pasos. Lo único bueno que conservo es el matrimonio con mi mujer, que me cuida y no tengo ninguna duda que me quiere con todo su corazón. Es lo único que rescato de esta maldita ciudad. Aunque no todo es perfecto, es difícil lograr la felicidad completa: Llevamos casi seis meses sin tener relaciones porque estas le causan cistitis y a mí no me gusta que sufra por mi culpa. Ahora estoy preocupado porque nuevamente tiene cistitis. Debe ser el clima y el ambiente de esta maldita ciudad.


UN ENCUENTRO, Cuento finalista en España


UN ENCUENTRO, Cuento finalista en España




TEMA: ASESINATOS PROFILÁCTICOS

VII Premio Internacional Sexto
Continente
de Relato Negro
bajo el lema “ASESINATOS
PROFILÁCTICOS”
Ediciones Irreverentes y el programa Sexto Continente, de
Radio
Exterior de España, anuncian las obras ganadoras y finalistas
del VII Premio Sexto Continente de Relato Negro,
“Asesinatos profilácticos”

Ganadores del VII Premio Sexto Continente
de Relato Negro
• Instrumento de justicia, de Harold Kalton Brulh (Honduras).
• El amor sólo existe en las novelas de José Luis Ordóñez (España).
Finalistas del VII Premio Sexto Continente
de Relato Negro
Un encuentro, de Emilio Restrepo (Colombia)
• Historia sin ventanas, de Yonnier Torres (Cuba)
• Morirse nunca viene bien, de Guillermo Moracia (España)
• Luigi Olivetti, de Joseba Iturrate (España) ·
• Miró a su marido, de Monica E. Sacco (Argentina)
• Un trágico error, de Salvador Robles (España)

Se han recibido 167 relatos a concurso de 15 países,
con la siguiente distribución:
España 78
Argentina 38
México 15
Cuba 9
Perú 6
Colombia 4
Chile, Uruguay, Venezuela, 3
EEUU, Francia 2
Canadá, República Dominicana, Honduras, Perú 1
Página:




Relato negro nº 13
UN ENCUENTRO           
Emilio Alberto Restrepo Baena (Colombia)
No era un fantasma quien surgió entre la niebla, aunque en ese momento lo hubiera preferido. He tenido
 más respeto por los vivos que por los muertos y esa figura que tenía parada al frente, mirándome con un
 brillo de odio bajo el sombrero que hacía sombra en su rostro,  apuntándome con el frío acero de su pistola,
 estaba aterradoramente viva.
       —Es bueno verte, después de tanto tiempo. ¡Reza tus últimas oraciones! ¡Mulligan te envía sus
 recuerdos! –Su voz resonaba cavernosa.
Siempre pensé que en esas circunstancias, una calle oscura y la clara amenaza de ganarme un balazo,
 era mejor disparar primero y preguntar después. Así lo hice.
         —¡Brown, Brown, mi buen amigo Brown! Siempre fuiste más rápido con las palabras que 
con las pistolas. ¡Feliz estadía en el infierno! –Soplé mi automática que aún despedía un hilo de humo 
gris con el dulce olor que toma la pólvora cuando da en el blanco.
Diciendo esto, le quité el arma, el maletín y la billetera por si hubiera algo que me pudiera interesar
 y me fui al centro a buscar a Mulligan.




Cuento. AL FILO DE LA DECADENCIA


CUENTO

AL FILO DE LA DECADENCIA


 también en
 http://www.librosyletras.com/2011/08/cuento-al-filo-de-la-decadencia.html

La revista Odradek, el Cuento, también lopublicó en su número de Abril de 2012:

http://www.odradekelcuento.com/odradek19.htm

El periódico UNIVERSOCENTRO, lo publicó en su edición de Febrero de 2013

http://www.universocentro.com/NUMERO42/Alfilodeladecadencia.aspx




Relato escogido para publicar en una Antología de Cuentos sobre New York,de ediciones-irreverentes






Ilustración: Alejandra Congote.


Ilustración: Alejandra Congote.






