Saturday, March 10, 2012

UN ENCUENTRO, Cuento finalista en España


UN ENCUENTRO, Cuento finalista en España




TEMA: ASESINATOS PROFILÁCTICOS

VII Premio Internacional Sexto
Continente
de Relato Negro
bajo el lema “ASESINATOS
PROFILÁCTICOS”
Ediciones Irreverentes y el programa Sexto Continente, de
Radio
Exterior de España, anuncian las obras ganadoras y finalistas
del VII Premio Sexto Continente de Relato Negro,
“Asesinatos profilácticos”

Ganadores del VII Premio Sexto Continente
de Relato Negro
• Instrumento de justicia, de Harold Kalton Brulh (Honduras).
• El amor sólo existe en las novelas de José Luis Ordóñez (España).
Finalistas del VII Premio Sexto Continente
de Relato Negro
Un encuentro, de Emilio Restrepo (Colombia)
• Historia sin ventanas, de Yonnier Torres (Cuba)
• Morirse nunca viene bien, de Guillermo Moracia (España)
• Luigi Olivetti, de Joseba Iturrate (España) ·
• Miró a su marido, de Monica E. Sacco (Argentina)
• Un trágico error, de Salvador Robles (España)

Se han recibido 167 relatos a concurso de 15 países,
con la siguiente distribución:
España 78
Argentina 38
México 15
Cuba 9
Perú 6
Colombia 4
Chile, Uruguay, Venezuela, 3
EEUU, Francia 2
Canadá, República Dominicana, Honduras, Perú 1
Página:




Relato negro nº 13
UN ENCUENTRO           
Emilio Alberto Restrepo Baena (Colombia)
No era un fantasma quien surgió entre la niebla, aunque en ese momento lo hubiera preferido. He tenido
 más respeto por los vivos que por los muertos y esa figura que tenía parada al frente, mirándome con un
 brillo de odio bajo el sombrero que hacía sombra en su rostro,  apuntándome con el frío acero de su pistola,
 estaba aterradoramente viva.
       —Es bueno verte, después de tanto tiempo. ¡Reza tus últimas oraciones! ¡Mulligan te envía sus
 recuerdos! –Su voz resonaba cavernosa.
Siempre pensé que en esas circunstancias, una calle oscura y la clara amenaza de ganarme un balazo,
 era mejor disparar primero y preguntar después. Así lo hice.
         —¡Brown, Brown, mi buen amigo Brown! Siempre fuiste más rápido con las palabras que 
con las pistolas. ¡Feliz estadía en el infierno! –Soplé mi automática que aún despedía un hilo de humo 
gris con el dulce olor que toma la pólvora cuando da en el blanco.
Diciendo esto, le quité el arma, el maletín y la billetera por si hubiera algo que me pudiera interesar
 y me fui al centro a buscar a Mulligan.