Últimamente se sentía sumido en una rutina asfixiante. Llegó a pensar que estaba estancado en una monotonía de siglos sin que nada alterara su vaivén predecible.
New York marchaba demasiado rápido allá afuera y en su interior anhelaba cambios que lo revitalizaran, que lo sacudieran de su estancamiento. Se veía a sí mismo algo rígido y acartonado, llevando a cuestas una historia muy pesada de formalismos y etiqueta, de títulos nobiliarios ya bastante anacrónicos, de una carga de aristocracia sobre sus hombros que ya se le antojaba un tanto rancia y decadente. Miró alrededor de la espaciosa biblioteca. Se vio retratado en el cuadro que dominaba el ambiente. Su porte aún era gallardo y elegante y por qué no, imponente. No se veía ni se sentía viejo, en justicia aparentaba muchos menos años de los que en realidad tenía; la cara estaba pálida pero recordó, qué remedio, el sol nunca había sido bueno para su salud.
- De pronto me falta algo de acción, me siento un poco solo-. Pensó mientras apuraba una copa de vino frío -Debería salir y divertirme más frecuentemente y de paso ir al odontólogo; me fastidian los líquidos helados en este diente- Su dedo índice palpó el cuello descubierto de encía del canino superior.
De todas formas no le entusiasmaba mucho la idea de salir en busca de las emociones de la noche en esta ciudad; la capital del mundo, al igual que Las Vegas, nunca dormía. A este lado del mar las cosas tenían otro costo; definitivamente América era muy distinta a su vieja y entrañable Europa: el peligro rondaba cada esquina, nadie era confiable, todo el mundo tenía un precio, cualquiera era un potencial enemigo; la gente vivía frenética y paranoica, con el cuerpo, la mente y la sangre envenenadas de vicios, de virus, de ácidos, de SIDA, de desconfianza y temor.
En su última correría –en plena Quinta Avenida, por Manhattan, ni siquiera por el Bronx o Harlem o Queens- fue atacado por una banda de gamberros, quienes no sólo se burlaron de él por considerarlo patético y anticuado, sino que le robaron y lo golpearon con cadenas y crucetas; llegó a sentir realmente miedo cuando intentaron clavarle una varilla a la altura del corazón. Fue un verdadero susto, una pesada cruz sobre su espíritu que le robó la calma y lo atemorizó.
Recordaba con nostalgia las noches amables y románticas de seducciones lentas y entregas totales, en cuerpo y alma.
Decidió entonces que hoy tampoco saldría.
Le gustaba por lo práctico el sistema americano de conseguir compañía femenina en su propia casa, a través del teléfono. Claro que la última vez tampoco le funcionó el plan: la jovencita que acudió a su llamado tenía un penetrante olor a ajo que le repugnó en lo más profundo. Se vio obligado a despacharla sin poder siquiera tocarla, luego de cancelar por anticipado el valor de sus servicios.
Hizo la llamada, concretó la cita y sonrió satisfecho. Había hecho lo correcto, una gran noche lo esperaba.
Parado en el balcón de su apartamento, dirigió su mirada hacia el puente de Brooklyn, más imponente que nunca, mientras los destellos de los millones de las luces de los edificios se reflejaban en las aguas que esa noche ostentaban una extraña mansedumbre. Sorbiendo con deleite su copa de vino y añorando el poder mirarse a un espejo para acicalarse un poco, el Conde Drácula pensó que quizás ya sí era hora de regresar a su amada Transilvania.

Al filo de la decadencia, Emilio Restrepo (Colombia) http://www.emiliorestrepo.blogspot.com




ENTREVISTA A EMILIO ALBERTO RESTREPO PARA EL PERIODICO EL COLOMBIANO

LA NOVELA "EL PABELLON DE LA MANDRAGORA" GANO LA BECA DE CREACION CULTURAL DEL MUNICIPIO DE MEDELLIN 2005. ACTUALMENTE CIRCULA LA SEGUNDA EDICION. SE PUEDE DESCARGAR GRATIS EN
http://www.bibliotheka.org/?/ver/32239

ENTREVISTA PUBLICADA EN EL PERIODICO EL COLOMBIANO, A PROPÓSITO DE LA PUBLICACION DEL LIBRO "EL PABELLON DE LA MANDRAGORA", GANADOR DE LA BECA DE LITERATURA -NOVELA-2005, DEL MUNICIPIO DE MEDELLIN.







Donaldo Zuluaga
Emilio Restrepo es un escritor ratero. Escribe en los ratos que le roba al descanso, a la vida familiar.
Los círculos perpetuos y El Pabellón de la Mandrágora.
Escribir, cirugía de alto riesgo

Su autor, Emilio Restrepo, médico ginecólogo, tiene otros dos libros.
Ganadora de la Convocatoria para Proyectos Culturales de Medellín.
El Pabellón la Mandrágora, novela que tiene ambiente de hospital.


Por
John Saldarriaga
Medellín

Quien conoce a Emilio Restrepo, autor de El Pabellón de la Mandrágora, sospecha que debe haber recibido noticia de que el mundo se terminará en minutos.

Porque su modo de ser es como el de una tormenta controlada. Vive con apremio. Así escribe, así ejerce su profesión de médico ginecólogo y así habla de su última novela, ganadora de la tercera convocatoria para Proyectos Culturales de Medellín, 2005.

En su alma de escritor lo atormentan las historias, insólitas muchas de ellas, de las que es testigo o escucha, en su frío consultorio de hospital, o en el aséptico quirófano.

¿Cómo dejarlas pasar de largo? Cuenta, por ejemplo, que en el hospital de Envigado, donde trabaja, un anciano murió en el quirófano cuando era intervenido por alguna dolencia. Le avisaron a su esposa, que esperaba solitaria en la sala. Ella tomó la noticia con aparente calma, pero murió en breve. Varios de los empleados del centro asistencial veían en las noches a esa mujer que se perdía por los corredores desiertos, dirigiéndose hacia la lavandería que a esa hora estaba cerrada.

La escena se repitió varias veces, hasta que la locación fue reformada en su estructura y la mujer dejó de aparecerse.

Esa historia y muchas más hacen parte de El Pabellón de la Mandrágora, unidas con varios recursos: la existencia de un único personaje narrador, en primera persona del singular; y la conexión, al final del texto, de las historias que parecían sueltas e independientes, como cuentos.

Precisamente, alguna de las antiguas definiciones de novela es que ella es un conjunto de cuentos.

El personaje narrador es una auxiliar de enfermería inteligente y observadora. Ella es personaje principal en unas historias, secundario en otras.

Comienza describiendo el complejo mundo del hospital, que no puede aburrir de cuántas cosas suceden casi sin tregua. Lo menos que sucede es la facilidad con que se pasa de un olor a otro -todos químicos, unos agradables otros intolerables-, de una escena amable a una trágica y la permanente tensión en el ambiente, en que las sorpresas no sorprenden.

"Si uno torna la cara para un lado, observa el rito sublime y tierno con que una familia acoge a un recién nacido y al otro, los gritos desgarradores de una madre que perdió a su hijo en un hecho de violencia o por una enfermedad inesperada. Casi nada es rutina, todo es impredecible, uno no sabe qué puede ocurrir en los próximos minuto; cuándo vendrá el accidente masivo, la explosión con varias víctimas, el atentado, la masacre, el muerto de repente que deja la familia entre atónita y compungida".

Y así, con esta introducción, seguida por historias cortas como las que ya adelantó el autor, la auxiliar de enfermería prepara al lector para lo que vendrá.



Ayuda al lector
Dos novelas y un poemario
El pabellón de la Mandrágora es el tercer libro publicado de Emilio Restrepo. El primero fue Textos para pervertir a la juventud, un poemario con el que obtuvo el Premio Nacional de Poesía de la Universidad de Antioquia. El segundo, Los círculos perpetuos, de narrativa, ganadora del Premio Nacional de Novela Álvaro Cepeda Samudio. Fue publicado en 2004 por El Tambor Arlequín Editores y luego con cuatro ediciones más.

El autor hace parte del taller de escritores de Asmedas, que dirige el escritor Mario Escobar. Allí compartió muchas de las historias que conforman el libro.

El pabellón de la Mandrágora permite que Emilio Restrepo se reúna con alumnos de colegios y universidades que lo leen para sus cursos, para exponer métodos y experiencias de escritor.

Actualmente, el autor prepara una novela negra.

Siempre había querido escribir sobre bandidos y ya llegó la hora.

ENTREVISTA A EMILIO ALBERTO RESTREPO EN MOMENTO MEDICO, EN 2004

La Callada Presencia
Los círculos perpetuos
Novela debutante de un médico de oficio, escritor por vocación, gozón por convicción
ASMEDAS felicita a nuestro colaborador en MOMENTO MÉDICO, el doctor Emilio Alberto Restrepo Baena, por la publicación de su novela “LOS CÍRCULOS PERPETUOS”, finalista en el Primer Concurso de Novela Breve “Álvaro Cepeda Samudio”, recomendada ampliamente para su edición por los jurados Gustavo Álvarez Gardeazábal, Enrique Serrano y Juan Gustavo Cobo Borda.

El lanzamiento nacional se efectuó en la Feria Internacional del Libro en Bogotá, el pasado mes de mayo y el lanzamiento local en la Biblioteca Pública Piloto en junio, donde se lanzó la segunda edición.

Se trata de una entretenida y sorpresiva obra narrativa, enmarcada en un entorno urbano, con un lenguaje muy especial y un particular y negro sentido del humor. Ambas ediciones están completamente agotadas, por lo que se viene preparando la tercera, que en próximos días saldrá a las librerías.
Ha merecido comentarios elogiosos de los periódicos locales; su nivel de aceptación y ventas ha llamado la atención, y críticos y literatos como Luis Fernando Macías, Mario Escobar Velásquez y Reinaldo Spitaletta la han recomendado con entusiasmo en diferentes foros y escenarios, considerándola digna representante del efervescente movimiento de literatura urbana que, hoy por hoy, hace furor en los medios literarios.
Entrevista exclusiva realizada por nuestro periodista Luis Reinaldo Franco Restrepo
¿Cuándo comenzó a escribir? ¿A qué se debe su afición por escribir obras literarias?

Comencé a escribir temprano en mi vida, al final de la infancia ya garrapateaba canciones y esbozos de poemas que gracias a mi Dios hoy reposan en los dulces aposentos de la indiferencia y el olvido. A pesar de que en esa época ya escribía, me defino más como un lector que como un escritor; además, ¿quién, que se precie de ser colombiano, no llegó en alguna ocasión a cometer algún poema? Desde entonces he tratado de trabajar el cuento corto y la crónica, la mayoría de las veces sucumbiendo en el intento. Ahora ando en una lucha cuerpo a cuerpo con la novela. De ahí las cicatrices y laceraciones.

¿Por qué un médico se dedica a la literatura?

Evidentemente, no es un oficio incompatible; de hecho, el ser médico me permite estar en permanente contacto con el ser humano que está frente a uno en condición de paciente, saber de sus angustias y aflicciones, explorar un poco detrás de la historia que todos tenemos por dentro y estamos ansiosos o necesitados de contar; si usted supiera todo lo que se esconde tras de un caso clínico, toda la riqueza anecdótica y filosófica que allí está como un filón literario presto a ser explorado; y no es un caso excepcional, recuerde los múltiples ejemplos, Artur Conan Doyle, Cristian Barnard, Robin Cock, Anton Chejov y, a un nivel más criollo, Manuel Uribe Ángel, Jaime Restrepo Cuartas, Tiberio Álvarez cheverry, Tomás Quevedo Gómez, Fernando Rivillas Casas y un largo etcétera.
¿Dentro de qué género clasifica su obra literaria?
He trabajado poemas en verso libre, pero mucho más el cuento, la crónica urbana (como son todas las que he publicado en MOMENTO MÉDICO de ASMEDAS, en la columna “La callada presencia” y que hace parte de un libro en proceso de edición llamado “Crónicas de la ciudad de la furia”. También han aparecido publicadas en el periódico EL MUNDO y LA HOJA de Medellín, y la revista CAMBIO. Luego hice la novela “LOS CÍRCULOS PERPETUOS”, primer finalista en el concurso de novela breve “Álvaro Cepeda Samudio”, convocada por SYC editorial, actualmente en su tercera edición, con un nivel sorprendente de éxito que honestamente nos cogió por sorpresa. Fue escrita para exorcizar viejos fantasmas que habitaban mi memoria y las ganas de escribir y divertirme, pero no contaba con el entusiasmo con que fue recibida. Acabo de terminar una novela de hospital, titulada “EL PABELLÓN DE LA MANDRÁGORA”.
¿Se ha visto influenciado por algún estilo literario?

Evidentemente nuestra generación tiene toda la carga del boom latinoamericano con cierta rebeldía contra el realismo mágico, que no le queda
bien hecho sino a García Márquez. Tenemos encima muchas lecturas de él y de Bennedetti, Hemingway, Cortazar, Borges, Cabrera Infante, Agata Crhistie, Conan Doyle etc. También admiro a los humoristas y a los cronistas, Vargas Tejada, Salom Becerra, Samper Pizano, Klim, Castillo Gómez, JJ Hoyos, Adriana Mejía, Aricapa, ETC.
¿Qué obras ha escrito? ¿Ha publicado alguna de ellas?

Tengo dos libros publicados. El primero, “TEXTOS PARA PERVERTIR A LA JUVENTUD”, ganador de un premio de poesía en la Universidad de Antioquia en l991, que tuvo dos ediciones, y la novela “LOS CÍRCULOS PERPETUOS” a la que ya hice referencia.
¿En qué se basó para hacer su Novela?

Es una Novela sin muchas pretensiones, fundamentalmente urbana, que trata de mostrar la brutalidad de vivir el día a día en la montaña rusa de una gran ciudad despiadada y cruel, sin perder del todo la esperanza, refugiados en la opción del humor como tabla de salvación, demostrando cómo los hechos no son aislados, cómo la realidad es circular y nos involucra sin querer en su agitado vaivén. Está enmarcada dentro del ambiente de un barrio de clase media, con personajes de carne y hueso que todos conocemos y hemos convivido con ellos.
¿Los personajes de sus obras son reales o son ficticios? Parece que se burlara de ellos. ¿De dónde saca los temas?

En su esencia son reales, compañeros de mi crianza, amigos o referentes de historias, o sobrevivientes a la tradición oral de las leyendas urbanas de nuestra ciudad, por cierto, rica en ellas. A veces con varios personajes de la vida real, se hace una mezcla y se obtiene un personaje fuerte, literariamente muy llamativo. Lo de burlarse de los personajes es muy relativo, cuando uno tiene la característica de burlarse primero de uno mismo. Es cierto que algunos de los personajes caen en lo grotesco, pero qué se le hace si ellos son así en el espejo de sus propias vidas, casi una caricatura de sí mismos. Además, siempre he pensado que el humor es un arma muy poderosa de comunicación, que no se debe desdeñar, tratando de no pisar la delgada línea de lo ridículo y lo grotesco. Cuando esta herramienta se usa en forma adecuada, se roba la complicidad del lector, quién se involucra en forma cómplice en la obra y la recomienda con entusiasmo. Los temas están ahí, lo atropellan a uno buscando ser narrados. Esta ciudad es rica en hechos, en situaciones de todo tipo que, relatadas en otras culturas, pudieran parecer exageraciones. Cuando uno agudiza los sentidos y empieza a tratar de capturar el detalle, la historia, la anécdota, anotando en libretas de apuntes o grabando, descubre que hay todo un caudal de temas que están allí esperando ser tratados. Hay que tener la capacidad para verlos, la sensibilidad para moldearlos, la paciencia para acosarlos, la disciplina para torcerles el cuello.
Usted hace parte de un taller literario. ¿Qué rescata de ese modelo?

Tuve la fortuna de hacer parte del taller literario de ASMEDAS Antioquia dirigido por el escritor Mario Escobar Velásquez. Allí se maneja un gran rigor con el uso del lenguaje y sus significados como herramienta fundamental para escribir. Hay allí un fuerte análisis estrictamente técnico, respetando los estilos, que me permitió encontrar mi camino como escritor, pues antes de él, estaba un tanto divagante, sin definir exactamente qué quería. Es una experiencia que recomiendo entusiastamente a todos los que han querido escribir y no logran concretarse.
¿Las ediciones son comerciales? ¿En dónde se consiguen?

La primera edición fue publicada en Bogotá y Bucaramanga por SIC Editorial. La segunda hace parte de la colección El Tambor Arlequín, junto con otras diez obras, distribuida en un 80% en Medellín y el resto en varias ciudades. Como coincidió con las ferias del libro, los lanzamientos y las reseñas en prensa, se agotó en menos de dos meses. Actualmente circula la tercera edición, de la misma editorial y claro que tiene distribución comercial, se consigue en las librerías Al pie de la letra, Paraninfo U. de A., Palinuro, Yy en la sede de ASMEDAS.

ENTREVISTA A EMILIO ALBERTO RESTREPO PARA BITACORA, DE LA UNIVERSIDAD EAFIT

Médico de día, cómplice de oscuros crímenes en la noche

Emilio Restrepo es un ginecólogo cuya pasión, aparte
de la medicina, es la literatura. Si bien su obra tiene
historias de toda índole, son las de malevaje,
conspiraciones y crímenes las que más le gusta
escribir.

Este médico dice que es un hombre “absolutamente urbano” y que eso se refleja en toda su obra literaria.

Por Jhon Fredy Vásquez

Entrevista para BITACORA de Universidad EAFIT
Cuando abandona su atuendo de médico, huye sin despertar
la menor sospecha hacia el estudio de su apartamento. Allí se
sumerge en el mundo interior de sus imaginerías para plasmar
las historias de la vida cotidiana, las de sus pacientes, amigos,
la calle. Todo lo que vive, escucha y recuerda termina
convertido en cuentos, poemas, crónicas y novelas que
tienen ese sabor a barrio, a malevaje, a camaradería.
Sus personajes se alían a él para reflejar esa realidad urbana
que, como siempre, supera la ficción.



En historias como La milonga del bandido es donde como
escritor logra hacerse cómplice, víctima o testigo de sus
personajes. Lo más interesante de su creación literaria
es el grado de realidad que tienen sus obras. Según afirma,
están basadas siempre en hechos reales.



Aunque es aún joven en su producción literaria, ya cuenta
con siete obras publicadas y ha ganado varios concursos
literarios; además, escribe artículos de medicina en la
revista Cambio, lo hizo en la desaparecidaLa Hoja,
además del periódico El Mundo, entre otros.



Emilio Restrepo es médico de la Universidad Pontificia
Bolivariana. Se especializó como gineco-obstetra en la
Universidad de Antioquia y en laparoscopia en la
Universidad CES. Aunque ha tenido una exitosa
carrera en la medicina y ha logrado una reconocida
posición entre los ginecólogos de Medellín, es su
faceta literaria la que trataremos aquí.



Heredero de la vida de barrio
En la mañana de un domingo nos dimos cita en una cafetería
ubicada en el barrio Laureles. Llegó puntual en su camioneta
y sin bajarse me invitó a entrar al vehículo y entre un mar
de papeles, discos compactos, libros y una bata blanca, que
ocupaban casi todo el espacio, haciendo gestos afanosos me
abrió lugar y partimos hacia su apartamento.



Vestía camisa de botones, pantaloneta y tenis blancos, muy
diferente a como se ve en la semana. En su casa, mientras
preparaba café (actividad en la cual no es muy diestro)
comenzó la entrevista.


Usted nació en el municipio de Amagá. ¿A qué edad vino a vivir a la ciudad?“Estábamos en Amagá porque mi papá trabajaba allá en la Federación de Cafeteros. Después fue trasladado a Medellín y cuando yo tenía cinco años nos vinimos para esta ciudad. Desde entonces me crié en Belén, un barrio típico de clase media con toda la connotación de barrio que hoy no se conoce: cuadra, tienda en la esquina, mangas para jugar, unidad deportiva, juegos en la calle. Un ambiente muy apacible”.

¿Por qué le llama tanto la atención la vida de las calles?
“Porque es lo que conozco y donde me desenvolví desde el punto de vista existencial, educativo, cultural, social. Nos criamos en una esquina en una época en la que había una sola cadena nacional de televisión y los programas empezaban a las cinco de la tarde y acababan a las nueve de la noche. Y no había juegos de video, no había Internet”.

“Generalmente había dos o tres televisores en toda la cuadra. Entonces el espacio obligado de un muchacho de clase media era estar en la calle desde pequeño. Allí estábamos alimentando la lúdica, jugando,avivando la tradición oral, conversando todos los días, en poder de la dialéctica de los diálogos de los marihuaneros. Cuando éramos niños nos gustaba ir a la esquina a enrolarnos con ellos, a escucharles los cuentos”.

¿Cómo influyó en su vida crecer en un ambiente así?
“De hecho, mi gran aspiración en la vida, a los ocho años, era ser marihuanero. Yo quería serlo para tener todas esas historias que ellos habían tenido según la tradición oral que manejaban. Me imagino que la mitad eran mentiras, pero entonces yo quería tener esas aventuras y cotizar [conquistar] a esas chicas maravillosas, basadas en las modelos del cine norteamericano”.

“Había querido tener esas fugas inverosímiles de las cárceles que ellos contaban y que tal vez eran producto de la traba. En todo caso yo admiraba la tradición oral, entonces de ahí se puede sacar un referente del estilo de mi narración. Yo generalmente manejo el ritmo, el vértigo y el tono de un narrador oral”.

En cuanto a los jóvenes se refiere, por ejemplo, desde la vivencia con su hijo que es ya un adolescente, ¿qué tanto se ha perdido de esa tradición oral del barrio?“Los jóvenes no conversan. Yo he tenido la oportunidad de estar como testigo circunstancial, a veces involuntario, de conversaciones de muchachos, y me impresiona lo limitado del alcance de su lenguaje. Usted se pone a escucharlos y todo es: ‘sisas, todo bien, bien llave, qué más llave, sisas, bien’. Y repiten incansablemente el mismo relato. Entonces rápidamente se quedan sin tema de conversar, estando cuatro o cinco muchachos sentados en una sala jugando con su play o con sugame-boy [juegos electrónicos]”.
“Todo lo que yo he hecho fundamentalmente es novela, crónica y poemas urbanos”, afirma el médico Emilio Restrepo.
Su vida como escritor
Usted perteneció al taller literario del escritor Mario Escobar Velásquez. ¿Qué aportes le brindó esa experiencia?“Mi verdadero encuentro con la literatura, lo que me permitió canalizar mi inquietud literaria y darle un buen cauce fue mi ingreso a ese taller literario donde aprendí unas pautas estilísticas, disciplinarias y técnicas. Tuve el gran apoyo del maestro Mario Escobar quien fue fundamental en mi desarrollo como escritor. Yo empecé sin tener nada y de un momento a otro en un año resultaron dos libros. Comencé a ganar concursos, como cinco en tan breve tiempo”.

¿Reconoce usted la importancia de una preparación académica en el ejercicio de la escritura?
“En el caso mío sí. Yo no puedo hablar por otras personas, pero a mí me permitió encontrarme. Tuve que organizar mis elementos estilísticos y mis herramientas literarias, gracias a que un profesor me ayudó a encontrar el camino que yo no hallaba. En lo que escribía cometía unos errores estilísticos garrafales que gracias al rigor de una persona como Mario Escobar y en su enfoque de taller me permitieron encontrarme. Si mal no recuerdo, el taller empezó en el año 2002”.

Reconoció en usted esa tendencia innata a escribir. Le gustaba, le apasionaba, sin embargo se presentó a estudiar medicina.
“No tiene nada que ver. Yo toda la vida quería trabajar en algo, ser médico, tener una profesión digna, buena, que me gustara. No hay incompatibilidad. De hecho, por el contrario, para mí la medicina ha sido un rico filón para estudiar miles de historias”.

“Yo tengo una columna en un periódico hace más de 10 años donde toco temas médicos. Poseo más de 20 artículos publicados. Una novela entera dedicada a la medicina, novela de hospital, que es El pabellón de la mandrágora. Ser médico me dio más oportunidades: me permitió escuchar muchas historias, de gente, de diferentes gremios, géneros y edades que de otra manera no hubiera podido conocer. No me hubiera tocado la experiencia, por ejemplo, de una monja embarazada, la del cuento Un asunto sorprendente. No habría conocido una historia tan poderosa como esa si no hubiera sido un médico que estaba tratando a la religiosa encintada”.

Háblenos de su obra. ¿Cuántos libros ha publicado, de qué libros en especial se siente orgulloso?“Por ahí me gané un concurso de poesía en la Universidad de Antioquia y salió un libro que se llama Textos para pervertir a la juventud”.

¿Fue su primera publicación?“El primer libro publicado, por allá en el año 91–92, muy exitoso en su momento. Llenó esos recitales de poesía. Toda la gente con velitas y compraban. Se llegaron a vender 2.000 ejemplares de esas dos ediciones que se sacaron. Honestamente creo que son textos inmaduros. Hechos con cierto humor, con cierto sarcasmo, pero podría cuestionar seriamente su valor literario”.

“Después quedé como primer finalista en el Concurso Internacional de Novela Álvaro Cepeda Samudio y ahí salió la novela Los círculos perpetuos, que va por su cuarta edición. Ha sido muy exitosa, se maneja como texto de lectura en colegios y universidades. Es muy conocida.

“Después saqué El pabellón de la mandrágora, con la cual me gané las becas de creación del Municipio de Medellín. Fue muy bien acogida la primera edición de 2.500 ejemplares. Y en la Fiesta del Libro de 2008, el Municipio sacó la segunda edición, difundiéndola por todas las bibliotecas de Colombia, en todos los municipios. Hubo entrevista por televisión, con el alcalde Sergio Fajardo… Fue muy emotivo el lanzamiento, muy apoyado”.

“Después saqué La milonga del bandido, una novela. La publicó una cooperativa que se llama Prosaico. Fue una edición de 1.500 ejemplares, está prácticamente vendida. También muy exitosa, con grandes anhelos y un proyecto muy serio para tratar de llevarla al cine”.

“Tengo los premios Ciudad de Itagüí en poesía, cuento y crónica que ya se publicaron. Y en el libro Crónicas de Belén - Algunas cosas nuestras. Saqué cinco crónicas en las que se recrean aspectos del barrio. También el año pasado gané el concurso Premio Talento Ciudad de Envigado con la obra Qué me queda de ti si no el olvido”.

Epílogo
Emilio Restrepo pertenece actualmente al taller de escritores dirigido por Luis Fernando Macías. Su fuente de inspiración, esta ciudad enorme y contradictoria, le seguirá aportando temas inverosímiles de toda clase, pero sobre todo de esos que tanto le gustan: el barrio, el malevaje y la violencia.
Este consagrado médico-escritor ha decidido llevar una vida laboral más tranquila para cuidar su salud y dedicarse a eso otro que tanto le apasiona: escribir.

2 comentarios:

  1. He leído algunas de sus obras y se nota que vivió esos momentos y los describe con claridad transmitiendo bien paisajes de momentos de una vida de bario, de hospital y otras cosas, me encarpete en algunos de sus escritos por que le pone la malicia y el pique que uno como mal lector requiere para interesarse y terminar cada capitulo
    "El Costeño"
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  2. Este es un autor bastante interesante. Lo conocí de profesor y me gustó, pero lo disfruté más como escritor. Es un gozón que esconde unas verdades enormes y un buen conocimiento de la condición humana. Su humor es puntilloso, sus historias son envolventes. Recuerdo mucho un historia de una monja embarazada llamada UN ASUNTO SORPRENDENTE, seleccionado en varias antologias de cuento, como la que hizo Mario Escobar para la U de A. Sin tanto cartel, creo que tiene un gran carrera por delante. Vale la pena seguirle la pista. Carlos Jarava C.
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